Las crisis convergentes de los alimentos y del agua
Jo-Shing Yang
En los últimos meses, crisis alimentarias y disturbios por alimentos en todo el mundo han dominado los titulares de los periódicos y capturado la atención de los medios de información y de los dirigentes políticos del globo. Aumentos de precios de los alimentos y de las materias primas hunden a unos mil millones de personas en todo el mundo cada vez más profundo en la pobreza y las llevan al borde de la desnutrición e incluso la inanición – forzando a esas masas de gente angustiada a protestar en las calles. Por fin los dirigentes del mundo están prestando atención al sufrimiento de los crónicamente pobres y hablan ahora de ‘crisis alimentarias’ que hacen estragos en las vidas de los desesperadamente pobres. A estas alturas, la mayoría de la gente sabe que los motivos para los mayores precios de los alimentos son los mayores precios del petróleo (que afectan a los insumos agrícolas basados en el petróleo, tales como fertilizantes, pesticidas), mayores precios del transporte de alimentos, el desvío de maíz y otros productos agrícolas para producir etanol y otros biocombustibles; más demanda de alimentos de la clase media emergente de China e India (y sus deseos de subir por la cadena alimentaria, de comer más carne, huevos, y productos lácteos), y sucesos climáticos extremos asociados con el calentamiento global. Poca gente ha asociado la escasez de alimentos con la escasez de agua – es decir, aparte de unos pocos artículos escritos por analistas y expertos en agua (por ejemplo, la relación establecida por Fred Pearce entre la escasez de agua y las crisis alimentarias).
Después que los grandes bancos de inversión y especuladores de Wall Street han hecho subir los precios de alimentos, petróleo y otras materias primas, están apuntando al próximo recurso de importancia: el agua. Goldman Sachs insta a los inversionistas a concentrarse en el sector de alta tecnología de la industria global del agua de 425.000 millones de dólares, porque el agua es el “petróleo del próximo siglo.” Áreas potenciales de inversión para Wall Street incluyen a los fabricantes o prestadores de servicios de equipos de filtración de agua, desinfección ultravioleta, tecnología de desalinización basada en membranas, medidores de agua automatizados, y otros nichos especializados en la reutilización de aguas servidas (The Telegraph, 6 de junio de 2008). Goldman Sachs también publicó una gráfica llamada “Mayor rendimiento del sector del agua en relación con S&P 500,” mostrando tendencias de 2000 a 2008 en las que el índice del sector del agua subió a 400 mientras S&P 500 se quedó en, o por debajo de, el nivel de 100 (valores rebasados a 100).
Existe una crisis convergente en ciernes de los alimentos y del agua, con ocho tendencias extremadamente inquietantes e interrelacionadas en el agua, como sigue:
Calentamiento global: fenómenos climáticos extremos y sus consecuencias destructivas, inseguridades climatológicas, y volatilidades en las precipitaciones.
Baja del agua subterránea y de los acuíferos en todo el mundo debido al crecimiento de la población, al aumento y derroche en la irrigación agrícola, y la contaminación, en gran parte irreversible, de las aguas subterráneas.
Aumento de la contaminación de las aguas superficiales en todo el mundo, lo que hace que el agua subterránea sea inutilizable sin un tratamiento sustancial (incluyendo un aumento global en el uso químico, de productos químicos agrícolas a químicos industriales y productos para el hogar).
Privatización, corporatización y globalización de los recursos acuíferos (la así llamada apropiación del agua por grandes intereses corporativos multinacionales)
El derrumbe de la infraestructura para el agua, pobre administración del agua por municipalidades, y falta de inversión pública en el agua y en el tratamiento de las aguas servidas en todo el mundo.
La inflación global de los precios de las materias primas y sus efectos sobre el agua municipal y el tratamiento de aguas servidas en todo el mundo.
La creciente demanda de agua para la agricultura debida al deseo del consumidor de recibir alimentos que requieren uso intensivo de agua en la cadena alimentaria (por ejemplo, carnes, huevos, y productos lácteos). Se ha calculado que el suministro total de carne en el mundo fue de 71 millones de toneladas en 1961 y de 284 millones de toneladas en 2007... y sigue aumentando (New York Times, 2008).
La disminución y el debilitamiento de las regulaciones y de los controles medioambientales de los gobiernos para encarar el problema de la contaminación, lo que significa que el tratamiento del agua contaminada para que sea potable y utilizable en la agricultura será costoso.
Según la región bajo estudio, cualquiera, o una combinación, de estos factores afectará los suministros, la entrega, y en tratamiento de agua fresca en los próximos años. También afectarán a la producción agrícola y de alimentos para miles de millones de personas en todo el mundo. Basta la concentración en solo dos factores de calentamiento global y de la disminución de acuíferos, como sigue, para darnos suficientes preocupaciones sobre la sostenibilidad y el futuro de la producción agrícola.
Algunos hechos:
Para producir una tonelada de trigo, se necesitan 1.000 toneladas de agua. La producción de pollos requiere aproximadamente 32 veces más agua que el cultivo de la misma cantidad de trigo; la ratio de cerdos a trigo es de 65:1, y la de vacunos a trigo es algo entre 100:1 y 200:1.
En 2015, casi la mitad de la población del mundo, más de 3.000 millones de personas, vivirá en países que sufren de “estrés acuático” y tienen acceso a menos de 1.700 metros cúbicos de agua per capita por año, según la CIA. En 2001, la CIA también predijo que aproximadamente un 80% del agua es asignada a la agricultura en los países en desarrollo, una proporción insostenible, y en 2015, muchos países no podrán mantener sus niveles de agricultura irrigada – resultando en una profunda reducción de la producción agrícola. Ya estamos viendo actualmente esa tendencia en China e India.
A comienzos de 2008, el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) publicó un mapa bastante sombrío de la irrigación del mundo para ilustrar retiros insostenibles de agua en todos los continentes.
En todo el mundo, se estima que 4.400 niños bajo cinco años mueren cada día debido al consumo de agua sucia y pobres condiciones de higiene, y que la diarrea mata cinco veces más niños cada año que VIH/SIDA, según Naciones Unidas. Con la próxima crisis del agua, se esperan tasas significativamente más elevadas de mortalidad infantil en todo el mundo.
El agua es la base de la agricultura – no sólo en el cultivo de alimentos, sino también en su elaboración. El agua es el fundamento de las ciudades modernas y de sistemas de saneamiento urbanos – desde nuestra fontanería doméstica hasta plantas centralizadas de tratamiento de aguas servidas. El agua es la base de las industrias y de la manufactura. El agua sustenta la naturaleza, la fauna y la flora. En esencia, la humanidad puede vivir sin petróleo – aunque de manera más primitiva – pero no puede sobrevivir sin agua. A pesar de su importancia, el tema del agua ha sido integrado con poca frecuencia en nuestras discusiones de las crisis alimentarias, excepto cuando hablamos brevemente del calentamiento global y de las sequías extremas que afectan a las regiones donde hay cultivos. Entrevistada por el New York Times (2 de junio de 2008), Barbara Helferrich, portavoz del Directorado del Medioambiente de la Unión Europea, dijo: “El agua será el tema ecológico de este año – el problema es urgente e inmediato. Si ya hay escasez de agua en la primavera, se sabe que va a ser un verano realmente malo.” Un escritor sobre el medio ambiente basado en el Reino Unido, Fred Pearce, escribió recientemente que la escasez de agua es una causa importante para las fallas en la producción agrícola que resulta en escasez de alimentos: por ejemplo: Ucrania, Australia, China, India, y Egipto han estado agotando sus ríos y aguas subterráneas hasta el punto que los agricultores ya no pueden irrigar sus cultivos – por lo tanto, la producción agrícola será reducida. El conocido analista Lester Brown ha estado prediciendo que la escasez de agua agravará aún más la escasez de alimentos en numerosos países.
Goldman Sachs anunció que el agua será el “petróleo del próximo siglo”
Por lo tanto tenemos que preguntar; ¿qué hay respecto al agua en medio de esta precaria economía global y la creciente fragilidad del mundo natural? ¿Cómo afectará la escasez y la volatilidad del suministro de agua a la producción de alimentos y a las crisis alimentarias? Una similitud entre el petróleo y el agua es la de la disminución del suministro y el rápido crecimiento de la demanda. Con la escasez, aparecen conflictos y guerras – este punto lo dejó en claro el libro de Michael Klare publicado en 2002 “Resource Wars” [Guerras por recursos]. Además, muchos otros analistas – desde los que trabajan para la CIA a los de Naciones Unidas y de la revista Forbes – han predicho hace tiempo que el agua es el principal recurso por el que las naciones irán a la guerra. El príncipe heredero holandés Willem-Alexander fue el anterior presidente del Foro Mundial del Agua en 2001; también es el nieto mayor del príncipe Bernardo de Holanda, fundador del grupo elitista, altamente secreto, llamado los Bilderberg en los años cincuenta; su madre, la reina Beatriz, es también miembro de los Bilderberg y principal accionista de Royal Dutch Shell. El antiguo Secretario General de la ONU, Boutros Boutros-Ghali también dijo: “El agua será más importante que el petróleo en este siglo” y que el agua es el próximo petróleo por el que las naciones librarán guerras. El difundo senador estadounidense, Paul Simon dijo: “Las naciones van a la guerra por el petróleo, pero hay sustitutos para el petróleo. ¿Cuánto más difíciles de resolver podrán ser guerras que sean libradas por el agua, un recurso aún más escaso para el que no hay sustituto?”
El vínculo entre el agua y los alimentos es evidente: sin agua, no puede haber una agricultura irrigada. Según el Telegraph en junio de 2008: “Una escasez catastrófica de agua podría ser una amenaza aún mayor para la humanidad en este siglo que los aumentos de los precios de los alimentos y el agotamiento implacable de las reservas de energía, según un panel de expertos globales en la conferencia ‘Los cinco principales riesgos’ de Goldman Sachs.”
Es ampliamente conocido que el genocidio en Darfur ha sido agravado por la competencia por recursos de agua y tierra entre nómadas árabes y agricultores africanos ya que sequías inducidas por el calentamiento global agravaron la desertificación en el norte de Darfur durante dos décadas. ¿Veremos en el futuro cercano, “disturbios por agua” y “guerras por agua” – o incluso genocidios y conflictos que se enmascaran como étnicos/tribales o religiosos cuando el conflicto real estalló por el agua? ¿Qué debiera preocuparnos y qué deberíamos hacer ahora para prevenir las crisis futuras por el agua? Concentrémonos en dos crisis inquietantes por el agua, la del calentamiento global y la de los acuíferos que se agotan.
Clima extremo, incertidumbres climáticas, y volatilidades en las precipitaciones
A pesar de los actuales debates científicos sobre si el calentamiento global es causado por el hombre o si es un ciclo planetario natural, una cosa es segura para los científicos: este cambio climático no es una anomalía temporal. El calentamiento global se agravará en las próximas décadas. El clima se hará más extremo e imprevisible en muchas partes del mundo: por ejemplo, en junio, hemos visto catastróficas inundaciones en Iowa y en otros sitios del Medio Oeste de EE.UU., que devastaron la siembra de maíz de 2008. Los glaciares se derretirán aún más rápido, reduciendo aún más los suministros de agua fresca en muchas regiones. Las precipitaciones se harán aún más imprevisibles; mientras algunas partes del mundo recibirán más agua mediante inundaciones y tormentas, otras sufrirán un suministro reducido de aguas subterráneas e incluso sequías. Mientras los analistas han citado “anomalías climáticas temporales” (Washington Post, 30 de mayo de 2008, refiriéndose a sequías en Australia) como una razón para el agudo aumento de los precios de los alimentos, el calentamiento global no es un fenómeno climático temporal que afecta a las regiones productoras agrícolas del mundo. En breve, las sequías, inundaciones, tormentas, huracanes, y los modelos climáticos extremos en todo el globo no son eventos a corto plazo. Globalmente, el clima extremo será agravado aún más por la intensificación del calentamiento global en la próxima década. Los modelos climáticos descontrolados y extremos serán algo permanente – limitando a su vez el suministro de agua fresca y la producción de alimentos en muchas regiones productoras de alimentos.
En enero de 2005, el Centro Nacional de Investigación Atmosférica de EE.UU. (NCAR) publicó nuevos análisis vinculando la creciente temperatura global al clima extremo, diciendo que el área afectada por serias sequías en la Tierra se ha más que duplicado desde los años setenta y comienzos de los años dos mil y que sequías generalizadas ocurrieron en el oeste y el sur de África, el este de de Australia, gran parte de Asia y Europa, y Canadá (Journal of Hydrometerology, 2005). “Las sequías y las inundaciones son eventos climáticos extremos que probablemente cambien más rápido que el clima promedio,” dice Aiguo Dai de NCAR. “Porque son de los desastres naturales más costosos del mundo y afectan a cantidades muy grandes de personas cada año, es importante monitorearlos y tal vez predecir su variabilidad.”
Unos pocos ejemplos de cómo el calentamiento global ha afectado la producción de alimentos y conflictos por recursos en todo el mundo, son los siguientes:
Uno de los ejemplos más citados es Australia, que sufrió seis años seguidos de devastadora sequía y cuya producción de arroz fue eliminada en un 98% y su producción agrícola reducida en un cuarto durante el año pasado. En cambio, al mismo tiempo los agricultores del maíz y la soja en el Medio Oeste de EE.UU. sufren por inundaciones y demasiada lluvia en las temporadas de siembra de primavera y verano de 2008.
Científicos que trabajan con Naciones Unidas también han extrapolado que la producción agrícola y forestal de Australia disminuirá significativamente en 2030 debido a aumentos en fuegos y sequías.
El Cuerno de África también está siendo afectado por severas sequías, y los más pobres en Somalia y Etiopía enfrentan inminentes hambrunas y una masiva mortandad por hambre. En el continente africano, más de 300 millones de personas enfrentan la escasez de agua, y se espera que la escasez de agua en África subsahariana aumente en casi un tercio en 2050.
Darfur sufrió sequías y conflictos por el agua y recursos de tierras arables antes de que los conflictos se volvieran mortalmente étnicos y tribales en su naturaleza, de un conflicto local por recursos a un genocidio hecho y derecho. En junio de 2007, PNUMA dijo que la paz en Darfur es casi imposible a menos que se encaren los problemas de la destrucción del medio ambiente. Un grupo de presión, Justice Africa, dijo a la BBC en julio de 2007 que “la causa de fondo del conflicto [entre nómadas árabes y agricultores africanos negros] son los recursos – la sequía y la desertificación en el Norte de Darfur.”
A principios de junio de 2008, el gobernador Arnold Schwarzenegger declaró la sequía en todo el Estado en California, señalando que la primavera de 2008 era la más seca que conste y diciendo: “Tenemos que reconocer la severidad de esta crisis que enfrentamos.” California es una importante región productora de alimentos del mundo, sus exportaciones agrícolas excedieron 9.000 millones de dólares en 2005.
La desertificación es uno de los temas medioambientales más desatendidos de la actualidad, agravada por el calentamiento global. La desertificación es un problema crítico porque afecta la productividad de tierra arable y, consecuentemente, la producción de alimentos. Naciones Unidas ha estimado que más de 250 millones de personas son afectadas directamente por la desertificación en 110 países que ocupan un tercio de la superficie de la Tierra (esta cifra incluye a 135 millones de personas en peligro de ser expulsadas de sus tierras) y el sustento de mil millones de personas está en peligro. El que se esté degradando un 70% de las tierras secas agrícolas, en peligro de desertificarse, conlleva un precio de 42.000 millones de dólares por año. La desertificación además agrava la escasez de agua y degrada la tierra hasta el punto que ya no es productiva.
Los científicos pronostican que mientras el calentamiento global calienta el planeta, el clima será más húmedo en algunos lugares y más seco en otros. La peor parte de esos cambios del tiempo y de modelos volátiles de precipitación dejará a millones de personas sin suministros fiables de agua fresca para beber, la irrigación agrícola, y la energía hidráulica. El calentamiento global significa devastación para el futuro del agua y la agricultura de la mayoría de los países. Es obvio en consecuencia que tenemos que contar con que el calentamiento global disminuirá la disponibilidad de agua fresca a largo plazo, lo que a su vez reducirá también simultáneamente la producción de alimentos y empeorará la situación alimentaria y el hambre en muchos países en desarrollo.
Un futuro de más hambre debido a nuestra extracción insostenible de aguas subterráneas
Habitualmente cuesta 1.000 toneladas de agua para producir 1 tonelada de cereal. Se estima que casi un 10% del suministro global de alimentos (160 millones de toneladas de cereales) es producido actualmente mediante la práctica insostenible de extraer aguas subterráneas según USAID. Pero el agotamiento del agua subterránea no es sólo una amenaza para la futura producción de alimentos – contribuye al aumento del nivel del mar. Por ejemplo, investigadores que publican en Hydrogeology Journal, establecieron que las extracciones estimadas de aguas subterráneas en el mundo son entre 750 y 800 km3/año, y que esta masiva cantidad de agotamiento de acuíferos puede resultar en un aumento del nivel del mar:
“En todo el mundo, la magnitud de la extracción de aguas subterráneas de su depósito puede ser tan grande que llegue a constituir un causante cuantificable del aumento del nivel del mar. Por ejemplo, el volumen total extraído del acuífero de High Planes equivale a cerca de 0,75 mm. o sea un 0,5% del aumento observado del nivel del mar durante el Siglo XX. La reducción de la futura extracción de aguas subterráneas (y el aumento del acopio de agua subterránea) pueden ayudar en pequeña escala a reducir futuros aumentos del nivel del mar.” (Konikow and Kendy, 2005)
La extracción insostenible de las aguas subterráneas y del acuífero agravará los efectos de modelos volátiles de precipitaciones sobre la agricultura. El agotamiento de acuíferos en unos pocos países productores de cereales y alimentos con gran población a saber: EE.UU., México, China, e India – es brevemente resumida como sigue:
EE.UU. – el más conocido es el acuífero Ogallala/High Plains (se calcula que es consumido a unos 12.000 millones de metros cúbicos por año, y algunas áreas descienden más de 30 metros), pero el agotamiento de acuíferos es generalizado en todo el país. En el Noroeste del Pacífico, el acuífero Columbia River Basalt de Washington y Oregon ha bajado más de 30 metros en varias áreas. En las áreas de Tucson y Phoenix, descensos del nivel del agua de entre 90 y 150 metros ocurrieron en gran parte de la zona. En California, el nivel del agua subterránea en Antelope Valley cayó en más de 90 metros desde comienzos de los años 1900, y la parte sudoeste del Desierto Mojave ha visto una subsidencia de la tierra entre 1992 y 1999 y subsidencia pasada de la tierra vinculada a la reducción del nivel del agua de más de 30 metros entre los años cincuenta y los noventa. Antes de su auge inmobiliario, Las Vegas ya había sufrido una baja del nivel del agua de 100 metros en 1999. En el área de Chicago-Milwaukee, los niveles del agua subterránea descendieron hasta 274 metros bajo Chicago y Wisconsin este. En Houston, Texas, los niveles de agua subterránea cayeron unos 121 metros, llevando a subsidencias de suelos de hasta 3 metros. El acuífero Sparta bajo Arkansas, Luisiana, Mississippi, y Tennessee ha sufrido bajas de hasta 21 metros en algunas áreas. En Baton Rouge, Luisiana, ha habido un aumento de diez veces en el bombeo de agua subterránea entre los años treinta y 1970, hundiendo el nivel del agua subterránea en 60 metros y llevando a la intrusión de agua salada del Golfo de México a varios acuíferos. Pongamos en contexto la importancia de los acuíferos de EE.UU.: La exportación agrícola de EE.UU. es calculada en una cifra récord de 108.500 millones de dólares en 2008 (incluyendo aproximadamente 63 millones de toneladas de maíz) según el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA).
México – el conocido ejemplo es el del acuífero de Ciudad de México (la sección central del área metropolitana ha descendido hasta 8,5 metros, y a la ciudad podría acabársele el agua en la próxima década), pero un tercio de toda el agua usada en México proviene de acuíferos. Todas las cosechas de cereales en México (tales como el trigo de invierno y el sorgo) dependen de irrigación que usa agua de acuífero. En Guanajuato, un Estado agrícola, el nivel freático cae más de 2 metros por año. Según USAID, México está agotando sus reservas de agua subterránea en más de 3 metros por año en muchas de sus principales áreas agrícolas. México está ubicado a lo largo de las mismas latitudes que el desierto del Sahara; la mitad del país es tan árida que, en promedio, México tiene menos agua potable per capita que Egipto y un 60% menos agua que la que tenía hace 50 años.
China – China tiene muchos problemas serios de agua y han sido bien documentados por numerosos analistas. Hace una década, analistas informaron que el río Amarillo de China pasó de no llegar al mar durante 15 días en 1972 a 226 días en 1997. El río Amarillo suministra agua a un 15% de la tierra agrícola de China y a más de 150 millones de personas; el río está tan contaminado que se estima que un tercio de las especies de peces han desaparecido. El agua subterránea es otro problema importante. Según investigadores, el acuífero Cuaternario de la Llanura del Norte de China es uno de los mayores sistemas acuíferos del mundo y ocupa amplios trechos del Río Hai y cuencas de recepción de aguas de los sistemas fluviales Huai y Amarillo y más allá; pero, como otros acuíferos en el noreste de China, tiene muchos problemas: (1) la baja del nivel freático en los acuíferos poco profundos; (2) niveles freáticos en descenso en acuíferos profundos; (3) intrusión de agua salada y salinización de acuíferos atribuible a sobrebombeado; y (4) contaminación de acuíferos por descarte incontrolado e irresponsable de aguas servidas y aguas negras industriales (Foster et al., Hydrogeology Journal, 2004). Lester Brown y la mayoría de los analistas de China adoptan una visión extremadamente sombría de la situación del agua en China – lo que afecta la capacidad de producción de alimentos de China y su necesidad de importar grandes cantidades de cereales y otros alimentos del mercado global.
India – Como China, India también enfrenta una larga lista de problemas de agua, que van del suministro y la demanda al acceso y la calidad. Las cosechas en disminución de India pueden ser atribuibles a sequías y a la baja de los niveles freáticos. Daniel Pepper escribió un buen artículo que relaciona la crisis de alimentos de Asia con la falta de agua y con los millones de agricultores en India que extraen demasiada agua subterránea: un ejemplo que citó es que en los años setenta, los agricultores indios tenían sólo 200.000 bombas eléctricas, actualmente tienen 12 millones de bombas de agua eléctricas y 8 millones de bombas de agua a diesel. Lester Brown también escribió que [el Estado] Tamil Nadu tiene más de 62 millones de habitantes, pero un 95% de los pozos se secan debido a niveles freáticos en rápido descenso. Adicionalmente, los niveles freáticos en India están bajando entre 1 y 3 metros por año en algunas partes; los niveles freáticos en el Punjab, la gran región productora agrícola de India, bajan 1 metro por año.
Bangladesh – los niveles del agua subterránea han bajado casi 3 metros debido a represas ubicadas aguas arriba y desviaciones del río Ganges. Bangladesh se ve afectada simultáneamente por el aumento del nivel del mar, catastróficas inundaciones, y acuíferos en agotamiento – tres factores que afectan severamente su productividad agrícola (su producción existente ya es menos que el promedio global y existen preocupaciones de que su producción de alimentos no sea sostenible ni siquiera al nivel actual).
El agua es parte integral de una agricultura irrigada altamente productiva. Sin un suministro adecuado de agua, la producción de cosechas aumentará en todo el globo. Ante el calentamiento global asociado con el clima extremo, la agricultura también será adversamente afectada. Esta semana los precios del maíz llegaron a niveles de precio récord, estratosféricos, al conocerse las noticias diarias de las catastróficas inundaciones de Iowa, Illinois, Wisconsin, y en otros sitios a lo largo del río Mississippi River, y que los agricultores perderán la temporada de siembra debido a la tierra empapada por las inundaciones.
Hasta ahora ni siquiera hemos comenzado a discutir los serios problemas de la contaminación del agua de superficie y del agua subterránea, la privatización de los derechos sobre las aguas, la apropiación de recursos acuáticos por corporaciones, la infraestructura acuática que se derrumba, la mala administración del agua por municipalidades en todo el mundo, el aumento de la inflación global de los productos químicos y los insumos para el tratamiento del agua potable y de las aguas servidas, la creciente demanda, y el aumento de la presión sobre las fuentes existentes de agua a través de crecientes demandas de los consumidores de alimentos intensivos en su uso de agua (es decir carnes, productos lácteos, huevos), y el debilitamiento de las regulaciones gubernamentales para tratar la calidad del agua y el acceso al agua. Al analizar la condición del agua, vemos un futuro bastante sombrío – de más hambre – para los pobres del mundo.
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Jo-Shing Yang es autor de “Ecological Planning, Design, and Engineering. Solving Global Water Crises: New Paradigms in Wastewater and Water Treatment. Small and On-Site Systems for Community Water Self-Sufficiency and Sustainability.” Correo electrónico: jsyang@alum.mit.edu
http://www.counterpunch.org/yang06212008.html
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6/26/2008
6/16/2008
CRÍSIS GLOBAL PROVOCADA POR LAS CORPORACIONES: ALIMENTOS, AGUA Y COMBUSTIBLES
Tres necesidades vitales en peligro
La crisis global: Alimento, agua y combustible
Michel Chossudovsky
Global Research
Las balas cubiertas de azúcar del “libre mercado” están matando a nuestros hijos. El acto de asesinar es impremeditado. Es instrumentado de un modo indiferente mediante negocios programados por computadoras en las bolsas mercantiles de Nueva York y Chicago, donde se deciden los precios globales de arroz, trigo y maíz.
La pobreza no es sólo el resultado de fracasos de políticas en el ámbito nacional. La gente en diferentes países está siendo empobrecida simultáneamente como resultado de un mecanismo de mercado global. Un pequeño número de instituciones financieras y corporaciones globales tiene la capacidad de determinar, mediante la manipulación del mercado, el nivel de vida de millones de personas en todo el mundo.
Nos encontramos en la encrucijada de la crisis económica y social más seria de la historia moderna. El proceso de empobrecimiento global desatado al comienzo de la crisis de la deuda de los años ochenta ha llegado a un importante punto decisivo, llevando a la erupción simultánea de hambrunas en todas las principales regiones del mundo en desarrollo.
Hay muchas características complejas que subyacen a la crisis económica global, que tienen que ver con mercados financieros, la disminución de la producción, el colapso de instituciones estatales y el rápido desarrollo de una economía de guerra motivada por beneficios. Lo que es mencionado pocas veces en este análisis, es como esta reestructuración económica global afecta forzosamente a tres necesidades fundamentales de la vida: el alimento, el agua, y el combustible.
El suministro de alimento, agua y combustible es un prerrequisito para la sociedad civilizada: son factores necesarios para la supervivencia de la especie humana. En los últimos años, los precios de esas tres variables han aumentado dramáticamente en el ámbito global, con devastadoras consecuencias económicas y sociales.
Esos tres bienes o artículos de consumo esenciales, que en sentido real determinan la reproducción de la vida económica y social en el planeta Tierra, están bajo el control de un pequeño número de corporaciones e instituciones financieras globales.
Tanto el Estado como la gama de organizaciones internacionales – a las que se refieren a menudo como la ‘comunidad internacional’ – sirven los intereses libres de trabas del capitalismo global. Los principales organismos intergubernamentales, incluyendo a Naciones Unidas, las instituciones de Bretton Woods y la Organización Mundial de Comercio (OMC) han avalado el Nuevo Orden Mundial por cuenta de sus patrocinadores corporativos. Gobiernos en países desarrollados y en desarrollo han abandonado su papel histórico de reguladores de las variables económicas cruciales, así como de asegurar un sustento mínimo para sus pueblos.
Movimientos de protesta dirigidos contra los aumentos de los precios de alimentos y gasolina han hecho erupción simultáneamente en diferentes regiones del mundo. Las condiciones son particularmente críticas en Haití, Nicaragua, Guatemala, India, Bangladesh. La escalada de los precios de alimentos y combustible en Somalia ha precipitado a todo el país a una situación de hambruna masiva, combinada con una grave falta de agua. Una situación similar e igualmente seria prevalece en Etiopia.
Otros países afectados por el aumento fuera de control de los precios de alimentos incluyen a Indonesia, las Filipinas, Liberia, Egipto, Sudán, Mozambique, Zimbabue, Kenia, Eritrea, una larga lista de países empobrecidos..., para no hablar de los que están bajo ocupación militar extranjera, incluyendo a Iraq, Afganistán y Palestina.
Desregulación
El suministro de alimento, agua y combustible ya no es objeto de regulación o intervención gubernamentales o intergubernamentales a fin de aliviar la pobreza o evitar el estallido de hambrunas.
La suerte de millones de seres humanos es dirigida tras puertas cerradas en las salas de consejo de las corporaciones como parte de una agenda motivada por los beneficios.
Y como estos poderosos actores económicos operan a través de un mecanismo de mercado aparentemente neutral e “invisible,” los devastadores impactos sociales de aumentos amañados en los precios de alimentos, combustible y agua son descartados a la ligera como resultado de consideraciones de oferta y demanda.
Naturaleza de la crisis económica y social global
Confundidas en gran parte por informes oficiales y mediáticos, tanto la “crisis alimentaria” como la “crisis del petróleo” son el resultado de la manipulación especulativa de valores del mercado por parte de poderosos protagonistas económicos.
No se trata “crisis” distintas y separadas de los alimentos, el combustible y el agua, sino de un proceso global de reestructuración económica y social.
Los dramáticos aumentos de los precios de estos tres recursos esenciales no son algo casual. Estas tres variables, incluyendo los precios de de alimentos básicos, del agua para la producción y el consumo y de los combustibles son objeto de un proceso de manipulación deliberada y simultánea del mercado.
Al centro de la crisis alimentaria están los crecientes precios de alimentos básicos, combinados con un aumento dramático del precio del combustible.
Al mismo tiempo, el precio del agua que es un insumo esencial para la producción agrícola e industrial, la infraestructura social, la higiene pública y el consumo doméstico, ha aumentado abruptamente como resultado de un movimiento a escala mundial para privatizar los recursos acuíferos.
Estamos frente a una gran agitación económica y social, una crisis global, caracterizada por la relación triangular entre el agua, los alimentos, y el combustible: tres variables fundamentales, que afectan en conjunto los medios mismos para la supervivencia humana.
En términos muy concretos, estos aumentos de precios empobrecen y destruyen vidas humanas. Además, el colapso a escala mundial de los niveles de vida ocurre en un tiempo de guerra. Está íntimamente relacionado con la agenda militar. La guerra en Oriente Próximo tiene una relación directa con el control sobre las reservas de petróleo y del agua.
Aunque el agua no es actualmente una materia prima comercializada internacionalmente de la misma manera como el petróleo y los alimentos básicos, también es objeto de la manipulación del mercado a través de la privatización del agua.
Los actores económicos y financieros que operan detrás de puertas cerradas son:
los principales bancos y firmas financieras de Wall Street, incluyendo los especuladores institucionales que juegan un papel directo en los mercados de materias primas, incluyendo los mercados del petróleo y los alimentos.
Los gigantes del petróleo anglo-estadounidenses, incluyendo a British Petroleum (BP), ExxonMobil, Chevron-Texaco, Royal Dutch Shell.
Los conglomerados de la biotecnología y del agronegocio, que poseen los derechos de propiedad intelectual sobre semillas e insumos agrícolas. Las compañías de biotecnología también son importantes actores en las bolsas mercantiles de Nueva York y Chicago.
Los gigantes del agua incluyendo a Suez, Veolia y Bechtel-United Utilities, involucrados en la amplia privatización de los recursos acuíferos del mundo.
El complejo militar-industrial anglo-estadounidense que incluye a los cinco grandes contratistas de la defensa de EE.UU. (Lockheed Martin, Raytheon, Northrop Grunman, Boeing y General Dynamics) en alianza con British Aerospace Systems Corporation (BAES) constituye una poderosa fuerza superpuesta, estrechamente aliada con Wall Street, los gigantes del petróleo y los conglomerados del agronegocio y de la biotecnología.
La burbuja del precio del petróleo
El movimiento en los precios globales en las bolsas mercantiles de Nueva York y Chicago no tiene nada que ver con los costes de producción del petróleo. Los precios disparados del petróleo crudo no resultan de una escasez de petróleo. Se calcula que el coste de un barril de petróleo en Oriente Próximo no excede los 15 dólares. Los costes de un barril de petróleo extraído de las arenas bituminosas de Alberta, Canadá, es del orden de 30 dólares (Antoine Ayoub, Radio Canadá, mayo de 2008)
El precio del petróleo crudo es actualmente más de 120 dólares por barril. El precio de mercado es en gran parte el resultado de la acometida especulativa.
El petróleo forma parte de la producción de virtualmente todas las áreas de la manufactura, la agricultura y la economía del sector de servicios. Los aumentos en los precios del combustible han contribuido, en todas las principales regiones del mundo, a precipitar a la bancarrota a decenas de miles de pequeñas y medianas empresas así como a debilitar y potencialmente paralizar los canales del comercio interior e internacional.
El mayor coste de la gasolina en el sector minorista lleva a la desaparición de las economías en el ámbito local, a un aumento de la concentración industrial y a una masiva centralización del poder económico en manos de un pequeño número de corporaciones globales. Por su parte, los aumentos en el combustible tienen una repercusión negativa sobre el sistema de transporte urbano, las escuelas y los hospitales, los transportes por camión, los embarques intercontinentales, el transporte aéreo, el turismo, la recreación y la mayor parte de los servicios públicos.
Inflación
El aumento en los precios del combustible desata un proceso inflacionario más amplio que resulta en una compresión del poder adquisitivo real y una disminución consecuente de la demanda de consumo. Son afectados todos los mayores sectores de la sociedad, incluyendo a las clases medias en los países desarrollados.
Estos movimientos de precios son dictados por los mercados de materias primas. Son el resultado del comercio especulativo en los fondos índice, los futuros y las opciones en todos los principales mercados de materias primas, incluyendo el ICE [Intercontinental Exchange] de Londres y las bolsas mercantiles de Nueva York y Chicago.
La dramática subida de precios no es el resultado de una escasez de combustible, alimento o agua.
Este trastorno en la economía global es deliberado. Las políticas económica y financiera del Estado son controladas por intereses corporativos privados. El comercio especulativo no es objeto de políticas reguladores. La depresión económica contribuye a la formación de riqueza, a realzar el poder de un puñado de corporaciones globales.
Según William Engdahl;
“Por lo menos un 60% del precio de 128 dólares por barril del petróleo crudo proviene de la especulación en futuros no regulada de fondos especulativos, bancos y grupos financieros que utilizan las bolsas de futuros ICE de Londres y NYMEX de Nueva York y el comercio inter-bancos o sobre el mostrador para evitar un análisis minucioso. Las regulaciones del gobierno sobre el margen en futuros en EE.UU. de la Comisión del Comercio en Futuros sobre Mercancías, permiten que los especuladores compren un contrato de futuros de petróleo crudo en la NYMEX y que tengan que pagar sólo un 6% del valor del contrato. Al precio actual de 128 dólares por barril, eso significa que un negociante en futuros sólo tiene que depositar unos 8 dólares por cada barril. Pide prestados los otros 120 dólares. Este extremo ‘apalancamiento’ de 16 a 1 ayuda a impulsar los precios a niveles salvajemente irreales y a compensar las pérdidas de los bancos en hipotecas de alto riesgo y otros desastres a costas de la población en general. (Vea más sobre la verdadera razón detrás de los altos precios del petróleo, en Global Research, mayo de 2008)
Entre los otros protagonistas en el mercado especulativo para el petróleo crudo están Goldman Sachs, Morgan Stanley, British Petroleum (BP), el conglomerado bancario francés Société Générale, Bank of America, el mayor banco de EE.UU., y Mercuria de Suiza. (Vea Miguel Angel Blanco, La Clave, Madrid, junio 2008)
British Petroleum controla la Bolsa Internacional del Petróleo (IPE) basada en Londres, que es una de las mayores bolsas del mundo para futuros y opciones en energía. Entre los principales accionistas de IPE están Goldman Sachs y Morgan Stanley.
Según Der Spiegel, Morgan Stanley es uno de los principales actores institucionales en el mercado especulativo del petróleo (IPE) basado en Londres. Según Le Monde, Société Générale, de Francia, junto con Bank of America y Deutsche Bank han estado involucrados en la difusión de rumores a fin de aumentar el precio del petróleo crudo. (Vea Miguel Angel Blanco, La Clave, Madrid, junio de 2008)
Se disparan los precios de los alimentos
La crisis alimentaria global, caracterizada por considerables aumentos en los precios de los alimentos básicos, ha conducido a millones de personas en todo el mundo hacia el hambre y la pobreza absoluta crónica.
Según la FAO [Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación], el precio de los alimentos básicos en granos ha aumentado en un 88% desde marzo de 2007. El precio del trigo ha aumentado en un 181% en un período de tres años. El precio del arroz ha aumentado en un 50% durante los últimos tres meses. (Vea Ian Angus: “Crisis Alimentaria - La mayor demostración del fracaso histórico del modelo capitalista”, Rebelión, mayo de 2008):
El precio del arroz se ha triplicado durante un período de cinco años, de aproximadamente 600 dólares por tonelada en 2003 a más de 1.800 dólares por tonelada en mayo de 2008. (Vea gráfica a continuación)
“La calidad más popular de arroz de Tailandia se vendió a 198 dólares por tonelada hace cinco años y por 323 dólares hace un año. En abril de 2008, el precio llegó a 1.000 dólares. Los aumentos son aún mayores en mercados locales – en Haití, el precio de mercado de un saco de 50 kilos de arroz se duplicó en una semana a fines de marzo de 2008. Son aumentos catastróficos para los 2.600 millones de personas en todo el mundo que viven con menos de 2 dólares al día y gastan entre un 60 y un 80% de sus ingresos en alimento. Cientos de millones no tienen suficiente dinero para comer.” (Ibíd.)
Los principales actores en el mercado de los granos son Cargill y Archer Daniels Midland (ADM). Estos dos gigantes corporativos controlan una gran parte del mercado global de granos. También participan en transacciones especulativas en futuros y opciones en la NYMEX y en la Bolsa de Futuros de Chicago (CBOT). En EE.UU., “el mayor productor de cultivos GM [genéticamente modificados], Cargill, ADM y el competidor Zen Noh, controlan entre ellos un 81% de todas las exportaciones de maíz y un 65% de todas las exportaciones de soja.” (Greg Muttitt, Control Freaks, Cargill and ADM, The Ecologist, marzo de 2001)
Antecedentes históricos de la reforma agrícola
Desde inicios de los años ochenta, coincidiendo con la embestida de la crisis de la deuda, la gama de reformas neoliberales de política macroeconómica ha contribuido en gran parte a debilitar la agricultura local. Durante los últimos 25 años, el cultivo de alimentos en los países en desarrollo ha sido desestabilizado y destruido por la imposición de reformas del FMI y del Banco Mundial.
El dumping de excedentes de granos de EE.UU., Canadá y de la Unión Europea ha llevado a la desaparición de la autosuficiencia alimentaria y a la destrucción de la economía campesina local. A su vez, este proceso ha resultado en beneficios multimillonarios para el agronegocio occidental, resultantes de contratos de importación por los países en desarrollo, que ya no son capaces de producir sus propios alimentos.
Estas condiciones históricas preexistentes de pobreza masiva han sido exacerbadas y agravadas por el reciente aumento en los precios de los granos, que han llevado en algunos casos a la duplicación del precio minorista para los alimentos básicos.
Los incrementos de precios también han sido exacerbados por el uso de maíz para producir etanol. En 2007, la producción de maíz fue del orden de 12.320 millones de fanegas de las cuales 3.200 millones fueron utilizadas para la producción de etanol. Casi un 40% de la producción de maíz en EE.UU. será canalizada hacia el etanol.
Semillas genéticamente modificadas
Coincidiendo con el establecimiento de la Organización Mundial de Comercio (OMC) en 1995, ha ocurrido otro importante cambio histórico en la estructura de la agricultura global.
Bajo los artículos de acuerdo de la Organización Mundial de Comercio (OMC), se ha garantizado a los gigantes alimentarios una libertad irrestricta para penetrar a los mercados de semillas de los países en desarrollo.
La adquisición de “derechos de propiedad intelectual” exclusiva sobre variedades de plantas por intereses agroindustriales internacionales, también favorece la destrucción de la biodiversidad.
Actuando por cuenta de un puñado de conglomerados de biotecnología, las semillas OMG han sido impuestas a los agricultores, a menudo en el contexto de “programas de ayuda alimentaria”. En Etiopia, por ejemplo, kits de semillas OMG fueron distribuidos a agricultores empobrecidos para rehabilitar la producción agrícola después de una sequía importante.
Las semillas OMG fueron plantadas, produciendo una cosecha. Pero luego el agricultor llegó a darse cuenta de que las semillas OMG no podían ser vueltas a plantar sin pagar derechos a Monsanto, Arch Daniel Midland, y otros.
Luego los agricultores descubrieron que las semillas sólo podían ser cosechadas si utilizaban los insumos agrícolas que incluían el fertilizante, el insecticida y el herbicida, producidos y distribuidos por las compañías biotecnológicas del agronegocio. Economías campesinas completas fueron recluidas bajo la sujeción a los conglomerados del agronegocio.
Los principales gigantes de la biotecnología en OMG incluyen a Monsanto, Syngenta, Aventis, DuPont, Dow Chemical, Cargill y Arch Daniel Midland.
Rompiendo el ciclo agrícola
Con la adopción generalizada de semillas OMG, ha ocurrido una importante transición en la estructura y la historia de la agricultura establecida desde sus comienzos hace 10.000 años.
La reproducción de semillas en semilleros locales en el ámbito de la aldea ha sido desorganizada por el uso de semillas genéticamente modificadas. Se rompió el ciclo agrícola, que posibilita que los agricultores almacenen sus semillas orgánicas y vuelvan a plantarlas para obtener la próxima cosecha. Este modelo destructivo – que invariablemente resulta en hambrunas – es reproducido en un país tras el otro llevando a la desaparición a escala mundial de la economía campesina.
El consenso de la FAO y del Banco Mundial
Después de la Cumbre de Roma de la FAO en junio de 2008 sobre la crisis alimentaria, políticos y analistas económicos por igual abrazaron el consenso del libre mercado: el estallido de hambrunas fue presentado como el resultado de la usual oferta y demanda y de consideraciones climáticas, fuera del control de los responsables políticos. “La solución” canaliza ayuda de emergencia a áreas afectadas bajo los auspicios del Programa Mundial de Alimentos de la ONU (WFP, por sus siglas en inglés). No se interviene en la interacción de las fuerzas del mercado.
Irónicamente, esas “opiniones expertas” son refutadas por los datos sobre la producción global de granos: la FAO pronostica que la producción mundial de cereales alcanzará un resultado récord en 2008.
Contradiciendo sus propias explicaciones de manual, se espera, según el Banco Mundial, que los precios mundiales sigan siendo altos, a pesar del pronóstico de un creciente suministro de alimentos básicos.
En los pasillos de la FAO y del Banco Mundial no consideran que la regulación estatal de los precios de los alimentos básicos y de la gasolina sea una opción. Y, por cierto, es lo que enseñan en los departamentos de economía de las universidades más prestigiosas de EE.UU.
Mientras tanto, los precios a la puerta de la granja en el ámbito local apenas cubren los costes de producción, llevando la economía campesina a la bancarrota.
La privatización del agua
Según fuentes de la ONU, que subestiman enormemente la seriedad de la crisis del agua, mil millones de personas en todo el mundo (un 15% de la población mundial) no tienen acceso a agua limpia “y 6.000 niños mueren cada día debido a infecciones ligadas a agua sucia” (BBC News, 24 de marzo de 2004)
Un puñado de corporaciones globales incluyendo a Suez, Veolia, Bechtel-United Utilities, Thames Water y RWE-AG de Alemania, están obteniendo el control y la propiedad de servicios públicos de agua y de disposición de residuos. Suez y Veolia tienen aproximadamente un 70% de los sistemas acuíferos privatizados en todo el mundo.
La privatización del agua bajo los auspicios del Banco Mundial se alimenta del colapso del sistema de distribución pública de agua potable segura: “El Banco Mundial sirve los intereses de compañías suministradoras de agua a través de sus programa regulares de préstamos a gobiernos, que a menudo vienen con condiciones que requieren explícitamente la privatización del suministro de agua...” (Maude Barlow y Tony Clarke, “Water Privatization: The World Bank's Latest Market Fantasy,” Polaris Institute, Ottawa, 2004))
“El modus operandi [en India] es obvio – desatender el desarrollo de recursos acuíferos [bajo medidas de austeridad presupuestaria del Banco Mundial], afirmar una “crisis de recursos” y permitir que los sistemas existentes se deterioren.” (Ann Ninan, Private Water, Public Misery, India Resource Center 16 de abril de 2003)
Mientras tanto, los mercados para agua embotellada han sido absorbidos por un puñado de corporaciones, incluyendo a Coca-Cola, Danone, Nestlé y PepsiCo. Estas compañías no sólo trabajan en estrecha colaboración con las compañías de suministro de agua, están vinculadas con las compañías de agronegocios-biotecnología involucradas en la industria alimentaria. El agua del grifo es comprada por Coca-Cola de una instalación municipal de agua y luego revendida al por menor. Se estima que en EE.UU., un 40% del agua embotellada es agua del grifo. (Vea: Jared Blumenfeld, Susan Leal The real cost of bottled water, San Francisco Chronicle, 18 de febrero de 2007)
En India, Coca-Cola ha contribuido al agotamiento de las napas subterráneas en detrimento de comunidades locales:
“Comunidades en toda India que viven cerca de plantas embotelladoras de Coca-Cola están viviendo una severa falta de agua, directamente como resultado de la masiva extracción de agua por Coca-Cola de los recursos comunes de agua subterránea. Los pozos se han secado y las bombas manuales de agua ya no funcionan. Estudios, incluyendo uno del Consejo Central de Agua Subterránea en India, han confirmado el importante agotamiento del nivel freático.
Cuando el agua es extraída del recurso común de napas subterráneas cavando más profundo, el agua huele y gusta de modo extraño. Coca-Cola ha estado descargando indiscriminadamente sus aguas servidas en los campos alrededor de sus plantas y a veces dentro de ríos, incluyendo el Ganges, en el área. El resultado ha sido que el agua subterránea también ha sido contaminada, así como los suelos. Autoridades de la salud pública han colocado letreros alrededor de los pozos y de las bombas manuales informando a la comunidad que el agua no es adecuada para el consumo humano...
Ensayos realizados por una serie de agencias, incluyendo el gobierno de India, confirmaron que los productos de Coca-Cola contienen altos niveles de pesticidas, y como resultado, el Parlamento de India ha prohibido la venta de Coca-Cola en su cafetería. Sin embargo, Coca-Cola no sólo sigue vendiendo bebidas con una dosis de venenos en India (que nunca podrían ser vendidas en EE.UU. y en la UE), también introduce nuevos productos al mercado indio. Y como si no bastara que vende bebidas con DDT y otros pesticidas a indios, una de las últimas instalaciones embotelladoras de Coca-Cola en India, en Ballia, está ubicada en un área con una severa contaminación de arsénico en su agua subterránea. (India Resource Center, Coca-Cola Crisis in India, sin fecha).
En los países en desarrollo, los aumentos en precios de combustibles han aumentado los costes del embotellamiento de agua de grifo por los grupos familiares, lo que por su parte favorece la privatización de recursos acuíferos.
En la fase más avanzada de la privatización del agua, se contempla la propiedad real de lagos y ríos por corporaciones privadas. Mesopotamia no fue sólo invadida por sus amplios recursos de petróleo, el Valle de los dos ríos (Tigris y Éufrates) tiene amplias reservas de agua.
Comentarios finales
Estamos encarando una constelación compleja y centralizada de poder económico en la que los instrumentos de la manipulación del mercado tienen una influencia directa en las vidas de millones de personas.
Los precios de los alimentos, del agua y del combustible son determinados a nivel global, fuera del alcance de la política gubernamental nacional. Los aumentos de precios de esas tres materias primas esenciales constituyen un instrumento de “guerra económica,” realizada a través del “libre mercado” en las bolsas de futuros y opciones.
Estos aumentos en los precios de los alimentos, del agua y del combustible contribuyen en un sentido muy real a “eliminar a los pobres” mediante “muertes por hambre.” Las balas edulcoradas del “libre mercado” matan a nuestros hijos. El acto de matar es instrumentado de un modo indiferente mediante el comercio programado por computadora en las bolsas de materias primas, donde se deciden los precios globales del arroz, el trigo y el maíz.
“La Comisión sobre crecimiento de la población y el futuro de EE.UU.”
Pero no encaramos sólo conceptos de mercado. El estallido de hambrunas en diferentes partes del mundo, resultantes de que los precios de los alimentos y del combustible se han puesto por las nubes, tienen amplias implicaciones estratégicas y geopolíticas.
Al comenzar su mandato en 1969, el presidente Richard Nixon afirmó “su creencia en que la sobrepoblación amenaza gravemente la paz y la estabilidad del mundo.” Henry Kissinger, en aquel entonces consejero Nacional de Seguridad de Nixon, instruyó a diversas agencias del gobierno para que emprendieran conjuntamente “un estudio sobre el impacto del crecimiento de la población del mundo en la seguridad y los intereses de EE.UU. en el exterior.”
En marzo de 1970, el Congreso de EE.UU. estableció una (Comisión sobre el Crecimiento Demográfico y el Futuro de EE.UU. (Vea Center for Research on Population and Security). La Comisión no era una Fuerza de Tareas corriente. Integraba a representantes de USAID, el Departamento de Estado y el Departamento de Agricultura con responsables de la CIA y del Pentágono. Su objetivo no era ayudar a los países en desarrollo sino más bien limitar la población del mundo a fin de servir los intereses estratégicos y de seguridad nacional de EE.UU. La Comisión también veía el control de la población como un medio para asegurar un entorno estable y seguro para los inversionistas de EE.UU. así como para obtener el control sobre los recursos minerales y de petróleo de los países en desarrollo.
Esta Comisión completó su trabajo en diciembre de 1974 y circuló un documento confidencial intitulado “Memorando Estudio 200 de Seguridad Nacional: Implicaciones del Crecimiento Mundial de la Población para los Intereses de Seguridad y Exteriores de EE.UU.” dirigido a “determinados secretarios y jefes de Agencia para su estudio y comentarios.” En noviembre de 1975, el informe y sus recomendaciones fueron refrendados por el presidente Gerald Ford.
Kissinger había ciertamente dado a entender en el contexto del Memorando Estudio 200 de Seguridad Nacional (NSSM 200) que la recurrencia de hambrunas, enfermedades y guerra podrían constituir un instrumento de facto para el control de la población.
Aunque el informe NSSM 200 no asignó, por razones obvias, un rol político explícito a la generación de hambrunas, sin embargo dio a entender que la ocurrencia de hambrunas podría, bajo ciertas circunstancias, suministrar una solución de facto a la sobrepoblación.
“Consecuentemente, aquellos países donde hambre y desnutrición ya están presentes en gran escala enfrentan la triste perspectiva de poca, si alguna, mejora en el consumo de alimentos en los años por venir, a menos que haya un importante programa financiero de ayuda alimentaria, una expansión más rápida de la producción interna de alimentos, una reducción del crecimiento de la población o alguna combinación de los tres factores. Peor aún, una serie de desastrosas cosechas podría transformar algunos de ellos en típicos casos maltusianos con hambrunas que involucrarían a millones de personas.
Aunque la ayuda externa probablemente seguirá estando disponible para encarar situaciones de emergencia a corto plazo, como ser la amenaza de muerte masiva por hambre, es más cuestionable si los países donantes de ayuda estarán dispuestos a suministrar el tipo de ayuda alimentaria masiva requerida por las proyecciones de importación sobre una base continua a largo plazo.
Tasas reducidas de crecimiento de la población podrían evidentemente producir un alivio significativo a más largo plazo...
En los casos extremos en los que las presiones de la población conduzcan a hambrunas endémicas, disturbios por alimentos, y una ruptura del orden social, esas condiciones seguramente no serán favorables para una exploración sistemática de depósitos de minerales o para las inversiones a largo plazo requeridas para su explotación. Fuera de hambrunas, a menos que se pueda satisfacer un cierto mínimo de las aspiraciones populares de mejora material, y a menos que los términos de acceso y explotación persuadan a gobiernos y pueblos de que este aspecto del orden económico internacional “contenga algo para ellos,” es probable que las concesiones para compañías extranjeras sean expropiadas o sometidas a intervenciones arbitrarias. Sea a través de acción gubernamental, conflictos laborales, sabotaje, o disturbios civiles, el flujo sin problemas de los materiales necesarios será puesto en peligro. Aunque la presión de la población obviamente no es el único factor involucrado, estos tipos de frustraciones son mucho menos probables bajo condiciones de un crecimiento lento o nulo de la población.”
(1974 National Security Study Memorandum 200: Implications of Worldwide Population Growth for U.S. Security and Overseas Interests". (énfasis agregado)
El informe concluye con un par de preguntas clave relativas al papel de los alimentos como “un instrumento del poder nacional,” que podría ser utilizado para lograr los intereses estratégicos de EE.UU.:
“¿Sobre qué base deberían suministrarse esos recursos alimentarios? ¿Se consideraría a los alimentos como instrumentos del poder nacional? ¿Nos veremos obligados a seleccionar a quién podemos razonablemente ayudar, y si es así, deberían los esfuerzos relacionados con la población ser un criterio respecto a una tal ayuda?
¿Está dispuesto EE.UU. a aceptar el racionamiento de alimentos para ayudar que no pueden o no quieren controlar el crecimiento de su población?” (Ibíd., énfasis agregado)
En boca de Henry Kissinger: “Controla el petróleo y controlarás a las naciones; controla el alimento y controlarás a la gente.”
ENLACE A NOTA
La crisis global: Alimento, agua y combustible
Michel Chossudovsky
Global Research
Las balas cubiertas de azúcar del “libre mercado” están matando a nuestros hijos. El acto de asesinar es impremeditado. Es instrumentado de un modo indiferente mediante negocios programados por computadoras en las bolsas mercantiles de Nueva York y Chicago, donde se deciden los precios globales de arroz, trigo y maíz.
La pobreza no es sólo el resultado de fracasos de políticas en el ámbito nacional. La gente en diferentes países está siendo empobrecida simultáneamente como resultado de un mecanismo de mercado global. Un pequeño número de instituciones financieras y corporaciones globales tiene la capacidad de determinar, mediante la manipulación del mercado, el nivel de vida de millones de personas en todo el mundo.
Nos encontramos en la encrucijada de la crisis económica y social más seria de la historia moderna. El proceso de empobrecimiento global desatado al comienzo de la crisis de la deuda de los años ochenta ha llegado a un importante punto decisivo, llevando a la erupción simultánea de hambrunas en todas las principales regiones del mundo en desarrollo.
Hay muchas características complejas que subyacen a la crisis económica global, que tienen que ver con mercados financieros, la disminución de la producción, el colapso de instituciones estatales y el rápido desarrollo de una economía de guerra motivada por beneficios. Lo que es mencionado pocas veces en este análisis, es como esta reestructuración económica global afecta forzosamente a tres necesidades fundamentales de la vida: el alimento, el agua, y el combustible.
El suministro de alimento, agua y combustible es un prerrequisito para la sociedad civilizada: son factores necesarios para la supervivencia de la especie humana. En los últimos años, los precios de esas tres variables han aumentado dramáticamente en el ámbito global, con devastadoras consecuencias económicas y sociales.
Esos tres bienes o artículos de consumo esenciales, que en sentido real determinan la reproducción de la vida económica y social en el planeta Tierra, están bajo el control de un pequeño número de corporaciones e instituciones financieras globales.
Tanto el Estado como la gama de organizaciones internacionales – a las que se refieren a menudo como la ‘comunidad internacional’ – sirven los intereses libres de trabas del capitalismo global. Los principales organismos intergubernamentales, incluyendo a Naciones Unidas, las instituciones de Bretton Woods y la Organización Mundial de Comercio (OMC) han avalado el Nuevo Orden Mundial por cuenta de sus patrocinadores corporativos. Gobiernos en países desarrollados y en desarrollo han abandonado su papel histórico de reguladores de las variables económicas cruciales, así como de asegurar un sustento mínimo para sus pueblos.
Movimientos de protesta dirigidos contra los aumentos de los precios de alimentos y gasolina han hecho erupción simultáneamente en diferentes regiones del mundo. Las condiciones son particularmente críticas en Haití, Nicaragua, Guatemala, India, Bangladesh. La escalada de los precios de alimentos y combustible en Somalia ha precipitado a todo el país a una situación de hambruna masiva, combinada con una grave falta de agua. Una situación similar e igualmente seria prevalece en Etiopia.
Otros países afectados por el aumento fuera de control de los precios de alimentos incluyen a Indonesia, las Filipinas, Liberia, Egipto, Sudán, Mozambique, Zimbabue, Kenia, Eritrea, una larga lista de países empobrecidos..., para no hablar de los que están bajo ocupación militar extranjera, incluyendo a Iraq, Afganistán y Palestina.
Desregulación
El suministro de alimento, agua y combustible ya no es objeto de regulación o intervención gubernamentales o intergubernamentales a fin de aliviar la pobreza o evitar el estallido de hambrunas.
La suerte de millones de seres humanos es dirigida tras puertas cerradas en las salas de consejo de las corporaciones como parte de una agenda motivada por los beneficios.
Y como estos poderosos actores económicos operan a través de un mecanismo de mercado aparentemente neutral e “invisible,” los devastadores impactos sociales de aumentos amañados en los precios de alimentos, combustible y agua son descartados a la ligera como resultado de consideraciones de oferta y demanda.
Naturaleza de la crisis económica y social global
Confundidas en gran parte por informes oficiales y mediáticos, tanto la “crisis alimentaria” como la “crisis del petróleo” son el resultado de la manipulación especulativa de valores del mercado por parte de poderosos protagonistas económicos.
No se trata “crisis” distintas y separadas de los alimentos, el combustible y el agua, sino de un proceso global de reestructuración económica y social.
Los dramáticos aumentos de los precios de estos tres recursos esenciales no son algo casual. Estas tres variables, incluyendo los precios de de alimentos básicos, del agua para la producción y el consumo y de los combustibles son objeto de un proceso de manipulación deliberada y simultánea del mercado.
Al centro de la crisis alimentaria están los crecientes precios de alimentos básicos, combinados con un aumento dramático del precio del combustible.
Al mismo tiempo, el precio del agua que es un insumo esencial para la producción agrícola e industrial, la infraestructura social, la higiene pública y el consumo doméstico, ha aumentado abruptamente como resultado de un movimiento a escala mundial para privatizar los recursos acuíferos.
Estamos frente a una gran agitación económica y social, una crisis global, caracterizada por la relación triangular entre el agua, los alimentos, y el combustible: tres variables fundamentales, que afectan en conjunto los medios mismos para la supervivencia humana.
En términos muy concretos, estos aumentos de precios empobrecen y destruyen vidas humanas. Además, el colapso a escala mundial de los niveles de vida ocurre en un tiempo de guerra. Está íntimamente relacionado con la agenda militar. La guerra en Oriente Próximo tiene una relación directa con el control sobre las reservas de petróleo y del agua.
Aunque el agua no es actualmente una materia prima comercializada internacionalmente de la misma manera como el petróleo y los alimentos básicos, también es objeto de la manipulación del mercado a través de la privatización del agua.
Los actores económicos y financieros que operan detrás de puertas cerradas son:
los principales bancos y firmas financieras de Wall Street, incluyendo los especuladores institucionales que juegan un papel directo en los mercados de materias primas, incluyendo los mercados del petróleo y los alimentos.
Los gigantes del petróleo anglo-estadounidenses, incluyendo a British Petroleum (BP), ExxonMobil, Chevron-Texaco, Royal Dutch Shell.
Los conglomerados de la biotecnología y del agronegocio, que poseen los derechos de propiedad intelectual sobre semillas e insumos agrícolas. Las compañías de biotecnología también son importantes actores en las bolsas mercantiles de Nueva York y Chicago.
Los gigantes del agua incluyendo a Suez, Veolia y Bechtel-United Utilities, involucrados en la amplia privatización de los recursos acuíferos del mundo.
El complejo militar-industrial anglo-estadounidense que incluye a los cinco grandes contratistas de la defensa de EE.UU. (Lockheed Martin, Raytheon, Northrop Grunman, Boeing y General Dynamics) en alianza con British Aerospace Systems Corporation (BAES) constituye una poderosa fuerza superpuesta, estrechamente aliada con Wall Street, los gigantes del petróleo y los conglomerados del agronegocio y de la biotecnología.
La burbuja del precio del petróleo
El movimiento en los precios globales en las bolsas mercantiles de Nueva York y Chicago no tiene nada que ver con los costes de producción del petróleo. Los precios disparados del petróleo crudo no resultan de una escasez de petróleo. Se calcula que el coste de un barril de petróleo en Oriente Próximo no excede los 15 dólares. Los costes de un barril de petróleo extraído de las arenas bituminosas de Alberta, Canadá, es del orden de 30 dólares (Antoine Ayoub, Radio Canadá, mayo de 2008)
El precio del petróleo crudo es actualmente más de 120 dólares por barril. El precio de mercado es en gran parte el resultado de la acometida especulativa.
El petróleo forma parte de la producción de virtualmente todas las áreas de la manufactura, la agricultura y la economía del sector de servicios. Los aumentos en los precios del combustible han contribuido, en todas las principales regiones del mundo, a precipitar a la bancarrota a decenas de miles de pequeñas y medianas empresas así como a debilitar y potencialmente paralizar los canales del comercio interior e internacional.
El mayor coste de la gasolina en el sector minorista lleva a la desaparición de las economías en el ámbito local, a un aumento de la concentración industrial y a una masiva centralización del poder económico en manos de un pequeño número de corporaciones globales. Por su parte, los aumentos en el combustible tienen una repercusión negativa sobre el sistema de transporte urbano, las escuelas y los hospitales, los transportes por camión, los embarques intercontinentales, el transporte aéreo, el turismo, la recreación y la mayor parte de los servicios públicos.
Inflación
El aumento en los precios del combustible desata un proceso inflacionario más amplio que resulta en una compresión del poder adquisitivo real y una disminución consecuente de la demanda de consumo. Son afectados todos los mayores sectores de la sociedad, incluyendo a las clases medias en los países desarrollados.
Estos movimientos de precios son dictados por los mercados de materias primas. Son el resultado del comercio especulativo en los fondos índice, los futuros y las opciones en todos los principales mercados de materias primas, incluyendo el ICE [Intercontinental Exchange] de Londres y las bolsas mercantiles de Nueva York y Chicago.
La dramática subida de precios no es el resultado de una escasez de combustible, alimento o agua.
Este trastorno en la economía global es deliberado. Las políticas económica y financiera del Estado son controladas por intereses corporativos privados. El comercio especulativo no es objeto de políticas reguladores. La depresión económica contribuye a la formación de riqueza, a realzar el poder de un puñado de corporaciones globales.
Según William Engdahl;
“Por lo menos un 60% del precio de 128 dólares por barril del petróleo crudo proviene de la especulación en futuros no regulada de fondos especulativos, bancos y grupos financieros que utilizan las bolsas de futuros ICE de Londres y NYMEX de Nueva York y el comercio inter-bancos o sobre el mostrador para evitar un análisis minucioso. Las regulaciones del gobierno sobre el margen en futuros en EE.UU. de la Comisión del Comercio en Futuros sobre Mercancías, permiten que los especuladores compren un contrato de futuros de petróleo crudo en la NYMEX y que tengan que pagar sólo un 6% del valor del contrato. Al precio actual de 128 dólares por barril, eso significa que un negociante en futuros sólo tiene que depositar unos 8 dólares por cada barril. Pide prestados los otros 120 dólares. Este extremo ‘apalancamiento’ de 16 a 1 ayuda a impulsar los precios a niveles salvajemente irreales y a compensar las pérdidas de los bancos en hipotecas de alto riesgo y otros desastres a costas de la población en general. (Vea más sobre la verdadera razón detrás de los altos precios del petróleo, en Global Research, mayo de 2008)
Entre los otros protagonistas en el mercado especulativo para el petróleo crudo están Goldman Sachs, Morgan Stanley, British Petroleum (BP), el conglomerado bancario francés Société Générale, Bank of America, el mayor banco de EE.UU., y Mercuria de Suiza. (Vea Miguel Angel Blanco, La Clave, Madrid, junio 2008)
British Petroleum controla la Bolsa Internacional del Petróleo (IPE) basada en Londres, que es una de las mayores bolsas del mundo para futuros y opciones en energía. Entre los principales accionistas de IPE están Goldman Sachs y Morgan Stanley.
Según Der Spiegel, Morgan Stanley es uno de los principales actores institucionales en el mercado especulativo del petróleo (IPE) basado en Londres. Según Le Monde, Société Générale, de Francia, junto con Bank of America y Deutsche Bank han estado involucrados en la difusión de rumores a fin de aumentar el precio del petróleo crudo. (Vea Miguel Angel Blanco, La Clave, Madrid, junio de 2008)
Se disparan los precios de los alimentos
La crisis alimentaria global, caracterizada por considerables aumentos en los precios de los alimentos básicos, ha conducido a millones de personas en todo el mundo hacia el hambre y la pobreza absoluta crónica.
Según la FAO [Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación], el precio de los alimentos básicos en granos ha aumentado en un 88% desde marzo de 2007. El precio del trigo ha aumentado en un 181% en un período de tres años. El precio del arroz ha aumentado en un 50% durante los últimos tres meses. (Vea Ian Angus: “Crisis Alimentaria - La mayor demostración del fracaso histórico del modelo capitalista”, Rebelión, mayo de 2008):
El precio del arroz se ha triplicado durante un período de cinco años, de aproximadamente 600 dólares por tonelada en 2003 a más de 1.800 dólares por tonelada en mayo de 2008. (Vea gráfica a continuación)
“La calidad más popular de arroz de Tailandia se vendió a 198 dólares por tonelada hace cinco años y por 323 dólares hace un año. En abril de 2008, el precio llegó a 1.000 dólares. Los aumentos son aún mayores en mercados locales – en Haití, el precio de mercado de un saco de 50 kilos de arroz se duplicó en una semana a fines de marzo de 2008. Son aumentos catastróficos para los 2.600 millones de personas en todo el mundo que viven con menos de 2 dólares al día y gastan entre un 60 y un 80% de sus ingresos en alimento. Cientos de millones no tienen suficiente dinero para comer.” (Ibíd.)
Los principales actores en el mercado de los granos son Cargill y Archer Daniels Midland (ADM). Estos dos gigantes corporativos controlan una gran parte del mercado global de granos. También participan en transacciones especulativas en futuros y opciones en la NYMEX y en la Bolsa de Futuros de Chicago (CBOT). En EE.UU., “el mayor productor de cultivos GM [genéticamente modificados], Cargill, ADM y el competidor Zen Noh, controlan entre ellos un 81% de todas las exportaciones de maíz y un 65% de todas las exportaciones de soja.” (Greg Muttitt, Control Freaks, Cargill and ADM, The Ecologist, marzo de 2001)
Antecedentes históricos de la reforma agrícola
Desde inicios de los años ochenta, coincidiendo con la embestida de la crisis de la deuda, la gama de reformas neoliberales de política macroeconómica ha contribuido en gran parte a debilitar la agricultura local. Durante los últimos 25 años, el cultivo de alimentos en los países en desarrollo ha sido desestabilizado y destruido por la imposición de reformas del FMI y del Banco Mundial.
El dumping de excedentes de granos de EE.UU., Canadá y de la Unión Europea ha llevado a la desaparición de la autosuficiencia alimentaria y a la destrucción de la economía campesina local. A su vez, este proceso ha resultado en beneficios multimillonarios para el agronegocio occidental, resultantes de contratos de importación por los países en desarrollo, que ya no son capaces de producir sus propios alimentos.
Estas condiciones históricas preexistentes de pobreza masiva han sido exacerbadas y agravadas por el reciente aumento en los precios de los granos, que han llevado en algunos casos a la duplicación del precio minorista para los alimentos básicos.
Los incrementos de precios también han sido exacerbados por el uso de maíz para producir etanol. En 2007, la producción de maíz fue del orden de 12.320 millones de fanegas de las cuales 3.200 millones fueron utilizadas para la producción de etanol. Casi un 40% de la producción de maíz en EE.UU. será canalizada hacia el etanol.
Semillas genéticamente modificadas
Coincidiendo con el establecimiento de la Organización Mundial de Comercio (OMC) en 1995, ha ocurrido otro importante cambio histórico en la estructura de la agricultura global.
Bajo los artículos de acuerdo de la Organización Mundial de Comercio (OMC), se ha garantizado a los gigantes alimentarios una libertad irrestricta para penetrar a los mercados de semillas de los países en desarrollo.
La adquisición de “derechos de propiedad intelectual” exclusiva sobre variedades de plantas por intereses agroindustriales internacionales, también favorece la destrucción de la biodiversidad.
Actuando por cuenta de un puñado de conglomerados de biotecnología, las semillas OMG han sido impuestas a los agricultores, a menudo en el contexto de “programas de ayuda alimentaria”. En Etiopia, por ejemplo, kits de semillas OMG fueron distribuidos a agricultores empobrecidos para rehabilitar la producción agrícola después de una sequía importante.
Las semillas OMG fueron plantadas, produciendo una cosecha. Pero luego el agricultor llegó a darse cuenta de que las semillas OMG no podían ser vueltas a plantar sin pagar derechos a Monsanto, Arch Daniel Midland, y otros.
Luego los agricultores descubrieron que las semillas sólo podían ser cosechadas si utilizaban los insumos agrícolas que incluían el fertilizante, el insecticida y el herbicida, producidos y distribuidos por las compañías biotecnológicas del agronegocio. Economías campesinas completas fueron recluidas bajo la sujeción a los conglomerados del agronegocio.
Los principales gigantes de la biotecnología en OMG incluyen a Monsanto, Syngenta, Aventis, DuPont, Dow Chemical, Cargill y Arch Daniel Midland.
Rompiendo el ciclo agrícola
Con la adopción generalizada de semillas OMG, ha ocurrido una importante transición en la estructura y la historia de la agricultura establecida desde sus comienzos hace 10.000 años.
La reproducción de semillas en semilleros locales en el ámbito de la aldea ha sido desorganizada por el uso de semillas genéticamente modificadas. Se rompió el ciclo agrícola, que posibilita que los agricultores almacenen sus semillas orgánicas y vuelvan a plantarlas para obtener la próxima cosecha. Este modelo destructivo – que invariablemente resulta en hambrunas – es reproducido en un país tras el otro llevando a la desaparición a escala mundial de la economía campesina.
El consenso de la FAO y del Banco Mundial
Después de la Cumbre de Roma de la FAO en junio de 2008 sobre la crisis alimentaria, políticos y analistas económicos por igual abrazaron el consenso del libre mercado: el estallido de hambrunas fue presentado como el resultado de la usual oferta y demanda y de consideraciones climáticas, fuera del control de los responsables políticos. “La solución” canaliza ayuda de emergencia a áreas afectadas bajo los auspicios del Programa Mundial de Alimentos de la ONU (WFP, por sus siglas en inglés). No se interviene en la interacción de las fuerzas del mercado.
Irónicamente, esas “opiniones expertas” son refutadas por los datos sobre la producción global de granos: la FAO pronostica que la producción mundial de cereales alcanzará un resultado récord en 2008.
Contradiciendo sus propias explicaciones de manual, se espera, según el Banco Mundial, que los precios mundiales sigan siendo altos, a pesar del pronóstico de un creciente suministro de alimentos básicos.
En los pasillos de la FAO y del Banco Mundial no consideran que la regulación estatal de los precios de los alimentos básicos y de la gasolina sea una opción. Y, por cierto, es lo que enseñan en los departamentos de economía de las universidades más prestigiosas de EE.UU.
Mientras tanto, los precios a la puerta de la granja en el ámbito local apenas cubren los costes de producción, llevando la economía campesina a la bancarrota.
La privatización del agua
Según fuentes de la ONU, que subestiman enormemente la seriedad de la crisis del agua, mil millones de personas en todo el mundo (un 15% de la población mundial) no tienen acceso a agua limpia “y 6.000 niños mueren cada día debido a infecciones ligadas a agua sucia” (BBC News, 24 de marzo de 2004)
Un puñado de corporaciones globales incluyendo a Suez, Veolia, Bechtel-United Utilities, Thames Water y RWE-AG de Alemania, están obteniendo el control y la propiedad de servicios públicos de agua y de disposición de residuos. Suez y Veolia tienen aproximadamente un 70% de los sistemas acuíferos privatizados en todo el mundo.
La privatización del agua bajo los auspicios del Banco Mundial se alimenta del colapso del sistema de distribución pública de agua potable segura: “El Banco Mundial sirve los intereses de compañías suministradoras de agua a través de sus programa regulares de préstamos a gobiernos, que a menudo vienen con condiciones que requieren explícitamente la privatización del suministro de agua...” (Maude Barlow y Tony Clarke, “Water Privatization: The World Bank's Latest Market Fantasy,” Polaris Institute, Ottawa, 2004))
“El modus operandi [en India] es obvio – desatender el desarrollo de recursos acuíferos [bajo medidas de austeridad presupuestaria del Banco Mundial], afirmar una “crisis de recursos” y permitir que los sistemas existentes se deterioren.” (Ann Ninan, Private Water, Public Misery, India Resource Center 16 de abril de 2003)
Mientras tanto, los mercados para agua embotellada han sido absorbidos por un puñado de corporaciones, incluyendo a Coca-Cola, Danone, Nestlé y PepsiCo. Estas compañías no sólo trabajan en estrecha colaboración con las compañías de suministro de agua, están vinculadas con las compañías de agronegocios-biotecnología involucradas en la industria alimentaria. El agua del grifo es comprada por Coca-Cola de una instalación municipal de agua y luego revendida al por menor. Se estima que en EE.UU., un 40% del agua embotellada es agua del grifo. (Vea: Jared Blumenfeld, Susan Leal The real cost of bottled water, San Francisco Chronicle, 18 de febrero de 2007)
En India, Coca-Cola ha contribuido al agotamiento de las napas subterráneas en detrimento de comunidades locales:
“Comunidades en toda India que viven cerca de plantas embotelladoras de Coca-Cola están viviendo una severa falta de agua, directamente como resultado de la masiva extracción de agua por Coca-Cola de los recursos comunes de agua subterránea. Los pozos se han secado y las bombas manuales de agua ya no funcionan. Estudios, incluyendo uno del Consejo Central de Agua Subterránea en India, han confirmado el importante agotamiento del nivel freático.
Cuando el agua es extraída del recurso común de napas subterráneas cavando más profundo, el agua huele y gusta de modo extraño. Coca-Cola ha estado descargando indiscriminadamente sus aguas servidas en los campos alrededor de sus plantas y a veces dentro de ríos, incluyendo el Ganges, en el área. El resultado ha sido que el agua subterránea también ha sido contaminada, así como los suelos. Autoridades de la salud pública han colocado letreros alrededor de los pozos y de las bombas manuales informando a la comunidad que el agua no es adecuada para el consumo humano...
Ensayos realizados por una serie de agencias, incluyendo el gobierno de India, confirmaron que los productos de Coca-Cola contienen altos niveles de pesticidas, y como resultado, el Parlamento de India ha prohibido la venta de Coca-Cola en su cafetería. Sin embargo, Coca-Cola no sólo sigue vendiendo bebidas con una dosis de venenos en India (que nunca podrían ser vendidas en EE.UU. y en la UE), también introduce nuevos productos al mercado indio. Y como si no bastara que vende bebidas con DDT y otros pesticidas a indios, una de las últimas instalaciones embotelladoras de Coca-Cola en India, en Ballia, está ubicada en un área con una severa contaminación de arsénico en su agua subterránea. (India Resource Center, Coca-Cola Crisis in India, sin fecha).
En los países en desarrollo, los aumentos en precios de combustibles han aumentado los costes del embotellamiento de agua de grifo por los grupos familiares, lo que por su parte favorece la privatización de recursos acuíferos.
En la fase más avanzada de la privatización del agua, se contempla la propiedad real de lagos y ríos por corporaciones privadas. Mesopotamia no fue sólo invadida por sus amplios recursos de petróleo, el Valle de los dos ríos (Tigris y Éufrates) tiene amplias reservas de agua.
Comentarios finales
Estamos encarando una constelación compleja y centralizada de poder económico en la que los instrumentos de la manipulación del mercado tienen una influencia directa en las vidas de millones de personas.
Los precios de los alimentos, del agua y del combustible son determinados a nivel global, fuera del alcance de la política gubernamental nacional. Los aumentos de precios de esas tres materias primas esenciales constituyen un instrumento de “guerra económica,” realizada a través del “libre mercado” en las bolsas de futuros y opciones.
Estos aumentos en los precios de los alimentos, del agua y del combustible contribuyen en un sentido muy real a “eliminar a los pobres” mediante “muertes por hambre.” Las balas edulcoradas del “libre mercado” matan a nuestros hijos. El acto de matar es instrumentado de un modo indiferente mediante el comercio programado por computadora en las bolsas de materias primas, donde se deciden los precios globales del arroz, el trigo y el maíz.
“La Comisión sobre crecimiento de la población y el futuro de EE.UU.”
Pero no encaramos sólo conceptos de mercado. El estallido de hambrunas en diferentes partes del mundo, resultantes de que los precios de los alimentos y del combustible se han puesto por las nubes, tienen amplias implicaciones estratégicas y geopolíticas.
Al comenzar su mandato en 1969, el presidente Richard Nixon afirmó “su creencia en que la sobrepoblación amenaza gravemente la paz y la estabilidad del mundo.” Henry Kissinger, en aquel entonces consejero Nacional de Seguridad de Nixon, instruyó a diversas agencias del gobierno para que emprendieran conjuntamente “un estudio sobre el impacto del crecimiento de la población del mundo en la seguridad y los intereses de EE.UU. en el exterior.”
En marzo de 1970, el Congreso de EE.UU. estableció una (Comisión sobre el Crecimiento Demográfico y el Futuro de EE.UU. (Vea Center for Research on Population and Security). La Comisión no era una Fuerza de Tareas corriente. Integraba a representantes de USAID, el Departamento de Estado y el Departamento de Agricultura con responsables de la CIA y del Pentágono. Su objetivo no era ayudar a los países en desarrollo sino más bien limitar la población del mundo a fin de servir los intereses estratégicos y de seguridad nacional de EE.UU. La Comisión también veía el control de la población como un medio para asegurar un entorno estable y seguro para los inversionistas de EE.UU. así como para obtener el control sobre los recursos minerales y de petróleo de los países en desarrollo.
Esta Comisión completó su trabajo en diciembre de 1974 y circuló un documento confidencial intitulado “Memorando Estudio 200 de Seguridad Nacional: Implicaciones del Crecimiento Mundial de la Población para los Intereses de Seguridad y Exteriores de EE.UU.” dirigido a “determinados secretarios y jefes de Agencia para su estudio y comentarios.” En noviembre de 1975, el informe y sus recomendaciones fueron refrendados por el presidente Gerald Ford.
Kissinger había ciertamente dado a entender en el contexto del Memorando Estudio 200 de Seguridad Nacional (NSSM 200) que la recurrencia de hambrunas, enfermedades y guerra podrían constituir un instrumento de facto para el control de la población.
Aunque el informe NSSM 200 no asignó, por razones obvias, un rol político explícito a la generación de hambrunas, sin embargo dio a entender que la ocurrencia de hambrunas podría, bajo ciertas circunstancias, suministrar una solución de facto a la sobrepoblación.
“Consecuentemente, aquellos países donde hambre y desnutrición ya están presentes en gran escala enfrentan la triste perspectiva de poca, si alguna, mejora en el consumo de alimentos en los años por venir, a menos que haya un importante programa financiero de ayuda alimentaria, una expansión más rápida de la producción interna de alimentos, una reducción del crecimiento de la población o alguna combinación de los tres factores. Peor aún, una serie de desastrosas cosechas podría transformar algunos de ellos en típicos casos maltusianos con hambrunas que involucrarían a millones de personas.
Aunque la ayuda externa probablemente seguirá estando disponible para encarar situaciones de emergencia a corto plazo, como ser la amenaza de muerte masiva por hambre, es más cuestionable si los países donantes de ayuda estarán dispuestos a suministrar el tipo de ayuda alimentaria masiva requerida por las proyecciones de importación sobre una base continua a largo plazo.
Tasas reducidas de crecimiento de la población podrían evidentemente producir un alivio significativo a más largo plazo...
En los casos extremos en los que las presiones de la población conduzcan a hambrunas endémicas, disturbios por alimentos, y una ruptura del orden social, esas condiciones seguramente no serán favorables para una exploración sistemática de depósitos de minerales o para las inversiones a largo plazo requeridas para su explotación. Fuera de hambrunas, a menos que se pueda satisfacer un cierto mínimo de las aspiraciones populares de mejora material, y a menos que los términos de acceso y explotación persuadan a gobiernos y pueblos de que este aspecto del orden económico internacional “contenga algo para ellos,” es probable que las concesiones para compañías extranjeras sean expropiadas o sometidas a intervenciones arbitrarias. Sea a través de acción gubernamental, conflictos laborales, sabotaje, o disturbios civiles, el flujo sin problemas de los materiales necesarios será puesto en peligro. Aunque la presión de la población obviamente no es el único factor involucrado, estos tipos de frustraciones son mucho menos probables bajo condiciones de un crecimiento lento o nulo de la población.”
(1974 National Security Study Memorandum 200: Implications of Worldwide Population Growth for U.S. Security and Overseas Interests". (énfasis agregado)
El informe concluye con un par de preguntas clave relativas al papel de los alimentos como “un instrumento del poder nacional,” que podría ser utilizado para lograr los intereses estratégicos de EE.UU.:
“¿Sobre qué base deberían suministrarse esos recursos alimentarios? ¿Se consideraría a los alimentos como instrumentos del poder nacional? ¿Nos veremos obligados a seleccionar a quién podemos razonablemente ayudar, y si es así, deberían los esfuerzos relacionados con la población ser un criterio respecto a una tal ayuda?
¿Está dispuesto EE.UU. a aceptar el racionamiento de alimentos para ayudar que no pueden o no quieren controlar el crecimiento de su población?” (Ibíd., énfasis agregado)
En boca de Henry Kissinger: “Controla el petróleo y controlarás a las naciones; controla el alimento y controlarás a la gente.”
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6/10/2008
DESPLAZADOS POR EL HAMBRE
Me´phaa, nu´saavi y nahuas abandonan por decenas de miles La Montaña de Guerrero. Andrajosas, familias enteras cargan con su patrimonio -sacos de maíz, petates y bolsas de harapos- y dejan cientos de pueblos desolados. Es el inicio de un humillante viaje de más de 2 mil kilómetros que los llevará, como peones acasillados, a las plantaciones de empresas trasnacionales. Su destino con campos de concentración, capataces, guardias blancas y tiendas de raya.
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