La cumbre del hambre
Armin Paasch
Nadie quería faltar esta vez. Sarkozy, Lula, Ahmadineyad, Ban Ki-Moon, Annan o Mugabe, todos querían estar en Roma a comienzos de junio para mostrar su indignación por la crisis alimentaria mundial. Dos años antes, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) había hecho un balance dramático de la lucha contra el hambre. Pero entonces los gobiernos enviaron representantes de segunda y tercera fila. Esta vez, en la cumbre todos los grandes estaban de parto, y por desgracia no dieron a luz más que un ratón.
Como muestra la declaración final, las cuestiones decisivas han recibido la respuesta de costumbre: más dinero para costosas semillas y fertilizantes, más ayuda en comestibles y una mayor liberalización del comercio mundial.(1) Con respecto a la candente cuestión de los biocombustibles se acordó únicamente hacer una invitación a un «diálogo con vistas a obtener resultados», y tampoco en relación con el cambio climático se encuentra apenas otra cosa que no sean lugares comunes.
¿Qué medidas serían necesarias para superar la dramática crisis alimentaria? ¿Y cuales son su verdadera naturaleza y sus causas?
Desde mediados de los 90, el número de subalimentados crónicos ha ascendido de 23 millones a una cifra oficial de 854 millones.(2) Pero mientras el hambre ha sido desde siempre un fenómeno predominantemente rural y a menudo silencioso, hoy aparece de manera creciente en las grandes ciudades. Y es allí donde se encuentran tanto los gobiernos y organizaciones internacionales como los corresponsales de la prensa mundial. El hambre, que entre enero y mayo de 2008 se ha hecho visible con protestas —a veces violentas— en más de 30 países, ya no puede ser pasada por alto por la opinión pública mundial.
El principal desencadenante de las protestas ha sido el explosivo aumento de los precios de los alimentos básicos en el mercado mundial, que ha colocado a muchas de las economías ya precarias en una situación de extrema necesidad. Desde 2003, los precios mundiales del maíz y el trigo se han más que duplicado, mientras que el del arroz se ha duplicado sólo en los últimos cuatro meses.
Las causas del alza de los precios son complejas. La pérdida de cosechas, por ejemplo en Australia, EEUU o Turquía, debido a inclemencias meteorológicas —un aperitivo de los futuros estragos del cambio climático— ha hecho caer la producción mundial de cereales un 7% con respecto al año anterior. El crecimiento de la población, la migración a las ciudades y el mayor poder adquisitivo de las clases medias en India y China incrementan el consumo de carne y productos lácteos, y con ello de los piensos. Al haberse triplicado el precio del petróleo desde el año 2000, los costes del transporte se han disparado, pero también los de los fertilizantes y pesticidas. Estrechamente ligado a esto se encuentra la búsqueda de fuentes de energía alternativas y el boom de la producción de biocombustibles: sólo en los EEUU la producción de etanol se come el 11% de la producción mundial de maíz.
Hay acuerdo en que todos estos factores han contribuido a provocar la crisis actual; sólo se discute su importancia relativa. También está en discusión la parte de culpa que tiene en la crisis la irrupción de grandes inversores —por ejemplo, los fondos de pensiones— en los mercados de materias primas agrarias. Mientras que el Fondo Monetario Internacional (FMI) ve en el aumento de las inversiones más una consecuencia del incremento los precios que una de sus causas, otros atribuyen un incremento de los precios del 20% al escalofriante aumento de las operaciones a plazo en la bolsa de Chicago. (3)
En qué medida la especulación ha acelerado la espiral de precios es algo que aún no se ha investigado lo suficiente. En cualquier caso, es escandaloso el hecho de que instituciones financieras como el Deutsche Bank recomienden sus fondos agrarios haciendo referencia a la escasez de comestibles, tratando así de sacar provecho de la crisis a costa de los que pasan hambre.(4)
Mayor controversia que las causas despiertan las implicaciones políticas y las posibles actuaciones frente a la crisis. Algo está claro: la virulencia de las protestas no deja dudas acerca de las dramáticas consecuencias en especial con relación a la situación alimentaria de los consumidores de bajos ingresos, y sobre todo en numerosas ciudades del sur. Por el contrario, las consecuencias a largo plazo generan una viva discusión. El estadounidense Instituto de Política Agrícola y Comercial (IATP) señala con agudeza las contradicciones de muchas reacciones. «¿No se consideraba por regla general, desde los 60, que los bajos precios de las materias primas eran el mayor obstáculo para el desarrollo? ¿La liberalización del comercio internacional no debería llevar a la supresión de las dañinas subvenciones en el norte a fin de mejorar los precios para los agricultores del sur?»(5) Y se podría añadir: ¿No han exigido las ONG críticas, precisamente por eso, una mayor regulación del mercado mundial y el fin del dumping, para conseguir así un incremento de los precios?
Un amargo despertar
Para comprender por qué los altos precios han provocado protestas tan airadas hay que poner la mirada en aquellos países que se han visto más duramente afectados. «La crisis actual es particularmente dañina para los importadores netos de comestibles», afirma con acierto Olivier de Schutter, el nuevo relator especial de la ONU para el Derecho a la Alimentación. «La mayoría de los países africanos caen dentro de esta categoría, en buena medida debido a la liberalización del comercio agrícola que se les impuso en los 80 y 90 en el marco de las medidas de ajuste estructural».(6)
Tomemos como ejemplo el arroz. Como consecuencia de la apertura de mercados y de la supresión de las ayudas públicas a la agricultura, desde 1992 Honduras se ha visto cada vez más inundada por importaciones masivas de arroz estadounidense. El efecto a largo plazo sobre la producción nacional de arroz ha sido más devastador que catástrofes naturales como la del huracán Mitch, en 1998. Mientras que a finales de los 80 había en Honduras 25.000 agricultores que cultivaban arroz, según la estadística oficial al día de hoy no llegan a 1.300; entre 1990 y 2000, la producción de arroz disminuyó de 47.300 toneladas anuales a 7.200.
Y Honduras no es una excepción, sino el paradigma de una política que ha sustituido deliberadamente la producción local de arroz por las importaciones baratas. Así ha sucedido también en Haití, donde debido a las presiones del FMI los aranceles a la importación descendieron del 35% al 3%, disparándose a continuación las importaciones.(7)
De ahí que el incremento de precios tenga consecuencias fatales. Cierto es que el descenso de las importaciones a bajo precio abre a los agricultores la posibilidad de recuperar cuotas de mercado. No obstante, apenas cabe esperar que la producción local de arroz esté a corto plazo en condiciones de cubrir la caída del abastecimiento y llevar los precios a un nivel asequible.(8)
No es por tanto casual que las protestas en los países importadores, como Haití, revistan especial virulencia. Cuando los precios del mercado mundial suben, esto se refleja casi de inmediato en los precios para los consumidores locales y, en consecuencia, en los platos vacíos de los pobres. No sólo esto: según la FAO, los costes totales de la importación de comestibles se han duplicado desde 2000 a 2007 en los países más pobres y de renta más baja. Y sólo de 2007 a 2008 la FAO vaticina un nuevo incremento de alrededor del 57%. Eso representa una pesada carga para los presupuestos de dichos países, la cual tendrá consecuencias en el gasto público destinado a la agricultura y los servicios sociales.
Con este trasfondo, el cinismo de la reacción del Banco Mundial ante la llamada crisis alimentaria es difícilmente superable. Tras 30 años apremiando a los países más pobres para que abandonaran la producción de cereales y se centraran en producir para la exportación, ahora recomienda a sus —a menudo involuntarios— alumnos modelo, hoy hechos añicos, un resuelto «¡seguid así!». Ahora con más razón se impondría una liberalización del mercado mundial, según el viejo mantra. También el renombrado Instituto Internacional de Investigación Sobre Políticas Alimentarias (IFPRI) sostiene que una finalización de las negociaciones de la OMC es más urgente y prometedora que nunca: «A los países les resultará más fácil llegar a un acuerdo para la reducción de aranceles ahora que los precios, en particular los de productos sensibles, son más altos».(9)
La política comercial adoptada por muchos países en respuesta a la crisis parece dar la razón al IFPRI. En los últimos meses, 18 países —entre ellos Bangladesh, India, Indonesia, Ghana, Marruecos y Filipinas— han reducido sus aranceles a los productos agrícolas, a fin de que sea más fácil adquirir comestibles en el mercado mundial. Sólo que, al mismo tiempo, importantes países exportadores como Argentina, China o Vietnam han elevado sus aranceles a la exportación, encareciendo así las importaciones para los demás. De este modo se pone de manifiesto una vez más que, para alcanzar la seguridad alimentaria, la estrategia de la importación conduce a un callejón sin salida.
La lucha por el derecho a la alimentación
Con razón advertía el relator especial de la ONU de los efectos negativos de la reducción de derechos aduaneros en los ingresos del Estado de los países pobres y en la renta de los productores locales.
Numerosas ONG y organizaciones de agricultores reclaman desde hace años un cambio de rumbo aún más radical. «No necesitamos más de la misma medicina», se dice en una declaración conjunta de FIAN (organización por el derecho a la alimentación), Vía Campesina y otras organizaciones. «La crisis muestra claramente que el mercado mundial globalizado no es capaz de garantizar la seguridad alimentaria ni el derecho a la alimentación». A fin de hacer realidad para todos este derecho internacionalmente reconocido, los Estados necesitan un margen de maniobra suficiente para proteger los mercados nacionales y apoyar activamente a agricultores y consumidores. Es lo que se conoce como soberanía alimentaria, en expresión acuñada por Vía Campesina.
Cuentan con el apoyo del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. En una resolución del 26 de marzo, éste subrayaba «que todos los Estados deben hacer lo todo posible para que su política internacional y sus acuerdos de comercio internacional no tengan efectos negativos sobre el derecho a la alimentación en otros países».(10) Aludían con ello también a la UE, que en diciembre del año pasado obligó con fuertes presiones a 35 Estados de África, el Caribe y el Pacífico a firmar unos, así llamados, acuerdos de cooperación económica. Los países concernidos se ven de ese modo obligados a suprimir por completo los aranceles al 80% de las importaciones europeas y a mantener el restante 20% en el nivel actual, a menudo muy bajo. Una receta segura para el hambre y una pesada hipoteca para aquellos países que, en vista de la actual subida de precios en el mercado mundial, quieren decantarse de nuevo por la producción nacional de alimentos.
Sea como fuere, casi todos los actores han caído en la cuenta de que es el momento de reactivar la agricultura. Así, el gobierno filipino ha anunciado recientemente el objetivo de conseguir en 2010 su independencia de las importaciones. También entre los donantes internacionales se aprecia una clara voluntad de fomentar de nuevo la agricultura del sur. No obstante, sigue siendo decisiva la cuestión de qué clase de agricultura ha de ser fomentada. Mientras que muchos reclaman una «nueva revolución verde» en África, un amplio estudio realizado por alrededor de 400 científicos y apoyado por 60 países pide prudencia. El modelo agrícola predominante requiere una revisión urgente a fin de combatir la pobreza y contribuir a un desarrollo ecológicamente sostenible. En lugar de la estrechez de miras que supone la promoción de zonas de alto rendimiento o de técnicas de manipulación genética, el estudio recomienda apoyarse en los conocimientos tradicionales de las comunidades de agricultores.
Entre las recomendaciones de los científicos figura en lugar destacado la mejora del acceso a la tierra, el agua y a semillas económicas para los pequeños agricultores marginados. La urgencia de reformas agrarias para el reparto de tierras se hace evidente justamente en la crisis actual: quien mejor afronta ahora la subida de precios es la población de Vietnam, ya que la mayoría de los vietnamitas dispone de suficiente tierra, y en tiempos de crisis puede autoabastecerse.
Oportunidades desperdiciadas
De lo que no hay duda es de que la crisis actual exige una actuación rápida. Sería preciso en primer lugar un apoyo directo a los consumidores de bajos ingresos. En Irán, por ejemplo, no se han producido grandes carencias ni disturbios sobre todo porque los precios de los cereales son subvencionados por el Estado. La FIAN reclama desde hace tiempo, además, una renta básica incondicionada en los países en vías de desarrollo que posibilite al menos una alimentación adecuada. No habría la menor dificultad para financiarla, bastaría con que los países ricos del norte cumplieran de una vez sus promesas de incrementar los fondos de ayuda al desarrollo.
Hay que estabilizar además rápidamente los precios de los comestibles en un nivel asequible. Para ello hay que detener en primer lugar todas las inversiones especulativas que empujan artificialmente al alza los precios en la bolsa. También deben anularse los en excesivamente ambiciosos objetivos de la UE y los EEUU en relación con los biocombustibles. Esto tendría sentido no sólo para los consumidores, sino también para los productores, ya que los biocombustibles y la especulación provocan una considerable inestabilidad de los precios, ofreciendo cualquier cosa menos un marco de confianza para las inversiones.
Pero, al mismo tiempo, los sucesos de los últimos meses no han vuelto obsoleta la premisa de mantener unos precios para las materias primas agrícolas que permitan cubrir costes. No obstante, esto presupone que el incremento de los precios de los comestibles no puede revertir únicamente en el bolsillo de las grandes corporaciones agrícolas y supermercados, sino que debe beneficiar a los productores. Ya es por tanto hora de poner coto a los procesos de concentración en la agricultura mediante reglas más estrictas para las inversiones y de someter a las cadenas de distribución a estándares sociales y controles efectivos. Si ahora se toman las medidas correctas y no se carga la crisis sobre las espaldas de los agricultores, el incremento de precios en la agricultura —hace tiempo anunciado— ofrece buenas oportunidades, aun cuando la cumbre de Roma no haya sabido aprovecharlas.
Finalmente se han retomado las recetas propuestas en el «foro de la economía privada» por la Fundación Gates, Kofi Annan y multinacionales agrícolas como Cargill, Bunge y Unilever. La cumbre concedió más espacio que nunca a los consorcios empresariales, mientras que los pequeños agricultores, pastores, pescadores, indígenas y ONG fueron dejados al margen del circo de la alta política.(11) Por desgracia, sus posibilidades de éxito no han aumentado con esta cumbre.
El resultado más concreto ha consistido en que, en adelante, ya no será la FAO la que esté al cargo de la política agraria internacional, sino un grupo de trabajo de la ONU convocado por su secretario general Ban Ki-moon y compuesto por las cúpulas del Banco Mundial, el FMI y las organizaciones especiales competentes de la ONU. El plan de acción de este grupo de trabajo, según Ban Ki-moon, ha de reflejar el consenso entre las instituciones de Bretton-Woods y las organizaciones de la ONU. Sin embargo, el plan no se someterá a la consideración y aprobación de los gobiernos. Y la sociedad civil permanecerá de ese modo aún más al margen, en detrimento de la mayoría.
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7/07/2008
6/27/2008
DEPREDADORES EMPRESARIALES: MONSANTO Y SUS PRODUCTOS TRANGENICOS
Productos transgénicos, genocidio planetario
El autor denuncia la proliferación de transgénicos como un negocio que procura grandes dividendos a las empresas, pero también grandes peligros para el medio ambiente y, por supuesto, para el consumidor, lejos de solucionar los problemas alimentarios.
Si junto a tu casa dispones de un jardín o de un pequeño espacio verde que procuras mantener limpio, o dispones de un trozo de huerta donde cultivas tus hortalizas; si en tu que hacer diario te molestan las «malas hierbas», seguro que alguna vez has comprado y utilizado un herbicida para destruirlas, y ha sido Roundup, que es capaz de destruir todo tipo de planta y algo más, y también de contaminar nuestro organismo.
El herbicida Roundup de la empresa americana Monsanto es presentado por su fabricante como un producto biodegradable y ecológico; lo llaman producto fitosanitario para extremar la confusión. Pero el herbicida no es biodegradable ni ecológico, sino peligroso para la salud pública, para quien lo manipula y, a través de la cadena alimenticia, para nosotros los consumidores. Su principio activo, el glifosato, ataca a las hormonas del crecimiento de todo tipo de vegetación hasta su destrucción total.
Se han evidenciado residuos de este producto tanto en aguas subterráneas como en las superficiales -95% de los ríos bretones- e incluso en el organismo humano. Estudios de los residuos tóxicos en los agricultores que habían empleado el herbicida manifestaron su presencia en la orina de un sesenta por ciento de ellos y, lo que es más grave aún, en una parte de sus familiares, esposas e hijos. La Sociedad Americana del Cáncer manifestaba que las personas expuestas al glifosato tenían mayor riesgo de desarrollar un cáncer linfático.
Ahora bien, el Roundup es más que el glifosato, su materia activa, y más peligroso para la cadena alimenticia, pues va unido a otras sustancias como el POEA, un detergente que favorece la propagación de las diminutas gotas pulverizadas sobre las hojas de las plantas. El profesor Bellé, en Bretaña, señala que el Roundup induce las primeras etapas conducentes al cáncer. La toxicidad aguda del conjunto Roundup es concluyente para todos los investigadores. Un laboratorio de la Universidad Tech de Texas ha establecido que la exposición al Roundop de las células Leydig, alojadas en los testículos, que juegan una función capital en el funcionamiento del aparato genital masculino, reducía un 94% la producción de las hormonas sexuales.
La extensión mundial de su utilización hace que este producto incremente su potencial agresivo. El herbicida Roundup se ha convertido en el producto estrella de la agricultura, de la jardinería y de los gestores de jardines y espacios públicos. «En el área de herbicidas -afirma Monsanto en su página 3W- la compañía prevé que su negocio de glifosato, que se comercializa bajo la marca Roundup, podría generar entre 1.300 y 1.400 millones de dólares de beneficio bruto en el año fiscal 2.008».
Ha sido utilizado para la destrucción de plantaciones enteras por parte de USA en Colombia. La empresa Monsanto utilizó el Roundup Ultra, multiplicando por cuatro su propia eficacia, para pulverizaciones aéreas de la frontera colombiano-ecuatoriana. Destruyó así más de 1.500 hectáreas de cultivos alimenticios, manioca, maíz, plátanos, tomates, caña de azúcar, árboles frutales y provocó la muerte de animales. Entre los años 2000 y 2006 se estima que más de 300.000 hectáreas sufrieron pulverizaciones aéreas y más de 300.000 personas fueron intoxicadas. No se trata de bagatelas.
El libro titulado «El mundo según Monsanto», escrito por Marie Monique Robín (Ed. La Découverte, 2008) y subtitulado «De la dioxina a los OGM, una multinacional que os quiere bien», impacta y sobrecoge más allá de los límites imaginables de la realidad. Sin pretenderlo, recuerda el film «Erin Brockovich» del director Steven Soderbergh, donde investiga un caso de contaminación de agua por parte de una poderosa organización que comporta graves y mortales enfermedades a los habitantes de la zona. Es difícil no terminar asustado con la lista de escándalos que arrastra la firma americana Monsanto a lo largo y ancho del planeta.
Desgraciadamente no es todo. Al herbicida le han sucedido los OGM, los organismos genéticamente modificados.
En 1972 uno de los investigadores de Monsanto afirmó: «En lugar de investigar sobre nuevos herbicidas, ¿por qué no crear plantas selectivas -manipulando su patrimonio genético- capaces de sobrevivir a las pulverizaciones de nuestro Roundup?».
Una treintena de investigadores trabajaron en el proyecto creyéndose verdaderos revolucionarios «verdes». Tras 700.000 horas de trabajo y una inversión de 80 millones de dólares, descubrieron la bacteria insensible a su desherbante Roundup, era el conocido como 35S, el virus del mosaico de la coliflor, junto a trozos del ADN de la petunia. Era lo que debían introducir en las semillas utilizando un «cañón de genes» -común en la ingeniería genética- sin saber el punto exacto donde introducían el elemento patógeno dentro del organismo a manipular, ni sus consecuencias en la alimentación. Nació la soja Roundup Ready, la soja resistente al herbicida Roundup, que según su fabricante poseía la misma sustancia que la soja convencional.
Nada más falso, pues contiene entre 12 y 14% menos de fitoestrógenos y mantiene en su interior cantidades importantes de glifosato, el principio activo del desherbante, 20mg/kg, que naturalmente fue permitido por los poderes públicos. Es así como los fabricantes de productos transgénicos han convertido el producto activo del desherbante en alimento.
Una investigación de la universidad de Pavia sobre la alimentación de soja transgénica en animales señala que «el hígado había tenido una actividad fisiológica mucho más elevada, encontrándose modificaciones similares en las células del páncreas y de los testículos». Indicando como posible origen los residuos del desherbante en la soja transgénica.
Añadamos los problemas ligados a la producción. La soja resistente al Roundup tiene un rendimiento inferior a la soja tradicional; el que sea resistente al desherbante, hace de la soja transgénica una mala hierba que precisa la utilización de desherbantes cada vez más frecuentes y potentes; la soja transgénica debilita los suelos agrícolas y hacen al agricultor completamente dependiente de la empresa Monsanto.
La patata, el tomate, el maíz, la soja, el arroz, el trigo... ¿todos ellos transgénicos? Parece cierto si no lo detenemos.
El doctor Darío Gianfelici, médico en Cerrito, a 50 kilómetros de Paraná, en Argentina, decía: «Las autoridades sanitarias de este país son completamente irresponsables... Preparamos un verdadero desastre sanitario y desgraciadamente los poderes públicos no se han dado cuenta de lo que nos jugamos».
Las multinacionales Novartis, Sandoz, Syngenta y, más agresivamente si cabe, Monsanto, pretenden incrementos de producción agrícola a base de la contaminación genética de productos, suelos, animales y personas. Infectan el mundo sin solucionar el hambre, y cuando les hacen descubrir sus aberraciones, proponen transformar sus productos transgénicos en combustible, en una imparable marcha hacia adelante, infectando el mundo con la aquiescencia de gobernantes.
El jueves 5 de junio terminó la Cumbre de Alto Nivel sobre Seguridad Alimentaria de la FAO (Organización para la Alimentación y la Agricultura de la ONU) que se celebró en Roma. No se mencionó la invasión de maíz transgénico que sufre México, ni se habló de la conquista de la soja resistente al desherbante en Argentina, en Brasil y Paraguay, ni de la desertización del planeta provocada por las multinacionales de la des-alimentación. Al contrario, como escribe Win Dierckysens, «la especulación creada en torno a los alimentos básicos se transforma en carburante y empuja los precios de los cereales y del azúcar hacia unos nuevos máximos inalcanzables para una inmensa masa de la población que principalmente se encuentra en Asia, África y América Latina». Como señaló un judío de Nazaret, «al que tiene se le dará más, y al que no tiene hasta lo poco que tenga se le quitará». Es el liberalismo.
ENLACE A NOTA
El autor denuncia la proliferación de transgénicos como un negocio que procura grandes dividendos a las empresas, pero también grandes peligros para el medio ambiente y, por supuesto, para el consumidor, lejos de solucionar los problemas alimentarios.
Si junto a tu casa dispones de un jardín o de un pequeño espacio verde que procuras mantener limpio, o dispones de un trozo de huerta donde cultivas tus hortalizas; si en tu que hacer diario te molestan las «malas hierbas», seguro que alguna vez has comprado y utilizado un herbicida para destruirlas, y ha sido Roundup, que es capaz de destruir todo tipo de planta y algo más, y también de contaminar nuestro organismo.
El herbicida Roundup de la empresa americana Monsanto es presentado por su fabricante como un producto biodegradable y ecológico; lo llaman producto fitosanitario para extremar la confusión. Pero el herbicida no es biodegradable ni ecológico, sino peligroso para la salud pública, para quien lo manipula y, a través de la cadena alimenticia, para nosotros los consumidores. Su principio activo, el glifosato, ataca a las hormonas del crecimiento de todo tipo de vegetación hasta su destrucción total.
Se han evidenciado residuos de este producto tanto en aguas subterráneas como en las superficiales -95% de los ríos bretones- e incluso en el organismo humano. Estudios de los residuos tóxicos en los agricultores que habían empleado el herbicida manifestaron su presencia en la orina de un sesenta por ciento de ellos y, lo que es más grave aún, en una parte de sus familiares, esposas e hijos. La Sociedad Americana del Cáncer manifestaba que las personas expuestas al glifosato tenían mayor riesgo de desarrollar un cáncer linfático.
Ahora bien, el Roundup es más que el glifosato, su materia activa, y más peligroso para la cadena alimenticia, pues va unido a otras sustancias como el POEA, un detergente que favorece la propagación de las diminutas gotas pulverizadas sobre las hojas de las plantas. El profesor Bellé, en Bretaña, señala que el Roundup induce las primeras etapas conducentes al cáncer. La toxicidad aguda del conjunto Roundup es concluyente para todos los investigadores. Un laboratorio de la Universidad Tech de Texas ha establecido que la exposición al Roundop de las células Leydig, alojadas en los testículos, que juegan una función capital en el funcionamiento del aparato genital masculino, reducía un 94% la producción de las hormonas sexuales.
La extensión mundial de su utilización hace que este producto incremente su potencial agresivo. El herbicida Roundup se ha convertido en el producto estrella de la agricultura, de la jardinería y de los gestores de jardines y espacios públicos. «En el área de herbicidas -afirma Monsanto en su página 3W- la compañía prevé que su negocio de glifosato, que se comercializa bajo la marca Roundup, podría generar entre 1.300 y 1.400 millones de dólares de beneficio bruto en el año fiscal 2.008».
Ha sido utilizado para la destrucción de plantaciones enteras por parte de USA en Colombia. La empresa Monsanto utilizó el Roundup Ultra, multiplicando por cuatro su propia eficacia, para pulverizaciones aéreas de la frontera colombiano-ecuatoriana. Destruyó así más de 1.500 hectáreas de cultivos alimenticios, manioca, maíz, plátanos, tomates, caña de azúcar, árboles frutales y provocó la muerte de animales. Entre los años 2000 y 2006 se estima que más de 300.000 hectáreas sufrieron pulverizaciones aéreas y más de 300.000 personas fueron intoxicadas. No se trata de bagatelas.
El libro titulado «El mundo según Monsanto», escrito por Marie Monique Robín (Ed. La Découverte, 2008) y subtitulado «De la dioxina a los OGM, una multinacional que os quiere bien», impacta y sobrecoge más allá de los límites imaginables de la realidad. Sin pretenderlo, recuerda el film «Erin Brockovich» del director Steven Soderbergh, donde investiga un caso de contaminación de agua por parte de una poderosa organización que comporta graves y mortales enfermedades a los habitantes de la zona. Es difícil no terminar asustado con la lista de escándalos que arrastra la firma americana Monsanto a lo largo y ancho del planeta.
Desgraciadamente no es todo. Al herbicida le han sucedido los OGM, los organismos genéticamente modificados.
En 1972 uno de los investigadores de Monsanto afirmó: «En lugar de investigar sobre nuevos herbicidas, ¿por qué no crear plantas selectivas -manipulando su patrimonio genético- capaces de sobrevivir a las pulverizaciones de nuestro Roundup?».
Una treintena de investigadores trabajaron en el proyecto creyéndose verdaderos revolucionarios «verdes». Tras 700.000 horas de trabajo y una inversión de 80 millones de dólares, descubrieron la bacteria insensible a su desherbante Roundup, era el conocido como 35S, el virus del mosaico de la coliflor, junto a trozos del ADN de la petunia. Era lo que debían introducir en las semillas utilizando un «cañón de genes» -común en la ingeniería genética- sin saber el punto exacto donde introducían el elemento patógeno dentro del organismo a manipular, ni sus consecuencias en la alimentación. Nació la soja Roundup Ready, la soja resistente al herbicida Roundup, que según su fabricante poseía la misma sustancia que la soja convencional.
Nada más falso, pues contiene entre 12 y 14% menos de fitoestrógenos y mantiene en su interior cantidades importantes de glifosato, el principio activo del desherbante, 20mg/kg, que naturalmente fue permitido por los poderes públicos. Es así como los fabricantes de productos transgénicos han convertido el producto activo del desherbante en alimento.
Una investigación de la universidad de Pavia sobre la alimentación de soja transgénica en animales señala que «el hígado había tenido una actividad fisiológica mucho más elevada, encontrándose modificaciones similares en las células del páncreas y de los testículos». Indicando como posible origen los residuos del desherbante en la soja transgénica.
Añadamos los problemas ligados a la producción. La soja resistente al Roundup tiene un rendimiento inferior a la soja tradicional; el que sea resistente al desherbante, hace de la soja transgénica una mala hierba que precisa la utilización de desherbantes cada vez más frecuentes y potentes; la soja transgénica debilita los suelos agrícolas y hacen al agricultor completamente dependiente de la empresa Monsanto.
La patata, el tomate, el maíz, la soja, el arroz, el trigo... ¿todos ellos transgénicos? Parece cierto si no lo detenemos.
El doctor Darío Gianfelici, médico en Cerrito, a 50 kilómetros de Paraná, en Argentina, decía: «Las autoridades sanitarias de este país son completamente irresponsables... Preparamos un verdadero desastre sanitario y desgraciadamente los poderes públicos no se han dado cuenta de lo que nos jugamos».
Las multinacionales Novartis, Sandoz, Syngenta y, más agresivamente si cabe, Monsanto, pretenden incrementos de producción agrícola a base de la contaminación genética de productos, suelos, animales y personas. Infectan el mundo sin solucionar el hambre, y cuando les hacen descubrir sus aberraciones, proponen transformar sus productos transgénicos en combustible, en una imparable marcha hacia adelante, infectando el mundo con la aquiescencia de gobernantes.
El jueves 5 de junio terminó la Cumbre de Alto Nivel sobre Seguridad Alimentaria de la FAO (Organización para la Alimentación y la Agricultura de la ONU) que se celebró en Roma. No se mencionó la invasión de maíz transgénico que sufre México, ni se habló de la conquista de la soja resistente al desherbante en Argentina, en Brasil y Paraguay, ni de la desertización del planeta provocada por las multinacionales de la des-alimentación. Al contrario, como escribe Win Dierckysens, «la especulación creada en torno a los alimentos básicos se transforma en carburante y empuja los precios de los cereales y del azúcar hacia unos nuevos máximos inalcanzables para una inmensa masa de la población que principalmente se encuentra en Asia, África y América Latina». Como señaló un judío de Nazaret, «al que tiene se le dará más, y al que no tiene hasta lo poco que tenga se le quitará». Es el liberalismo.
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6/26/2008
IMPACTA EN EL PODER ADQUISITIVO EL ALZA EN ALIMENTOS EN AL
El encarecimiento de los alimentos minó el poder adquisitivo de los más pobres
Roberto González Amador
La Jornada
El alza en el costo de los alimentos, que comenzó a reducir el poder de compra de la población más pobre del continente, se ha convertido en un problema “particularmente preocupante”, se concluyó en un foro que reunió aquí a ministros de finanzas y los principales dirigentes de organismos financieros internacionales, que sentó las bases para crear un mecanismo permanente de diálogo y cooperación hemisférica. El encuentro avanzó también en una iniciativa para buscar “una integración energética” de Canadá a Argentina.
La crisis derivada del mayor precio en los alimentos debe ser enfrentada con políticas nacionales que incrementen la productividad de los sistemas agrícolas, resumió el secretario mexicano de Hacienda, Agustín Carstens, quien convocó al foro. El comunicado final pide también a organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) y el Interamericano de Desarrollo (BID), cuyos dirigentes acudieron a esta cita, “poner a disposición de los países instrumentos y programas que contribuyan a mitigar los efectos del incremento de precios”.
El Banco Mundial presentó aquí cifras sobre el efecto que está teniendo en la región el mayor costo de la comida. Entre marzo de 2006 y el mismo mes de este año el precio promedio de los alimentos se elevó 82 por ciento en los mercados internacionales. En ese periodo, el valor del trigo subió 152 por ciento; el del maíz 122 por ciento, mientras el de algunas exportaciones latinoamericanas se ha revaluado en menor medida: la carne ha subido 20 por ciento y los plátanos 24 por ciento.
Robert Zoellick, presidente del BM, anunció que el organismo busca nuevas fuentes de financiamiento para ayudar a países afectados por el precio de la comida, adicional al fondo de mil 200 millones de dólares acordado en abril pasado en Washington.
“El aumento del precio de los alimentos ha minado el poder adquisitivo de la población pobre, en particular la que vive en zonas rurales y en situación de pobreza. De hecho, las personas pobres son hoy más pobres”, aseguró el Banco Mundial.
“Sí hubo preocupación de los ministros por el alza en los alimentos”, resumió el secretario Carstens en una conferencia de prensa al término de los trabajos, que estuvieron cerrados a la prensa.
Se llegó a la conclusión, dijo, de que los mecanismos de transferencia de recursos públicos a la población más pobre –como el mexicano Oportunidades– son adecuados a corto plazo para enfrentar problemas como el mayor precio de los alimentos. A largo plazo, aseveró, lo importante es mejorar la productividad en el campo y fomentar una mayor producción de alimentos.
Roberto González Amador
La Jornada
El alza en el costo de los alimentos, que comenzó a reducir el poder de compra de la población más pobre del continente, se ha convertido en un problema “particularmente preocupante”, se concluyó en un foro que reunió aquí a ministros de finanzas y los principales dirigentes de organismos financieros internacionales, que sentó las bases para crear un mecanismo permanente de diálogo y cooperación hemisférica. El encuentro avanzó también en una iniciativa para buscar “una integración energética” de Canadá a Argentina.
La crisis derivada del mayor precio en los alimentos debe ser enfrentada con políticas nacionales que incrementen la productividad de los sistemas agrícolas, resumió el secretario mexicano de Hacienda, Agustín Carstens, quien convocó al foro. El comunicado final pide también a organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) y el Interamericano de Desarrollo (BID), cuyos dirigentes acudieron a esta cita, “poner a disposición de los países instrumentos y programas que contribuyan a mitigar los efectos del incremento de precios”.
El Banco Mundial presentó aquí cifras sobre el efecto que está teniendo en la región el mayor costo de la comida. Entre marzo de 2006 y el mismo mes de este año el precio promedio de los alimentos se elevó 82 por ciento en los mercados internacionales. En ese periodo, el valor del trigo subió 152 por ciento; el del maíz 122 por ciento, mientras el de algunas exportaciones latinoamericanas se ha revaluado en menor medida: la carne ha subido 20 por ciento y los plátanos 24 por ciento.
Robert Zoellick, presidente del BM, anunció que el organismo busca nuevas fuentes de financiamiento para ayudar a países afectados por el precio de la comida, adicional al fondo de mil 200 millones de dólares acordado en abril pasado en Washington.
“El aumento del precio de los alimentos ha minado el poder adquisitivo de la población pobre, en particular la que vive en zonas rurales y en situación de pobreza. De hecho, las personas pobres son hoy más pobres”, aseguró el Banco Mundial.
“Sí hubo preocupación de los ministros por el alza en los alimentos”, resumió el secretario Carstens en una conferencia de prensa al término de los trabajos, que estuvieron cerrados a la prensa.
Se llegó a la conclusión, dijo, de que los mecanismos de transferencia de recursos públicos a la población más pobre –como el mexicano Oportunidades– son adecuados a corto plazo para enfrentar problemas como el mayor precio de los alimentos. A largo plazo, aseveró, lo importante es mejorar la productividad en el campo y fomentar una mayor producción de alimentos.
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EL AGUA UN RECURSO TAS VALIOSO COMO EL PETROLEO
Las crisis convergentes de los alimentos y del agua
Jo-Shing Yang
En los últimos meses, crisis alimentarias y disturbios por alimentos en todo el mundo han dominado los titulares de los periódicos y capturado la atención de los medios de información y de los dirigentes políticos del globo. Aumentos de precios de los alimentos y de las materias primas hunden a unos mil millones de personas en todo el mundo cada vez más profundo en la pobreza y las llevan al borde de la desnutrición e incluso la inanición – forzando a esas masas de gente angustiada a protestar en las calles. Por fin los dirigentes del mundo están prestando atención al sufrimiento de los crónicamente pobres y hablan ahora de ‘crisis alimentarias’ que hacen estragos en las vidas de los desesperadamente pobres. A estas alturas, la mayoría de la gente sabe que los motivos para los mayores precios de los alimentos son los mayores precios del petróleo (que afectan a los insumos agrícolas basados en el petróleo, tales como fertilizantes, pesticidas), mayores precios del transporte de alimentos, el desvío de maíz y otros productos agrícolas para producir etanol y otros biocombustibles; más demanda de alimentos de la clase media emergente de China e India (y sus deseos de subir por la cadena alimentaria, de comer más carne, huevos, y productos lácteos), y sucesos climáticos extremos asociados con el calentamiento global. Poca gente ha asociado la escasez de alimentos con la escasez de agua – es decir, aparte de unos pocos artículos escritos por analistas y expertos en agua (por ejemplo, la relación establecida por Fred Pearce entre la escasez de agua y las crisis alimentarias).
Después que los grandes bancos de inversión y especuladores de Wall Street han hecho subir los precios de alimentos, petróleo y otras materias primas, están apuntando al próximo recurso de importancia: el agua. Goldman Sachs insta a los inversionistas a concentrarse en el sector de alta tecnología de la industria global del agua de 425.000 millones de dólares, porque el agua es el “petróleo del próximo siglo.” Áreas potenciales de inversión para Wall Street incluyen a los fabricantes o prestadores de servicios de equipos de filtración de agua, desinfección ultravioleta, tecnología de desalinización basada en membranas, medidores de agua automatizados, y otros nichos especializados en la reutilización de aguas servidas (The Telegraph, 6 de junio de 2008). Goldman Sachs también publicó una gráfica llamada “Mayor rendimiento del sector del agua en relación con S&P 500,” mostrando tendencias de 2000 a 2008 en las que el índice del sector del agua subió a 400 mientras S&P 500 se quedó en, o por debajo de, el nivel de 100 (valores rebasados a 100).
Existe una crisis convergente en ciernes de los alimentos y del agua, con ocho tendencias extremadamente inquietantes e interrelacionadas en el agua, como sigue:
Calentamiento global: fenómenos climáticos extremos y sus consecuencias destructivas, inseguridades climatológicas, y volatilidades en las precipitaciones.
Baja del agua subterránea y de los acuíferos en todo el mundo debido al crecimiento de la población, al aumento y derroche en la irrigación agrícola, y la contaminación, en gran parte irreversible, de las aguas subterráneas.
Aumento de la contaminación de las aguas superficiales en todo el mundo, lo que hace que el agua subterránea sea inutilizable sin un tratamiento sustancial (incluyendo un aumento global en el uso químico, de productos químicos agrícolas a químicos industriales y productos para el hogar).
Privatización, corporatización y globalización de los recursos acuíferos (la así llamada apropiación del agua por grandes intereses corporativos multinacionales)
El derrumbe de la infraestructura para el agua, pobre administración del agua por municipalidades, y falta de inversión pública en el agua y en el tratamiento de las aguas servidas en todo el mundo.
La inflación global de los precios de las materias primas y sus efectos sobre el agua municipal y el tratamiento de aguas servidas en todo el mundo.
La creciente demanda de agua para la agricultura debida al deseo del consumidor de recibir alimentos que requieren uso intensivo de agua en la cadena alimentaria (por ejemplo, carnes, huevos, y productos lácteos). Se ha calculado que el suministro total de carne en el mundo fue de 71 millones de toneladas en 1961 y de 284 millones de toneladas en 2007... y sigue aumentando (New York Times, 2008).
La disminución y el debilitamiento de las regulaciones y de los controles medioambientales de los gobiernos para encarar el problema de la contaminación, lo que significa que el tratamiento del agua contaminada para que sea potable y utilizable en la agricultura será costoso.
Según la región bajo estudio, cualquiera, o una combinación, de estos factores afectará los suministros, la entrega, y en tratamiento de agua fresca en los próximos años. También afectarán a la producción agrícola y de alimentos para miles de millones de personas en todo el mundo. Basta la concentración en solo dos factores de calentamiento global y de la disminución de acuíferos, como sigue, para darnos suficientes preocupaciones sobre la sostenibilidad y el futuro de la producción agrícola.
Algunos hechos:
Para producir una tonelada de trigo, se necesitan 1.000 toneladas de agua. La producción de pollos requiere aproximadamente 32 veces más agua que el cultivo de la misma cantidad de trigo; la ratio de cerdos a trigo es de 65:1, y la de vacunos a trigo es algo entre 100:1 y 200:1.
En 2015, casi la mitad de la población del mundo, más de 3.000 millones de personas, vivirá en países que sufren de “estrés acuático” y tienen acceso a menos de 1.700 metros cúbicos de agua per capita por año, según la CIA. En 2001, la CIA también predijo que aproximadamente un 80% del agua es asignada a la agricultura en los países en desarrollo, una proporción insostenible, y en 2015, muchos países no podrán mantener sus niveles de agricultura irrigada – resultando en una profunda reducción de la producción agrícola. Ya estamos viendo actualmente esa tendencia en China e India.
A comienzos de 2008, el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) publicó un mapa bastante sombrío de la irrigación del mundo para ilustrar retiros insostenibles de agua en todos los continentes.
En todo el mundo, se estima que 4.400 niños bajo cinco años mueren cada día debido al consumo de agua sucia y pobres condiciones de higiene, y que la diarrea mata cinco veces más niños cada año que VIH/SIDA, según Naciones Unidas. Con la próxima crisis del agua, se esperan tasas significativamente más elevadas de mortalidad infantil en todo el mundo.
El agua es la base de la agricultura – no sólo en el cultivo de alimentos, sino también en su elaboración. El agua es el fundamento de las ciudades modernas y de sistemas de saneamiento urbanos – desde nuestra fontanería doméstica hasta plantas centralizadas de tratamiento de aguas servidas. El agua es la base de las industrias y de la manufactura. El agua sustenta la naturaleza, la fauna y la flora. En esencia, la humanidad puede vivir sin petróleo – aunque de manera más primitiva – pero no puede sobrevivir sin agua. A pesar de su importancia, el tema del agua ha sido integrado con poca frecuencia en nuestras discusiones de las crisis alimentarias, excepto cuando hablamos brevemente del calentamiento global y de las sequías extremas que afectan a las regiones donde hay cultivos. Entrevistada por el New York Times (2 de junio de 2008), Barbara Helferrich, portavoz del Directorado del Medioambiente de la Unión Europea, dijo: “El agua será el tema ecológico de este año – el problema es urgente e inmediato. Si ya hay escasez de agua en la primavera, se sabe que va a ser un verano realmente malo.” Un escritor sobre el medio ambiente basado en el Reino Unido, Fred Pearce, escribió recientemente que la escasez de agua es una causa importante para las fallas en la producción agrícola que resulta en escasez de alimentos: por ejemplo: Ucrania, Australia, China, India, y Egipto han estado agotando sus ríos y aguas subterráneas hasta el punto que los agricultores ya no pueden irrigar sus cultivos – por lo tanto, la producción agrícola será reducida. El conocido analista Lester Brown ha estado prediciendo que la escasez de agua agravará aún más la escasez de alimentos en numerosos países.
Goldman Sachs anunció que el agua será el “petróleo del próximo siglo”
Por lo tanto tenemos que preguntar; ¿qué hay respecto al agua en medio de esta precaria economía global y la creciente fragilidad del mundo natural? ¿Cómo afectará la escasez y la volatilidad del suministro de agua a la producción de alimentos y a las crisis alimentarias? Una similitud entre el petróleo y el agua es la de la disminución del suministro y el rápido crecimiento de la demanda. Con la escasez, aparecen conflictos y guerras – este punto lo dejó en claro el libro de Michael Klare publicado en 2002 “Resource Wars” [Guerras por recursos]. Además, muchos otros analistas – desde los que trabajan para la CIA a los de Naciones Unidas y de la revista Forbes – han predicho hace tiempo que el agua es el principal recurso por el que las naciones irán a la guerra. El príncipe heredero holandés Willem-Alexander fue el anterior presidente del Foro Mundial del Agua en 2001; también es el nieto mayor del príncipe Bernardo de Holanda, fundador del grupo elitista, altamente secreto, llamado los Bilderberg en los años cincuenta; su madre, la reina Beatriz, es también miembro de los Bilderberg y principal accionista de Royal Dutch Shell. El antiguo Secretario General de la ONU, Boutros Boutros-Ghali también dijo: “El agua será más importante que el petróleo en este siglo” y que el agua es el próximo petróleo por el que las naciones librarán guerras. El difundo senador estadounidense, Paul Simon dijo: “Las naciones van a la guerra por el petróleo, pero hay sustitutos para el petróleo. ¿Cuánto más difíciles de resolver podrán ser guerras que sean libradas por el agua, un recurso aún más escaso para el que no hay sustituto?”
El vínculo entre el agua y los alimentos es evidente: sin agua, no puede haber una agricultura irrigada. Según el Telegraph en junio de 2008: “Una escasez catastrófica de agua podría ser una amenaza aún mayor para la humanidad en este siglo que los aumentos de los precios de los alimentos y el agotamiento implacable de las reservas de energía, según un panel de expertos globales en la conferencia ‘Los cinco principales riesgos’ de Goldman Sachs.”
Es ampliamente conocido que el genocidio en Darfur ha sido agravado por la competencia por recursos de agua y tierra entre nómadas árabes y agricultores africanos ya que sequías inducidas por el calentamiento global agravaron la desertificación en el norte de Darfur durante dos décadas. ¿Veremos en el futuro cercano, “disturbios por agua” y “guerras por agua” – o incluso genocidios y conflictos que se enmascaran como étnicos/tribales o religiosos cuando el conflicto real estalló por el agua? ¿Qué debiera preocuparnos y qué deberíamos hacer ahora para prevenir las crisis futuras por el agua? Concentrémonos en dos crisis inquietantes por el agua, la del calentamiento global y la de los acuíferos que se agotan.
Clima extremo, incertidumbres climáticas, y volatilidades en las precipitaciones
A pesar de los actuales debates científicos sobre si el calentamiento global es causado por el hombre o si es un ciclo planetario natural, una cosa es segura para los científicos: este cambio climático no es una anomalía temporal. El calentamiento global se agravará en las próximas décadas. El clima se hará más extremo e imprevisible en muchas partes del mundo: por ejemplo, en junio, hemos visto catastróficas inundaciones en Iowa y en otros sitios del Medio Oeste de EE.UU., que devastaron la siembra de maíz de 2008. Los glaciares se derretirán aún más rápido, reduciendo aún más los suministros de agua fresca en muchas regiones. Las precipitaciones se harán aún más imprevisibles; mientras algunas partes del mundo recibirán más agua mediante inundaciones y tormentas, otras sufrirán un suministro reducido de aguas subterráneas e incluso sequías. Mientras los analistas han citado “anomalías climáticas temporales” (Washington Post, 30 de mayo de 2008, refiriéndose a sequías en Australia) como una razón para el agudo aumento de los precios de los alimentos, el calentamiento global no es un fenómeno climático temporal que afecta a las regiones productoras agrícolas del mundo. En breve, las sequías, inundaciones, tormentas, huracanes, y los modelos climáticos extremos en todo el globo no son eventos a corto plazo. Globalmente, el clima extremo será agravado aún más por la intensificación del calentamiento global en la próxima década. Los modelos climáticos descontrolados y extremos serán algo permanente – limitando a su vez el suministro de agua fresca y la producción de alimentos en muchas regiones productoras de alimentos.
En enero de 2005, el Centro Nacional de Investigación Atmosférica de EE.UU. (NCAR) publicó nuevos análisis vinculando la creciente temperatura global al clima extremo, diciendo que el área afectada por serias sequías en la Tierra se ha más que duplicado desde los años setenta y comienzos de los años dos mil y que sequías generalizadas ocurrieron en el oeste y el sur de África, el este de de Australia, gran parte de Asia y Europa, y Canadá (Journal of Hydrometerology, 2005). “Las sequías y las inundaciones son eventos climáticos extremos que probablemente cambien más rápido que el clima promedio,” dice Aiguo Dai de NCAR. “Porque son de los desastres naturales más costosos del mundo y afectan a cantidades muy grandes de personas cada año, es importante monitorearlos y tal vez predecir su variabilidad.”
Unos pocos ejemplos de cómo el calentamiento global ha afectado la producción de alimentos y conflictos por recursos en todo el mundo, son los siguientes:
Uno de los ejemplos más citados es Australia, que sufrió seis años seguidos de devastadora sequía y cuya producción de arroz fue eliminada en un 98% y su producción agrícola reducida en un cuarto durante el año pasado. En cambio, al mismo tiempo los agricultores del maíz y la soja en el Medio Oeste de EE.UU. sufren por inundaciones y demasiada lluvia en las temporadas de siembra de primavera y verano de 2008.
Científicos que trabajan con Naciones Unidas también han extrapolado que la producción agrícola y forestal de Australia disminuirá significativamente en 2030 debido a aumentos en fuegos y sequías.
El Cuerno de África también está siendo afectado por severas sequías, y los más pobres en Somalia y Etiopía enfrentan inminentes hambrunas y una masiva mortandad por hambre. En el continente africano, más de 300 millones de personas enfrentan la escasez de agua, y se espera que la escasez de agua en África subsahariana aumente en casi un tercio en 2050.
Darfur sufrió sequías y conflictos por el agua y recursos de tierras arables antes de que los conflictos se volvieran mortalmente étnicos y tribales en su naturaleza, de un conflicto local por recursos a un genocidio hecho y derecho. En junio de 2007, PNUMA dijo que la paz en Darfur es casi imposible a menos que se encaren los problemas de la destrucción del medio ambiente. Un grupo de presión, Justice Africa, dijo a la BBC en julio de 2007 que “la causa de fondo del conflicto [entre nómadas árabes y agricultores africanos negros] son los recursos – la sequía y la desertificación en el Norte de Darfur.”
A principios de junio de 2008, el gobernador Arnold Schwarzenegger declaró la sequía en todo el Estado en California, señalando que la primavera de 2008 era la más seca que conste y diciendo: “Tenemos que reconocer la severidad de esta crisis que enfrentamos.” California es una importante región productora de alimentos del mundo, sus exportaciones agrícolas excedieron 9.000 millones de dólares en 2005.
La desertificación es uno de los temas medioambientales más desatendidos de la actualidad, agravada por el calentamiento global. La desertificación es un problema crítico porque afecta la productividad de tierra arable y, consecuentemente, la producción de alimentos. Naciones Unidas ha estimado que más de 250 millones de personas son afectadas directamente por la desertificación en 110 países que ocupan un tercio de la superficie de la Tierra (esta cifra incluye a 135 millones de personas en peligro de ser expulsadas de sus tierras) y el sustento de mil millones de personas está en peligro. El que se esté degradando un 70% de las tierras secas agrícolas, en peligro de desertificarse, conlleva un precio de 42.000 millones de dólares por año. La desertificación además agrava la escasez de agua y degrada la tierra hasta el punto que ya no es productiva.
Los científicos pronostican que mientras el calentamiento global calienta el planeta, el clima será más húmedo en algunos lugares y más seco en otros. La peor parte de esos cambios del tiempo y de modelos volátiles de precipitación dejará a millones de personas sin suministros fiables de agua fresca para beber, la irrigación agrícola, y la energía hidráulica. El calentamiento global significa devastación para el futuro del agua y la agricultura de la mayoría de los países. Es obvio en consecuencia que tenemos que contar con que el calentamiento global disminuirá la disponibilidad de agua fresca a largo plazo, lo que a su vez reducirá también simultáneamente la producción de alimentos y empeorará la situación alimentaria y el hambre en muchos países en desarrollo.
Un futuro de más hambre debido a nuestra extracción insostenible de aguas subterráneas
Habitualmente cuesta 1.000 toneladas de agua para producir 1 tonelada de cereal. Se estima que casi un 10% del suministro global de alimentos (160 millones de toneladas de cereales) es producido actualmente mediante la práctica insostenible de extraer aguas subterráneas según USAID. Pero el agotamiento del agua subterránea no es sólo una amenaza para la futura producción de alimentos – contribuye al aumento del nivel del mar. Por ejemplo, investigadores que publican en Hydrogeology Journal, establecieron que las extracciones estimadas de aguas subterráneas en el mundo son entre 750 y 800 km3/año, y que esta masiva cantidad de agotamiento de acuíferos puede resultar en un aumento del nivel del mar:
“En todo el mundo, la magnitud de la extracción de aguas subterráneas de su depósito puede ser tan grande que llegue a constituir un causante cuantificable del aumento del nivel del mar. Por ejemplo, el volumen total extraído del acuífero de High Planes equivale a cerca de 0,75 mm. o sea un 0,5% del aumento observado del nivel del mar durante el Siglo XX. La reducción de la futura extracción de aguas subterráneas (y el aumento del acopio de agua subterránea) pueden ayudar en pequeña escala a reducir futuros aumentos del nivel del mar.” (Konikow and Kendy, 2005)
La extracción insostenible de las aguas subterráneas y del acuífero agravará los efectos de modelos volátiles de precipitaciones sobre la agricultura. El agotamiento de acuíferos en unos pocos países productores de cereales y alimentos con gran población a saber: EE.UU., México, China, e India – es brevemente resumida como sigue:
EE.UU. – el más conocido es el acuífero Ogallala/High Plains (se calcula que es consumido a unos 12.000 millones de metros cúbicos por año, y algunas áreas descienden más de 30 metros), pero el agotamiento de acuíferos es generalizado en todo el país. En el Noroeste del Pacífico, el acuífero Columbia River Basalt de Washington y Oregon ha bajado más de 30 metros en varias áreas. En las áreas de Tucson y Phoenix, descensos del nivel del agua de entre 90 y 150 metros ocurrieron en gran parte de la zona. En California, el nivel del agua subterránea en Antelope Valley cayó en más de 90 metros desde comienzos de los años 1900, y la parte sudoeste del Desierto Mojave ha visto una subsidencia de la tierra entre 1992 y 1999 y subsidencia pasada de la tierra vinculada a la reducción del nivel del agua de más de 30 metros entre los años cincuenta y los noventa. Antes de su auge inmobiliario, Las Vegas ya había sufrido una baja del nivel del agua de 100 metros en 1999. En el área de Chicago-Milwaukee, los niveles del agua subterránea descendieron hasta 274 metros bajo Chicago y Wisconsin este. En Houston, Texas, los niveles de agua subterránea cayeron unos 121 metros, llevando a subsidencias de suelos de hasta 3 metros. El acuífero Sparta bajo Arkansas, Luisiana, Mississippi, y Tennessee ha sufrido bajas de hasta 21 metros en algunas áreas. En Baton Rouge, Luisiana, ha habido un aumento de diez veces en el bombeo de agua subterránea entre los años treinta y 1970, hundiendo el nivel del agua subterránea en 60 metros y llevando a la intrusión de agua salada del Golfo de México a varios acuíferos. Pongamos en contexto la importancia de los acuíferos de EE.UU.: La exportación agrícola de EE.UU. es calculada en una cifra récord de 108.500 millones de dólares en 2008 (incluyendo aproximadamente 63 millones de toneladas de maíz) según el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA).
México – el conocido ejemplo es el del acuífero de Ciudad de México (la sección central del área metropolitana ha descendido hasta 8,5 metros, y a la ciudad podría acabársele el agua en la próxima década), pero un tercio de toda el agua usada en México proviene de acuíferos. Todas las cosechas de cereales en México (tales como el trigo de invierno y el sorgo) dependen de irrigación que usa agua de acuífero. En Guanajuato, un Estado agrícola, el nivel freático cae más de 2 metros por año. Según USAID, México está agotando sus reservas de agua subterránea en más de 3 metros por año en muchas de sus principales áreas agrícolas. México está ubicado a lo largo de las mismas latitudes que el desierto del Sahara; la mitad del país es tan árida que, en promedio, México tiene menos agua potable per capita que Egipto y un 60% menos agua que la que tenía hace 50 años.
China – China tiene muchos problemas serios de agua y han sido bien documentados por numerosos analistas. Hace una década, analistas informaron que el río Amarillo de China pasó de no llegar al mar durante 15 días en 1972 a 226 días en 1997. El río Amarillo suministra agua a un 15% de la tierra agrícola de China y a más de 150 millones de personas; el río está tan contaminado que se estima que un tercio de las especies de peces han desaparecido. El agua subterránea es otro problema importante. Según investigadores, el acuífero Cuaternario de la Llanura del Norte de China es uno de los mayores sistemas acuíferos del mundo y ocupa amplios trechos del Río Hai y cuencas de recepción de aguas de los sistemas fluviales Huai y Amarillo y más allá; pero, como otros acuíferos en el noreste de China, tiene muchos problemas: (1) la baja del nivel freático en los acuíferos poco profundos; (2) niveles freáticos en descenso en acuíferos profundos; (3) intrusión de agua salada y salinización de acuíferos atribuible a sobrebombeado; y (4) contaminación de acuíferos por descarte incontrolado e irresponsable de aguas servidas y aguas negras industriales (Foster et al., Hydrogeology Journal, 2004). Lester Brown y la mayoría de los analistas de China adoptan una visión extremadamente sombría de la situación del agua en China – lo que afecta la capacidad de producción de alimentos de China y su necesidad de importar grandes cantidades de cereales y otros alimentos del mercado global.
India – Como China, India también enfrenta una larga lista de problemas de agua, que van del suministro y la demanda al acceso y la calidad. Las cosechas en disminución de India pueden ser atribuibles a sequías y a la baja de los niveles freáticos. Daniel Pepper escribió un buen artículo que relaciona la crisis de alimentos de Asia con la falta de agua y con los millones de agricultores en India que extraen demasiada agua subterránea: un ejemplo que citó es que en los años setenta, los agricultores indios tenían sólo 200.000 bombas eléctricas, actualmente tienen 12 millones de bombas de agua eléctricas y 8 millones de bombas de agua a diesel. Lester Brown también escribió que [el Estado] Tamil Nadu tiene más de 62 millones de habitantes, pero un 95% de los pozos se secan debido a niveles freáticos en rápido descenso. Adicionalmente, los niveles freáticos en India están bajando entre 1 y 3 metros por año en algunas partes; los niveles freáticos en el Punjab, la gran región productora agrícola de India, bajan 1 metro por año.
Bangladesh – los niveles del agua subterránea han bajado casi 3 metros debido a represas ubicadas aguas arriba y desviaciones del río Ganges. Bangladesh se ve afectada simultáneamente por el aumento del nivel del mar, catastróficas inundaciones, y acuíferos en agotamiento – tres factores que afectan severamente su productividad agrícola (su producción existente ya es menos que el promedio global y existen preocupaciones de que su producción de alimentos no sea sostenible ni siquiera al nivel actual).
El agua es parte integral de una agricultura irrigada altamente productiva. Sin un suministro adecuado de agua, la producción de cosechas aumentará en todo el globo. Ante el calentamiento global asociado con el clima extremo, la agricultura también será adversamente afectada. Esta semana los precios del maíz llegaron a niveles de precio récord, estratosféricos, al conocerse las noticias diarias de las catastróficas inundaciones de Iowa, Illinois, Wisconsin, y en otros sitios a lo largo del río Mississippi River, y que los agricultores perderán la temporada de siembra debido a la tierra empapada por las inundaciones.
Hasta ahora ni siquiera hemos comenzado a discutir los serios problemas de la contaminación del agua de superficie y del agua subterránea, la privatización de los derechos sobre las aguas, la apropiación de recursos acuáticos por corporaciones, la infraestructura acuática que se derrumba, la mala administración del agua por municipalidades en todo el mundo, el aumento de la inflación global de los productos químicos y los insumos para el tratamiento del agua potable y de las aguas servidas, la creciente demanda, y el aumento de la presión sobre las fuentes existentes de agua a través de crecientes demandas de los consumidores de alimentos intensivos en su uso de agua (es decir carnes, productos lácteos, huevos), y el debilitamiento de las regulaciones gubernamentales para tratar la calidad del agua y el acceso al agua. Al analizar la condición del agua, vemos un futuro bastante sombrío – de más hambre – para los pobres del mundo.
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Jo-Shing Yang es autor de “Ecological Planning, Design, and Engineering. Solving Global Water Crises: New Paradigms in Wastewater and Water Treatment. Small and On-Site Systems for Community Water Self-Sufficiency and Sustainability.” Correo electrónico: jsyang@alum.mit.edu
http://www.counterpunch.org/yang06212008.html
Jo-Shing Yang
En los últimos meses, crisis alimentarias y disturbios por alimentos en todo el mundo han dominado los titulares de los periódicos y capturado la atención de los medios de información y de los dirigentes políticos del globo. Aumentos de precios de los alimentos y de las materias primas hunden a unos mil millones de personas en todo el mundo cada vez más profundo en la pobreza y las llevan al borde de la desnutrición e incluso la inanición – forzando a esas masas de gente angustiada a protestar en las calles. Por fin los dirigentes del mundo están prestando atención al sufrimiento de los crónicamente pobres y hablan ahora de ‘crisis alimentarias’ que hacen estragos en las vidas de los desesperadamente pobres. A estas alturas, la mayoría de la gente sabe que los motivos para los mayores precios de los alimentos son los mayores precios del petróleo (que afectan a los insumos agrícolas basados en el petróleo, tales como fertilizantes, pesticidas), mayores precios del transporte de alimentos, el desvío de maíz y otros productos agrícolas para producir etanol y otros biocombustibles; más demanda de alimentos de la clase media emergente de China e India (y sus deseos de subir por la cadena alimentaria, de comer más carne, huevos, y productos lácteos), y sucesos climáticos extremos asociados con el calentamiento global. Poca gente ha asociado la escasez de alimentos con la escasez de agua – es decir, aparte de unos pocos artículos escritos por analistas y expertos en agua (por ejemplo, la relación establecida por Fred Pearce entre la escasez de agua y las crisis alimentarias).
Después que los grandes bancos de inversión y especuladores de Wall Street han hecho subir los precios de alimentos, petróleo y otras materias primas, están apuntando al próximo recurso de importancia: el agua. Goldman Sachs insta a los inversionistas a concentrarse en el sector de alta tecnología de la industria global del agua de 425.000 millones de dólares, porque el agua es el “petróleo del próximo siglo.” Áreas potenciales de inversión para Wall Street incluyen a los fabricantes o prestadores de servicios de equipos de filtración de agua, desinfección ultravioleta, tecnología de desalinización basada en membranas, medidores de agua automatizados, y otros nichos especializados en la reutilización de aguas servidas (The Telegraph, 6 de junio de 2008). Goldman Sachs también publicó una gráfica llamada “Mayor rendimiento del sector del agua en relación con S&P 500,” mostrando tendencias de 2000 a 2008 en las que el índice del sector del agua subió a 400 mientras S&P 500 se quedó en, o por debajo de, el nivel de 100 (valores rebasados a 100).
Existe una crisis convergente en ciernes de los alimentos y del agua, con ocho tendencias extremadamente inquietantes e interrelacionadas en el agua, como sigue:
Calentamiento global: fenómenos climáticos extremos y sus consecuencias destructivas, inseguridades climatológicas, y volatilidades en las precipitaciones.
Baja del agua subterránea y de los acuíferos en todo el mundo debido al crecimiento de la población, al aumento y derroche en la irrigación agrícola, y la contaminación, en gran parte irreversible, de las aguas subterráneas.
Aumento de la contaminación de las aguas superficiales en todo el mundo, lo que hace que el agua subterránea sea inutilizable sin un tratamiento sustancial (incluyendo un aumento global en el uso químico, de productos químicos agrícolas a químicos industriales y productos para el hogar).
Privatización, corporatización y globalización de los recursos acuíferos (la así llamada apropiación del agua por grandes intereses corporativos multinacionales)
El derrumbe de la infraestructura para el agua, pobre administración del agua por municipalidades, y falta de inversión pública en el agua y en el tratamiento de las aguas servidas en todo el mundo.
La inflación global de los precios de las materias primas y sus efectos sobre el agua municipal y el tratamiento de aguas servidas en todo el mundo.
La creciente demanda de agua para la agricultura debida al deseo del consumidor de recibir alimentos que requieren uso intensivo de agua en la cadena alimentaria (por ejemplo, carnes, huevos, y productos lácteos). Se ha calculado que el suministro total de carne en el mundo fue de 71 millones de toneladas en 1961 y de 284 millones de toneladas en 2007... y sigue aumentando (New York Times, 2008).
La disminución y el debilitamiento de las regulaciones y de los controles medioambientales de los gobiernos para encarar el problema de la contaminación, lo que significa que el tratamiento del agua contaminada para que sea potable y utilizable en la agricultura será costoso.
Según la región bajo estudio, cualquiera, o una combinación, de estos factores afectará los suministros, la entrega, y en tratamiento de agua fresca en los próximos años. También afectarán a la producción agrícola y de alimentos para miles de millones de personas en todo el mundo. Basta la concentración en solo dos factores de calentamiento global y de la disminución de acuíferos, como sigue, para darnos suficientes preocupaciones sobre la sostenibilidad y el futuro de la producción agrícola.
Algunos hechos:
Para producir una tonelada de trigo, se necesitan 1.000 toneladas de agua. La producción de pollos requiere aproximadamente 32 veces más agua que el cultivo de la misma cantidad de trigo; la ratio de cerdos a trigo es de 65:1, y la de vacunos a trigo es algo entre 100:1 y 200:1.
En 2015, casi la mitad de la población del mundo, más de 3.000 millones de personas, vivirá en países que sufren de “estrés acuático” y tienen acceso a menos de 1.700 metros cúbicos de agua per capita por año, según la CIA. En 2001, la CIA también predijo que aproximadamente un 80% del agua es asignada a la agricultura en los países en desarrollo, una proporción insostenible, y en 2015, muchos países no podrán mantener sus niveles de agricultura irrigada – resultando en una profunda reducción de la producción agrícola. Ya estamos viendo actualmente esa tendencia en China e India.
A comienzos de 2008, el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) publicó un mapa bastante sombrío de la irrigación del mundo para ilustrar retiros insostenibles de agua en todos los continentes.
En todo el mundo, se estima que 4.400 niños bajo cinco años mueren cada día debido al consumo de agua sucia y pobres condiciones de higiene, y que la diarrea mata cinco veces más niños cada año que VIH/SIDA, según Naciones Unidas. Con la próxima crisis del agua, se esperan tasas significativamente más elevadas de mortalidad infantil en todo el mundo.
El agua es la base de la agricultura – no sólo en el cultivo de alimentos, sino también en su elaboración. El agua es el fundamento de las ciudades modernas y de sistemas de saneamiento urbanos – desde nuestra fontanería doméstica hasta plantas centralizadas de tratamiento de aguas servidas. El agua es la base de las industrias y de la manufactura. El agua sustenta la naturaleza, la fauna y la flora. En esencia, la humanidad puede vivir sin petróleo – aunque de manera más primitiva – pero no puede sobrevivir sin agua. A pesar de su importancia, el tema del agua ha sido integrado con poca frecuencia en nuestras discusiones de las crisis alimentarias, excepto cuando hablamos brevemente del calentamiento global y de las sequías extremas que afectan a las regiones donde hay cultivos. Entrevistada por el New York Times (2 de junio de 2008), Barbara Helferrich, portavoz del Directorado del Medioambiente de la Unión Europea, dijo: “El agua será el tema ecológico de este año – el problema es urgente e inmediato. Si ya hay escasez de agua en la primavera, se sabe que va a ser un verano realmente malo.” Un escritor sobre el medio ambiente basado en el Reino Unido, Fred Pearce, escribió recientemente que la escasez de agua es una causa importante para las fallas en la producción agrícola que resulta en escasez de alimentos: por ejemplo: Ucrania, Australia, China, India, y Egipto han estado agotando sus ríos y aguas subterráneas hasta el punto que los agricultores ya no pueden irrigar sus cultivos – por lo tanto, la producción agrícola será reducida. El conocido analista Lester Brown ha estado prediciendo que la escasez de agua agravará aún más la escasez de alimentos en numerosos países.
Goldman Sachs anunció que el agua será el “petróleo del próximo siglo”
Por lo tanto tenemos que preguntar; ¿qué hay respecto al agua en medio de esta precaria economía global y la creciente fragilidad del mundo natural? ¿Cómo afectará la escasez y la volatilidad del suministro de agua a la producción de alimentos y a las crisis alimentarias? Una similitud entre el petróleo y el agua es la de la disminución del suministro y el rápido crecimiento de la demanda. Con la escasez, aparecen conflictos y guerras – este punto lo dejó en claro el libro de Michael Klare publicado en 2002 “Resource Wars” [Guerras por recursos]. Además, muchos otros analistas – desde los que trabajan para la CIA a los de Naciones Unidas y de la revista Forbes – han predicho hace tiempo que el agua es el principal recurso por el que las naciones irán a la guerra. El príncipe heredero holandés Willem-Alexander fue el anterior presidente del Foro Mundial del Agua en 2001; también es el nieto mayor del príncipe Bernardo de Holanda, fundador del grupo elitista, altamente secreto, llamado los Bilderberg en los años cincuenta; su madre, la reina Beatriz, es también miembro de los Bilderberg y principal accionista de Royal Dutch Shell. El antiguo Secretario General de la ONU, Boutros Boutros-Ghali también dijo: “El agua será más importante que el petróleo en este siglo” y que el agua es el próximo petróleo por el que las naciones librarán guerras. El difundo senador estadounidense, Paul Simon dijo: “Las naciones van a la guerra por el petróleo, pero hay sustitutos para el petróleo. ¿Cuánto más difíciles de resolver podrán ser guerras que sean libradas por el agua, un recurso aún más escaso para el que no hay sustituto?”
El vínculo entre el agua y los alimentos es evidente: sin agua, no puede haber una agricultura irrigada. Según el Telegraph en junio de 2008: “Una escasez catastrófica de agua podría ser una amenaza aún mayor para la humanidad en este siglo que los aumentos de los precios de los alimentos y el agotamiento implacable de las reservas de energía, según un panel de expertos globales en la conferencia ‘Los cinco principales riesgos’ de Goldman Sachs.”
Es ampliamente conocido que el genocidio en Darfur ha sido agravado por la competencia por recursos de agua y tierra entre nómadas árabes y agricultores africanos ya que sequías inducidas por el calentamiento global agravaron la desertificación en el norte de Darfur durante dos décadas. ¿Veremos en el futuro cercano, “disturbios por agua” y “guerras por agua” – o incluso genocidios y conflictos que se enmascaran como étnicos/tribales o religiosos cuando el conflicto real estalló por el agua? ¿Qué debiera preocuparnos y qué deberíamos hacer ahora para prevenir las crisis futuras por el agua? Concentrémonos en dos crisis inquietantes por el agua, la del calentamiento global y la de los acuíferos que se agotan.
Clima extremo, incertidumbres climáticas, y volatilidades en las precipitaciones
A pesar de los actuales debates científicos sobre si el calentamiento global es causado por el hombre o si es un ciclo planetario natural, una cosa es segura para los científicos: este cambio climático no es una anomalía temporal. El calentamiento global se agravará en las próximas décadas. El clima se hará más extremo e imprevisible en muchas partes del mundo: por ejemplo, en junio, hemos visto catastróficas inundaciones en Iowa y en otros sitios del Medio Oeste de EE.UU., que devastaron la siembra de maíz de 2008. Los glaciares se derretirán aún más rápido, reduciendo aún más los suministros de agua fresca en muchas regiones. Las precipitaciones se harán aún más imprevisibles; mientras algunas partes del mundo recibirán más agua mediante inundaciones y tormentas, otras sufrirán un suministro reducido de aguas subterráneas e incluso sequías. Mientras los analistas han citado “anomalías climáticas temporales” (Washington Post, 30 de mayo de 2008, refiriéndose a sequías en Australia) como una razón para el agudo aumento de los precios de los alimentos, el calentamiento global no es un fenómeno climático temporal que afecta a las regiones productoras agrícolas del mundo. En breve, las sequías, inundaciones, tormentas, huracanes, y los modelos climáticos extremos en todo el globo no son eventos a corto plazo. Globalmente, el clima extremo será agravado aún más por la intensificación del calentamiento global en la próxima década. Los modelos climáticos descontrolados y extremos serán algo permanente – limitando a su vez el suministro de agua fresca y la producción de alimentos en muchas regiones productoras de alimentos.
En enero de 2005, el Centro Nacional de Investigación Atmosférica de EE.UU. (NCAR) publicó nuevos análisis vinculando la creciente temperatura global al clima extremo, diciendo que el área afectada por serias sequías en la Tierra se ha más que duplicado desde los años setenta y comienzos de los años dos mil y que sequías generalizadas ocurrieron en el oeste y el sur de África, el este de de Australia, gran parte de Asia y Europa, y Canadá (Journal of Hydrometerology, 2005). “Las sequías y las inundaciones son eventos climáticos extremos que probablemente cambien más rápido que el clima promedio,” dice Aiguo Dai de NCAR. “Porque son de los desastres naturales más costosos del mundo y afectan a cantidades muy grandes de personas cada año, es importante monitorearlos y tal vez predecir su variabilidad.”
Unos pocos ejemplos de cómo el calentamiento global ha afectado la producción de alimentos y conflictos por recursos en todo el mundo, son los siguientes:
Uno de los ejemplos más citados es Australia, que sufrió seis años seguidos de devastadora sequía y cuya producción de arroz fue eliminada en un 98% y su producción agrícola reducida en un cuarto durante el año pasado. En cambio, al mismo tiempo los agricultores del maíz y la soja en el Medio Oeste de EE.UU. sufren por inundaciones y demasiada lluvia en las temporadas de siembra de primavera y verano de 2008.
Científicos que trabajan con Naciones Unidas también han extrapolado que la producción agrícola y forestal de Australia disminuirá significativamente en 2030 debido a aumentos en fuegos y sequías.
El Cuerno de África también está siendo afectado por severas sequías, y los más pobres en Somalia y Etiopía enfrentan inminentes hambrunas y una masiva mortandad por hambre. En el continente africano, más de 300 millones de personas enfrentan la escasez de agua, y se espera que la escasez de agua en África subsahariana aumente en casi un tercio en 2050.
Darfur sufrió sequías y conflictos por el agua y recursos de tierras arables antes de que los conflictos se volvieran mortalmente étnicos y tribales en su naturaleza, de un conflicto local por recursos a un genocidio hecho y derecho. En junio de 2007, PNUMA dijo que la paz en Darfur es casi imposible a menos que se encaren los problemas de la destrucción del medio ambiente. Un grupo de presión, Justice Africa, dijo a la BBC en julio de 2007 que “la causa de fondo del conflicto [entre nómadas árabes y agricultores africanos negros] son los recursos – la sequía y la desertificación en el Norte de Darfur.”
A principios de junio de 2008, el gobernador Arnold Schwarzenegger declaró la sequía en todo el Estado en California, señalando que la primavera de 2008 era la más seca que conste y diciendo: “Tenemos que reconocer la severidad de esta crisis que enfrentamos.” California es una importante región productora de alimentos del mundo, sus exportaciones agrícolas excedieron 9.000 millones de dólares en 2005.
La desertificación es uno de los temas medioambientales más desatendidos de la actualidad, agravada por el calentamiento global. La desertificación es un problema crítico porque afecta la productividad de tierra arable y, consecuentemente, la producción de alimentos. Naciones Unidas ha estimado que más de 250 millones de personas son afectadas directamente por la desertificación en 110 países que ocupan un tercio de la superficie de la Tierra (esta cifra incluye a 135 millones de personas en peligro de ser expulsadas de sus tierras) y el sustento de mil millones de personas está en peligro. El que se esté degradando un 70% de las tierras secas agrícolas, en peligro de desertificarse, conlleva un precio de 42.000 millones de dólares por año. La desertificación además agrava la escasez de agua y degrada la tierra hasta el punto que ya no es productiva.
Los científicos pronostican que mientras el calentamiento global calienta el planeta, el clima será más húmedo en algunos lugares y más seco en otros. La peor parte de esos cambios del tiempo y de modelos volátiles de precipitación dejará a millones de personas sin suministros fiables de agua fresca para beber, la irrigación agrícola, y la energía hidráulica. El calentamiento global significa devastación para el futuro del agua y la agricultura de la mayoría de los países. Es obvio en consecuencia que tenemos que contar con que el calentamiento global disminuirá la disponibilidad de agua fresca a largo plazo, lo que a su vez reducirá también simultáneamente la producción de alimentos y empeorará la situación alimentaria y el hambre en muchos países en desarrollo.
Un futuro de más hambre debido a nuestra extracción insostenible de aguas subterráneas
Habitualmente cuesta 1.000 toneladas de agua para producir 1 tonelada de cereal. Se estima que casi un 10% del suministro global de alimentos (160 millones de toneladas de cereales) es producido actualmente mediante la práctica insostenible de extraer aguas subterráneas según USAID. Pero el agotamiento del agua subterránea no es sólo una amenaza para la futura producción de alimentos – contribuye al aumento del nivel del mar. Por ejemplo, investigadores que publican en Hydrogeology Journal, establecieron que las extracciones estimadas de aguas subterráneas en el mundo son entre 750 y 800 km3/año, y que esta masiva cantidad de agotamiento de acuíferos puede resultar en un aumento del nivel del mar:
“En todo el mundo, la magnitud de la extracción de aguas subterráneas de su depósito puede ser tan grande que llegue a constituir un causante cuantificable del aumento del nivel del mar. Por ejemplo, el volumen total extraído del acuífero de High Planes equivale a cerca de 0,75 mm. o sea un 0,5% del aumento observado del nivel del mar durante el Siglo XX. La reducción de la futura extracción de aguas subterráneas (y el aumento del acopio de agua subterránea) pueden ayudar en pequeña escala a reducir futuros aumentos del nivel del mar.” (Konikow and Kendy, 2005)
La extracción insostenible de las aguas subterráneas y del acuífero agravará los efectos de modelos volátiles de precipitaciones sobre la agricultura. El agotamiento de acuíferos en unos pocos países productores de cereales y alimentos con gran población a saber: EE.UU., México, China, e India – es brevemente resumida como sigue:
EE.UU. – el más conocido es el acuífero Ogallala/High Plains (se calcula que es consumido a unos 12.000 millones de metros cúbicos por año, y algunas áreas descienden más de 30 metros), pero el agotamiento de acuíferos es generalizado en todo el país. En el Noroeste del Pacífico, el acuífero Columbia River Basalt de Washington y Oregon ha bajado más de 30 metros en varias áreas. En las áreas de Tucson y Phoenix, descensos del nivel del agua de entre 90 y 150 metros ocurrieron en gran parte de la zona. En California, el nivel del agua subterránea en Antelope Valley cayó en más de 90 metros desde comienzos de los años 1900, y la parte sudoeste del Desierto Mojave ha visto una subsidencia de la tierra entre 1992 y 1999 y subsidencia pasada de la tierra vinculada a la reducción del nivel del agua de más de 30 metros entre los años cincuenta y los noventa. Antes de su auge inmobiliario, Las Vegas ya había sufrido una baja del nivel del agua de 100 metros en 1999. En el área de Chicago-Milwaukee, los niveles del agua subterránea descendieron hasta 274 metros bajo Chicago y Wisconsin este. En Houston, Texas, los niveles de agua subterránea cayeron unos 121 metros, llevando a subsidencias de suelos de hasta 3 metros. El acuífero Sparta bajo Arkansas, Luisiana, Mississippi, y Tennessee ha sufrido bajas de hasta 21 metros en algunas áreas. En Baton Rouge, Luisiana, ha habido un aumento de diez veces en el bombeo de agua subterránea entre los años treinta y 1970, hundiendo el nivel del agua subterránea en 60 metros y llevando a la intrusión de agua salada del Golfo de México a varios acuíferos. Pongamos en contexto la importancia de los acuíferos de EE.UU.: La exportación agrícola de EE.UU. es calculada en una cifra récord de 108.500 millones de dólares en 2008 (incluyendo aproximadamente 63 millones de toneladas de maíz) según el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA).
México – el conocido ejemplo es el del acuífero de Ciudad de México (la sección central del área metropolitana ha descendido hasta 8,5 metros, y a la ciudad podría acabársele el agua en la próxima década), pero un tercio de toda el agua usada en México proviene de acuíferos. Todas las cosechas de cereales en México (tales como el trigo de invierno y el sorgo) dependen de irrigación que usa agua de acuífero. En Guanajuato, un Estado agrícola, el nivel freático cae más de 2 metros por año. Según USAID, México está agotando sus reservas de agua subterránea en más de 3 metros por año en muchas de sus principales áreas agrícolas. México está ubicado a lo largo de las mismas latitudes que el desierto del Sahara; la mitad del país es tan árida que, en promedio, México tiene menos agua potable per capita que Egipto y un 60% menos agua que la que tenía hace 50 años.
China – China tiene muchos problemas serios de agua y han sido bien documentados por numerosos analistas. Hace una década, analistas informaron que el río Amarillo de China pasó de no llegar al mar durante 15 días en 1972 a 226 días en 1997. El río Amarillo suministra agua a un 15% de la tierra agrícola de China y a más de 150 millones de personas; el río está tan contaminado que se estima que un tercio de las especies de peces han desaparecido. El agua subterránea es otro problema importante. Según investigadores, el acuífero Cuaternario de la Llanura del Norte de China es uno de los mayores sistemas acuíferos del mundo y ocupa amplios trechos del Río Hai y cuencas de recepción de aguas de los sistemas fluviales Huai y Amarillo y más allá; pero, como otros acuíferos en el noreste de China, tiene muchos problemas: (1) la baja del nivel freático en los acuíferos poco profundos; (2) niveles freáticos en descenso en acuíferos profundos; (3) intrusión de agua salada y salinización de acuíferos atribuible a sobrebombeado; y (4) contaminación de acuíferos por descarte incontrolado e irresponsable de aguas servidas y aguas negras industriales (Foster et al., Hydrogeology Journal, 2004). Lester Brown y la mayoría de los analistas de China adoptan una visión extremadamente sombría de la situación del agua en China – lo que afecta la capacidad de producción de alimentos de China y su necesidad de importar grandes cantidades de cereales y otros alimentos del mercado global.
India – Como China, India también enfrenta una larga lista de problemas de agua, que van del suministro y la demanda al acceso y la calidad. Las cosechas en disminución de India pueden ser atribuibles a sequías y a la baja de los niveles freáticos. Daniel Pepper escribió un buen artículo que relaciona la crisis de alimentos de Asia con la falta de agua y con los millones de agricultores en India que extraen demasiada agua subterránea: un ejemplo que citó es que en los años setenta, los agricultores indios tenían sólo 200.000 bombas eléctricas, actualmente tienen 12 millones de bombas de agua eléctricas y 8 millones de bombas de agua a diesel. Lester Brown también escribió que [el Estado] Tamil Nadu tiene más de 62 millones de habitantes, pero un 95% de los pozos se secan debido a niveles freáticos en rápido descenso. Adicionalmente, los niveles freáticos en India están bajando entre 1 y 3 metros por año en algunas partes; los niveles freáticos en el Punjab, la gran región productora agrícola de India, bajan 1 metro por año.
Bangladesh – los niveles del agua subterránea han bajado casi 3 metros debido a represas ubicadas aguas arriba y desviaciones del río Ganges. Bangladesh se ve afectada simultáneamente por el aumento del nivel del mar, catastróficas inundaciones, y acuíferos en agotamiento – tres factores que afectan severamente su productividad agrícola (su producción existente ya es menos que el promedio global y existen preocupaciones de que su producción de alimentos no sea sostenible ni siquiera al nivel actual).
El agua es parte integral de una agricultura irrigada altamente productiva. Sin un suministro adecuado de agua, la producción de cosechas aumentará en todo el globo. Ante el calentamiento global asociado con el clima extremo, la agricultura también será adversamente afectada. Esta semana los precios del maíz llegaron a niveles de precio récord, estratosféricos, al conocerse las noticias diarias de las catastróficas inundaciones de Iowa, Illinois, Wisconsin, y en otros sitios a lo largo del río Mississippi River, y que los agricultores perderán la temporada de siembra debido a la tierra empapada por las inundaciones.
Hasta ahora ni siquiera hemos comenzado a discutir los serios problemas de la contaminación del agua de superficie y del agua subterránea, la privatización de los derechos sobre las aguas, la apropiación de recursos acuáticos por corporaciones, la infraestructura acuática que se derrumba, la mala administración del agua por municipalidades en todo el mundo, el aumento de la inflación global de los productos químicos y los insumos para el tratamiento del agua potable y de las aguas servidas, la creciente demanda, y el aumento de la presión sobre las fuentes existentes de agua a través de crecientes demandas de los consumidores de alimentos intensivos en su uso de agua (es decir carnes, productos lácteos, huevos), y el debilitamiento de las regulaciones gubernamentales para tratar la calidad del agua y el acceso al agua. Al analizar la condición del agua, vemos un futuro bastante sombrío – de más hambre – para los pobres del mundo.
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Jo-Shing Yang es autor de “Ecological Planning, Design, and Engineering. Solving Global Water Crises: New Paradigms in Wastewater and Water Treatment. Small and On-Site Systems for Community Water Self-Sufficiency and Sustainability.” Correo electrónico: jsyang@alum.mit.edu
http://www.counterpunch.org/yang06212008.html
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6/20/2008
LAS SOLUCIONES DEL PELELATO: MAYONESA Y CLERO PA´TODOS
Pacto Alimentario Ligth... lo mas reciente del calderonato
Ayer, solo ayer, los mexicanos vimos a Felipe Calderón diciendole a la gente que los dueños del abarrote nos estaban dando una oferta, ese mensaje fue la presencia del proyecto económico(sic)del PAN.
Enrique Castillo González
De verdad, créame, cuando vi a Felipe Calderón, ayer por la tarde, hablando de mayonesas, caldo tlalpeño, bebidas de piña y naranja, jugos de verdura, café soluble, gelatinas en polvo y chiles jalapeños, pensé que se trataba de un comercial de “Julio Regalado”. Aquel que año con año promueve los productos de abarrotes de la Comercial Mexicana, pero cuando “leí” la solemnidad del acto y vi la presencia de los símbolos patrios vistiendo al ejecutivo (bandera tricolor por un lado y escudote del Águila y la Serpiente en el podium) , me pude percatar que la cosa iba en serio, otro asunto que me puso a tambalear la inteligencia fue que, mientras Felipe leía la lista de la despensa con la solemnidad de un niño de 6to año durante la ceremonia de los lunes, junto a él, de uno y otro lado lo acompañaban distinguidos miembros de la Confederación de Cámaras de la Mediana Industria (CONCAMIN) léase acaparadores, Felipe continuaba diciendo “…se mantendrán los precios hasta diciembre de las sopas enlatadas, sardinas y atún así como de los cócteles de frutas”, ¡PASE JOVEN…LLEVELO LLEVELO!, y por más que puse toda la atención y que mi caro cerebro (digo caro porque está casi nuevo) se aplicó al máximo, jamás escuché que hablara del precio del aceite, del huevo o de la leche, de los pañales, de las medicinas y todos sus derivados de esos productos, él siguió hablando de mermeladas, salsas para espagueti, bebidas alimenticias de soya y otras abarroterías.
Lo cierto es que el aparente congelamiento de precios de una veintena de productos (ninguno de primera necesidad) además de ser una medida muy limitada y que cubre muy pocos productos, se puede entender hasta como una ceremonia Wagneriana, donde todo es solemne, escandaloso que buscó solo el impacto en las amas de casa y no en las espirales de los estudios de economistas que leen los ingresos per cápita y por añadidura la paz social ; vea usted, los empresarios que fueron a la foto le dieron el benévolo nombrecito de “acuerdo de buena voluntad” …p’a mi que solo es una forma de preparar el terreno para el siguiente ramalazo.
Y es que leyendo todo el performance ejecutado por los señores que están al frente del Poder Ejecutivo Federal (que no del Estado Mexicano) entendemos perfectamente las luchas de todas las IZQUIERDAS mexicanas, algunas extremas, como la de los Luchadores Sociales que viven y se desarrollan en la clandestinidad político-militar y otras moderadas o renovadoras, pero todas luchas que buscan la atmósfera democrática, una de estas Organizaciones es Tlachinollan, Organismo que hoy cumple 14 años trabajando en la Montaña Alta de Guerrero que ha dejado ver un excelente desenvolvimiento en la busca de mejores condiciones de vida para los Pueblos Originales de la Montaña, hay quien asegura que la gente de Tlachinollan ha desarrollado una forma de aterrizar filosofías antropológicas sobre los pobladores de laderas y montes de las partes más altas de Guerrero. En otro asunto, este dentro de las actividades del Gobierno del Estado; la mañana de hoy Guillermo Ramírez Ramos Secretario de Gobierno, dio posesión los Subsecretarios de Gobierno de Asuntos Políticos y Asuntos Religiosos, así como al Coordinador de Atención a Organizaciones Sociales; desde ya Israel Soberanis Nogueda,Marco Antonio Montero Catalán se hacen cargo, el primero de los Asuntos Políticos y el segundo de Asuntos Religiosos, mientras que en la citada Coordinación estará despachando Antonio Pérez Díaz, créanme, mis distinguidísimos y selectos ocho lectores, en este momento es seguro que la presencia de Israel Soberanis Nogueda esté activando la licuadora de especulaciones, Israel es de un perfil muy alto para la población política actual, ex Alcalde de Acapulco, ex Diputado, ex Senador y hace solo unas horas Rector de la Universidad Americana de Acapulco, Israel fue Alcalde de Acapulco en el periodo en el que José Francisco Ruiz Massieu, lo que este escribidor puede asegurar es que el acapulqueño, en esto de las partituras políticas va más allá de un simple ejecutante de sección, es un verdadero solista, por lo que se proyecta toda una revolución política en el primer círculo de Guerrero. Israel habrá de afinar todos los detalles y los hilos que se han reventado en el lastimado cuerpo llamado Gobierno Estatal.- Ultimo patrullaje.- será cosa de 72 horas que el Cardenal Juan Sandoval Iñiguez ha anunciado que habrá de regresar la limosna celestial (sic) que el Gobernador de Jalisco Emilio González Márquez sacó de las arcas de ese estado para la construcción del templo que se levanta en honor y gloria de los Mártires de la Cristiada, hasta este Momento el Goberpiadoso no ha declarado nada, y así está bien, no valla a ser que nos vuelva a mentar la madre a los que lo criticamos, lo cierto es que el espíritu Laico de los Jaliscienses ganó la batalla, bueno sería que, ya sobre el terreno de las correcciones, los que se dicen REPUBLICANOS inicien una contra cristiada, dicho de otra forma, hace falta que los mexicanos recuerden cuales fueron la causas no solo de la llamada “Guerra Cristera” ya ocupados en eso de revisar los capítulos de la historia mexicana en los momentos que el Clero se ha atragantado en la gargantas los intereses del Estado, también se antojaría arrastrar las pestañas en los documentos que recuerdan los asuntos bélico políticos de la “Guerra de Reforma” así pues, el Santuario de los Mártires, tendrá que levantarse con dineros de las almas caritativas y no con el dinero del PUEBLO de Jalisco- Balazo al aire.- y del asunto de Calderón, solo podemos apuntar que su jueves de plaza, no le salió bien.
ENLACE A NOTA
Ayer, solo ayer, los mexicanos vimos a Felipe Calderón diciendole a la gente que los dueños del abarrote nos estaban dando una oferta, ese mensaje fue la presencia del proyecto económico(sic)del PAN.
Enrique Castillo González
De verdad, créame, cuando vi a Felipe Calderón, ayer por la tarde, hablando de mayonesas, caldo tlalpeño, bebidas de piña y naranja, jugos de verdura, café soluble, gelatinas en polvo y chiles jalapeños, pensé que se trataba de un comercial de “Julio Regalado”. Aquel que año con año promueve los productos de abarrotes de la Comercial Mexicana, pero cuando “leí” la solemnidad del acto y vi la presencia de los símbolos patrios vistiendo al ejecutivo (bandera tricolor por un lado y escudote del Águila y la Serpiente en el podium) , me pude percatar que la cosa iba en serio, otro asunto que me puso a tambalear la inteligencia fue que, mientras Felipe leía la lista de la despensa con la solemnidad de un niño de 6to año durante la ceremonia de los lunes, junto a él, de uno y otro lado lo acompañaban distinguidos miembros de la Confederación de Cámaras de la Mediana Industria (CONCAMIN) léase acaparadores, Felipe continuaba diciendo “…se mantendrán los precios hasta diciembre de las sopas enlatadas, sardinas y atún así como de los cócteles de frutas”, ¡PASE JOVEN…LLEVELO LLEVELO!, y por más que puse toda la atención y que mi caro cerebro (digo caro porque está casi nuevo) se aplicó al máximo, jamás escuché que hablara del precio del aceite, del huevo o de la leche, de los pañales, de las medicinas y todos sus derivados de esos productos, él siguió hablando de mermeladas, salsas para espagueti, bebidas alimenticias de soya y otras abarroterías.
Lo cierto es que el aparente congelamiento de precios de una veintena de productos (ninguno de primera necesidad) además de ser una medida muy limitada y que cubre muy pocos productos, se puede entender hasta como una ceremonia Wagneriana, donde todo es solemne, escandaloso que buscó solo el impacto en las amas de casa y no en las espirales de los estudios de economistas que leen los ingresos per cápita y por añadidura la paz social ; vea usted, los empresarios que fueron a la foto le dieron el benévolo nombrecito de “acuerdo de buena voluntad” …p’a mi que solo es una forma de preparar el terreno para el siguiente ramalazo.
Y es que leyendo todo el performance ejecutado por los señores que están al frente del Poder Ejecutivo Federal (que no del Estado Mexicano) entendemos perfectamente las luchas de todas las IZQUIERDAS mexicanas, algunas extremas, como la de los Luchadores Sociales que viven y se desarrollan en la clandestinidad político-militar y otras moderadas o renovadoras, pero todas luchas que buscan la atmósfera democrática, una de estas Organizaciones es Tlachinollan, Organismo que hoy cumple 14 años trabajando en la Montaña Alta de Guerrero que ha dejado ver un excelente desenvolvimiento en la busca de mejores condiciones de vida para los Pueblos Originales de la Montaña, hay quien asegura que la gente de Tlachinollan ha desarrollado una forma de aterrizar filosofías antropológicas sobre los pobladores de laderas y montes de las partes más altas de Guerrero. En otro asunto, este dentro de las actividades del Gobierno del Estado; la mañana de hoy Guillermo Ramírez Ramos Secretario de Gobierno, dio posesión los Subsecretarios de Gobierno de Asuntos Políticos y Asuntos Religiosos, así como al Coordinador de Atención a Organizaciones Sociales; desde ya Israel Soberanis Nogueda,Marco Antonio Montero Catalán se hacen cargo, el primero de los Asuntos Políticos y el segundo de Asuntos Religiosos, mientras que en la citada Coordinación estará despachando Antonio Pérez Díaz, créanme, mis distinguidísimos y selectos ocho lectores, en este momento es seguro que la presencia de Israel Soberanis Nogueda esté activando la licuadora de especulaciones, Israel es de un perfil muy alto para la población política actual, ex Alcalde de Acapulco, ex Diputado, ex Senador y hace solo unas horas Rector de la Universidad Americana de Acapulco, Israel fue Alcalde de Acapulco en el periodo en el que José Francisco Ruiz Massieu, lo que este escribidor puede asegurar es que el acapulqueño, en esto de las partituras políticas va más allá de un simple ejecutante de sección, es un verdadero solista, por lo que se proyecta toda una revolución política en el primer círculo de Guerrero. Israel habrá de afinar todos los detalles y los hilos que se han reventado en el lastimado cuerpo llamado Gobierno Estatal.- Ultimo patrullaje.- será cosa de 72 horas que el Cardenal Juan Sandoval Iñiguez ha anunciado que habrá de regresar la limosna celestial (sic) que el Gobernador de Jalisco Emilio González Márquez sacó de las arcas de ese estado para la construcción del templo que se levanta en honor y gloria de los Mártires de la Cristiada, hasta este Momento el Goberpiadoso no ha declarado nada, y así está bien, no valla a ser que nos vuelva a mentar la madre a los que lo criticamos, lo cierto es que el espíritu Laico de los Jaliscienses ganó la batalla, bueno sería que, ya sobre el terreno de las correcciones, los que se dicen REPUBLICANOS inicien una contra cristiada, dicho de otra forma, hace falta que los mexicanos recuerden cuales fueron la causas no solo de la llamada “Guerra Cristera” ya ocupados en eso de revisar los capítulos de la historia mexicana en los momentos que el Clero se ha atragantado en la gargantas los intereses del Estado, también se antojaría arrastrar las pestañas en los documentos que recuerdan los asuntos bélico políticos de la “Guerra de Reforma” así pues, el Santuario de los Mártires, tendrá que levantarse con dineros de las almas caritativas y no con el dinero del PUEBLO de Jalisco- Balazo al aire.- y del asunto de Calderón, solo podemos apuntar que su jueves de plaza, no le salió bien.
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CRISIS ALIMENTARIA MEXICANA: PETROLEO POR ALIMENTOS
Intercambiamos petróleo por alimentos
Por: Patricio Cortés (FORUM)
México importa 14 mil millones de dólares anuales
Lo que gana el país por el incremento del precio del petróleo lo pierde vía alimentaria * Incremento importante de los niveles de desnutrición * Para no variar: “México no se preparó para cubrir esos déficit de manera adecuada”
Aunque hay opiniones encontradas sobre las causas, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha reconocido una crisis alimentaría mundial. Paralelamente, México vive una crisis de precios de los alimentos que se han disparado de manera alarmante lo cual se debe en gran medida a que tras renunciar a su soberanía alimentaría, nuestro país ha quedado a merced de los precios internacionales.
De acuerdo con el investigador Felipe Torres Torres la crisis global obedece en gran medida a la guerra de los subsidios, donde Estados Unidos presiona para que las otras potencias agrícolas los eliminen. Esto, sumado a otros aspectos, ha desatado un encarecimiento mundial de los alimentos, resultado principalmente de la lucha por el control de la importación de alimentos.
Diagnóstica: “Se supone que México está en una situación de riesgo moderado no porque haya suficientes alimentos, sino porque hay capacidad de compra. Hay un repunte de los precios porque corresponde a un ciclo de alza de precios de los principales granos en primer lugar, y en segundo lugar porque ha habido desvío de granos también para la producción de etanol, sobre todo de biocombustibles; no necesariamente por el incremento del precio del petróleo, sino porque desde hace mucho tiempo algunos de los países importantes en consumo de petróleo han estado buscando alternativas energéticas”.
Explica: “Es una lucha entre las principales potencias agrícolas, pues eliminando los subsidios a las exportaciones, Estados Unidos tiene mucho más ventaja que los países europeos, de alguna manera eso ha estado impactando también en los precios de los alimentos porque se tiene que importar de manera más cara. Esa decisión de reducir los subsidios tiene que ver con la misma recesión de Estados Unidos donde está tratando de tener un mayor control de la economía interna y eso influye”.
Acota: “Ellos están buscando eliminar los suyos también, pero siempre hay una manera de hacer trucos o trampas para canalizarlos de otra manera. Ahí inventaron la Caja Verde para poner impuestos a la importación de alimentos sin que parezcan impuestos”.
A eso suma el cambio climático, aunque reconoce que todavía no es “letal”, y el avance de poder adquisitivo de los habitantes de la República Popular China que cada vez consumen más carne y eso hace que suban insumos como el sorgo y la soya, nos comenta Felipe Torres, especialista del Instituto de Investigaciones Económicas (IIE) de la Universidad Nacional Autónoma de México.
El problema no tiene que ver con malas cosechas: “En algunos casos hay hasta sobreproducción, el problema es de acceso, ni siquiera de distribución porque eso ya está superado, más bien es el acceso por la vía de la distribución del ingreso”.
Dice a Forum que la situación mundial se suma a otros aspectos de la política económica interna como han sido el incremento de los precios de la gasolina que tiene impacto en el control de la producción de alimentos, lo cual ha provocado que también se incremente el costo interno del pan y de la tortilla.
Aunque la ONU no sitúa a México entre los 40 países más afectados, Felipe Torres Torres explica: “Nosotros estamos en una situación supuestamente de riesgo moderado frente a esta crisis, pero en la práctica tenemos el mismo problema que el resto de los países debido a que importamos alimentos. Se supone que estamos importando casi la tercera parte de los requerimientos de consumo de maíz, de más del 50 por ciento de las importaciones de trigo, de casi 70 por ciento de las importaciones de arroz, casi 100 por ciento de las importaciones de sorgo y de soya, y eso es de alguna manera estratégico para la alimentación de las aves y el ganado. Entonces origina casi el mismo efecto en los granos”.
Abunda: “Estamos importando un promedio de 14 mil millones de dólares anuales en alimentos, lo que estamos ganando por el incremento del precio del petróleo lo estamos perdiendo por la vía de la compra de alimentos. Eso impide que los recursos petroleros se puedan destinar para el crecimiento económico, ahora sí estamos intercambiando petróleo por alimentos”, advierte
México tiene con que comprar alimentos gracias al petróleo, pero ¿los mexicanos también?
- Eso es otra cosa. Actualmente se requiere para una canasta básica mínima recomendable 6 mil 500 pesos para cubrir su costo. El problema es que cerca del 40 por ciento de la población económicamente activa gana entre uno y dos salarios mínimos, según el INEGI. Entonces es muy complicado que una familia alcance a cubrir el costo de una canasta básica. Ya lo que tenemos es un problema de subconsumo, la gente medio come y por eso hay un incremento importante de los niveles de desnutrición en el país.
Informa Torres que independientemente de la guerra de los subsidios, estas crisis de precios altos son recurrentes y duran aproximadamente 12 años: “México no se preparó para cubrir esos déficit de manera adecuada”.
Según el integrante del IIE de la máxima casa de estudios, la apertura de las fronteras no ayudará mucho: “Abrir las fronteras no tiene mayor implicación más que tener disponible la oferta, pero la tienes que pagar. En México se le apostó a esa vía de dejar de producir y comprar fuera cuando estuvieron baratos los alimentos”, en los años 80 y 90 del siglo pasado.
Refuta que la solución sea volver al latifundio: “No es un problema de tamaño de la tierra. Holanda tiene propiedades hasta de media hectárea. Es un problema de competitividad, apoyos y mejoramiento tecnológico”.
Propone: “Hay que cambiar las reglas de la política, fomentar el empleo agrícola, invertir en el campo, recuperar la capacitación técnica para los cultivos agrícolas, mejorar los precios internos, reactivar el mercado interno, recuperar los créditos agroindustriales”.
Felipe Torres Torres concluye que “hay que trabajar más, hay que implementar, darle prioridad al campo con respecto a otros sectores de la economía. Aquí se ha abandonado. Potencialidad hay, se puede hasta triplicar la producción de maíz, pero se ha privilegiado otras áreas de la producción agrícola como a los cultivos de exportación, comerciales, y se ha abandonado la producción de básicos. Hay toda una serie de medidas erráticas que no compensan la magnitud del problema”.
En el mismo sentido el investigador de la Facultad de Economía de la UNAM, Carlos Cabrera Adame, dijo en conferencia que en 1990 se sembraban 14.3 millones de hectáreas en el territorio nacional y el año pasado apenas se utilizó el 13 por ciento de esa extensión. En 1995, México importaba nueve millones de toneladas de alimentos, el año pasado se compraron 19 millones. En pesos, las compras crecieron de 2 mil 755 millones de dólares entre 1980 y 1982, a 14 mil 309 millones de 2004 a 2006.
“Hoy día las reservas mundiales de los principales granos se encuentran en los niveles más bajos desde los 80, lo que explicó que la propia Organización de las Naciones Unidas convocara, a través de sus agencias, a foros para analizar la situación y buscar mecanismos que ayuden a mitigarla”, comenta.
Igualmente, critica que el crédito privado al sector se redujo de 40 mil 170 millones de pesos en 1995 a 20 mil 142 millones en 2006. En materia de crédito público en 1995 se otorgó financiamiento por 15 mil 338 millones de pesos, en 2006 fue de 830 millones; apenas el 5.4 por ciento de los que se concedían 11 años atrás.
Advierte: “Todos los estudios y las consultorías internacionales señalan que los precios de los productos agrícolas continuarán subiendo. Además, hay un compromiso de Estados Unidos para que en 10 años produzca con biocombustibles el 30 por ciento de la gasolina que consume. Ello provocará un aumento en la demanda de maíz y escasez de alimentos en los próximos años. De hecho ya hay fuertes problemas en Asia y Africa”.
El Banco de México calcula una inflación de 5.5 por ciento en lo que va del sexenio; sin embargo, cualquiera que vaya al supermercado o la tienda de la esquina difícilmente encontrará un producto básico que haya subido ese 5.5 por ciento o menos.
Lo cierto es que muchos pegan el grito en el cielo porque importamos el 30 por ciento de las gasolinas, lo cual es preocupante, pero más allá de todo la necesidad primaria está constituida por el agua y los alimentos. Y muy pocos pugnan por políticas de largo aliento para una más que estratégica soberanía alimentaria.
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Por: Patricio Cortés (FORUM)
México importa 14 mil millones de dólares anuales
Lo que gana el país por el incremento del precio del petróleo lo pierde vía alimentaria * Incremento importante de los niveles de desnutrición * Para no variar: “México no se preparó para cubrir esos déficit de manera adecuada”
Aunque hay opiniones encontradas sobre las causas, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha reconocido una crisis alimentaría mundial. Paralelamente, México vive una crisis de precios de los alimentos que se han disparado de manera alarmante lo cual se debe en gran medida a que tras renunciar a su soberanía alimentaría, nuestro país ha quedado a merced de los precios internacionales.
De acuerdo con el investigador Felipe Torres Torres la crisis global obedece en gran medida a la guerra de los subsidios, donde Estados Unidos presiona para que las otras potencias agrícolas los eliminen. Esto, sumado a otros aspectos, ha desatado un encarecimiento mundial de los alimentos, resultado principalmente de la lucha por el control de la importación de alimentos.
Diagnóstica: “Se supone que México está en una situación de riesgo moderado no porque haya suficientes alimentos, sino porque hay capacidad de compra. Hay un repunte de los precios porque corresponde a un ciclo de alza de precios de los principales granos en primer lugar, y en segundo lugar porque ha habido desvío de granos también para la producción de etanol, sobre todo de biocombustibles; no necesariamente por el incremento del precio del petróleo, sino porque desde hace mucho tiempo algunos de los países importantes en consumo de petróleo han estado buscando alternativas energéticas”.
Explica: “Es una lucha entre las principales potencias agrícolas, pues eliminando los subsidios a las exportaciones, Estados Unidos tiene mucho más ventaja que los países europeos, de alguna manera eso ha estado impactando también en los precios de los alimentos porque se tiene que importar de manera más cara. Esa decisión de reducir los subsidios tiene que ver con la misma recesión de Estados Unidos donde está tratando de tener un mayor control de la economía interna y eso influye”.
Acota: “Ellos están buscando eliminar los suyos también, pero siempre hay una manera de hacer trucos o trampas para canalizarlos de otra manera. Ahí inventaron la Caja Verde para poner impuestos a la importación de alimentos sin que parezcan impuestos”.
A eso suma el cambio climático, aunque reconoce que todavía no es “letal”, y el avance de poder adquisitivo de los habitantes de la República Popular China que cada vez consumen más carne y eso hace que suban insumos como el sorgo y la soya, nos comenta Felipe Torres, especialista del Instituto de Investigaciones Económicas (IIE) de la Universidad Nacional Autónoma de México.
El problema no tiene que ver con malas cosechas: “En algunos casos hay hasta sobreproducción, el problema es de acceso, ni siquiera de distribución porque eso ya está superado, más bien es el acceso por la vía de la distribución del ingreso”.
Dice a Forum que la situación mundial se suma a otros aspectos de la política económica interna como han sido el incremento de los precios de la gasolina que tiene impacto en el control de la producción de alimentos, lo cual ha provocado que también se incremente el costo interno del pan y de la tortilla.
Aunque la ONU no sitúa a México entre los 40 países más afectados, Felipe Torres Torres explica: “Nosotros estamos en una situación supuestamente de riesgo moderado frente a esta crisis, pero en la práctica tenemos el mismo problema que el resto de los países debido a que importamos alimentos. Se supone que estamos importando casi la tercera parte de los requerimientos de consumo de maíz, de más del 50 por ciento de las importaciones de trigo, de casi 70 por ciento de las importaciones de arroz, casi 100 por ciento de las importaciones de sorgo y de soya, y eso es de alguna manera estratégico para la alimentación de las aves y el ganado. Entonces origina casi el mismo efecto en los granos”.
Abunda: “Estamos importando un promedio de 14 mil millones de dólares anuales en alimentos, lo que estamos ganando por el incremento del precio del petróleo lo estamos perdiendo por la vía de la compra de alimentos. Eso impide que los recursos petroleros se puedan destinar para el crecimiento económico, ahora sí estamos intercambiando petróleo por alimentos”, advierte
México tiene con que comprar alimentos gracias al petróleo, pero ¿los mexicanos también?
- Eso es otra cosa. Actualmente se requiere para una canasta básica mínima recomendable 6 mil 500 pesos para cubrir su costo. El problema es que cerca del 40 por ciento de la población económicamente activa gana entre uno y dos salarios mínimos, según el INEGI. Entonces es muy complicado que una familia alcance a cubrir el costo de una canasta básica. Ya lo que tenemos es un problema de subconsumo, la gente medio come y por eso hay un incremento importante de los niveles de desnutrición en el país.
Informa Torres que independientemente de la guerra de los subsidios, estas crisis de precios altos son recurrentes y duran aproximadamente 12 años: “México no se preparó para cubrir esos déficit de manera adecuada”.
Según el integrante del IIE de la máxima casa de estudios, la apertura de las fronteras no ayudará mucho: “Abrir las fronteras no tiene mayor implicación más que tener disponible la oferta, pero la tienes que pagar. En México se le apostó a esa vía de dejar de producir y comprar fuera cuando estuvieron baratos los alimentos”, en los años 80 y 90 del siglo pasado.
Refuta que la solución sea volver al latifundio: “No es un problema de tamaño de la tierra. Holanda tiene propiedades hasta de media hectárea. Es un problema de competitividad, apoyos y mejoramiento tecnológico”.
Propone: “Hay que cambiar las reglas de la política, fomentar el empleo agrícola, invertir en el campo, recuperar la capacitación técnica para los cultivos agrícolas, mejorar los precios internos, reactivar el mercado interno, recuperar los créditos agroindustriales”.
Felipe Torres Torres concluye que “hay que trabajar más, hay que implementar, darle prioridad al campo con respecto a otros sectores de la economía. Aquí se ha abandonado. Potencialidad hay, se puede hasta triplicar la producción de maíz, pero se ha privilegiado otras áreas de la producción agrícola como a los cultivos de exportación, comerciales, y se ha abandonado la producción de básicos. Hay toda una serie de medidas erráticas que no compensan la magnitud del problema”.
En el mismo sentido el investigador de la Facultad de Economía de la UNAM, Carlos Cabrera Adame, dijo en conferencia que en 1990 se sembraban 14.3 millones de hectáreas en el territorio nacional y el año pasado apenas se utilizó el 13 por ciento de esa extensión. En 1995, México importaba nueve millones de toneladas de alimentos, el año pasado se compraron 19 millones. En pesos, las compras crecieron de 2 mil 755 millones de dólares entre 1980 y 1982, a 14 mil 309 millones de 2004 a 2006.
“Hoy día las reservas mundiales de los principales granos se encuentran en los niveles más bajos desde los 80, lo que explicó que la propia Organización de las Naciones Unidas convocara, a través de sus agencias, a foros para analizar la situación y buscar mecanismos que ayuden a mitigarla”, comenta.
Igualmente, critica que el crédito privado al sector se redujo de 40 mil 170 millones de pesos en 1995 a 20 mil 142 millones en 2006. En materia de crédito público en 1995 se otorgó financiamiento por 15 mil 338 millones de pesos, en 2006 fue de 830 millones; apenas el 5.4 por ciento de los que se concedían 11 años atrás.
Advierte: “Todos los estudios y las consultorías internacionales señalan que los precios de los productos agrícolas continuarán subiendo. Además, hay un compromiso de Estados Unidos para que en 10 años produzca con biocombustibles el 30 por ciento de la gasolina que consume. Ello provocará un aumento en la demanda de maíz y escasez de alimentos en los próximos años. De hecho ya hay fuertes problemas en Asia y Africa”.
El Banco de México calcula una inflación de 5.5 por ciento en lo que va del sexenio; sin embargo, cualquiera que vaya al supermercado o la tienda de la esquina difícilmente encontrará un producto básico que haya subido ese 5.5 por ciento o menos.
Lo cierto es que muchos pegan el grito en el cielo porque importamos el 30 por ciento de las gasolinas, lo cual es preocupante, pero más allá de todo la necesidad primaria está constituida por el agua y los alimentos. Y muy pocos pugnan por políticas de largo aliento para una más que estratégica soberanía alimentaria.
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6/16/2008
CRÍSIS GLOBAL PROVOCADA POR LAS CORPORACIONES: ALIMENTOS, AGUA Y COMBUSTIBLES
Tres necesidades vitales en peligro
La crisis global: Alimento, agua y combustible
Michel Chossudovsky
Global Research
Las balas cubiertas de azúcar del “libre mercado” están matando a nuestros hijos. El acto de asesinar es impremeditado. Es instrumentado de un modo indiferente mediante negocios programados por computadoras en las bolsas mercantiles de Nueva York y Chicago, donde se deciden los precios globales de arroz, trigo y maíz.
La pobreza no es sólo el resultado de fracasos de políticas en el ámbito nacional. La gente en diferentes países está siendo empobrecida simultáneamente como resultado de un mecanismo de mercado global. Un pequeño número de instituciones financieras y corporaciones globales tiene la capacidad de determinar, mediante la manipulación del mercado, el nivel de vida de millones de personas en todo el mundo.
Nos encontramos en la encrucijada de la crisis económica y social más seria de la historia moderna. El proceso de empobrecimiento global desatado al comienzo de la crisis de la deuda de los años ochenta ha llegado a un importante punto decisivo, llevando a la erupción simultánea de hambrunas en todas las principales regiones del mundo en desarrollo.
Hay muchas características complejas que subyacen a la crisis económica global, que tienen que ver con mercados financieros, la disminución de la producción, el colapso de instituciones estatales y el rápido desarrollo de una economía de guerra motivada por beneficios. Lo que es mencionado pocas veces en este análisis, es como esta reestructuración económica global afecta forzosamente a tres necesidades fundamentales de la vida: el alimento, el agua, y el combustible.
El suministro de alimento, agua y combustible es un prerrequisito para la sociedad civilizada: son factores necesarios para la supervivencia de la especie humana. En los últimos años, los precios de esas tres variables han aumentado dramáticamente en el ámbito global, con devastadoras consecuencias económicas y sociales.
Esos tres bienes o artículos de consumo esenciales, que en sentido real determinan la reproducción de la vida económica y social en el planeta Tierra, están bajo el control de un pequeño número de corporaciones e instituciones financieras globales.
Tanto el Estado como la gama de organizaciones internacionales – a las que se refieren a menudo como la ‘comunidad internacional’ – sirven los intereses libres de trabas del capitalismo global. Los principales organismos intergubernamentales, incluyendo a Naciones Unidas, las instituciones de Bretton Woods y la Organización Mundial de Comercio (OMC) han avalado el Nuevo Orden Mundial por cuenta de sus patrocinadores corporativos. Gobiernos en países desarrollados y en desarrollo han abandonado su papel histórico de reguladores de las variables económicas cruciales, así como de asegurar un sustento mínimo para sus pueblos.
Movimientos de protesta dirigidos contra los aumentos de los precios de alimentos y gasolina han hecho erupción simultáneamente en diferentes regiones del mundo. Las condiciones son particularmente críticas en Haití, Nicaragua, Guatemala, India, Bangladesh. La escalada de los precios de alimentos y combustible en Somalia ha precipitado a todo el país a una situación de hambruna masiva, combinada con una grave falta de agua. Una situación similar e igualmente seria prevalece en Etiopia.
Otros países afectados por el aumento fuera de control de los precios de alimentos incluyen a Indonesia, las Filipinas, Liberia, Egipto, Sudán, Mozambique, Zimbabue, Kenia, Eritrea, una larga lista de países empobrecidos..., para no hablar de los que están bajo ocupación militar extranjera, incluyendo a Iraq, Afganistán y Palestina.
Desregulación
El suministro de alimento, agua y combustible ya no es objeto de regulación o intervención gubernamentales o intergubernamentales a fin de aliviar la pobreza o evitar el estallido de hambrunas.
La suerte de millones de seres humanos es dirigida tras puertas cerradas en las salas de consejo de las corporaciones como parte de una agenda motivada por los beneficios.
Y como estos poderosos actores económicos operan a través de un mecanismo de mercado aparentemente neutral e “invisible,” los devastadores impactos sociales de aumentos amañados en los precios de alimentos, combustible y agua son descartados a la ligera como resultado de consideraciones de oferta y demanda.
Naturaleza de la crisis económica y social global
Confundidas en gran parte por informes oficiales y mediáticos, tanto la “crisis alimentaria” como la “crisis del petróleo” son el resultado de la manipulación especulativa de valores del mercado por parte de poderosos protagonistas económicos.
No se trata “crisis” distintas y separadas de los alimentos, el combustible y el agua, sino de un proceso global de reestructuración económica y social.
Los dramáticos aumentos de los precios de estos tres recursos esenciales no son algo casual. Estas tres variables, incluyendo los precios de de alimentos básicos, del agua para la producción y el consumo y de los combustibles son objeto de un proceso de manipulación deliberada y simultánea del mercado.
Al centro de la crisis alimentaria están los crecientes precios de alimentos básicos, combinados con un aumento dramático del precio del combustible.
Al mismo tiempo, el precio del agua que es un insumo esencial para la producción agrícola e industrial, la infraestructura social, la higiene pública y el consumo doméstico, ha aumentado abruptamente como resultado de un movimiento a escala mundial para privatizar los recursos acuíferos.
Estamos frente a una gran agitación económica y social, una crisis global, caracterizada por la relación triangular entre el agua, los alimentos, y el combustible: tres variables fundamentales, que afectan en conjunto los medios mismos para la supervivencia humana.
En términos muy concretos, estos aumentos de precios empobrecen y destruyen vidas humanas. Además, el colapso a escala mundial de los niveles de vida ocurre en un tiempo de guerra. Está íntimamente relacionado con la agenda militar. La guerra en Oriente Próximo tiene una relación directa con el control sobre las reservas de petróleo y del agua.
Aunque el agua no es actualmente una materia prima comercializada internacionalmente de la misma manera como el petróleo y los alimentos básicos, también es objeto de la manipulación del mercado a través de la privatización del agua.
Los actores económicos y financieros que operan detrás de puertas cerradas son:
los principales bancos y firmas financieras de Wall Street, incluyendo los especuladores institucionales que juegan un papel directo en los mercados de materias primas, incluyendo los mercados del petróleo y los alimentos.
Los gigantes del petróleo anglo-estadounidenses, incluyendo a British Petroleum (BP), ExxonMobil, Chevron-Texaco, Royal Dutch Shell.
Los conglomerados de la biotecnología y del agronegocio, que poseen los derechos de propiedad intelectual sobre semillas e insumos agrícolas. Las compañías de biotecnología también son importantes actores en las bolsas mercantiles de Nueva York y Chicago.
Los gigantes del agua incluyendo a Suez, Veolia y Bechtel-United Utilities, involucrados en la amplia privatización de los recursos acuíferos del mundo.
El complejo militar-industrial anglo-estadounidense que incluye a los cinco grandes contratistas de la defensa de EE.UU. (Lockheed Martin, Raytheon, Northrop Grunman, Boeing y General Dynamics) en alianza con British Aerospace Systems Corporation (BAES) constituye una poderosa fuerza superpuesta, estrechamente aliada con Wall Street, los gigantes del petróleo y los conglomerados del agronegocio y de la biotecnología.
La burbuja del precio del petróleo
El movimiento en los precios globales en las bolsas mercantiles de Nueva York y Chicago no tiene nada que ver con los costes de producción del petróleo. Los precios disparados del petróleo crudo no resultan de una escasez de petróleo. Se calcula que el coste de un barril de petróleo en Oriente Próximo no excede los 15 dólares. Los costes de un barril de petróleo extraído de las arenas bituminosas de Alberta, Canadá, es del orden de 30 dólares (Antoine Ayoub, Radio Canadá, mayo de 2008)
El precio del petróleo crudo es actualmente más de 120 dólares por barril. El precio de mercado es en gran parte el resultado de la acometida especulativa.
El petróleo forma parte de la producción de virtualmente todas las áreas de la manufactura, la agricultura y la economía del sector de servicios. Los aumentos en los precios del combustible han contribuido, en todas las principales regiones del mundo, a precipitar a la bancarrota a decenas de miles de pequeñas y medianas empresas así como a debilitar y potencialmente paralizar los canales del comercio interior e internacional.
El mayor coste de la gasolina en el sector minorista lleva a la desaparición de las economías en el ámbito local, a un aumento de la concentración industrial y a una masiva centralización del poder económico en manos de un pequeño número de corporaciones globales. Por su parte, los aumentos en el combustible tienen una repercusión negativa sobre el sistema de transporte urbano, las escuelas y los hospitales, los transportes por camión, los embarques intercontinentales, el transporte aéreo, el turismo, la recreación y la mayor parte de los servicios públicos.
Inflación
El aumento en los precios del combustible desata un proceso inflacionario más amplio que resulta en una compresión del poder adquisitivo real y una disminución consecuente de la demanda de consumo. Son afectados todos los mayores sectores de la sociedad, incluyendo a las clases medias en los países desarrollados.
Estos movimientos de precios son dictados por los mercados de materias primas. Son el resultado del comercio especulativo en los fondos índice, los futuros y las opciones en todos los principales mercados de materias primas, incluyendo el ICE [Intercontinental Exchange] de Londres y las bolsas mercantiles de Nueva York y Chicago.
La dramática subida de precios no es el resultado de una escasez de combustible, alimento o agua.
Este trastorno en la economía global es deliberado. Las políticas económica y financiera del Estado son controladas por intereses corporativos privados. El comercio especulativo no es objeto de políticas reguladores. La depresión económica contribuye a la formación de riqueza, a realzar el poder de un puñado de corporaciones globales.
Según William Engdahl;
“Por lo menos un 60% del precio de 128 dólares por barril del petróleo crudo proviene de la especulación en futuros no regulada de fondos especulativos, bancos y grupos financieros que utilizan las bolsas de futuros ICE de Londres y NYMEX de Nueva York y el comercio inter-bancos o sobre el mostrador para evitar un análisis minucioso. Las regulaciones del gobierno sobre el margen en futuros en EE.UU. de la Comisión del Comercio en Futuros sobre Mercancías, permiten que los especuladores compren un contrato de futuros de petróleo crudo en la NYMEX y que tengan que pagar sólo un 6% del valor del contrato. Al precio actual de 128 dólares por barril, eso significa que un negociante en futuros sólo tiene que depositar unos 8 dólares por cada barril. Pide prestados los otros 120 dólares. Este extremo ‘apalancamiento’ de 16 a 1 ayuda a impulsar los precios a niveles salvajemente irreales y a compensar las pérdidas de los bancos en hipotecas de alto riesgo y otros desastres a costas de la población en general. (Vea más sobre la verdadera razón detrás de los altos precios del petróleo, en Global Research, mayo de 2008)
Entre los otros protagonistas en el mercado especulativo para el petróleo crudo están Goldman Sachs, Morgan Stanley, British Petroleum (BP), el conglomerado bancario francés Société Générale, Bank of America, el mayor banco de EE.UU., y Mercuria de Suiza. (Vea Miguel Angel Blanco, La Clave, Madrid, junio 2008)
British Petroleum controla la Bolsa Internacional del Petróleo (IPE) basada en Londres, que es una de las mayores bolsas del mundo para futuros y opciones en energía. Entre los principales accionistas de IPE están Goldman Sachs y Morgan Stanley.
Según Der Spiegel, Morgan Stanley es uno de los principales actores institucionales en el mercado especulativo del petróleo (IPE) basado en Londres. Según Le Monde, Société Générale, de Francia, junto con Bank of America y Deutsche Bank han estado involucrados en la difusión de rumores a fin de aumentar el precio del petróleo crudo. (Vea Miguel Angel Blanco, La Clave, Madrid, junio de 2008)
Se disparan los precios de los alimentos
La crisis alimentaria global, caracterizada por considerables aumentos en los precios de los alimentos básicos, ha conducido a millones de personas en todo el mundo hacia el hambre y la pobreza absoluta crónica.
Según la FAO [Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación], el precio de los alimentos básicos en granos ha aumentado en un 88% desde marzo de 2007. El precio del trigo ha aumentado en un 181% en un período de tres años. El precio del arroz ha aumentado en un 50% durante los últimos tres meses. (Vea Ian Angus: “Crisis Alimentaria - La mayor demostración del fracaso histórico del modelo capitalista”, Rebelión, mayo de 2008):
El precio del arroz se ha triplicado durante un período de cinco años, de aproximadamente 600 dólares por tonelada en 2003 a más de 1.800 dólares por tonelada en mayo de 2008. (Vea gráfica a continuación)
“La calidad más popular de arroz de Tailandia se vendió a 198 dólares por tonelada hace cinco años y por 323 dólares hace un año. En abril de 2008, el precio llegó a 1.000 dólares. Los aumentos son aún mayores en mercados locales – en Haití, el precio de mercado de un saco de 50 kilos de arroz se duplicó en una semana a fines de marzo de 2008. Son aumentos catastróficos para los 2.600 millones de personas en todo el mundo que viven con menos de 2 dólares al día y gastan entre un 60 y un 80% de sus ingresos en alimento. Cientos de millones no tienen suficiente dinero para comer.” (Ibíd.)
Los principales actores en el mercado de los granos son Cargill y Archer Daniels Midland (ADM). Estos dos gigantes corporativos controlan una gran parte del mercado global de granos. También participan en transacciones especulativas en futuros y opciones en la NYMEX y en la Bolsa de Futuros de Chicago (CBOT). En EE.UU., “el mayor productor de cultivos GM [genéticamente modificados], Cargill, ADM y el competidor Zen Noh, controlan entre ellos un 81% de todas las exportaciones de maíz y un 65% de todas las exportaciones de soja.” (Greg Muttitt, Control Freaks, Cargill and ADM, The Ecologist, marzo de 2001)
Antecedentes históricos de la reforma agrícola
Desde inicios de los años ochenta, coincidiendo con la embestida de la crisis de la deuda, la gama de reformas neoliberales de política macroeconómica ha contribuido en gran parte a debilitar la agricultura local. Durante los últimos 25 años, el cultivo de alimentos en los países en desarrollo ha sido desestabilizado y destruido por la imposición de reformas del FMI y del Banco Mundial.
El dumping de excedentes de granos de EE.UU., Canadá y de la Unión Europea ha llevado a la desaparición de la autosuficiencia alimentaria y a la destrucción de la economía campesina local. A su vez, este proceso ha resultado en beneficios multimillonarios para el agronegocio occidental, resultantes de contratos de importación por los países en desarrollo, que ya no son capaces de producir sus propios alimentos.
Estas condiciones históricas preexistentes de pobreza masiva han sido exacerbadas y agravadas por el reciente aumento en los precios de los granos, que han llevado en algunos casos a la duplicación del precio minorista para los alimentos básicos.
Los incrementos de precios también han sido exacerbados por el uso de maíz para producir etanol. En 2007, la producción de maíz fue del orden de 12.320 millones de fanegas de las cuales 3.200 millones fueron utilizadas para la producción de etanol. Casi un 40% de la producción de maíz en EE.UU. será canalizada hacia el etanol.
Semillas genéticamente modificadas
Coincidiendo con el establecimiento de la Organización Mundial de Comercio (OMC) en 1995, ha ocurrido otro importante cambio histórico en la estructura de la agricultura global.
Bajo los artículos de acuerdo de la Organización Mundial de Comercio (OMC), se ha garantizado a los gigantes alimentarios una libertad irrestricta para penetrar a los mercados de semillas de los países en desarrollo.
La adquisición de “derechos de propiedad intelectual” exclusiva sobre variedades de plantas por intereses agroindustriales internacionales, también favorece la destrucción de la biodiversidad.
Actuando por cuenta de un puñado de conglomerados de biotecnología, las semillas OMG han sido impuestas a los agricultores, a menudo en el contexto de “programas de ayuda alimentaria”. En Etiopia, por ejemplo, kits de semillas OMG fueron distribuidos a agricultores empobrecidos para rehabilitar la producción agrícola después de una sequía importante.
Las semillas OMG fueron plantadas, produciendo una cosecha. Pero luego el agricultor llegó a darse cuenta de que las semillas OMG no podían ser vueltas a plantar sin pagar derechos a Monsanto, Arch Daniel Midland, y otros.
Luego los agricultores descubrieron que las semillas sólo podían ser cosechadas si utilizaban los insumos agrícolas que incluían el fertilizante, el insecticida y el herbicida, producidos y distribuidos por las compañías biotecnológicas del agronegocio. Economías campesinas completas fueron recluidas bajo la sujeción a los conglomerados del agronegocio.
Los principales gigantes de la biotecnología en OMG incluyen a Monsanto, Syngenta, Aventis, DuPont, Dow Chemical, Cargill y Arch Daniel Midland.
Rompiendo el ciclo agrícola
Con la adopción generalizada de semillas OMG, ha ocurrido una importante transición en la estructura y la historia de la agricultura establecida desde sus comienzos hace 10.000 años.
La reproducción de semillas en semilleros locales en el ámbito de la aldea ha sido desorganizada por el uso de semillas genéticamente modificadas. Se rompió el ciclo agrícola, que posibilita que los agricultores almacenen sus semillas orgánicas y vuelvan a plantarlas para obtener la próxima cosecha. Este modelo destructivo – que invariablemente resulta en hambrunas – es reproducido en un país tras el otro llevando a la desaparición a escala mundial de la economía campesina.
El consenso de la FAO y del Banco Mundial
Después de la Cumbre de Roma de la FAO en junio de 2008 sobre la crisis alimentaria, políticos y analistas económicos por igual abrazaron el consenso del libre mercado: el estallido de hambrunas fue presentado como el resultado de la usual oferta y demanda y de consideraciones climáticas, fuera del control de los responsables políticos. “La solución” canaliza ayuda de emergencia a áreas afectadas bajo los auspicios del Programa Mundial de Alimentos de la ONU (WFP, por sus siglas en inglés). No se interviene en la interacción de las fuerzas del mercado.
Irónicamente, esas “opiniones expertas” son refutadas por los datos sobre la producción global de granos: la FAO pronostica que la producción mundial de cereales alcanzará un resultado récord en 2008.
Contradiciendo sus propias explicaciones de manual, se espera, según el Banco Mundial, que los precios mundiales sigan siendo altos, a pesar del pronóstico de un creciente suministro de alimentos básicos.
En los pasillos de la FAO y del Banco Mundial no consideran que la regulación estatal de los precios de los alimentos básicos y de la gasolina sea una opción. Y, por cierto, es lo que enseñan en los departamentos de economía de las universidades más prestigiosas de EE.UU.
Mientras tanto, los precios a la puerta de la granja en el ámbito local apenas cubren los costes de producción, llevando la economía campesina a la bancarrota.
La privatización del agua
Según fuentes de la ONU, que subestiman enormemente la seriedad de la crisis del agua, mil millones de personas en todo el mundo (un 15% de la población mundial) no tienen acceso a agua limpia “y 6.000 niños mueren cada día debido a infecciones ligadas a agua sucia” (BBC News, 24 de marzo de 2004)
Un puñado de corporaciones globales incluyendo a Suez, Veolia, Bechtel-United Utilities, Thames Water y RWE-AG de Alemania, están obteniendo el control y la propiedad de servicios públicos de agua y de disposición de residuos. Suez y Veolia tienen aproximadamente un 70% de los sistemas acuíferos privatizados en todo el mundo.
La privatización del agua bajo los auspicios del Banco Mundial se alimenta del colapso del sistema de distribución pública de agua potable segura: “El Banco Mundial sirve los intereses de compañías suministradoras de agua a través de sus programa regulares de préstamos a gobiernos, que a menudo vienen con condiciones que requieren explícitamente la privatización del suministro de agua...” (Maude Barlow y Tony Clarke, “Water Privatization: The World Bank's Latest Market Fantasy,” Polaris Institute, Ottawa, 2004))
“El modus operandi [en India] es obvio – desatender el desarrollo de recursos acuíferos [bajo medidas de austeridad presupuestaria del Banco Mundial], afirmar una “crisis de recursos” y permitir que los sistemas existentes se deterioren.” (Ann Ninan, Private Water, Public Misery, India Resource Center 16 de abril de 2003)
Mientras tanto, los mercados para agua embotellada han sido absorbidos por un puñado de corporaciones, incluyendo a Coca-Cola, Danone, Nestlé y PepsiCo. Estas compañías no sólo trabajan en estrecha colaboración con las compañías de suministro de agua, están vinculadas con las compañías de agronegocios-biotecnología involucradas en la industria alimentaria. El agua del grifo es comprada por Coca-Cola de una instalación municipal de agua y luego revendida al por menor. Se estima que en EE.UU., un 40% del agua embotellada es agua del grifo. (Vea: Jared Blumenfeld, Susan Leal The real cost of bottled water, San Francisco Chronicle, 18 de febrero de 2007)
En India, Coca-Cola ha contribuido al agotamiento de las napas subterráneas en detrimento de comunidades locales:
“Comunidades en toda India que viven cerca de plantas embotelladoras de Coca-Cola están viviendo una severa falta de agua, directamente como resultado de la masiva extracción de agua por Coca-Cola de los recursos comunes de agua subterránea. Los pozos se han secado y las bombas manuales de agua ya no funcionan. Estudios, incluyendo uno del Consejo Central de Agua Subterránea en India, han confirmado el importante agotamiento del nivel freático.
Cuando el agua es extraída del recurso común de napas subterráneas cavando más profundo, el agua huele y gusta de modo extraño. Coca-Cola ha estado descargando indiscriminadamente sus aguas servidas en los campos alrededor de sus plantas y a veces dentro de ríos, incluyendo el Ganges, en el área. El resultado ha sido que el agua subterránea también ha sido contaminada, así como los suelos. Autoridades de la salud pública han colocado letreros alrededor de los pozos y de las bombas manuales informando a la comunidad que el agua no es adecuada para el consumo humano...
Ensayos realizados por una serie de agencias, incluyendo el gobierno de India, confirmaron que los productos de Coca-Cola contienen altos niveles de pesticidas, y como resultado, el Parlamento de India ha prohibido la venta de Coca-Cola en su cafetería. Sin embargo, Coca-Cola no sólo sigue vendiendo bebidas con una dosis de venenos en India (que nunca podrían ser vendidas en EE.UU. y en la UE), también introduce nuevos productos al mercado indio. Y como si no bastara que vende bebidas con DDT y otros pesticidas a indios, una de las últimas instalaciones embotelladoras de Coca-Cola en India, en Ballia, está ubicada en un área con una severa contaminación de arsénico en su agua subterránea. (India Resource Center, Coca-Cola Crisis in India, sin fecha).
En los países en desarrollo, los aumentos en precios de combustibles han aumentado los costes del embotellamiento de agua de grifo por los grupos familiares, lo que por su parte favorece la privatización de recursos acuíferos.
En la fase más avanzada de la privatización del agua, se contempla la propiedad real de lagos y ríos por corporaciones privadas. Mesopotamia no fue sólo invadida por sus amplios recursos de petróleo, el Valle de los dos ríos (Tigris y Éufrates) tiene amplias reservas de agua.
Comentarios finales
Estamos encarando una constelación compleja y centralizada de poder económico en la que los instrumentos de la manipulación del mercado tienen una influencia directa en las vidas de millones de personas.
Los precios de los alimentos, del agua y del combustible son determinados a nivel global, fuera del alcance de la política gubernamental nacional. Los aumentos de precios de esas tres materias primas esenciales constituyen un instrumento de “guerra económica,” realizada a través del “libre mercado” en las bolsas de futuros y opciones.
Estos aumentos en los precios de los alimentos, del agua y del combustible contribuyen en un sentido muy real a “eliminar a los pobres” mediante “muertes por hambre.” Las balas edulcoradas del “libre mercado” matan a nuestros hijos. El acto de matar es instrumentado de un modo indiferente mediante el comercio programado por computadora en las bolsas de materias primas, donde se deciden los precios globales del arroz, el trigo y el maíz.
“La Comisión sobre crecimiento de la población y el futuro de EE.UU.”
Pero no encaramos sólo conceptos de mercado. El estallido de hambrunas en diferentes partes del mundo, resultantes de que los precios de los alimentos y del combustible se han puesto por las nubes, tienen amplias implicaciones estratégicas y geopolíticas.
Al comenzar su mandato en 1969, el presidente Richard Nixon afirmó “su creencia en que la sobrepoblación amenaza gravemente la paz y la estabilidad del mundo.” Henry Kissinger, en aquel entonces consejero Nacional de Seguridad de Nixon, instruyó a diversas agencias del gobierno para que emprendieran conjuntamente “un estudio sobre el impacto del crecimiento de la población del mundo en la seguridad y los intereses de EE.UU. en el exterior.”
En marzo de 1970, el Congreso de EE.UU. estableció una (Comisión sobre el Crecimiento Demográfico y el Futuro de EE.UU. (Vea Center for Research on Population and Security). La Comisión no era una Fuerza de Tareas corriente. Integraba a representantes de USAID, el Departamento de Estado y el Departamento de Agricultura con responsables de la CIA y del Pentágono. Su objetivo no era ayudar a los países en desarrollo sino más bien limitar la población del mundo a fin de servir los intereses estratégicos y de seguridad nacional de EE.UU. La Comisión también veía el control de la población como un medio para asegurar un entorno estable y seguro para los inversionistas de EE.UU. así como para obtener el control sobre los recursos minerales y de petróleo de los países en desarrollo.
Esta Comisión completó su trabajo en diciembre de 1974 y circuló un documento confidencial intitulado “Memorando Estudio 200 de Seguridad Nacional: Implicaciones del Crecimiento Mundial de la Población para los Intereses de Seguridad y Exteriores de EE.UU.” dirigido a “determinados secretarios y jefes de Agencia para su estudio y comentarios.” En noviembre de 1975, el informe y sus recomendaciones fueron refrendados por el presidente Gerald Ford.
Kissinger había ciertamente dado a entender en el contexto del Memorando Estudio 200 de Seguridad Nacional (NSSM 200) que la recurrencia de hambrunas, enfermedades y guerra podrían constituir un instrumento de facto para el control de la población.
Aunque el informe NSSM 200 no asignó, por razones obvias, un rol político explícito a la generación de hambrunas, sin embargo dio a entender que la ocurrencia de hambrunas podría, bajo ciertas circunstancias, suministrar una solución de facto a la sobrepoblación.
“Consecuentemente, aquellos países donde hambre y desnutrición ya están presentes en gran escala enfrentan la triste perspectiva de poca, si alguna, mejora en el consumo de alimentos en los años por venir, a menos que haya un importante programa financiero de ayuda alimentaria, una expansión más rápida de la producción interna de alimentos, una reducción del crecimiento de la población o alguna combinación de los tres factores. Peor aún, una serie de desastrosas cosechas podría transformar algunos de ellos en típicos casos maltusianos con hambrunas que involucrarían a millones de personas.
Aunque la ayuda externa probablemente seguirá estando disponible para encarar situaciones de emergencia a corto plazo, como ser la amenaza de muerte masiva por hambre, es más cuestionable si los países donantes de ayuda estarán dispuestos a suministrar el tipo de ayuda alimentaria masiva requerida por las proyecciones de importación sobre una base continua a largo plazo.
Tasas reducidas de crecimiento de la población podrían evidentemente producir un alivio significativo a más largo plazo...
En los casos extremos en los que las presiones de la población conduzcan a hambrunas endémicas, disturbios por alimentos, y una ruptura del orden social, esas condiciones seguramente no serán favorables para una exploración sistemática de depósitos de minerales o para las inversiones a largo plazo requeridas para su explotación. Fuera de hambrunas, a menos que se pueda satisfacer un cierto mínimo de las aspiraciones populares de mejora material, y a menos que los términos de acceso y explotación persuadan a gobiernos y pueblos de que este aspecto del orden económico internacional “contenga algo para ellos,” es probable que las concesiones para compañías extranjeras sean expropiadas o sometidas a intervenciones arbitrarias. Sea a través de acción gubernamental, conflictos laborales, sabotaje, o disturbios civiles, el flujo sin problemas de los materiales necesarios será puesto en peligro. Aunque la presión de la población obviamente no es el único factor involucrado, estos tipos de frustraciones son mucho menos probables bajo condiciones de un crecimiento lento o nulo de la población.”
(1974 National Security Study Memorandum 200: Implications of Worldwide Population Growth for U.S. Security and Overseas Interests". (énfasis agregado)
El informe concluye con un par de preguntas clave relativas al papel de los alimentos como “un instrumento del poder nacional,” que podría ser utilizado para lograr los intereses estratégicos de EE.UU.:
“¿Sobre qué base deberían suministrarse esos recursos alimentarios? ¿Se consideraría a los alimentos como instrumentos del poder nacional? ¿Nos veremos obligados a seleccionar a quién podemos razonablemente ayudar, y si es así, deberían los esfuerzos relacionados con la población ser un criterio respecto a una tal ayuda?
¿Está dispuesto EE.UU. a aceptar el racionamiento de alimentos para ayudar que no pueden o no quieren controlar el crecimiento de su población?” (Ibíd., énfasis agregado)
En boca de Henry Kissinger: “Controla el petróleo y controlarás a las naciones; controla el alimento y controlarás a la gente.”
ENLACE A NOTA
La crisis global: Alimento, agua y combustible
Michel Chossudovsky
Global Research
Las balas cubiertas de azúcar del “libre mercado” están matando a nuestros hijos. El acto de asesinar es impremeditado. Es instrumentado de un modo indiferente mediante negocios programados por computadoras en las bolsas mercantiles de Nueva York y Chicago, donde se deciden los precios globales de arroz, trigo y maíz.
La pobreza no es sólo el resultado de fracasos de políticas en el ámbito nacional. La gente en diferentes países está siendo empobrecida simultáneamente como resultado de un mecanismo de mercado global. Un pequeño número de instituciones financieras y corporaciones globales tiene la capacidad de determinar, mediante la manipulación del mercado, el nivel de vida de millones de personas en todo el mundo.
Nos encontramos en la encrucijada de la crisis económica y social más seria de la historia moderna. El proceso de empobrecimiento global desatado al comienzo de la crisis de la deuda de los años ochenta ha llegado a un importante punto decisivo, llevando a la erupción simultánea de hambrunas en todas las principales regiones del mundo en desarrollo.
Hay muchas características complejas que subyacen a la crisis económica global, que tienen que ver con mercados financieros, la disminución de la producción, el colapso de instituciones estatales y el rápido desarrollo de una economía de guerra motivada por beneficios. Lo que es mencionado pocas veces en este análisis, es como esta reestructuración económica global afecta forzosamente a tres necesidades fundamentales de la vida: el alimento, el agua, y el combustible.
El suministro de alimento, agua y combustible es un prerrequisito para la sociedad civilizada: son factores necesarios para la supervivencia de la especie humana. En los últimos años, los precios de esas tres variables han aumentado dramáticamente en el ámbito global, con devastadoras consecuencias económicas y sociales.
Esos tres bienes o artículos de consumo esenciales, que en sentido real determinan la reproducción de la vida económica y social en el planeta Tierra, están bajo el control de un pequeño número de corporaciones e instituciones financieras globales.
Tanto el Estado como la gama de organizaciones internacionales – a las que se refieren a menudo como la ‘comunidad internacional’ – sirven los intereses libres de trabas del capitalismo global. Los principales organismos intergubernamentales, incluyendo a Naciones Unidas, las instituciones de Bretton Woods y la Organización Mundial de Comercio (OMC) han avalado el Nuevo Orden Mundial por cuenta de sus patrocinadores corporativos. Gobiernos en países desarrollados y en desarrollo han abandonado su papel histórico de reguladores de las variables económicas cruciales, así como de asegurar un sustento mínimo para sus pueblos.
Movimientos de protesta dirigidos contra los aumentos de los precios de alimentos y gasolina han hecho erupción simultáneamente en diferentes regiones del mundo. Las condiciones son particularmente críticas en Haití, Nicaragua, Guatemala, India, Bangladesh. La escalada de los precios de alimentos y combustible en Somalia ha precipitado a todo el país a una situación de hambruna masiva, combinada con una grave falta de agua. Una situación similar e igualmente seria prevalece en Etiopia.
Otros países afectados por el aumento fuera de control de los precios de alimentos incluyen a Indonesia, las Filipinas, Liberia, Egipto, Sudán, Mozambique, Zimbabue, Kenia, Eritrea, una larga lista de países empobrecidos..., para no hablar de los que están bajo ocupación militar extranjera, incluyendo a Iraq, Afganistán y Palestina.
Desregulación
El suministro de alimento, agua y combustible ya no es objeto de regulación o intervención gubernamentales o intergubernamentales a fin de aliviar la pobreza o evitar el estallido de hambrunas.
La suerte de millones de seres humanos es dirigida tras puertas cerradas en las salas de consejo de las corporaciones como parte de una agenda motivada por los beneficios.
Y como estos poderosos actores económicos operan a través de un mecanismo de mercado aparentemente neutral e “invisible,” los devastadores impactos sociales de aumentos amañados en los precios de alimentos, combustible y agua son descartados a la ligera como resultado de consideraciones de oferta y demanda.
Naturaleza de la crisis económica y social global
Confundidas en gran parte por informes oficiales y mediáticos, tanto la “crisis alimentaria” como la “crisis del petróleo” son el resultado de la manipulación especulativa de valores del mercado por parte de poderosos protagonistas económicos.
No se trata “crisis” distintas y separadas de los alimentos, el combustible y el agua, sino de un proceso global de reestructuración económica y social.
Los dramáticos aumentos de los precios de estos tres recursos esenciales no son algo casual. Estas tres variables, incluyendo los precios de de alimentos básicos, del agua para la producción y el consumo y de los combustibles son objeto de un proceso de manipulación deliberada y simultánea del mercado.
Al centro de la crisis alimentaria están los crecientes precios de alimentos básicos, combinados con un aumento dramático del precio del combustible.
Al mismo tiempo, el precio del agua que es un insumo esencial para la producción agrícola e industrial, la infraestructura social, la higiene pública y el consumo doméstico, ha aumentado abruptamente como resultado de un movimiento a escala mundial para privatizar los recursos acuíferos.
Estamos frente a una gran agitación económica y social, una crisis global, caracterizada por la relación triangular entre el agua, los alimentos, y el combustible: tres variables fundamentales, que afectan en conjunto los medios mismos para la supervivencia humana.
En términos muy concretos, estos aumentos de precios empobrecen y destruyen vidas humanas. Además, el colapso a escala mundial de los niveles de vida ocurre en un tiempo de guerra. Está íntimamente relacionado con la agenda militar. La guerra en Oriente Próximo tiene una relación directa con el control sobre las reservas de petróleo y del agua.
Aunque el agua no es actualmente una materia prima comercializada internacionalmente de la misma manera como el petróleo y los alimentos básicos, también es objeto de la manipulación del mercado a través de la privatización del agua.
Los actores económicos y financieros que operan detrás de puertas cerradas son:
los principales bancos y firmas financieras de Wall Street, incluyendo los especuladores institucionales que juegan un papel directo en los mercados de materias primas, incluyendo los mercados del petróleo y los alimentos.
Los gigantes del petróleo anglo-estadounidenses, incluyendo a British Petroleum (BP), ExxonMobil, Chevron-Texaco, Royal Dutch Shell.
Los conglomerados de la biotecnología y del agronegocio, que poseen los derechos de propiedad intelectual sobre semillas e insumos agrícolas. Las compañías de biotecnología también son importantes actores en las bolsas mercantiles de Nueva York y Chicago.
Los gigantes del agua incluyendo a Suez, Veolia y Bechtel-United Utilities, involucrados en la amplia privatización de los recursos acuíferos del mundo.
El complejo militar-industrial anglo-estadounidense que incluye a los cinco grandes contratistas de la defensa de EE.UU. (Lockheed Martin, Raytheon, Northrop Grunman, Boeing y General Dynamics) en alianza con British Aerospace Systems Corporation (BAES) constituye una poderosa fuerza superpuesta, estrechamente aliada con Wall Street, los gigantes del petróleo y los conglomerados del agronegocio y de la biotecnología.
La burbuja del precio del petróleo
El movimiento en los precios globales en las bolsas mercantiles de Nueva York y Chicago no tiene nada que ver con los costes de producción del petróleo. Los precios disparados del petróleo crudo no resultan de una escasez de petróleo. Se calcula que el coste de un barril de petróleo en Oriente Próximo no excede los 15 dólares. Los costes de un barril de petróleo extraído de las arenas bituminosas de Alberta, Canadá, es del orden de 30 dólares (Antoine Ayoub, Radio Canadá, mayo de 2008)
El precio del petróleo crudo es actualmente más de 120 dólares por barril. El precio de mercado es en gran parte el resultado de la acometida especulativa.
El petróleo forma parte de la producción de virtualmente todas las áreas de la manufactura, la agricultura y la economía del sector de servicios. Los aumentos en los precios del combustible han contribuido, en todas las principales regiones del mundo, a precipitar a la bancarrota a decenas de miles de pequeñas y medianas empresas así como a debilitar y potencialmente paralizar los canales del comercio interior e internacional.
El mayor coste de la gasolina en el sector minorista lleva a la desaparición de las economías en el ámbito local, a un aumento de la concentración industrial y a una masiva centralización del poder económico en manos de un pequeño número de corporaciones globales. Por su parte, los aumentos en el combustible tienen una repercusión negativa sobre el sistema de transporte urbano, las escuelas y los hospitales, los transportes por camión, los embarques intercontinentales, el transporte aéreo, el turismo, la recreación y la mayor parte de los servicios públicos.
Inflación
El aumento en los precios del combustible desata un proceso inflacionario más amplio que resulta en una compresión del poder adquisitivo real y una disminución consecuente de la demanda de consumo. Son afectados todos los mayores sectores de la sociedad, incluyendo a las clases medias en los países desarrollados.
Estos movimientos de precios son dictados por los mercados de materias primas. Son el resultado del comercio especulativo en los fondos índice, los futuros y las opciones en todos los principales mercados de materias primas, incluyendo el ICE [Intercontinental Exchange] de Londres y las bolsas mercantiles de Nueva York y Chicago.
La dramática subida de precios no es el resultado de una escasez de combustible, alimento o agua.
Este trastorno en la economía global es deliberado. Las políticas económica y financiera del Estado son controladas por intereses corporativos privados. El comercio especulativo no es objeto de políticas reguladores. La depresión económica contribuye a la formación de riqueza, a realzar el poder de un puñado de corporaciones globales.
Según William Engdahl;
“Por lo menos un 60% del precio de 128 dólares por barril del petróleo crudo proviene de la especulación en futuros no regulada de fondos especulativos, bancos y grupos financieros que utilizan las bolsas de futuros ICE de Londres y NYMEX de Nueva York y el comercio inter-bancos o sobre el mostrador para evitar un análisis minucioso. Las regulaciones del gobierno sobre el margen en futuros en EE.UU. de la Comisión del Comercio en Futuros sobre Mercancías, permiten que los especuladores compren un contrato de futuros de petróleo crudo en la NYMEX y que tengan que pagar sólo un 6% del valor del contrato. Al precio actual de 128 dólares por barril, eso significa que un negociante en futuros sólo tiene que depositar unos 8 dólares por cada barril. Pide prestados los otros 120 dólares. Este extremo ‘apalancamiento’ de 16 a 1 ayuda a impulsar los precios a niveles salvajemente irreales y a compensar las pérdidas de los bancos en hipotecas de alto riesgo y otros desastres a costas de la población en general. (Vea más sobre la verdadera razón detrás de los altos precios del petróleo, en Global Research, mayo de 2008)
Entre los otros protagonistas en el mercado especulativo para el petróleo crudo están Goldman Sachs, Morgan Stanley, British Petroleum (BP), el conglomerado bancario francés Société Générale, Bank of America, el mayor banco de EE.UU., y Mercuria de Suiza. (Vea Miguel Angel Blanco, La Clave, Madrid, junio 2008)
British Petroleum controla la Bolsa Internacional del Petróleo (IPE) basada en Londres, que es una de las mayores bolsas del mundo para futuros y opciones en energía. Entre los principales accionistas de IPE están Goldman Sachs y Morgan Stanley.
Según Der Spiegel, Morgan Stanley es uno de los principales actores institucionales en el mercado especulativo del petróleo (IPE) basado en Londres. Según Le Monde, Société Générale, de Francia, junto con Bank of America y Deutsche Bank han estado involucrados en la difusión de rumores a fin de aumentar el precio del petróleo crudo. (Vea Miguel Angel Blanco, La Clave, Madrid, junio de 2008)
Se disparan los precios de los alimentos
La crisis alimentaria global, caracterizada por considerables aumentos en los precios de los alimentos básicos, ha conducido a millones de personas en todo el mundo hacia el hambre y la pobreza absoluta crónica.
Según la FAO [Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación], el precio de los alimentos básicos en granos ha aumentado en un 88% desde marzo de 2007. El precio del trigo ha aumentado en un 181% en un período de tres años. El precio del arroz ha aumentado en un 50% durante los últimos tres meses. (Vea Ian Angus: “Crisis Alimentaria - La mayor demostración del fracaso histórico del modelo capitalista”, Rebelión, mayo de 2008):
El precio del arroz se ha triplicado durante un período de cinco años, de aproximadamente 600 dólares por tonelada en 2003 a más de 1.800 dólares por tonelada en mayo de 2008. (Vea gráfica a continuación)
“La calidad más popular de arroz de Tailandia se vendió a 198 dólares por tonelada hace cinco años y por 323 dólares hace un año. En abril de 2008, el precio llegó a 1.000 dólares. Los aumentos son aún mayores en mercados locales – en Haití, el precio de mercado de un saco de 50 kilos de arroz se duplicó en una semana a fines de marzo de 2008. Son aumentos catastróficos para los 2.600 millones de personas en todo el mundo que viven con menos de 2 dólares al día y gastan entre un 60 y un 80% de sus ingresos en alimento. Cientos de millones no tienen suficiente dinero para comer.” (Ibíd.)
Los principales actores en el mercado de los granos son Cargill y Archer Daniels Midland (ADM). Estos dos gigantes corporativos controlan una gran parte del mercado global de granos. También participan en transacciones especulativas en futuros y opciones en la NYMEX y en la Bolsa de Futuros de Chicago (CBOT). En EE.UU., “el mayor productor de cultivos GM [genéticamente modificados], Cargill, ADM y el competidor Zen Noh, controlan entre ellos un 81% de todas las exportaciones de maíz y un 65% de todas las exportaciones de soja.” (Greg Muttitt, Control Freaks, Cargill and ADM, The Ecologist, marzo de 2001)
Antecedentes históricos de la reforma agrícola
Desde inicios de los años ochenta, coincidiendo con la embestida de la crisis de la deuda, la gama de reformas neoliberales de política macroeconómica ha contribuido en gran parte a debilitar la agricultura local. Durante los últimos 25 años, el cultivo de alimentos en los países en desarrollo ha sido desestabilizado y destruido por la imposición de reformas del FMI y del Banco Mundial.
El dumping de excedentes de granos de EE.UU., Canadá y de la Unión Europea ha llevado a la desaparición de la autosuficiencia alimentaria y a la destrucción de la economía campesina local. A su vez, este proceso ha resultado en beneficios multimillonarios para el agronegocio occidental, resultantes de contratos de importación por los países en desarrollo, que ya no son capaces de producir sus propios alimentos.
Estas condiciones históricas preexistentes de pobreza masiva han sido exacerbadas y agravadas por el reciente aumento en los precios de los granos, que han llevado en algunos casos a la duplicación del precio minorista para los alimentos básicos.
Los incrementos de precios también han sido exacerbados por el uso de maíz para producir etanol. En 2007, la producción de maíz fue del orden de 12.320 millones de fanegas de las cuales 3.200 millones fueron utilizadas para la producción de etanol. Casi un 40% de la producción de maíz en EE.UU. será canalizada hacia el etanol.
Semillas genéticamente modificadas
Coincidiendo con el establecimiento de la Organización Mundial de Comercio (OMC) en 1995, ha ocurrido otro importante cambio histórico en la estructura de la agricultura global.
Bajo los artículos de acuerdo de la Organización Mundial de Comercio (OMC), se ha garantizado a los gigantes alimentarios una libertad irrestricta para penetrar a los mercados de semillas de los países en desarrollo.
La adquisición de “derechos de propiedad intelectual” exclusiva sobre variedades de plantas por intereses agroindustriales internacionales, también favorece la destrucción de la biodiversidad.
Actuando por cuenta de un puñado de conglomerados de biotecnología, las semillas OMG han sido impuestas a los agricultores, a menudo en el contexto de “programas de ayuda alimentaria”. En Etiopia, por ejemplo, kits de semillas OMG fueron distribuidos a agricultores empobrecidos para rehabilitar la producción agrícola después de una sequía importante.
Las semillas OMG fueron plantadas, produciendo una cosecha. Pero luego el agricultor llegó a darse cuenta de que las semillas OMG no podían ser vueltas a plantar sin pagar derechos a Monsanto, Arch Daniel Midland, y otros.
Luego los agricultores descubrieron que las semillas sólo podían ser cosechadas si utilizaban los insumos agrícolas que incluían el fertilizante, el insecticida y el herbicida, producidos y distribuidos por las compañías biotecnológicas del agronegocio. Economías campesinas completas fueron recluidas bajo la sujeción a los conglomerados del agronegocio.
Los principales gigantes de la biotecnología en OMG incluyen a Monsanto, Syngenta, Aventis, DuPont, Dow Chemical, Cargill y Arch Daniel Midland.
Rompiendo el ciclo agrícola
Con la adopción generalizada de semillas OMG, ha ocurrido una importante transición en la estructura y la historia de la agricultura establecida desde sus comienzos hace 10.000 años.
La reproducción de semillas en semilleros locales en el ámbito de la aldea ha sido desorganizada por el uso de semillas genéticamente modificadas. Se rompió el ciclo agrícola, que posibilita que los agricultores almacenen sus semillas orgánicas y vuelvan a plantarlas para obtener la próxima cosecha. Este modelo destructivo – que invariablemente resulta en hambrunas – es reproducido en un país tras el otro llevando a la desaparición a escala mundial de la economía campesina.
El consenso de la FAO y del Banco Mundial
Después de la Cumbre de Roma de la FAO en junio de 2008 sobre la crisis alimentaria, políticos y analistas económicos por igual abrazaron el consenso del libre mercado: el estallido de hambrunas fue presentado como el resultado de la usual oferta y demanda y de consideraciones climáticas, fuera del control de los responsables políticos. “La solución” canaliza ayuda de emergencia a áreas afectadas bajo los auspicios del Programa Mundial de Alimentos de la ONU (WFP, por sus siglas en inglés). No se interviene en la interacción de las fuerzas del mercado.
Irónicamente, esas “opiniones expertas” son refutadas por los datos sobre la producción global de granos: la FAO pronostica que la producción mundial de cereales alcanzará un resultado récord en 2008.
Contradiciendo sus propias explicaciones de manual, se espera, según el Banco Mundial, que los precios mundiales sigan siendo altos, a pesar del pronóstico de un creciente suministro de alimentos básicos.
En los pasillos de la FAO y del Banco Mundial no consideran que la regulación estatal de los precios de los alimentos básicos y de la gasolina sea una opción. Y, por cierto, es lo que enseñan en los departamentos de economía de las universidades más prestigiosas de EE.UU.
Mientras tanto, los precios a la puerta de la granja en el ámbito local apenas cubren los costes de producción, llevando la economía campesina a la bancarrota.
La privatización del agua
Según fuentes de la ONU, que subestiman enormemente la seriedad de la crisis del agua, mil millones de personas en todo el mundo (un 15% de la población mundial) no tienen acceso a agua limpia “y 6.000 niños mueren cada día debido a infecciones ligadas a agua sucia” (BBC News, 24 de marzo de 2004)
Un puñado de corporaciones globales incluyendo a Suez, Veolia, Bechtel-United Utilities, Thames Water y RWE-AG de Alemania, están obteniendo el control y la propiedad de servicios públicos de agua y de disposición de residuos. Suez y Veolia tienen aproximadamente un 70% de los sistemas acuíferos privatizados en todo el mundo.
La privatización del agua bajo los auspicios del Banco Mundial se alimenta del colapso del sistema de distribución pública de agua potable segura: “El Banco Mundial sirve los intereses de compañías suministradoras de agua a través de sus programa regulares de préstamos a gobiernos, que a menudo vienen con condiciones que requieren explícitamente la privatización del suministro de agua...” (Maude Barlow y Tony Clarke, “Water Privatization: The World Bank's Latest Market Fantasy,” Polaris Institute, Ottawa, 2004))
“El modus operandi [en India] es obvio – desatender el desarrollo de recursos acuíferos [bajo medidas de austeridad presupuestaria del Banco Mundial], afirmar una “crisis de recursos” y permitir que los sistemas existentes se deterioren.” (Ann Ninan, Private Water, Public Misery, India Resource Center 16 de abril de 2003)
Mientras tanto, los mercados para agua embotellada han sido absorbidos por un puñado de corporaciones, incluyendo a Coca-Cola, Danone, Nestlé y PepsiCo. Estas compañías no sólo trabajan en estrecha colaboración con las compañías de suministro de agua, están vinculadas con las compañías de agronegocios-biotecnología involucradas en la industria alimentaria. El agua del grifo es comprada por Coca-Cola de una instalación municipal de agua y luego revendida al por menor. Se estima que en EE.UU., un 40% del agua embotellada es agua del grifo. (Vea: Jared Blumenfeld, Susan Leal The real cost of bottled water, San Francisco Chronicle, 18 de febrero de 2007)
En India, Coca-Cola ha contribuido al agotamiento de las napas subterráneas en detrimento de comunidades locales:
“Comunidades en toda India que viven cerca de plantas embotelladoras de Coca-Cola están viviendo una severa falta de agua, directamente como resultado de la masiva extracción de agua por Coca-Cola de los recursos comunes de agua subterránea. Los pozos se han secado y las bombas manuales de agua ya no funcionan. Estudios, incluyendo uno del Consejo Central de Agua Subterránea en India, han confirmado el importante agotamiento del nivel freático.
Cuando el agua es extraída del recurso común de napas subterráneas cavando más profundo, el agua huele y gusta de modo extraño. Coca-Cola ha estado descargando indiscriminadamente sus aguas servidas en los campos alrededor de sus plantas y a veces dentro de ríos, incluyendo el Ganges, en el área. El resultado ha sido que el agua subterránea también ha sido contaminada, así como los suelos. Autoridades de la salud pública han colocado letreros alrededor de los pozos y de las bombas manuales informando a la comunidad que el agua no es adecuada para el consumo humano...
Ensayos realizados por una serie de agencias, incluyendo el gobierno de India, confirmaron que los productos de Coca-Cola contienen altos niveles de pesticidas, y como resultado, el Parlamento de India ha prohibido la venta de Coca-Cola en su cafetería. Sin embargo, Coca-Cola no sólo sigue vendiendo bebidas con una dosis de venenos en India (que nunca podrían ser vendidas en EE.UU. y en la UE), también introduce nuevos productos al mercado indio. Y como si no bastara que vende bebidas con DDT y otros pesticidas a indios, una de las últimas instalaciones embotelladoras de Coca-Cola en India, en Ballia, está ubicada en un área con una severa contaminación de arsénico en su agua subterránea. (India Resource Center, Coca-Cola Crisis in India, sin fecha).
En los países en desarrollo, los aumentos en precios de combustibles han aumentado los costes del embotellamiento de agua de grifo por los grupos familiares, lo que por su parte favorece la privatización de recursos acuíferos.
En la fase más avanzada de la privatización del agua, se contempla la propiedad real de lagos y ríos por corporaciones privadas. Mesopotamia no fue sólo invadida por sus amplios recursos de petróleo, el Valle de los dos ríos (Tigris y Éufrates) tiene amplias reservas de agua.
Comentarios finales
Estamos encarando una constelación compleja y centralizada de poder económico en la que los instrumentos de la manipulación del mercado tienen una influencia directa en las vidas de millones de personas.
Los precios de los alimentos, del agua y del combustible son determinados a nivel global, fuera del alcance de la política gubernamental nacional. Los aumentos de precios de esas tres materias primas esenciales constituyen un instrumento de “guerra económica,” realizada a través del “libre mercado” en las bolsas de futuros y opciones.
Estos aumentos en los precios de los alimentos, del agua y del combustible contribuyen en un sentido muy real a “eliminar a los pobres” mediante “muertes por hambre.” Las balas edulcoradas del “libre mercado” matan a nuestros hijos. El acto de matar es instrumentado de un modo indiferente mediante el comercio programado por computadora en las bolsas de materias primas, donde se deciden los precios globales del arroz, el trigo y el maíz.
“La Comisión sobre crecimiento de la población y el futuro de EE.UU.”
Pero no encaramos sólo conceptos de mercado. El estallido de hambrunas en diferentes partes del mundo, resultantes de que los precios de los alimentos y del combustible se han puesto por las nubes, tienen amplias implicaciones estratégicas y geopolíticas.
Al comenzar su mandato en 1969, el presidente Richard Nixon afirmó “su creencia en que la sobrepoblación amenaza gravemente la paz y la estabilidad del mundo.” Henry Kissinger, en aquel entonces consejero Nacional de Seguridad de Nixon, instruyó a diversas agencias del gobierno para que emprendieran conjuntamente “un estudio sobre el impacto del crecimiento de la población del mundo en la seguridad y los intereses de EE.UU. en el exterior.”
En marzo de 1970, el Congreso de EE.UU. estableció una (Comisión sobre el Crecimiento Demográfico y el Futuro de EE.UU. (Vea Center for Research on Population and Security). La Comisión no era una Fuerza de Tareas corriente. Integraba a representantes de USAID, el Departamento de Estado y el Departamento de Agricultura con responsables de la CIA y del Pentágono. Su objetivo no era ayudar a los países en desarrollo sino más bien limitar la población del mundo a fin de servir los intereses estratégicos y de seguridad nacional de EE.UU. La Comisión también veía el control de la población como un medio para asegurar un entorno estable y seguro para los inversionistas de EE.UU. así como para obtener el control sobre los recursos minerales y de petróleo de los países en desarrollo.
Esta Comisión completó su trabajo en diciembre de 1974 y circuló un documento confidencial intitulado “Memorando Estudio 200 de Seguridad Nacional: Implicaciones del Crecimiento Mundial de la Población para los Intereses de Seguridad y Exteriores de EE.UU.” dirigido a “determinados secretarios y jefes de Agencia para su estudio y comentarios.” En noviembre de 1975, el informe y sus recomendaciones fueron refrendados por el presidente Gerald Ford.
Kissinger había ciertamente dado a entender en el contexto del Memorando Estudio 200 de Seguridad Nacional (NSSM 200) que la recurrencia de hambrunas, enfermedades y guerra podrían constituir un instrumento de facto para el control de la población.
Aunque el informe NSSM 200 no asignó, por razones obvias, un rol político explícito a la generación de hambrunas, sin embargo dio a entender que la ocurrencia de hambrunas podría, bajo ciertas circunstancias, suministrar una solución de facto a la sobrepoblación.
“Consecuentemente, aquellos países donde hambre y desnutrición ya están presentes en gran escala enfrentan la triste perspectiva de poca, si alguna, mejora en el consumo de alimentos en los años por venir, a menos que haya un importante programa financiero de ayuda alimentaria, una expansión más rápida de la producción interna de alimentos, una reducción del crecimiento de la población o alguna combinación de los tres factores. Peor aún, una serie de desastrosas cosechas podría transformar algunos de ellos en típicos casos maltusianos con hambrunas que involucrarían a millones de personas.
Aunque la ayuda externa probablemente seguirá estando disponible para encarar situaciones de emergencia a corto plazo, como ser la amenaza de muerte masiva por hambre, es más cuestionable si los países donantes de ayuda estarán dispuestos a suministrar el tipo de ayuda alimentaria masiva requerida por las proyecciones de importación sobre una base continua a largo plazo.
Tasas reducidas de crecimiento de la población podrían evidentemente producir un alivio significativo a más largo plazo...
En los casos extremos en los que las presiones de la población conduzcan a hambrunas endémicas, disturbios por alimentos, y una ruptura del orden social, esas condiciones seguramente no serán favorables para una exploración sistemática de depósitos de minerales o para las inversiones a largo plazo requeridas para su explotación. Fuera de hambrunas, a menos que se pueda satisfacer un cierto mínimo de las aspiraciones populares de mejora material, y a menos que los términos de acceso y explotación persuadan a gobiernos y pueblos de que este aspecto del orden económico internacional “contenga algo para ellos,” es probable que las concesiones para compañías extranjeras sean expropiadas o sometidas a intervenciones arbitrarias. Sea a través de acción gubernamental, conflictos laborales, sabotaje, o disturbios civiles, el flujo sin problemas de los materiales necesarios será puesto en peligro. Aunque la presión de la población obviamente no es el único factor involucrado, estos tipos de frustraciones son mucho menos probables bajo condiciones de un crecimiento lento o nulo de la población.”
(1974 National Security Study Memorandum 200: Implications of Worldwide Population Growth for U.S. Security and Overseas Interests". (énfasis agregado)
El informe concluye con un par de preguntas clave relativas al papel de los alimentos como “un instrumento del poder nacional,” que podría ser utilizado para lograr los intereses estratégicos de EE.UU.:
“¿Sobre qué base deberían suministrarse esos recursos alimentarios? ¿Se consideraría a los alimentos como instrumentos del poder nacional? ¿Nos veremos obligados a seleccionar a quién podemos razonablemente ayudar, y si es así, deberían los esfuerzos relacionados con la población ser un criterio respecto a una tal ayuda?
¿Está dispuesto EE.UU. a aceptar el racionamiento de alimentos para ayudar que no pueden o no quieren controlar el crecimiento de su población?” (Ibíd., énfasis agregado)
En boca de Henry Kissinger: “Controla el petróleo y controlarás a las naciones; controla el alimento y controlarás a la gente.”
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