Las 37 inversiones ocultas de Pemex
Autor: Nancy Flores Sección: Portada
Pemex y sus subsidiarias reconocen ser accionistas de 37 empresas privadas; de éstas, 20 son de su entera propiedad y forman parte del esquema empresarial estructurado por la petrolera en paraísos fiscales. En ellas ha “invertido” un monto superior a los 63 mil millones de pesos sin rendir cuentas a nadie
Desde la administración de Carlos Salinas de Gortari, Petróleos Mexicanos (Pemex) y sus subsidiarias invierten recursos públicos en empresas privadas, a pesar de que ninguna legislación vigente las faculta para comprar o vender acciones.
Por medio de la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental, la paraestatal y sus filiales Pemex Exploración y Producción (PEP), Pemex Refinación (PR) y Pemex Gas y Petroquímica Básica (PGPB) reconocen inversiones por más de 63 mil millones de pesos en 37 empresas privadas.
Admiten ser los propietarios únicos de 20 de las 37 compañías, de acuerdo con las respuestas a las solicitudes de información 1857200101308, 18575000-60008, 1857600053108, 1857700015208, 1857800015-308 y 1860000004108. Ninguna está registrada como paraestatal.
El valor actual de las acciones de esa veintena de empresas asciende a 30 mil 425 millones 751 mil pesos, de los cuales, 29 mil 304 millones 533 mil pesos estarían radicados en los paraísos fiscales de Islas Caimán, Luxemburgo, Irlanda, Suiza, Bahamas, Países Bajos, Inglaterra y Delaware, Estados Unidos.
Ello, porque 17 de las 20 compañías forman parte del esquema de sociedades instrumentales o fantasmas (international bussines corporation) estructurado en el extranjero por la paraestatal mexicana a finales de la década de 1980 y actualmente manejado por la administración de Jesús Reyes Heroles González Garza (Contralínea 27 y 105).
Las acciones de esas empresas están capitalizadas en cinco monedas: pesos mexicanos, dólares estadunidenses, euros, libras esterlinas y francos suizos, descubren los informes entregados por Pemex y sus subsidiarias a esta revista.
Recursos multimillonarios
De acuerdo con los datos obtenidos, Pemex Corporativo detenta acciones de 26 empresas por 59 mil 898 millones 244 mil pesos. Dicho monto representa el 93.7 por ciento del total, por 63 mil 890 millones 439 mil pesos. Además, el organismo encabezado por Reyes Heroles es el único accionista en 15 de esas compañías.
El equivalente a 4.6 por ciento, es decir, 2 mil 964 millones 821 mil 984 pesos, corresponde a las acciones que posee Pemex Gas y Petroquímica Básica. Se trata de inversiones en seis compañías, de las cuales cuatro son ciento por ciento de su propiedad.
Aunque Pemex Refinación sólo ha invertido en Mexicana de Lubricantes, el capital destinado a ésta –764 millones 144 mil pesos– representa el 1.1 por ciento del valor total actual de las acciones adquiridas por Pemex y sus subsidiarias desde la década de 1980.
El 0.6 por ciento restante se liga a la participación de Pemex Exploración y Producción en tres empresas –una de éstas de su propiedad–, por 416 millones 605 mil pesos.
El ingeniero Rafael Decelis, experto en temas petroleros, asegura que Pemex ha omitido informar a los mexicanos cuántas empresas opera, en dónde y para qué. “Sabemos que existen, pero no tenemos más información”. Por ello, exige se dé transparencia y se rindan cuentas a la sociedad de esta red empresarial.
Al margen de la ley
El ingeniero Felipe Ocampo Torrea –quien durante sus 32 años de labores en la paraestatal llegó a dirigir proyectos industriales de Pemex en Francia, Alemania, Inglaterra y Estados Unidos– dice que lo único que se sabe respecto de las empresas que Petróleos Mexicanos ha constituido en el extranjero es que carecen de marco jurídico.
Para demostrar esto, lee el artículo tres de la Ley Orgánica de Petróleos Mexicanos y Organismos Subsidiarios, mismo que señala a PEP, PR, PGPB y Pemex Petroquímica como los únicos “organismos descentralizados de carácter técnico, industrial y comercial, con personalidad jurídica y patrimonio propios”.
No obstante, en su Informe anual 2007 y en sus Estados Financieros, la paraestatal consolida como sus subsidiarias a otras 15 compañías: PMI Comercio Internacional, SA de CV; PMI Trading, Ltd; PMI Holdings North America, Inc; PMI Holdings Petróleos España, SL; PMI Holdings, BV; PMI Norteamérica, SA de CV; Kot Insurance Company, AG; Integrated Trade Systems, Inc; PMI Marine, Ltd; PMI Services, BV; Pemex Internacional España, SA; Pemex Services Europe, Ltd; PMI Services North América, Inc; Mex Gas International, Ltd; Pemex Project Funding Master Trust; Fideicomiso F/163; RepCon Lux; Pemex Finance, Ltd.
Once de éstas coinciden con las empresas que Pemex Corporativo y sus filiales reconocen como propias; mientras que de las cuatro restantes, conocidas como vehículos financieros –Fideicomiso F/163; Pemex Finance, Ltd; Pemex Funding Master Trust; RepCon Lux–, ni siquiera poseen una sola acción.
Las otras empresas que sí son de su propiedad, aunque no las consolida como subsidiarias, son: III Servicios, SA de CV; Instalaciones Inmobiliarias para Industrias, SA de CV; Pan American Sulphur Company, Ltd; Pasco International, Ltd; Pasco Terminals, Inc; y el vehículo financiero Pemex Capital, posiblemente en proceso de extinción.
Torrea Ocampo asegura que el Congreso de la Unión nunca ha asignado alguna partida a Petróleos Mexicanos para realizar estas inversiones. Ningún Presupuesto de Egresos de la Federación contiene recursos etiquetados para estas operaciones, detalla.
Consultada al respecto, a través de su vocera Gabriela Gallegos, la paraestatal omitió dar su opinión o conceder las entrevistas solicitadas.
Esquema empresarial
El pasado 17 de julio, el auditor superior Arturo González de Aragón señaló, en el Senado, que “se detectó opacidad, complejidad y confusión en las inversiones de Pemex en acciones de empresas nacionales y extranjeras, las cuales tienen múltiples fines, de las cuales 21 de ellas no son transparentes, no rinden cuentas y sus resultados no son revelados con suficiencia en la cuenta pública federal”.
Las 20 compañías que Pemex revela como propias y los vehículos financieros se manejan en forma autónoma y no reportan su situación financiera ni económica a la cuenta de la hacienda pública; tampoco están registradas como paraestatales o filiales ante la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.
El complejo esquema permite a Pemex Corporativo tener el ciento por ciento de las acciones de 15 empresas –de manera directa o indirecta– y operar los cinco vehículos financieros; otras cuatro compañías pertenecen a Pemex Gas y Petroquímica Básica, subsidiaria encabezada por Roberto Ramírez Soberón; y una más, es propiedad de Pemex Exploración y Producción, que dirige Carlos Arnoldo Morales Gil.
Las empresas de Pemex Corporativo son PMI Holdings, BV, Países Bajos; en ese mismo país, PMI Services, BV; PMI Services Europe, Ltd, Inglaterra; Kot Insurance Company, AG, constituida en Las Bermudas y reubicada en Suiza; PMI Holdings Petróleos España, SL –antes PMI Holdings, NV, Las Antillas Holandesas–, España; allí también es operada Pemex Internacional España; PMI Trading, Ltd, Irlanda.
Asimismo posee el ciento por ciento de las acciones de PMI Services North America, Inc, con sede Estados Unidos; en esa misma nación se ubican PMI Holdings North America, Inc; Integrated Trade Systems, cuyas cuentas bancarias están radicadas en las Islas Vírgenes Británicas; y PMI Norteamérica, SA de CV, operada en México.
Además, maneja los vehículos financieros “privados”, destinados a contratar deuda a nombre de Pemex en los mercados internacionales de capital: RepCon Lux, de Luxemburgo; Pemex Capital, Inc, Estados Unidos; Pemex Finance, Islas Caimán; Pemex Project Funding Master Trust, Estados Unidos; y el Fideicomiso F/163, que obtiene líneas de crédito en México, también con carácter de “privado”.
Las empresas de PGPB son Mex Gas Internacional, Ltd (holding), Islas Caimán; Pan American Sulphur, Ltd, Luxemburgo; Pasco Internacional Sulphur, Ltd, Las Bahamas, y Pasco Terminals, Inc, Estados Unidos. Mientras que PEP posee la titularidad de PMI Marine, Ltd, creada y operada en Irlanda.
Respecto de las inversiones, destaca PMI Holdings, BV, cuyas acciones representan 9 mil 759 millones 819 mil pesos (574 millones 107 mil euros). Le siguen: PMI Norteamérica, SA de CV, 9 mil 274 millones 866 mil pesos; PMI Trading, Ltd, 7 mil 460 millones 3 mil pesos; Kot Insurance Company, AG, 929 millones 966 mil pesos.
Participación minoritaria
De las 23 empresas restantes, cuya inversión total asciende a 33 mil 464 millones 688 mil pesos, sobresale la participación del 4.9 por ciento en la trasnacional Repsol YPF. El valor actual de esas acciones asciende a 23 mil 146 millones 258 mil pesos.
De acuerdo con la información obtenida a través de la Ley de Transparencia, le sigue el paquete accionario de la refinería Deer Park, creada en sociedad con la trasnacional Shell. Éste asciende a 7 mil 113 millones 824 mil pesos.
Otra inversión importante es la que PGPB tiene en la empresa Gasoductos de Chihuahua. El 50 por ciento de la participación tiene un valor actual de 2 mil 11 millones 176 mil pesos.
Ramón Pacheco, diputado por el Partido de la Revolución Democrática e integrante de la Comisión de Energía, califica estas operaciones financieras como opacas y asegura que el Congreso desconoce en qué términos se dan las relaciones entre Pemex, sus subsidiarias y las empresas privadas en las que participa.
Para la elaboración de este trabajo se solicitaron entrevistas con los titulares de Pemex Corporativo, Jesús Reyes Heroles; Pemex Gas y Petroquímica Básica, Roberto Ramírez Soberón; Pemex Exploración y Producción, Carlos Morales Gil; PMI Comercio Internacional, Rosendo Zambrano Fernández. Hasta el cierre de esta edición no hubo respuesta.
Revista Contralínea / México
Fecha de publicación: 01 de Noviembre de 2008 Año 7 No. 113
No hay textos relacionados.
Mostrando entradas con la etiqueta defensa del petroleo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta defensa del petroleo. Mostrar todas las entradas
11/12/2008
7/23/2008
VAN DE RETRO LAS "REFORMAS" FECALERAS
Debacle de las reformas calderonistas
Por: Julio Pomar
El calderonismo se engolosinó con sus “reformas”. Inventaron -y así lo han expresado en público- que la “reforma” petrolera privatizante iba a pasar sin ningún contratiempo en las cámaras del Congreso y que mediante el albazo legislativo -vía cooptación o sobornos- ya la tendrían en abril pasado. Y que después vendrían otras, como la laboral. No fue así, sino que contra su más ferviente deseo y rechinando los dientes de contrariedad y furia, tuvieron que aceptar que el obradorismo los paró en seco, mediante una intensa movilización popular en defensa del petróleo y por la toma de las tribunas parlamentarias, lo cual obligó a que en el Senado se realizaran los foros abiertos, que a la fecha ya son 21, los cuales han estado confirmando día tras día la inviabilidad de la reforma privatizadora de Calderón Hinojosa.
Situación que ya cobró una víctima en las filas panistas, cuando Santiago Creel Miranda fue defenestrado del cargo de coordinador de la bancada azul en el Senado, sin más argumentos de que removerlo fue una atribución del presidente del PAN, Germán Martínez Cázares. A lo que se entiende, ni Calderón Hinojosa ni Martínez Cázares le perdonaron a Creel Miranda que hubiese aceptado realizar los foros senatoriales, donde los panistas han tenido que sufrir una verdadera zurra de los nacionalistas enemigos de la privatización petrolera.
Paliza pública que más los llenó de inquina cuando percibieron que Creel, en la imagen de sucesivas encuestas, se estaba alzando con la imagen del panista más probable para conseguir la precandidatura azul a la Presidencia de la República en el 2012. Y fue que, así, decidieron cortar “por lo sano”, y llevaron como coordinador senatorial de su bancada a un personaje torvo de ultra derecha, Gustavo Madero, quien es por sí mismo un bajo-perfil-nato. Aunque, por otra parte, Calderón también se la cobró porque Creel fue impulsado -oh, circunvoluciones de la política- nada menos que por Fox y Marta tanto para la candidatura presidencial panista anterior (que perdió en las internas con Calderón) y ya en el actual sexenio para dirigir la bancada panista en el Senado, desde donde alcanzó, por acuerdo con los demás partidos, la presidencia tanto del Senado como de la Comisión Permanente que sesiona en el receso entre periodos legislativos regulares, posiciones de las cuales ya no pudo defenestrarlo el presidente del PAN, y sigue vigente ahí hasta que llegue el próximo periodo de sesiones camarales, el primer día de agosto.
El avatar de Creel confirmó a tirios y troyanos en todo el país que es floja, endeble, lacia e inepta la conducción política calderonista-panista. La ilegitimidad de Calderón no da para más, han opinado diversos observadores políticos, pese a tener aparentemente las riendas del poder. Pero, agregan, una cosa es estar formal aunque ilegítimamente en la presidencia, y otra muy distinta es reunir los tamaños de la responsabilidad que ello implica. Por ello López Obrador y Muñoz Ledo han subrayado, en uno más de sus respectivos cáusticos comentarios, que el verdadero factotum de la actual administración es nada menos que Carlos Salinas de Gortari, quien se placea como por su casa entre la clase política, y define los caminos de este gobierno. Cual poder tras el trono.
Esto mismo se está dando, a ojos vistas, en la promoción calderoniana de sus reformas privatizantes del petróleo. No se ve cómo Felipe Calderón alcanzará la mayoría calificada legislativa para su aprobación, aunque desde un principio se lanzaron por la vía hipócrita de no atentar contra la letra de la Constitución pero en cambio se fueron por las reformas a leyes secundarias del Artículo 27 Constitucional para violarlo, y ello les permitió alardear de que son acérrimos practicantes de la propiedad de la nación sobre sus hidrocarburos, cosa que nadie les ha creído.
Frustrada como ha de terminar la privatización petrolera, algo similar ha de ocurrir a otras reformas dizque sucesivas, que supuestamente sólo están aguardando el “triunfo” de la privatización petrolera para llegar, por ejemplo, la reforma laboral, también llamada “ley Lozano” por el apellido del ínfimo titular de la Secretaría del Trabajo. Este personaje la ha estado impulsando en reuniones casi clandestinas con diversos dirigentes sindicales obedientes a las empresas y al gobierno, a quienes hace muchos lustros se les olvidó el impulso obrero ante el irresistible aroma de las lavandas inglesas y francesas, o ante la elegancia de los automóviles de lujo, que ya no tienen nada que ver con los olores fuertes de la pobreza en que viven las masas trabajadoras.
El mismísimo Joaquín Gamboa Pascoe, dirigente de la anquilosada CTM, tuvo que regañar públicamente en días pasados a esos dirigentes sindicales que se reúnen con Lozano “en lo oscurito” para pergeñar la nueva “ley” de su nombre, diciendo que él no permitirá atentados contra las conquistas de los obreros, y con tono subido de voz, “a quienes nos debemos”. Según Gamboa Pascoe, la reforma laboral programada por Lozano es una regresión intolerable en el campo laboral. Pero lo curioso es que unos días después este mismo personaje de las catacumbas sindicales casi pidió perdón por lo que hubieran podido tener de ofensivas sus palabras hacia Lozano, aunque insistió en que el movimiento obrero organizado no permitirá cambios a la Ley Federal del Trabajo que afecten ni la libertad o autonomía sindicales, o el derecho de huelga, conceptos que tuvo que sacarlos del apolillamiento del desván en que ellos mismos los han tenido durante décadas, de tanto no usarlos. Sólo está por verse si estos líderes con olor a Gucci, con relojes Cartier y con trajes Armani cumplen con su dicho a la hora de la presentación de la “ley” Lozano.
Así, las reformas “en serie” del calderonismo se miran bloqueadas hasta por los mismos a quienes el panismo ve como sus obedientes aliados en la embestida de los 39 ultra ricos “dueños” de México contra el sindicalismo, tanto el doblegado como el realmente autónomo y combativo. La ineptitud calderonista es más que evidente. Ya ni siquiera los más dóciles de los dóciles, los dirigentes del Congreso del Trabajo, dicen seguir obedeciendo a los calderonistas. Tal parece, según estos indicios, que ni la reforma privatizante petrolera ni la “ley” laboral dejarán huella sensible en el panorama del México actual. Que así sea.
Por: Julio Pomar
El calderonismo se engolosinó con sus “reformas”. Inventaron -y así lo han expresado en público- que la “reforma” petrolera privatizante iba a pasar sin ningún contratiempo en las cámaras del Congreso y que mediante el albazo legislativo -vía cooptación o sobornos- ya la tendrían en abril pasado. Y que después vendrían otras, como la laboral. No fue así, sino que contra su más ferviente deseo y rechinando los dientes de contrariedad y furia, tuvieron que aceptar que el obradorismo los paró en seco, mediante una intensa movilización popular en defensa del petróleo y por la toma de las tribunas parlamentarias, lo cual obligó a que en el Senado se realizaran los foros abiertos, que a la fecha ya son 21, los cuales han estado confirmando día tras día la inviabilidad de la reforma privatizadora de Calderón Hinojosa.
Situación que ya cobró una víctima en las filas panistas, cuando Santiago Creel Miranda fue defenestrado del cargo de coordinador de la bancada azul en el Senado, sin más argumentos de que removerlo fue una atribución del presidente del PAN, Germán Martínez Cázares. A lo que se entiende, ni Calderón Hinojosa ni Martínez Cázares le perdonaron a Creel Miranda que hubiese aceptado realizar los foros senatoriales, donde los panistas han tenido que sufrir una verdadera zurra de los nacionalistas enemigos de la privatización petrolera.
Paliza pública que más los llenó de inquina cuando percibieron que Creel, en la imagen de sucesivas encuestas, se estaba alzando con la imagen del panista más probable para conseguir la precandidatura azul a la Presidencia de la República en el 2012. Y fue que, así, decidieron cortar “por lo sano”, y llevaron como coordinador senatorial de su bancada a un personaje torvo de ultra derecha, Gustavo Madero, quien es por sí mismo un bajo-perfil-nato. Aunque, por otra parte, Calderón también se la cobró porque Creel fue impulsado -oh, circunvoluciones de la política- nada menos que por Fox y Marta tanto para la candidatura presidencial panista anterior (que perdió en las internas con Calderón) y ya en el actual sexenio para dirigir la bancada panista en el Senado, desde donde alcanzó, por acuerdo con los demás partidos, la presidencia tanto del Senado como de la Comisión Permanente que sesiona en el receso entre periodos legislativos regulares, posiciones de las cuales ya no pudo defenestrarlo el presidente del PAN, y sigue vigente ahí hasta que llegue el próximo periodo de sesiones camarales, el primer día de agosto.
El avatar de Creel confirmó a tirios y troyanos en todo el país que es floja, endeble, lacia e inepta la conducción política calderonista-panista. La ilegitimidad de Calderón no da para más, han opinado diversos observadores políticos, pese a tener aparentemente las riendas del poder. Pero, agregan, una cosa es estar formal aunque ilegítimamente en la presidencia, y otra muy distinta es reunir los tamaños de la responsabilidad que ello implica. Por ello López Obrador y Muñoz Ledo han subrayado, en uno más de sus respectivos cáusticos comentarios, que el verdadero factotum de la actual administración es nada menos que Carlos Salinas de Gortari, quien se placea como por su casa entre la clase política, y define los caminos de este gobierno. Cual poder tras el trono.
Esto mismo se está dando, a ojos vistas, en la promoción calderoniana de sus reformas privatizantes del petróleo. No se ve cómo Felipe Calderón alcanzará la mayoría calificada legislativa para su aprobación, aunque desde un principio se lanzaron por la vía hipócrita de no atentar contra la letra de la Constitución pero en cambio se fueron por las reformas a leyes secundarias del Artículo 27 Constitucional para violarlo, y ello les permitió alardear de que son acérrimos practicantes de la propiedad de la nación sobre sus hidrocarburos, cosa que nadie les ha creído.
Frustrada como ha de terminar la privatización petrolera, algo similar ha de ocurrir a otras reformas dizque sucesivas, que supuestamente sólo están aguardando el “triunfo” de la privatización petrolera para llegar, por ejemplo, la reforma laboral, también llamada “ley Lozano” por el apellido del ínfimo titular de la Secretaría del Trabajo. Este personaje la ha estado impulsando en reuniones casi clandestinas con diversos dirigentes sindicales obedientes a las empresas y al gobierno, a quienes hace muchos lustros se les olvidó el impulso obrero ante el irresistible aroma de las lavandas inglesas y francesas, o ante la elegancia de los automóviles de lujo, que ya no tienen nada que ver con los olores fuertes de la pobreza en que viven las masas trabajadoras.
El mismísimo Joaquín Gamboa Pascoe, dirigente de la anquilosada CTM, tuvo que regañar públicamente en días pasados a esos dirigentes sindicales que se reúnen con Lozano “en lo oscurito” para pergeñar la nueva “ley” de su nombre, diciendo que él no permitirá atentados contra las conquistas de los obreros, y con tono subido de voz, “a quienes nos debemos”. Según Gamboa Pascoe, la reforma laboral programada por Lozano es una regresión intolerable en el campo laboral. Pero lo curioso es que unos días después este mismo personaje de las catacumbas sindicales casi pidió perdón por lo que hubieran podido tener de ofensivas sus palabras hacia Lozano, aunque insistió en que el movimiento obrero organizado no permitirá cambios a la Ley Federal del Trabajo que afecten ni la libertad o autonomía sindicales, o el derecho de huelga, conceptos que tuvo que sacarlos del apolillamiento del desván en que ellos mismos los han tenido durante décadas, de tanto no usarlos. Sólo está por verse si estos líderes con olor a Gucci, con relojes Cartier y con trajes Armani cumplen con su dicho a la hora de la presentación de la “ley” Lozano.
Así, las reformas “en serie” del calderonismo se miran bloqueadas hasta por los mismos a quienes el panismo ve como sus obedientes aliados en la embestida de los 39 ultra ricos “dueños” de México contra el sindicalismo, tanto el doblegado como el realmente autónomo y combativo. La ineptitud calderonista es más que evidente. Ya ni siquiera los más dóciles de los dóciles, los dirigentes del Congreso del Trabajo, dicen seguir obedeciendo a los calderonistas. Tal parece, según estos indicios, que ni la reforma privatizante petrolera ni la “ley” laboral dejarán huella sensible en el panorama del México actual. Que así sea.
Etiquetas:
corrupción panista,
CTM,
defensa del petroleo,
deforma energetica,
deforma laboral,
fecal,
PEMEX
7/22/2008
DEFORMA ENERGETICA: LA TENDENCIA MUNDIAL ES RENACIONALIZAR
¿Renacionalización total de Petrobras?
Alfredo Jalife-Rahme
La Jornada
La insolvencia del sector privado neoliberal en los países del G-7 y la OTAN (ya no se diga en sus excrecencias periféricas como España) ha desembocado en colosales nacionalizaciones bancarias en Gran Bretaña, Alemania y ahora Estados Unidos con la quiebra de Fannie y Freddie, al unísono del retorno del nacionalismo político.
Son tiempos de la desglobalización, que subsume nacionalizaciones y el retorno del nacionalismo pero, sobre todo, de la desprivatización, la renacionalización y la restatización de los hidrocarburos que reflejan el incipiente orden multipolar y su nuevo orden geoenergético mundial, donde las empresas de los estados nacionales concentran ya 95 por ciento de las reservas de hidrocarburos, frente a un exiguo 5 por ciento de las trasnacionales privadas, primordialmente anglosajonas, en vías de desmoronamiento.
Por tal motivo, no hay que asombrarse del giro realista del gobierno de Lula y del liderazgo empresarial nacionalista de Brasil, quienes reclaman a coro la renacionalización total de Petrobras, a raíz de los pletóricos descubrimientos en el océano Atlántico, que no desean compartir ni regalar a sus socios foráneos actuales, como se desprende de las declaraciones de José Sérgio Gabrielli de Azevedo, director de Petrobras; Edison Lobão, ministro de Minas y Energía, y Ricardo Amaral, un prominente empresario.
José Sérgio Gabrielli de Azevedo instó al aumento de impuestos y otro marco legal a las trasnacionales privadas de hidrocarburos que operan en Brasil: “la legislación actual fue resultado de una regulación hecha para atraer a compañías que fueran capaces de asumir los riesgos exploratorios. Petrobras asumió esos riesgos. Pero hay regiones en las que el riesgo exploratorio es mínimo” (El País, 6/7/08). Brasil no desea compartir, y menos regalar, la inmensa riqueza de sus recientes descubrimientos, que pueden convertir a Petrobras en la quinta empresa energética mundial. ¡Al revés de Calderón y sus aliados priístas!
Petrobras es una empresa controlada por el Estado brasileño (55 por ciento de sus acciones con derecho a voto), mientras el restante pertenece al sector privado (en su mayoría foráneo), que ha descolgado suculentas ganancias, como la pirata española Repsol, que carece de tecnología de punta y cuyo país de origen no posee hidrocarburos.
Gracias a su tecnología en aguas ultraprofundas, Petrobras es quien ha descubierto los nuevos yacimientos, que pueden alcanzar la mirífica cifra de 33 mil millones de barriles de petróleo que, a un precio de 100 dólares el barril, equivaldrían a más de 3 billones de dólares, que no desean compartir con las parasitarias trasnacionales privadas.
Gabrielli de Azevedo sostiene que el aumento de impuestos va dirigido a las “concesiones en nuevas áreas”, lo cual confiere al gobierno una “capacidad de intervención” en sus prioridades y en la “velocidad de las inversiones”. Petrobras no desea depender de la voluntad unilateral y discrecional de las trasnacionales privadas, cuando su objetivo es duplicar su producción presente, de 2.3 millones de barriles al día. Lo que sucede es que las trasnacionales privadas ganan en sus activos bursátiles con la simple posesión de reservas sin necesidad de explotar (a expensas de los planes del país anfitrión).
Nadie lo dice, pero la privatización parcial de Petrobras del entreguista ex presidente Fernando Henrique Cardoso, quien resultó un fundamentalista neoliberal y un vulgar peón de las trasnacionales, se escenificó durante el auge de la globalización financiera mediante el chantaje de la banca israelí-anglosajona, asociada a las grandes trasnacionales petroleras de Estados Unidos y Gran Bretaña, que presionó en los “mercados” la cotización de la deuda soberana brasileña. Esta historia macabra, en la que participó el megaespeculador George Soros, mediante su control del banco central de Brasil, aún no se escribe en plenitud.
Pero no es lo mismo 1997, fecha de la forzada privatización parcial de Petrobras, que 11 años después, cuando el modelo neoliberal global se ha desfondado.
Mas acorde con los tiempos “modernos”, que significan etimológicamente las “tendencias presentes”, Edison Lobão, ministro de Minas y Energía, consideró que “lo ideal es que Petrobras administre todas (sic) sus reservas” en las aguas ultraprofundas: “en la actualidad 60 por ciento de las acciones se negocian en una bolsa de valores, y 80 por ciento de ese total está en manos de los estadunidenses. No podemos entregar toda esta riqueza a un puñado de inversionistas” (O Estado de São Paulo, 15/7/08).
Después de proponer cambios al marco jurídico y hasta la creación de una nueva empresa estatal para administrar los resultados de las licitaciones, Edison Lobão afirmó que los últimos bloques licitados por la Agencia Nacional del Petróleo, Gas y Biocombustibles (ANP) “serán retomados (¡súper-sic!) por el Estado a causa del retraso en el cronograma de explotación”, ya que las trasnacionales privadas foráneas ExxonMobil y Shell “no han sido capaces de explotar los bloques en el periodo especificado en el contrato de concesión”, debido a la falta de equipo en el mercado mundial por escasez de plataformas, perforadoras y navíos-sondas.
ANP admite que Brasil no debe precipitarse a la subasta de bloques en las aguas ultraprofundas.
Al contrario del entreguista neoliberal Cardoso, el gobierno de Lula ajusta la nueva correlación de fuerzas del flamante orden geoenergético mundial, dominado por los estados nacionales, para beneficiar a Brasil, que parece haber iniciado la desprivatización y renacionalización de Petrobras, a grado tal que se plantea crear una empresa adicional de hidrocarburos propiedad 100 por ciento del Estado.
El prominente empresario y financiero Ricardo Amaral, con un doctorado en economía, sacudió a Brasil con su proclama persuasiva, en un extenso estudio proyectivo, para renacionalizar Petrobras: “es imperativo que el gobierno brasileño siga la principal tendencia global y comience a renacionalizar lo más pronto posible a Petrobras” (RGE Monitor.com, 10/7/08).
La razón principal que aduce se basa en el prodigioso flujo de caja con el que contarán en los próximos 20 años los países petroleros del Golfo Pérsico, que descolgarían, a un precio módico de 80 dólares el barril, un mínimo de 40 billones de dólares, ¡73.3 por ciento del presente PIB mundial!
Parte de tal fortuna de los hidrocarburos, Calderón y sus aliados priístas pretenden regalarla a las parasitarias trasnacionales gallegas y texanas, cuyos países de origen se encuentran totalmente desfondados financiera y económicamente.
Alfredo Jalife-Rahme
La Jornada
La insolvencia del sector privado neoliberal en los países del G-7 y la OTAN (ya no se diga en sus excrecencias periféricas como España) ha desembocado en colosales nacionalizaciones bancarias en Gran Bretaña, Alemania y ahora Estados Unidos con la quiebra de Fannie y Freddie, al unísono del retorno del nacionalismo político.
Son tiempos de la desglobalización, que subsume nacionalizaciones y el retorno del nacionalismo pero, sobre todo, de la desprivatización, la renacionalización y la restatización de los hidrocarburos que reflejan el incipiente orden multipolar y su nuevo orden geoenergético mundial, donde las empresas de los estados nacionales concentran ya 95 por ciento de las reservas de hidrocarburos, frente a un exiguo 5 por ciento de las trasnacionales privadas, primordialmente anglosajonas, en vías de desmoronamiento.
Por tal motivo, no hay que asombrarse del giro realista del gobierno de Lula y del liderazgo empresarial nacionalista de Brasil, quienes reclaman a coro la renacionalización total de Petrobras, a raíz de los pletóricos descubrimientos en el océano Atlántico, que no desean compartir ni regalar a sus socios foráneos actuales, como se desprende de las declaraciones de José Sérgio Gabrielli de Azevedo, director de Petrobras; Edison Lobão, ministro de Minas y Energía, y Ricardo Amaral, un prominente empresario.
José Sérgio Gabrielli de Azevedo instó al aumento de impuestos y otro marco legal a las trasnacionales privadas de hidrocarburos que operan en Brasil: “la legislación actual fue resultado de una regulación hecha para atraer a compañías que fueran capaces de asumir los riesgos exploratorios. Petrobras asumió esos riesgos. Pero hay regiones en las que el riesgo exploratorio es mínimo” (El País, 6/7/08). Brasil no desea compartir, y menos regalar, la inmensa riqueza de sus recientes descubrimientos, que pueden convertir a Petrobras en la quinta empresa energética mundial. ¡Al revés de Calderón y sus aliados priístas!
Petrobras es una empresa controlada por el Estado brasileño (55 por ciento de sus acciones con derecho a voto), mientras el restante pertenece al sector privado (en su mayoría foráneo), que ha descolgado suculentas ganancias, como la pirata española Repsol, que carece de tecnología de punta y cuyo país de origen no posee hidrocarburos.
Gracias a su tecnología en aguas ultraprofundas, Petrobras es quien ha descubierto los nuevos yacimientos, que pueden alcanzar la mirífica cifra de 33 mil millones de barriles de petróleo que, a un precio de 100 dólares el barril, equivaldrían a más de 3 billones de dólares, que no desean compartir con las parasitarias trasnacionales privadas.
Gabrielli de Azevedo sostiene que el aumento de impuestos va dirigido a las “concesiones en nuevas áreas”, lo cual confiere al gobierno una “capacidad de intervención” en sus prioridades y en la “velocidad de las inversiones”. Petrobras no desea depender de la voluntad unilateral y discrecional de las trasnacionales privadas, cuando su objetivo es duplicar su producción presente, de 2.3 millones de barriles al día. Lo que sucede es que las trasnacionales privadas ganan en sus activos bursátiles con la simple posesión de reservas sin necesidad de explotar (a expensas de los planes del país anfitrión).
Nadie lo dice, pero la privatización parcial de Petrobras del entreguista ex presidente Fernando Henrique Cardoso, quien resultó un fundamentalista neoliberal y un vulgar peón de las trasnacionales, se escenificó durante el auge de la globalización financiera mediante el chantaje de la banca israelí-anglosajona, asociada a las grandes trasnacionales petroleras de Estados Unidos y Gran Bretaña, que presionó en los “mercados” la cotización de la deuda soberana brasileña. Esta historia macabra, en la que participó el megaespeculador George Soros, mediante su control del banco central de Brasil, aún no se escribe en plenitud.
Pero no es lo mismo 1997, fecha de la forzada privatización parcial de Petrobras, que 11 años después, cuando el modelo neoliberal global se ha desfondado.
Mas acorde con los tiempos “modernos”, que significan etimológicamente las “tendencias presentes”, Edison Lobão, ministro de Minas y Energía, consideró que “lo ideal es que Petrobras administre todas (sic) sus reservas” en las aguas ultraprofundas: “en la actualidad 60 por ciento de las acciones se negocian en una bolsa de valores, y 80 por ciento de ese total está en manos de los estadunidenses. No podemos entregar toda esta riqueza a un puñado de inversionistas” (O Estado de São Paulo, 15/7/08).
Después de proponer cambios al marco jurídico y hasta la creación de una nueva empresa estatal para administrar los resultados de las licitaciones, Edison Lobão afirmó que los últimos bloques licitados por la Agencia Nacional del Petróleo, Gas y Biocombustibles (ANP) “serán retomados (¡súper-sic!) por el Estado a causa del retraso en el cronograma de explotación”, ya que las trasnacionales privadas foráneas ExxonMobil y Shell “no han sido capaces de explotar los bloques en el periodo especificado en el contrato de concesión”, debido a la falta de equipo en el mercado mundial por escasez de plataformas, perforadoras y navíos-sondas.
ANP admite que Brasil no debe precipitarse a la subasta de bloques en las aguas ultraprofundas.
Al contrario del entreguista neoliberal Cardoso, el gobierno de Lula ajusta la nueva correlación de fuerzas del flamante orden geoenergético mundial, dominado por los estados nacionales, para beneficiar a Brasil, que parece haber iniciado la desprivatización y renacionalización de Petrobras, a grado tal que se plantea crear una empresa adicional de hidrocarburos propiedad 100 por ciento del Estado.
El prominente empresario y financiero Ricardo Amaral, con un doctorado en economía, sacudió a Brasil con su proclama persuasiva, en un extenso estudio proyectivo, para renacionalizar Petrobras: “es imperativo que el gobierno brasileño siga la principal tendencia global y comience a renacionalizar lo más pronto posible a Petrobras” (RGE Monitor.com, 10/7/08).
La razón principal que aduce se basa en el prodigioso flujo de caja con el que contarán en los próximos 20 años los países petroleros del Golfo Pérsico, que descolgarían, a un precio módico de 80 dólares el barril, un mínimo de 40 billones de dólares, ¡73.3 por ciento del presente PIB mundial!
Parte de tal fortuna de los hidrocarburos, Calderón y sus aliados priístas pretenden regalarla a las parasitarias trasnacionales gallegas y texanas, cuyos países de origen se encuentran totalmente desfondados financiera y económicamente.
7/17/2008
PEMEX NO SE VENDE: HACE AGUA LA DEFORMA FECALERA

Desventuras de la reforma calderonista
Por: Julio Pomar
En la reforma petrolera intentada por Felipe Calderón -que una mayoría aplastante de mexicanos seriamente encuestados, considera derrotada desde ahora- es palpable que a falta de argumentos valederos, ya utilizan desplantes y voces que más parecen “porras” deportivas que arengas políticas. El énfasis en frases repetitivas del propio Calderón, tipo invocación porril, hace ver que ya no tienen argumentos con qué convencer. En una “porra” deportiva no se manejan ideas, sino estribillos acompasados o imágenes sonoras. Pero ni en eso es certero Calderón. Sus “porras” no conmueven a nadie, y si llegan a conmover, no dicen nada. En un partido de futbol ya saben los hinchas qué les dicen las “porras”. Pero en este caso no es así. La percepción general sigue siendo contraria al intento de Calderón.
Pero más allá de tal estilo de proclamas, no hay duda de que los calderonistas no han aprendido nada de este rejuego. Frente a encuestas verdaderamente serias donde más de un 80% opina que Pemex no se debe privatizar, ellos han sacado a relucir las suyas, compradas, donde, dicen, un 72% sí aprueba esa privatización, que nadie en su sensato juicio las considera objetivas sino encuestas a modo de los panistas que las contratan y manipulan. Si los panistas han recurrido a esas falsas encuestas prefabricadas, ello se origina en la inseguridad de su propio argumento de que el Congreso es el que debe decidir la privatización. No la ven ya segura por este camino, el del “mayoriteo” camaral con apoyo de algunos priístas empanizados, quizá porque se filtró que lo estaban buscando mediante la compra de esos votos necesarios, pero en millones de dólares (hace dos o tres semanas decían que les faltaban sólo once votos para alcanzar la mayoría calificada).
Todo este cálculo cojea desde un principio. Primero, ante el panorama nacionalista que sobre el petróleo mexicano y su industria tiene desde siempre la abrumadora mayoría de la población, fue que decidieron irse por el “albazo” o “fast track” legislativo, con la pretensión de sacar la reforma calderoniana en abril pasado. Como esto abortó debido a la intrépida reacción obradorista y popular de organizar destacamentos civiles en defensa del petróleo y debido a la toma de las tribunas legislativas (¡es un atropello a la legalidad democrática!, vociferaban los panistas y los medios obedientes), han tenido que soportar el debate en el Senado, que a la fecha lleva ya realizados 14 foros, en ninguno de los cuales ha surgido ni la más leve sospecha de que la opinión sapiente e informada del país en materia petrolera esté de acuerdo con el despropósito calderoniano, sino exactamente en su contra.
Si callan hoy los panistas sobre los votos legislativos a favor de su intento privatizante, es porque, una de dos, o no los han conseguido, o ya los consiguieron y pretenden mantener bajo perfil en la línea de “mayoritear” la decisión, sin dar a conocer su verdadera fuerza legislativa.
Lo más seguro es la primera opción. No los han conseguido. Y un indicador de tal situación ha sido la reacción del coordinador priísta en el Senado, Manlio Fabio Beltrones Rivera, hábil en este menester, quien mirando el panorama adverso a la reforma petrolera calderonista, se lanzó contra el espionaje que en su contra dice que realiza el Centro de Investigaciones para la Seguridad Nacional (Cisen). Reacción indignada que tiene más el sabor de un postureo de poker, que la resultante de un insulto a una pureza política y moral que él difícilmente tiene. Es bien sabido que Beltrones durante el salinato (1988-1994), siendo subsecretario de Gobernación, practicó el espionaje político contra enemigos de ese gobierno; tambien es muy sabido que posteriormente ha mantenido un equipo de escuchas telefónicas y espionaje, para golpear a sus enemigos, de lo cual han surgido algunas celebres revelaciones de pláticas telefónicas privadas, por ejemplo, las de su archi enemiga dentro del PRI, Elba Esther Gordillo, lideresa del magisterio, a quien él y otros querían afuera del ex partidazo.
Tal pareciera, pues, que Don Beltrone se está curando en salud respecto de su apoyo inicial, en nombre de la bancada priísta, para aprobar en el Senado la reforma calderonista, como sí lo cumplió en el caso de la reforma a la Ley del ISSSTE, que pone en rapaces manos privadas los cuantiosos ahorros de los trabajadores del Estado, con los cuales bastaría para financiar a Pemex, según los expertos, sin necesitar de las inversiones extranjeras. Está Beltrones vendiendo caro su amor, postureando como ante una mesa de cartas en Las Vegas, viendo que la reforma de Calderón tiene poco futuro. El por lo pronto empieza a desmarcarse, a ver quién da más.
La corroboración de esto último la vino a dar el expresidente ultraderechista del PAN, Manuel Espino Barrientos, quien en un libro confeccionado al vapor explotó denunciando que el “verdadero peligro” para México no era López Obrador en el 2006, sino que hoy sí lo es Beltrones por el manejo de poder que Felipe Calderón le ha estado otorgando, a cambio del prometido voto de su bancada. Que es tanto como querer “apretar” a Beltrones, de parte del calderonismo, para que no deje de cumplir con su “compromiso” de echar adelante esa reforma petrolera.
Las desventuradas reformas, pues hay otras programadas, están empantanadas, empezando por la petrolera privatizante. Y si Calderón ha hecho de esta primera reforma la “llave” de sus pretendidas siguientes reformas, como la laboral, es evidente que no le atinará, que está pensando con los hígados aviesos de sus patrocinadores, los grandes capitales nativos y extranjeros, y no con la mente clara de la atención a las reales necesidades nacionales.
7/10/2008
DEPREDADORES EMPRESARIALES: PETROLERAS TRANSNACIONALES Y CAMBIO CLIMATICO
La gran mentira de las grandes compañías petroleras
George Monbiot
The Guardian/www.globalizate.org
James Hansen tiene razón sobre los lobbys que patrocinan la basura de la ciencia climática de los negacionistas. Pero llevar a los ejecutivos de la energía a juicio no es la respuesta.
Por supuesto, no es un crimen, y es difícil comprender como en una sociedad libre, podría o debería considerarse como tal. Pero la culpabilidad a la que el científico James Hansen se refiere sobre las compañías energéticas y que dirigirá en su testimonio al Congreso es clara. Si fracasamos en nuestro intento de prevenir un cambio climático fuera de control, en gran parte será debido a las campañas que las compañías de petróleo, carbón y eléctricas y su red de lobbys, falsos expertos y think tanks han patrocinado.
La operación nació directamente de la guerra que las grandes compañías de tabaco emprendieron contra la ciencia. Han utilizado a los mismos falsos expertos, las mismas compañías de relaciones públicas y las mismas tácticas: como muestro en mi libro Heat, la campaña contra la acción sobre el cambio climático fue lanzada parcialmente por la compañía Philip Morris. Pero mientras que la campaña de los mentirosos profesionales de la tabaquera fue apagada por una masiva acción de clase en los EEUU, sus patrocinados negacionistas del cambio climático todavía tienen mucha influencia sobre la percepción pública. Una encuesta publicada ayer en The Observer muestra que 6 de cada 10 personas en Gran Bretaña están de acuerdo en que “muchos científicos todavía se cuestionan si los humanos estamos contribuyendo al cambio climático”. Esta es una percepción errónea, promovida por los lobbys de las grandes empresas energéticas.
Prácticamente sin excepción, los científicos que dicen tener dudas sobre el cambio climático antropogénico se pueden catalogar en dos categorías: o no están cualificados en la rama de la ciencia que discuten o han recibido dinero de las compañías de combustibles fósiles. De todos ellos, solo he podido encontrar uno, el Doctor John Christy de la Universidad de Alabama- que tiene títulos académicos relevantes y que no parece haber recibido dinero de los grupos de lobby o think thanks patrocinados por las compañías energéticas. Pero incluso él ha tenido que admitir que las cifras en las que basa sus ideas fueron el resultado de “errores en los… datos”.
Los otros son todo lo contrario de lo que es un escéptico. Muchos de ellos están pagados para empezar con una conclusión: el cambio climático no está ocurriendo o no es importante. Después buscan datos y argumentos que apoyen su conclusión. En la mayoría de los casos eligen descubrimientos científicos; en algunos casos, como el artículo científico falso adjuntado en la celebrada Petición de Oregon (1), se los inventan. Pero la gente que no entiende la diferencia entre un articulo contrastado por otros científicos y un panfleto caen en la trampa. La campaña de propaganda de las compañías energéticas es amplificada por pseudos-científicos en los medios de comunicación, como Melanie Phillips, Christopher Broker, Nigel Lawson, Alexander Cockburn y el productor de televisión Martin Durkin (rodó el documental The Great Global Warming Swindle para Channel 4)*.
No creo que las compañías energéticas deban ser llevadas a juicio por encargar el montón de basura que sus patrocinados expertos publican. Pero sus campañas de desinformación deben ser denunciadas una y otra vez. Como los lobbys del tabaco, no solo están retrasando la esencial acción pública: también crean la impresión de que la ciencia está en venta al mejor postor.
La terrible verdad es que algunas veces si es así.
Big oil's big lie
George Monbiot 23 Junio 2008
http://www.guardian.co.uk/commentisfree/2008/jun/23/climatechange.carbonemissions
Traducido por Félix Nieto para Globalízate
Notas
1 http://www.oism.org/pproject/
* El documental fue emitido por Telemadrid como El gran Timo del Calentamiento Global y está siendo utilizado por los negacionistas en muchos sitios de Internet.
George Monbiot
The Guardian/www.globalizate.org
James Hansen tiene razón sobre los lobbys que patrocinan la basura de la ciencia climática de los negacionistas. Pero llevar a los ejecutivos de la energía a juicio no es la respuesta.
Por supuesto, no es un crimen, y es difícil comprender como en una sociedad libre, podría o debería considerarse como tal. Pero la culpabilidad a la que el científico James Hansen se refiere sobre las compañías energéticas y que dirigirá en su testimonio al Congreso es clara. Si fracasamos en nuestro intento de prevenir un cambio climático fuera de control, en gran parte será debido a las campañas que las compañías de petróleo, carbón y eléctricas y su red de lobbys, falsos expertos y think tanks han patrocinado.
La operación nació directamente de la guerra que las grandes compañías de tabaco emprendieron contra la ciencia. Han utilizado a los mismos falsos expertos, las mismas compañías de relaciones públicas y las mismas tácticas: como muestro en mi libro Heat, la campaña contra la acción sobre el cambio climático fue lanzada parcialmente por la compañía Philip Morris. Pero mientras que la campaña de los mentirosos profesionales de la tabaquera fue apagada por una masiva acción de clase en los EEUU, sus patrocinados negacionistas del cambio climático todavía tienen mucha influencia sobre la percepción pública. Una encuesta publicada ayer en The Observer muestra que 6 de cada 10 personas en Gran Bretaña están de acuerdo en que “muchos científicos todavía se cuestionan si los humanos estamos contribuyendo al cambio climático”. Esta es una percepción errónea, promovida por los lobbys de las grandes empresas energéticas.
Prácticamente sin excepción, los científicos que dicen tener dudas sobre el cambio climático antropogénico se pueden catalogar en dos categorías: o no están cualificados en la rama de la ciencia que discuten o han recibido dinero de las compañías de combustibles fósiles. De todos ellos, solo he podido encontrar uno, el Doctor John Christy de la Universidad de Alabama- que tiene títulos académicos relevantes y que no parece haber recibido dinero de los grupos de lobby o think thanks patrocinados por las compañías energéticas. Pero incluso él ha tenido que admitir que las cifras en las que basa sus ideas fueron el resultado de “errores en los… datos”.
Los otros son todo lo contrario de lo que es un escéptico. Muchos de ellos están pagados para empezar con una conclusión: el cambio climático no está ocurriendo o no es importante. Después buscan datos y argumentos que apoyen su conclusión. En la mayoría de los casos eligen descubrimientos científicos; en algunos casos, como el artículo científico falso adjuntado en la celebrada Petición de Oregon (1), se los inventan. Pero la gente que no entiende la diferencia entre un articulo contrastado por otros científicos y un panfleto caen en la trampa. La campaña de propaganda de las compañías energéticas es amplificada por pseudos-científicos en los medios de comunicación, como Melanie Phillips, Christopher Broker, Nigel Lawson, Alexander Cockburn y el productor de televisión Martin Durkin (rodó el documental The Great Global Warming Swindle para Channel 4)*.
No creo que las compañías energéticas deban ser llevadas a juicio por encargar el montón de basura que sus patrocinados expertos publican. Pero sus campañas de desinformación deben ser denunciadas una y otra vez. Como los lobbys del tabaco, no solo están retrasando la esencial acción pública: también crean la impresión de que la ciencia está en venta al mejor postor.
La terrible verdad es que algunas veces si es así.
Big oil's big lie
George Monbiot 23 Junio 2008
http://www.guardian.co.uk/commentisfree/2008/jun/23/climatechange.carbonemissions
Traducido por Félix Nieto para Globalízate
Notas
1 http://www.oism.org/pproject/
* El documental fue emitido por Telemadrid como El gran Timo del Calentamiento Global y está siendo utilizado por los negacionistas en muchos sitios de Internet.
7/09/2008
DEFORMA ENERGETICA: LOS SOCIOS DE FECAL, SLIM Y MOURIÑO SON SOCIALMENTE IRRESPONSABLES
Repsol YPF: Un discurso socialmente irresponsable. Un estudio sobre la Responsabilidad Social Corporativa de la multinacional española
Jesús Carrión y Marc Gavaldà
Para descubrir hasta dónde llega el "compromiso social del capitalismo" en la era neoliberal, hemos desarrollado este estudio de caso que analiza las palabras y los hecho de una de las multinacionales españolas con presencia en todas partes del mundo y particularmente en América Latina.
¿Es la RSC una nueva herramienta del «management empresarial», diseñada desde departamentos de marketing y relaciones públicas de las empresas, para dotarlas de una apariencia de responsabilidad ante la sociedad que le permita incrementar su reputación y la de sus marcas y productos? ¿Ayuda la RSC a las empresas a desviar la atención de la sociedad de la raíz de los grandes problemas (cambio climático, desequilibrios sociales, etc.)? ¿Llevarían a cabo RSC las empresas si no les fuera rentable y no generara ningún tipo de valor añadido para la compañía? En definitiva, en el actual sistema económico, ¿puede ser socialmente responsable una empresa transnacional?
Para dar respuesta a todas estas preguntas, creímos conveniente, con el equipo de Àgora Nord Sud, estudiar el discurso teórico del concepto de la RSC y ver cómo, en la práctica, era aplicado por una de las empresas líderes en el Estado español, la transnacional REPSOL YPF, para acabar averiguando si REPSOL YPF puede ser socialmente responsable de verdad.
Para descargar el estudio completo, HAZ CLICK AQUI
Jesús Carrión y Marc Gavaldà
Para descubrir hasta dónde llega el "compromiso social del capitalismo" en la era neoliberal, hemos desarrollado este estudio de caso que analiza las palabras y los hecho de una de las multinacionales españolas con presencia en todas partes del mundo y particularmente en América Latina.
¿Es la RSC una nueva herramienta del «management empresarial», diseñada desde departamentos de marketing y relaciones públicas de las empresas, para dotarlas de una apariencia de responsabilidad ante la sociedad que le permita incrementar su reputación y la de sus marcas y productos? ¿Ayuda la RSC a las empresas a desviar la atención de la sociedad de la raíz de los grandes problemas (cambio climático, desequilibrios sociales, etc.)? ¿Llevarían a cabo RSC las empresas si no les fuera rentable y no generara ningún tipo de valor añadido para la compañía? En definitiva, en el actual sistema económico, ¿puede ser socialmente responsable una empresa transnacional?
Para dar respuesta a todas estas preguntas, creímos conveniente, con el equipo de Àgora Nord Sud, estudiar el discurso teórico del concepto de la RSC y ver cómo, en la práctica, era aplicado por una de las empresas líderes en el Estado español, la transnacional REPSOL YPF, para acabar averiguando si REPSOL YPF puede ser socialmente responsable de verdad.
Para descargar el estudio completo, HAZ CLICK AQUI
¿ POR QUE NACIONALIZA BOLIVIA SUS HIDROCARBUROS?
¿Responsabilidad corporativa o derechos sociales? Un análisis de la "nacionalización" de los hidrocarburos en Bolivia
ACSUR-Las Segovias y CEDIB
De forma creciente, se nos presenta la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) como la contribución de las empresas al bienestar de la sociedad. La industria petrolera se ha sumado al discurso. En los países donde opera, con baja cobertura de servicios básicos y alta desigualdad social, la RSC aparece incluso como un instrumento capaz de atenuar la pobreza... ¿pero es eso posible?
Las organizaciones sociales ACSUR-LAS SEGOVIAS y CEDIB acaban de publicar el informe ”¿Responsabilidad corporativa o derechos sociales? Un análisis de la "nacionalización" de los hidrocarburos en Bolivia” , una investigación coordinada por Antonio Rodríguez-Carmona, en la que que se explica el cómo y el porqué de “nacionalización “de los hidrocarburos en Bolivia y las consecuencias que ha tenido en las transnacionales. Asimismo, analiza la relación entre los intereses de las transnacionales y la llamada Responsabilidad Social Corporativa.
Bolivia posee las segundas reservas de gas natural de América Latina. Exporta grandes volúmenes a Argentina y Brasil. Sin embargo, sufre crisis recurrentes de desabastecimiento de diésel y gas licuado, derivados que debe importar de sus países vecinos. En 1996, el gobierno vendió la empresa pública de hidrocarburos a las transnacionales, pero la privatización estuvo llena de trampas: se redujo la tributación del sector, se contrajo la renta petrolera (los ingresos públicos por impuestos al petróleo). Petrobrás, Total y el resto de petroleras generaron graves impactos ambientales.
Según sus memorias anuales, las actividades de RSC de las petroleras contribuyeron a “endulzar la vida” de la población, a construir “viviendas saludables”... Los hechos son muy diferentes. Los proyectos de inversión social han representado una parte mínima de sus beneficios y han operado como un lavado de cara o una herramienta para comprar voluntades. Pero aún hay más. Tras los anuncios de publicidad de las petroleras, se esconde una estrategia de incidencia política: el apoyo a las élites oligarcas de Santa Cruz y a la agenda de autonomías departamentales. ¿Es legítimo que las petroleras intervengas en asuntos internos del país para conservar sus beneficios?
Frente a la retórica de la RSC, el ejercicio de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales (DESC) ofrece un camino más claro de bienestar. La subida de impuestos aprobada por el Gobierno de Evo Morales a las transnacionales permitió la renta petrolera pasara de representar el 6,1% al 14,7% del PIB.
Para ver el informe completo en PDF
Otros datos interesantes sobre los Depredadores Empresariales:
- Los impuestos que pagan las petroleras en Bolivia son menores que en Noruega, donde la producción de hidrocarburos está gravada con un 78%. (Fuente: Estrada, 2006).
- Los ingresos operativos De REPSOL-YPF alcanzaron 51.045 millones € en 2005, mientras que el PIB de Bolivia ascendió a 9.334 millones $US. (Fuente: Repsol YPF, Banco Mundial).
- Los ejecutivos de Repsol YPF cobraban hasta 27.000 $Us/mes en 2006. El salario mínimo en Bolivia son 70 $Us y el salario presidencial, 1.800 $Us. (Fuente: La Prensa, 7 noviembre 2006).
- En el marco de su política de Responsabilidad Social corporativa, Repsol YPF dedicó 22,67 millones € a inversión social en 2005 (el 0,37% del resultado operativo total). (Fuente: Repsol YPF)
ACSUR-Las Segovias y CEDIB
De forma creciente, se nos presenta la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) como la contribución de las empresas al bienestar de la sociedad. La industria petrolera se ha sumado al discurso. En los países donde opera, con baja cobertura de servicios básicos y alta desigualdad social, la RSC aparece incluso como un instrumento capaz de atenuar la pobreza... ¿pero es eso posible?
Las organizaciones sociales ACSUR-LAS SEGOVIAS y CEDIB acaban de publicar el informe ”¿Responsabilidad corporativa o derechos sociales? Un análisis de la "nacionalización" de los hidrocarburos en Bolivia” , una investigación coordinada por Antonio Rodríguez-Carmona, en la que que se explica el cómo y el porqué de “nacionalización “de los hidrocarburos en Bolivia y las consecuencias que ha tenido en las transnacionales. Asimismo, analiza la relación entre los intereses de las transnacionales y la llamada Responsabilidad Social Corporativa.
Bolivia posee las segundas reservas de gas natural de América Latina. Exporta grandes volúmenes a Argentina y Brasil. Sin embargo, sufre crisis recurrentes de desabastecimiento de diésel y gas licuado, derivados que debe importar de sus países vecinos. En 1996, el gobierno vendió la empresa pública de hidrocarburos a las transnacionales, pero la privatización estuvo llena de trampas: se redujo la tributación del sector, se contrajo la renta petrolera (los ingresos públicos por impuestos al petróleo). Petrobrás, Total y el resto de petroleras generaron graves impactos ambientales.
Según sus memorias anuales, las actividades de RSC de las petroleras contribuyeron a “endulzar la vida” de la población, a construir “viviendas saludables”... Los hechos son muy diferentes. Los proyectos de inversión social han representado una parte mínima de sus beneficios y han operado como un lavado de cara o una herramienta para comprar voluntades. Pero aún hay más. Tras los anuncios de publicidad de las petroleras, se esconde una estrategia de incidencia política: el apoyo a las élites oligarcas de Santa Cruz y a la agenda de autonomías departamentales. ¿Es legítimo que las petroleras intervengas en asuntos internos del país para conservar sus beneficios?
Frente a la retórica de la RSC, el ejercicio de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales (DESC) ofrece un camino más claro de bienestar. La subida de impuestos aprobada por el Gobierno de Evo Morales a las transnacionales permitió la renta petrolera pasara de representar el 6,1% al 14,7% del PIB.
Para ver el informe completo en PDF
Otros datos interesantes sobre los Depredadores Empresariales:
- Los impuestos que pagan las petroleras en Bolivia son menores que en Noruega, donde la producción de hidrocarburos está gravada con un 78%. (Fuente: Estrada, 2006).
- Los ingresos operativos De REPSOL-YPF alcanzaron 51.045 millones € en 2005, mientras que el PIB de Bolivia ascendió a 9.334 millones $US. (Fuente: Repsol YPF, Banco Mundial).
- Los ejecutivos de Repsol YPF cobraban hasta 27.000 $Us/mes en 2006. El salario mínimo en Bolivia son 70 $Us y el salario presidencial, 1.800 $Us. (Fuente: La Prensa, 7 noviembre 2006).
- En el marco de su política de Responsabilidad Social corporativa, Repsol YPF dedicó 22,67 millones € a inversión social en 2005 (el 0,37% del resultado operativo total). (Fuente: Repsol YPF)
7/07/2008
DEFENDER NUESTRO PETROLEO ES PRIMORDIAL
PEMEX: debate, consulta, temor y desastre
Por: Julio Pomar
Los hechos en torno al debate petrolero se acumulan. Con creces, siguen adelante en el foro del Senado los partidarios de que PEMEX refrende su pertenencia a la nación, mientras que sus oponentes, los que ansían con oscuro interés la enajenación de la industria petrolera hacia las manos privadas, no le están llegando ni a los tobillos a los primeros en cuanto a calidad de análisis o lógica de argumentación. Pero si bien el debate en el Senado no es vinculante, obligatorio legalmente hablando, sino que han de ser los legisladores los que, después del debate en el foro del Senado, habrán de decidir la suerte de PEMEX, se puede adelantar que en la compulsa petrolera el triunfo moral y político ya lo tienen los defensores de PEMEX como instrumento de la nación para su desarrollo.
Este triunfo político y moral debiera ser ratificado en las cámaras legislativas, si éstas en su gruesa mayoría fueran genuinamente representativas de la nación. No es automático que así sea. La conjunción entre panistas y priístas empanizados tiene cierta fuerza numérica en las dos cámaras. Los voceros panistas señalaban hace días que andaban en busca de sólo once votos senatoriales de priístas para hacer la mayoría requerida que eche adelante el proyecto calderónico de privatización petrolera. Sólo once votos, de un total de 128 escaños, son la diferencia entre la vida y la muerte del sueño nacionalista petrolero mexicano.
Si el panismo calderonista y el priísmo entreguista triunfaran en este empeño, días aciagos habrían de sobrevenirle a México, como bien lo han expresado múltiples voces adentro y afuera de los ámbitos políticos y legislativos. Desde la Expropiación Petrolera de Lázaro Cárdenas del Río en 1938 hasta hoy, México habría perdido 70 años de independencia petrolera y económica. El rezago histórico resultante sería de casi un siglo. Y sin duda esto significaría que el pueblo mexicano, que a la postre siempre se rebela contra la adversidad y la sinrazón, habría de entrar al camino abrupto y azaroso de nacionalizar la política mexicana y, por ende, de refundar al Estado, cuestión no menos azarosa y abrupta.
En otras palabras, la supuesta solución de privatizar la industria petrolera sólo sería el punto de arranque de un nuevo ciclo histórico mexicano en el que la demanda principal sería volver a hacer prevalecer los intereses nacionales sobre los intereses privados que en los hechos -y también en la teoría- navegan contra la nación y su interés. Volveríamos a empezar, debido a la rapacidad y a la miopía histórica de la derecha actualmente en el poder presidencial.
No hay vuelta de hoja. Para efectos prácticos, como se está viendo, el hecho de que Felipe Calderón Hinojosa haya asumido el poder presidencial “háiga sido como háiga sido”, esto es, por un magro y tramposo 0.5% de los votos, no parece conmover a los panistas y a la derecha cupular empresarial. Estos quieren creer, y hacernos creer, que esa infinitesimal mínima diferencia de votos fue una suerte de cheque en blanco que el pueblo mexicano les dio para que esta derecha inepta y entreguista traicionara a los dos tercios restantes de electores que no votaron por Calderón (entre obradoristas y priístas). Les importa, como a todos ellos en la elección del 2006, obtener el resultado al estilo del “háiga sido como háiga sido”. Una vez afianzados, creen que lo demás sería cuestión de propaganda, de disuasión de la protesta, de manipulación mediática mentirosa, de atole con el dedo a las mayorías mexicanas y hasta de represiones.
De lo cual resulta que si las cámaras legislativas, por la trampa de sumar votos (y ya se denunció que desde el actual gobierno están queriendo comprar cada voto necesario en varios millones de dólares, con escandalizado y gazmoño sobresalto panista) llegasen a obtener esa mayoría necesaria para poder vender la soberanía del Estado -fuese a los privados, fuese a los extranjeros también privados- el único camino que quedaría abierto a los nacionalistas sería el de las movilizaciones populares y la insurrección política democrática pacífica. Si a golpes de movilización popular fue abortado el albazo legislativo que pretendía tener aprobada la privatización en el pasado abril, a golpes de movilización popular habría de darse la resistencia contra la privatización misma, de llegar ésta.
Aún faltan las consultas populares preparadas por los nacionalistas, en medio del griterío de la derecha de que eso es tanto como atentar contra la legalidad. Pero tampoco para estas consultas, según encuestas y según las percepciones de quienes nos mantenemos atentos al pulso del pueblo, la decisión se inclina hacia los privatizantes, sino a favor de los nacionalistas. Y como tampoco este resultado anti-privatizante, que es el más esperado, habría de ser vinculante u obligatorio legalmente, los nacionalistas deberían pensar en cómo hacer valer esta decisión mayoritaria desde hoy anunciada.
Una vez más, ahí estaría el camino abierto de una mucho más intensa movilización popular democrática, lo cual abre un periodo de incertidumbres políticas y sociales como no las ha tenido México en su historia, dado que nunca como hoy en las últimas siete décadas ha estado al frente del poder presidencial un personaje más avieso que el llamado presidente Calderón, presidente de facto, presidente espurio, presidente ilegítimo. Ha constituido Calderón un gobierno tan débil que da manazos y patadas para fortalecerse en todos los ámbitos, pero que está logrando exactamente lo contrario de lo que pretende, como en el caso de la lucha contra el crimen organizado, donde camina para atrás tres, cuatro, cinco o seis pasos, y para adelante sólo uno o menos.
Eso es lo que causa temor, su incapacidad para obtener triunfos legítimos ante la nación y el pueblo, y eso empantana al país en una ola de contradicciones. Y de ahí al desastre no hay sino sólo un paso.
Por: Julio Pomar
Los hechos en torno al debate petrolero se acumulan. Con creces, siguen adelante en el foro del Senado los partidarios de que PEMEX refrende su pertenencia a la nación, mientras que sus oponentes, los que ansían con oscuro interés la enajenación de la industria petrolera hacia las manos privadas, no le están llegando ni a los tobillos a los primeros en cuanto a calidad de análisis o lógica de argumentación. Pero si bien el debate en el Senado no es vinculante, obligatorio legalmente hablando, sino que han de ser los legisladores los que, después del debate en el foro del Senado, habrán de decidir la suerte de PEMEX, se puede adelantar que en la compulsa petrolera el triunfo moral y político ya lo tienen los defensores de PEMEX como instrumento de la nación para su desarrollo.
Este triunfo político y moral debiera ser ratificado en las cámaras legislativas, si éstas en su gruesa mayoría fueran genuinamente representativas de la nación. No es automático que así sea. La conjunción entre panistas y priístas empanizados tiene cierta fuerza numérica en las dos cámaras. Los voceros panistas señalaban hace días que andaban en busca de sólo once votos senatoriales de priístas para hacer la mayoría requerida que eche adelante el proyecto calderónico de privatización petrolera. Sólo once votos, de un total de 128 escaños, son la diferencia entre la vida y la muerte del sueño nacionalista petrolero mexicano.
Si el panismo calderonista y el priísmo entreguista triunfaran en este empeño, días aciagos habrían de sobrevenirle a México, como bien lo han expresado múltiples voces adentro y afuera de los ámbitos políticos y legislativos. Desde la Expropiación Petrolera de Lázaro Cárdenas del Río en 1938 hasta hoy, México habría perdido 70 años de independencia petrolera y económica. El rezago histórico resultante sería de casi un siglo. Y sin duda esto significaría que el pueblo mexicano, que a la postre siempre se rebela contra la adversidad y la sinrazón, habría de entrar al camino abrupto y azaroso de nacionalizar la política mexicana y, por ende, de refundar al Estado, cuestión no menos azarosa y abrupta.
En otras palabras, la supuesta solución de privatizar la industria petrolera sólo sería el punto de arranque de un nuevo ciclo histórico mexicano en el que la demanda principal sería volver a hacer prevalecer los intereses nacionales sobre los intereses privados que en los hechos -y también en la teoría- navegan contra la nación y su interés. Volveríamos a empezar, debido a la rapacidad y a la miopía histórica de la derecha actualmente en el poder presidencial.
No hay vuelta de hoja. Para efectos prácticos, como se está viendo, el hecho de que Felipe Calderón Hinojosa haya asumido el poder presidencial “háiga sido como háiga sido”, esto es, por un magro y tramposo 0.5% de los votos, no parece conmover a los panistas y a la derecha cupular empresarial. Estos quieren creer, y hacernos creer, que esa infinitesimal mínima diferencia de votos fue una suerte de cheque en blanco que el pueblo mexicano les dio para que esta derecha inepta y entreguista traicionara a los dos tercios restantes de electores que no votaron por Calderón (entre obradoristas y priístas). Les importa, como a todos ellos en la elección del 2006, obtener el resultado al estilo del “háiga sido como háiga sido”. Una vez afianzados, creen que lo demás sería cuestión de propaganda, de disuasión de la protesta, de manipulación mediática mentirosa, de atole con el dedo a las mayorías mexicanas y hasta de represiones.
De lo cual resulta que si las cámaras legislativas, por la trampa de sumar votos (y ya se denunció que desde el actual gobierno están queriendo comprar cada voto necesario en varios millones de dólares, con escandalizado y gazmoño sobresalto panista) llegasen a obtener esa mayoría necesaria para poder vender la soberanía del Estado -fuese a los privados, fuese a los extranjeros también privados- el único camino que quedaría abierto a los nacionalistas sería el de las movilizaciones populares y la insurrección política democrática pacífica. Si a golpes de movilización popular fue abortado el albazo legislativo que pretendía tener aprobada la privatización en el pasado abril, a golpes de movilización popular habría de darse la resistencia contra la privatización misma, de llegar ésta.
Aún faltan las consultas populares preparadas por los nacionalistas, en medio del griterío de la derecha de que eso es tanto como atentar contra la legalidad. Pero tampoco para estas consultas, según encuestas y según las percepciones de quienes nos mantenemos atentos al pulso del pueblo, la decisión se inclina hacia los privatizantes, sino a favor de los nacionalistas. Y como tampoco este resultado anti-privatizante, que es el más esperado, habría de ser vinculante u obligatorio legalmente, los nacionalistas deberían pensar en cómo hacer valer esta decisión mayoritaria desde hoy anunciada.
Una vez más, ahí estaría el camino abierto de una mucho más intensa movilización popular democrática, lo cual abre un periodo de incertidumbres políticas y sociales como no las ha tenido México en su historia, dado que nunca como hoy en las últimas siete décadas ha estado al frente del poder presidencial un personaje más avieso que el llamado presidente Calderón, presidente de facto, presidente espurio, presidente ilegítimo. Ha constituido Calderón un gobierno tan débil que da manazos y patadas para fortalecerse en todos los ámbitos, pero que está logrando exactamente lo contrario de lo que pretende, como en el caso de la lucha contra el crimen organizado, donde camina para atrás tres, cuatro, cinco o seis pasos, y para adelante sólo uno o menos.
Eso es lo que causa temor, su incapacidad para obtener triunfos legítimos ante la nación y el pueblo, y eso empantana al país en una ola de contradicciones. Y de ahí al desastre no hay sino sólo un paso.
OTRO RAZON PARA NO DEJAR QUE PASE LA DEFORMA ENERGETICA PRIANISTA
Pronostica el presidente de la OPEP un mayor aumento en los precios del crudo
Los precios del petróleo podrían aumentar más debido al dólar débil y a la geopolítica, dijo hoy Chakib Khelil, presidente de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).
'El precio del petróleo aumentará nuevamente en las próximas semanas. Tenemos que seguir la evolución del dólar, porque un descenso de 1 por ciento en el dólar significa cuatro dólares más en el precio del petróleo', dijo Khelil en una entrevista con el diario local Algeria-News.
El ministro argelino de Energía y Minas también subrayó el impacto geopolítico en los precios del petróleo, y se refirió a la crisis actual entre Irán y el Occidente por su programa nuclear, así como a las sanciones previas contra Libia.
'El embargo impuesto a Libia ha impedido cualquier incremento en la inversión en ese país, justo como el embargo actual contra Irán está impidiendo que cualquiera invierta allá', dijo Khelil.
'Estados Unidos está amenazando con imponer severas sanciones económicas contra cualquier grupo que se atreva a invertir en Irán. De manera similar, la guerra contra Irak es la razón de que la inversión allá sea débil. Ningún país de la OPEP puede invertir en países embargados', dijo.
'Creo que 60 por ciento del incremento se debe a la caída en el tipo de cambio del dólar y a los problemas geopolíticos, y 40 por ciento a la intrusión del bioetanol en el mercado', dijo.
El ministro desmintió las acusaciones de algunos países occidentales de que la oferta insuficiente de los países productores de petróleo esté causando el alza en los precios.
'Como países productores creemos que la oferta actual es suficiente, que este equilibrio en la oferta es benéfico para los intereses de todos y que no debe ser alterado', afirmó.
'El aumento actual en los precios del petróleo no beneficia a nadie', agregó.
Khelil dijo la semana pasada que el cártel con sede en Viena incrementará su producción a 52 por ciento de la oferta mundial de petróleo para 2010, con respecto al 40 por ciento actual.
La agenda de la cumbre del Grupo de los Ocho (G8) países más industrializados, que empezará el lunes en el centro turístico de Toyako, norte de Japón, estará encabezada por el tema de cómo frenar los crecientes precios del petróleo.
Los futuros del petróleo crudo alcanzaron el jueves una altura récord, un precio superior a los 145 dólares USA el barril en Nueva York.
Los precios del petróleo podrían aumentar más debido al dólar débil y a la geopolítica, dijo hoy Chakib Khelil, presidente de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).
'El precio del petróleo aumentará nuevamente en las próximas semanas. Tenemos que seguir la evolución del dólar, porque un descenso de 1 por ciento en el dólar significa cuatro dólares más en el precio del petróleo', dijo Khelil en una entrevista con el diario local Algeria-News.
El ministro argelino de Energía y Minas también subrayó el impacto geopolítico en los precios del petróleo, y se refirió a la crisis actual entre Irán y el Occidente por su programa nuclear, así como a las sanciones previas contra Libia.
'El embargo impuesto a Libia ha impedido cualquier incremento en la inversión en ese país, justo como el embargo actual contra Irán está impidiendo que cualquiera invierta allá', dijo Khelil.
'Estados Unidos está amenazando con imponer severas sanciones económicas contra cualquier grupo que se atreva a invertir en Irán. De manera similar, la guerra contra Irak es la razón de que la inversión allá sea débil. Ningún país de la OPEP puede invertir en países embargados', dijo.
'Creo que 60 por ciento del incremento se debe a la caída en el tipo de cambio del dólar y a los problemas geopolíticos, y 40 por ciento a la intrusión del bioetanol en el mercado', dijo.
El ministro desmintió las acusaciones de algunos países occidentales de que la oferta insuficiente de los países productores de petróleo esté causando el alza en los precios.
'Como países productores creemos que la oferta actual es suficiente, que este equilibrio en la oferta es benéfico para los intereses de todos y que no debe ser alterado', afirmó.
'El aumento actual en los precios del petróleo no beneficia a nadie', agregó.
Khelil dijo la semana pasada que el cártel con sede en Viena incrementará su producción a 52 por ciento de la oferta mundial de petróleo para 2010, con respecto al 40 por ciento actual.
La agenda de la cumbre del Grupo de los Ocho (G8) países más industrializados, que empezará el lunes en el centro turístico de Toyako, norte de Japón, estará encabezada por el tema de cómo frenar los crecientes precios del petróleo.
Los futuros del petróleo crudo alcanzaron el jueves una altura récord, un precio superior a los 145 dólares USA el barril en Nueva York.
Etiquetas:
defensa del petroleo,
incremento de precios,
opep,
PEMEX
6/27/2008
DEFENSA DEL PETROLEO: LA DESNACIONALIZACION DE PEMEX
Conferencia del Dr. Alfredo Jalife-Rahme sobre el proceso de desnacionalización (y privatización)de PEMEX, totalmente anticonstitucional, emprendido por el Felipe Calderón y sus socios, que quieren hacerse de dinero fácil a costa de los bienes que son propiedad de la Nación. Grabada por TVCiudadana en el Círculo de Estudio Coapa, en México, D.F., el 13 de marzo de 2008. El Dr. Jalife-Rahme es uno de de los más grandes expertos a nivel mundial en el tema de la geopolítica del petróleo. En esta conferencia, se refiere a los negocios (ilegales)de Juan Camilo Mouriño y de otros bribones de la misma calaña.
6/24/2008
DEBATE UNIVERSITARIO SOBRE LA REFORMA ENERGETICA
LA UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO
http://www.reformaenergetica.unam.mx/
CONVOCA
al
DEBATE UNIVERSITARIO SOBRE LA REFORMA ENERGÉTICA
Durante las últimas semanas, la sociedad mexicana ha atestiguado el inicio de un debate que, sin lugar a duda, marcará el rumbo de la nación. En torno a la propuesta de reforma energética presentada por el Ejecutivo Federal, se han expresado puntos de vista diversos. Opiniones antagónicas, usuales en un proceso tan importante y necesario, han contrapuesto a partidos y personalidades políticas, a dirigentes y organizaciones sociales, a intelectuales y especialistas, así como a líderes de opinión en los medios escritos y electrónicos. Esta intensa discusión y confrontación de ideas, sana y bienvenida por lo demás, ha despertado la atención de muy variados sectores sociales.
En este contexto de grandes definiciones nacionales, la Universidad Nacional Autónoma de México, fiel a su vocación social y a su pluralidad interna, tiene la obligación de poner al servicio de la sociedad su potencialidad científica y académica. Esto implica desplegar toda la capacidad en el estudio de los problemas, en el análisis, en el debate y la reflexión, para contribuir a la síntesis en este asunto de interés nacional.
La contribución de la Universidad Nacional a la solución de problemas de interés de todos los mexicanos, tiene una larga y fecunda tradición. A lo largo de la historia de la UNAM, variados temas de interés nacional han sido planteados en sus espacios académicos. En los mismos se ha arribado a conclusiones y contribuciones satisfactorias para las distintas posturas nacionales que han participado en los debates y para la sociedad en su conjunto.
BASES:
Primera. Se conforma un Comité Organizador integrado por el Secretario General y los coordinadores de la Investigación Científica y de Humanidades, quienes podrán consultar e invitar a expertos en las diversas disciplinas relacionadas con la materia energética.
Segunda. Para el desarrollo del debate se organizarán mesas de trabajo que tendrán lugar entre el 23 y el 27 de junio de 2008 en el horario comprendido entre las 9:00 y las 15:00 horas, con excepción del jueves 26 y el viernes 27 que se extenderá hasta las 18:50 horas.
Tercera. Las mesas de trabajo tendrán lugar en el auditorio "Raoul Fournier" de la Facultad de Medicina en Ciudad Universitaria y en el auditorio "Alfonso García Robles" del Centro Cultural Universitario Tlatelolco.
Cuarta. Cada día se llevarán a cabo dos mesas de trabajo en cada una de las sedes, con excepción del jueves 26 y el viernes 27 en los que habrá tres mesas. La primera será de las 9:00 a las 11:50, la segunda de las 12:10 a las 15:00 horas y la tercera de 16:00 a 18:50 horas. En cada mesa se nombrarán por el Comité Organizador a un Coordinador y a un Relator, quienes serán responsables de la buena marcha de los trabajos
Calendario del Debate Universitario Sobre la Reforma Energética
http://www.reformaenergetica.unam.mx/
CONVOCA
al
DEBATE UNIVERSITARIO SOBRE LA REFORMA ENERGÉTICA
Durante las últimas semanas, la sociedad mexicana ha atestiguado el inicio de un debate que, sin lugar a duda, marcará el rumbo de la nación. En torno a la propuesta de reforma energética presentada por el Ejecutivo Federal, se han expresado puntos de vista diversos. Opiniones antagónicas, usuales en un proceso tan importante y necesario, han contrapuesto a partidos y personalidades políticas, a dirigentes y organizaciones sociales, a intelectuales y especialistas, así como a líderes de opinión en los medios escritos y electrónicos. Esta intensa discusión y confrontación de ideas, sana y bienvenida por lo demás, ha despertado la atención de muy variados sectores sociales.
En este contexto de grandes definiciones nacionales, la Universidad Nacional Autónoma de México, fiel a su vocación social y a su pluralidad interna, tiene la obligación de poner al servicio de la sociedad su potencialidad científica y académica. Esto implica desplegar toda la capacidad en el estudio de los problemas, en el análisis, en el debate y la reflexión, para contribuir a la síntesis en este asunto de interés nacional.
La contribución de la Universidad Nacional a la solución de problemas de interés de todos los mexicanos, tiene una larga y fecunda tradición. A lo largo de la historia de la UNAM, variados temas de interés nacional han sido planteados en sus espacios académicos. En los mismos se ha arribado a conclusiones y contribuciones satisfactorias para las distintas posturas nacionales que han participado en los debates y para la sociedad en su conjunto.
BASES:
Primera. Se conforma un Comité Organizador integrado por el Secretario General y los coordinadores de la Investigación Científica y de Humanidades, quienes podrán consultar e invitar a expertos en las diversas disciplinas relacionadas con la materia energética.
Segunda. Para el desarrollo del debate se organizarán mesas de trabajo que tendrán lugar entre el 23 y el 27 de junio de 2008 en el horario comprendido entre las 9:00 y las 15:00 horas, con excepción del jueves 26 y el viernes 27 que se extenderá hasta las 18:50 horas.
Tercera. Las mesas de trabajo tendrán lugar en el auditorio "Raoul Fournier" de la Facultad de Medicina en Ciudad Universitaria y en el auditorio "Alfonso García Robles" del Centro Cultural Universitario Tlatelolco.
Cuarta. Cada día se llevarán a cabo dos mesas de trabajo en cada una de las sedes, con excepción del jueves 26 y el viernes 27 en los que habrá tres mesas. La primera será de las 9:00 a las 11:50, la segunda de las 12:10 a las 15:00 horas y la tercera de 16:00 a 18:50 horas. En cada mesa se nombrarán por el Comité Organizador a un Coordinador y a un Relator, quienes serán responsables de la buena marcha de los trabajos
Calendario del Debate Universitario Sobre la Reforma Energética
Etiquetas:
defensa del petroleo,
PEMEX,
reforma petrolera,
UNAM
LA DEFORMA ENERGETICA VA A CONTRACORRIENTE DE LAS NACIONALIZACIONES EN AL
La batalla de México por el petróleo
Por: Laura Carlsen (IRCAMERICAS)
El 8 de abril pasado, el presidente Felipe Calderón soltó una bomba política sobre el escenario político mexicano. El senado recibió una iniciativa del ejecutivo que cambiaría fundamentalmente la estructura y operaciones de la compañía petrolera Petróleos Mexicanos (PEMEX). Operaciones claves de la empresa paraestatal quedarían a cargo de empresas privadas.
En su propuesta de reforma, Calderón y su Partido de Acción Nacional (PAN) se cuidaron bien de no llamar a modificar la Constitución Mexicana. La propiedad nacional del petróleo es una piedra angular del orgullo nacionalista en México desde que el Presidente Lázaro Cárdenas expropió las compañías privadas el 18 de marzo de 1938. En aquel entonces, los ciudadanos, hartos de la arrogancia y voracidad de las petroleras extranjeras, apoyaron la expropiación donando de todo, desde gallinas vivas hasta las joyas de la familia, para pagar la compensación y recuperar el control del recurso. La Constitución Mexicana es muy clara respecto a quién posee el petróleo mexicano: 'La nación tiene el dominio directo sobre todos los recursos nacionales de la plataforma continental ... (incluyendo) el petróleo y todos los hidrocarburos sólidos, líquidos o gaseosos ...'
El presidente anunció la 'iniciativa de reforma energética' como un paquete administrativo para salvar a PEMEX de una profunda crisis financiera y operativa. Para estos administradores neoliberales, la única forma de salir de esta crisis es recurrir al sector privado. De acuerdo con el gobierno de Calderón, los ciudadanos y políticos mexicanos de hoy deben reconocer que los administradores mexicanos son incapaces de estar a la altura de este lucrativo desafío, los científicos mexicanos no pueden ofrecer la tecnología necesaria, y los consumidores mexicanos prefieren que los servicios públicos estén en manos extranjeras.
Un argumento difícil de vender, dada la historia de la industria petrolera en México y las tendencias actuales en América Latina.
La sangría a PEMEX
La campaña para privatizar a PEMEX está estructurada sobre miedos y declaraciones exageradas sobre los peligros de no cumplir con lo que el presidente quiere. Un informe reciente de la división de refinerías presenta una crítica acerba: 'La industria refinadora se halla en un estado de crisis que afecta negativamente su capacidad para cumplir con sus objetivos de eficiencia y rentabilidad para abastecer la demanda interna de productos del petróleo. Lo anterior también le impide aprovechar las condiciones favorable s en el mercado mundial ...'
Prosigue aseverando que no se cuenta con estudios comprehensivos de condiciones de infraestructura, así que las plantas procesadoras experimentan cuatro veces más paros no planeados que en (la Costa Norte del Golfo en los E.U).' Sistemas de transporte, distribución y almacenaje no confiables e insuficientes han provocado una situación que 'ha reducido la flexibilidad operativa y limitado nuestra capacidad de respuesta eficiente ante las necesidades del mercado, lo que ha aumentado la vulnerabilidad de las operaciones.'
Los gasoductos tienen en promedio 25 años de instalados, con numerosas filtraciones y conexiones ilegales. La falta de capacidad de refinación le costó a PEMEX alrededor de $900 millones de dólares en 2000 y el colosal monto de $3,500 millones de dólares para 2007, y la demanda actual dicta una necesidad inmediata de incrementar la capacidad de refinación en 50%. Hoy la empresa dedica a ingeniería en procesamiento y fabricación tan sólo una quinta parte de los recursos que dedicaba a estas actividades hace 20 años.
Actualmente PEMEX importa el 40% de productos destilados del petróleo para cubrir las ventas nacionales. El costo de las importaciones ha subido de $5,500 millones de dólares en 2004 a $16,800 millones en 2007, y se espera que la demanda crezca. Las reservas probadas se están agotando rápidamente y se calcula que duren solamente 9.2 años.
Así pues, de acuerdo con los mismos informes gubernamentales, PEMEX languidece en una desorganización absoluta, debido en gran parte a un virtual estado de abandono que ha abarcado el último cuarto de siglo. Dada la dependencia de la nación de las ganancias petroleras, ¿acaso no se construyeron nuevas refinerías y se renovaron las antiguas? ¿Por qué se dejó la infraestructura a merced del deterioro?
Quiénes son responsables
Irónicamente, los mismos políticos que propone n la entrega de la refinación y otras operaciones de PEMEX a compañías extranjeras, son los responsables, al menos en parte, de la actual incapacidad de la paraestatal. Lo que todos los informes no mencionan es que gran parte del deterioro de PEMEX se fue dando bajo el régimen del mismo partido político que hoy alega que la única manera de salvar a la empresa es dar en contratación operaciones al sector privado. Calderón se desempeñó como Secretario de Energía en la administración de Vicente Fox de 2003 a 2004. Los gobiernos del PAN se han mantenido en el poder por casi ocho años, durante los cuales PEMEX superó su marca de ventas debido a los elevados precios internacionales del petróleo. ¿Por qué ese dinero no fue reinvertido en la compañía petrolera con vistas a evitar la crisis actual?
El desangramiento de PEMEX fue una decisión consciente política y administrativa tomada por dos razones. En primer término, los fondos trasegados del gigante petrolero enmascararon el verdadero estado de la economía mexicana. La Secretaría de Hacienda utilizó el ingreso de PEMEX, especialmente las inesperadas ganancias de los últimos años a las que no se fijó destino en el presupuesto aprobado por el congreso, como una caja chica. Gran parte de este dinero sirvió para saldar deuda extranjera. Una parte desapareció en la corrupción como en el caso PEMEXgate, en el que se desviaron fondos para financiar la candidatura presidencial del PRI. Y el resto se acabó en proyectos favoritos de la presidencia. Regímenes sucesivos fueron despojando a PEMEX para fines políticos, con poca o ninguna rendición de cuentas al congreso o al pueblo mexicano.
En segundo lugar, los administradores neoliberales buscaron intencionalmente crear un panorama desolador de la empresa paraestatal a fin de que prosperara su ya ardua defensa de una privatización. Sólo presentando un escenario apocalíptico podían esperar que se aprobaran las reformas legislativas claves con respecto a la industria petrolera que finalmente satisfarían los objetivos para la reforma estructural concebida por el Banco Mundial, el gobierno de Estados Unidos y los dirigentes neoliberales de México.
En su ponencia estratégica para el sector privado 2003-2006 para México, el Banco Mundial resaltó lo siguiente:
El sector [energético] requiere de $100 mil millones a $130 mil millones de dólares para mantener el paso del crecimiento económico durante la próxima década. Estos requerimientos de inversión representarán entre el 10% y el 15% del gasto federal anual, y entre 50% y 60% del presupuesto federal para la inversión... Por lo tanto, la reducción de la necesidad de fondos para el sector público a través de la participación del sector privado, sería un elemento crítico para la política del sector. La reforma del sector, junto con la del de los productos petroquímicos, atraería el muy necesitado financiamiento para el crecimiento y la eficiencia, y presentaría oportunidades significativas para el sector privado.' La International Finance Corporation (IFC) tiene los planes preparados. La IFC se concentrará en los proyectos pioneros para fines de demostración, al mismo tiempo que el sector amplía la participación privada tanto en la producción como en la distribución (incluyendo distribución de gas y contratos de servicios gaseros y petroleros).' Según el Banco Mundial, en 2006 los hidrocarburos formaban el 38% de las ganancias totales del sector público. Los privatizadores no calculan la pérdida potencial de porciones de las ganancias de PEMEX debido a los contractos y bonos para el sector privado.
Aunque existen interrogantes sobre cuán grave es el estado de PEMEX, nadie duda que enfrenta serios problemas estructurales y operativos. El debate está en cómo resolverlos. Es claro que la empresa paraestatal también encara una oportunidad históricamente sin precedentes para amasar dinero. Precios elevados como nunca antes, creciente demanda nacional e internacional, materia prima a disposición ... Cualquier empresario consideraría ésta una oportunidad ideal para hacer negocio. De hecho la presión de las trasnacionales petroleras para entrar al negocio de PEMEX lo indica de manera elocuente.
¿Petróleo mexicano, utilidades extranjeras?
En la campaña publicitaria tiempo antes de la iniciativa de reforma, las estaciones de radio repetían sin cesar el lema 'el petróleo es nuestro, vamos por él.' Las palabras procuraban imprimir en la conciencia pública que el gobierno no estaba realmente privatizando el petróleo mexicano y que era necesario que la iniciativa despegara para que todos los mexicanos se beneficiaran de ella.
En efecto, el gobierno de Calderón insiste en que su actual iniciativa no privatizará el petróleo mexicano. Ciertamente las compañías extranjeras 'no poseerían las reservas petroleras, estimadas en 29 mil millones de barriles de petróleo (aproximadamente la misma cantidad que en Estados Unidos) y en 29 millones de millones de pies cúbicos en cuanto al gas. Lo que la iniciativa hace es privatizar la administración de los aspectos más rentables, es decir la refinación, el procesamiento y el transporte.
Esta no es la primera iniciativa para abrir la industria paraestatal a la inversión privada y extranjera. Al paso de los años, presidentes partidarios del libre mercado han adoptado muchos métodos para circunvenir el mandato constitucional. Se definió a los productos petroquímicos como secundarios, y se les abrió a la inversión privada. Los contratos de servicios se ampliaron para que incluyeran la exploración y otras áreas hasta entonces inaccesibles.
La última iniciativa de Calderón da un gigantesco paso adelante. Por primera vez, las empresas extranjeras podrían participar en la refinación y la distribución. Los contratos propuestos no entregan ganancias sobre ventas directamente al sector privado, pero otorgan 'beneficios graduados' por 'buen desempeño' .
Cuauhtémoc Cárdenas, hijo de Lázaro Cárdenas y fundador del partido de la oposición Partido de la Revolución Democrática (PRD) dice que lo anterior es igual a contratos de riesgo, pero ocultos bajo un velo semántico. La Constitución prohíbe el acto de contratar. 'En el caso del petróleo y los hidrocarburos o los minerales radiactivos ... no se permitirá concesión alguna y cualquiera que pueda haberse otorgado será suspendida, y la nación llevará a cabo la explotación de estos productos.' Como tal, la reforma en su estado actual infringe la Constitución.
Lo que es más, la iniciativa puede muy bien ser una pendiente resbaladiza hacia la privatización total de la industria. Desde hace bastante tiempo la derecha ha querido privatizarla, pero el régimen de Fox nunca tuvo el respaldo ni la sagacidad política para lograr este objetivo. Ahora el ex gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI), dividido en cuanto a las reformas, podría aprobar la iniciativa formando un bloque con el PAN para ganar la mayoría. Con las raíces nacionalistas del PRI en conflicto con los elementos neoliberales entre sus mismas filas, el resultado es aún incierto.
Vamos por el gas
La razón preponderante de que el gobierno mexicano y las trasnacionales quieran romper las restricciones de una empresa propiedad del estado yace hasta el fondo de las aguas del Golfo de México. Ahí, PEMEX reporta reservas de más de 29 mil millones de barriles de crudo. Llegar hasta él exigiría perforar 1,500 pozos de exploración para poder descubrir petróleo en 300. Hasta ahora el avance ha sido apenas de dos pozos al año.
La perforación en aguas profundas en el Golfo de México constituye más de tres cuartas partes de la producción mar adentro. El alto precio del petróleo y las nuevas tecnologías han vuelto esta clase de perforación económicamente más atractiva. Según un informe de los Servicios de Administración de Minerales (Minerals Management Services) del gobierno estadounidense, entre 2007 y 2011 se planea una inversión de más de $305 mil millones de dólares en perforación en aguas profundas, en comparación con $204 mil millones de dólares entre 2002 y 2006; gran parte de este incremento se debió a la intensificación de actividades en áreas de aguas profundas al Oeste de Africa, en América Latina y en el Golfo de México.
La iniciativa de reforma energética de la presente administración define la sustentabilidad como la capacidad de reemplazar el petróleo extraído con reservas nuevas. La evaluación de PEMEX advierte con alarma que de 2000 a 2007, 230 descubrimientos prometieron acceso a 5,700 millones de barriles de crudo, mientras que la producción durante el mismo período ascendió a 12,500 millones de barriles. 'La diferencia entre las reservas descubiertas y la producción significa que en cuanto al petróleo crudo y el gas asociado no alcanzamos una tasa de restitución por lo que se produjo a partir de las reservas (conocidas)...'
La noción de que sustentabilidad significa alcanzar una tasa de substitución para un recurso no renovable es un abierto desafío a los conceptos de desarrollo sustentable. Lo que se 'sustenta' a través de esta política es la dependencia de los combustibles fósiles.
Este enfoque de 'entrarle hasta el fondo' a la explotación de las reservas de petróleo y gas de México ha causado consternación entre los ecologistas. Empero las cuestiones del ambiente y el desarrollo sustentable han estado hasta hace muy poco prácticamente ausentes del debate.
El Premio Nobel de Química mexicano Mario Molina deplora la concentración exclusiva en la industria petrolera tanto de la izquierda como de la derecha. 'Centrar el debate únicamente en el petróleo implica una óptica miope, dado que la fuente de combustible nos alcanzará para diez o quince años cuando mucho. Es urgente que México se vuelva hacia fuentes de energía alternativas como la solar o la eólica,' afirma.
La reforma hace mención de la energía alternativa pero no establece programas ni marcas de avance en esta área. El Centro para la Investigación Energética de la UNAM informa que México podría abastecer 30% de su demanda total de energía a través de fuentes de energía renovables para el año 2025.
La reversión de las privatizaciones en Latinoamérica
La propuesta de Calderón marcha a contracorriente de lo que está aconteciendo en el resto del hemisferio. Un informe emitido para 2007 por el Baker Institute revela que el 77% de las reservas mundiales de petróleo están en manos de compañías nacionales, aunque con participación de capital privado en diversas fases tal como en Petrobras en Brasil. En América Latina la tendencia es hacia elevar la participación, regulación y papel del estado en la distribución de las ganancias. Naciones que experimentaron medidas drásticas de privatización en las pasadas décadas de reformadores neoliberales, están regresando al control público de sus recursos naturales. La razón es simple: las petroleras trasnacionales saquearon y contaminaron los países donde estaban perforando.
En Ecuador, comunidades indígenas entablaron una demanda ambiental colectiva contra Chevron-Texaco por contaminar la selva y dañar la salud de las poblaciones indígenas. El gobierno ecuatoriano se halla en negociaciones con las petroleras internacionales para aumentar el control de los activos del petróleo. Recientemente el presidente Correa llevó una propuesta a naciones europeas para apoyar un plan de sustentabilidad que conserve el petróleo ecuatoriano en el subsuelo. La propuesta,al parecer recibida favorablemente, haría que los países europeos y la comunidad internacional compensen a Ecuador $350 millones de dólares por no extraer todo su petróleo de la zona ambientalmente sensible cerca del parque Yasuní.
Poco después de su elección a la presidencia de Bolivia, Evo Morales decretó la nacionalización de compañías petroleras privadas el 1° de mayo de 2006. Los ingresos por petróleo y gas se incrementaron de $172 millones de dólares en 2002 a $1,570 millones de dólares en 2007. Este mes de mayo, Morales avanzó a la segunda etapa para colocar las industrias petrolera y gasera en poder del estado, con planes para compensar a cuatro compañías extranjeras privadas por su tenencia accionaria para control de políticas, incluyendo a la gigante Repsol, de España.
En muchos casos, los gobiernos han sido capaces de negociar tratos con empresas extranjeras manteniendo sus operaciones conforme a los nuevos términos, lo cual indica que incluso cuando se les requiere pagar mayores regalías y perder tenencia accionaria de control, las trasnacionales siguen considerando la extracción de petróleo en países en desarrollo una empresa atractiva.
El desafío lanzado
Al asumir la presidencia tras una disputada elección en 2006, Calderón, en lugar de buscar la reconciliación nacional, se embarcó de inmediato en la ruta que le presentaban el gobierno de Estados Unidos, el Banco Mundial y otros agentes de la globalización corporativa, conocidos como la 'tercera generación' de reformas de ajuste estructural.
Las reformas calderonistas también avanzan hacia dos objetivos esenciales para la estrategia de seguridad de Bush promovidas en el contexto del Acuerdo para la Seguridad y Prosperidad de América del Norte (ASPAN, en inglés SPP). El primero es desarrollar la seguridad energética de E.U. garantizando su acceso a colosales reservas en aguas profundas del Golfo de México, incluyendo la porción que pertenece a México. De unos 53,800 millones de barriles de crudo que se estiman como reservas potenciales de México, se cree que alrededor de 55% yacen bajo miles de pies de agua, sal y tierra en las aguas profundas del Golfo.
El segundo objetivo es abrir la producción y el mercado de petróleo y gas a las compañías extranjeras. El Consejo Norteamericano para la Competitividad o CNAC (en inglés, North American Competitiveness Council (NACC), que es el documento del sector privado adjunto al ASPAN, expone las metas para 2008: 'Emitir un análisis de hitos de progreso que ilustre las fallas de desempeño financiero y operativo de PEMEX' (la evaluación del 30 de marzo cumple este requisito) y 'liberalizar el comercio, almacenaje y distribución de los productos refinados.' Esto último lo cubren las reformas propuestas. Chevron se encuentra entre los miembros del NACC que participan directamente en las negociaciones trilaterales del ASPAN.
Su Banco Internacional para la Reconstrucción y el Desarrollo (BIRD), ya cuenta con la aprobación de las reformas. Un informe del BIRD elaborado durante el gobierno de Fox declara: 'En el sector energético el Banco apoyará las principales medidas que se esperan de la reforma contempladas por el gobierno en los sectores del petróleo, gas natural y electricidad. Se espera que dicha operación sea respaldada por un servicio AAA para la revisión del sector energético.' Se han citado reiteradamente demoras en la reforma estructural de la industria petrolera y gasera—léase privatización—como uno de los principales obstáculos para los planes del banco en México.
Los planificadores neoliberales han codiciado por años la iniciativa de reforma de PEMEX, pero el rechazo popular a ella la ha demorado. La respuesta inmediata de la oposición demostró justamente cuán verdaderamente incendiaria es la reforma energética en la política mexicana de hoy. El Frente Amplio Progresista tomó las tribunas de ambas cámaras del Congreso exigiendo un debate nacional acerca de las reformas a PEMEX.
Prevalecieron. El primero de una serie de 23 foros públicos para debatir la reforma energética se celebró el 13 de mayo de 2008.
El ex candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador ha estado librando una enérgica campaña en todo el país llamando a preparar movilizaciones masivas contra la privatización de la industria petrolera. Aunque su partido, el PRD, está siendo destruido por luchas internas, López Obrador posee una capacidad formidable para movilizar partidarios, y el asunto de PEMEX les motiva tal vez mucho más que cualquier otro tema político actual. Ha organizado brigadas para la defensa del petróleo tanto de mujeres (llamadas Las Adelitas, por las mujeres que participaron en la Revolución Mexicana) como de hombres.
Aquí hay mucho más en juego que mitos nacionalistas o aun el control de la mayor empresa de América Latina. Las reformas a PEMEX marcarán un rumbo para la integración regional y el futuro económico de México. La reforma representa oportunidades de negocios potencialmente excelentes para las ya atiborradas trasnacionales petroleras y una prórroga para la economía estadounidense dependiente de los combustibles (fósiles).
Al mismo tiempo, la perforación en aguas profundas implica serios riesgos ambientales y costos económicos. La dependencia de los combustibles y el rápido agotamiento del petróleo restante dejan mínimas esperanzas a las futuras generaciones. El plan como es actualmente no toma en consideración el aumento de emisiones ni la conservación de energía para el futuro. Ceder en contratación partes de PEMEX significa también la pérdida de un instrumento de desarrollo que puede aprovecharse para el bien público.
El público tiene el derecho y la necesidad de participar en este debate crucial por el futuro de México y de la región como un todo.
Por: Laura Carlsen (IRCAMERICAS)
El 8 de abril pasado, el presidente Felipe Calderón soltó una bomba política sobre el escenario político mexicano. El senado recibió una iniciativa del ejecutivo que cambiaría fundamentalmente la estructura y operaciones de la compañía petrolera Petróleos Mexicanos (PEMEX). Operaciones claves de la empresa paraestatal quedarían a cargo de empresas privadas.
En su propuesta de reforma, Calderón y su Partido de Acción Nacional (PAN) se cuidaron bien de no llamar a modificar la Constitución Mexicana. La propiedad nacional del petróleo es una piedra angular del orgullo nacionalista en México desde que el Presidente Lázaro Cárdenas expropió las compañías privadas el 18 de marzo de 1938. En aquel entonces, los ciudadanos, hartos de la arrogancia y voracidad de las petroleras extranjeras, apoyaron la expropiación donando de todo, desde gallinas vivas hasta las joyas de la familia, para pagar la compensación y recuperar el control del recurso. La Constitución Mexicana es muy clara respecto a quién posee el petróleo mexicano: 'La nación tiene el dominio directo sobre todos los recursos nacionales de la plataforma continental ... (incluyendo) el petróleo y todos los hidrocarburos sólidos, líquidos o gaseosos ...'
El presidente anunció la 'iniciativa de reforma energética' como un paquete administrativo para salvar a PEMEX de una profunda crisis financiera y operativa. Para estos administradores neoliberales, la única forma de salir de esta crisis es recurrir al sector privado. De acuerdo con el gobierno de Calderón, los ciudadanos y políticos mexicanos de hoy deben reconocer que los administradores mexicanos son incapaces de estar a la altura de este lucrativo desafío, los científicos mexicanos no pueden ofrecer la tecnología necesaria, y los consumidores mexicanos prefieren que los servicios públicos estén en manos extranjeras.
Un argumento difícil de vender, dada la historia de la industria petrolera en México y las tendencias actuales en América Latina.
La sangría a PEMEX
La campaña para privatizar a PEMEX está estructurada sobre miedos y declaraciones exageradas sobre los peligros de no cumplir con lo que el presidente quiere. Un informe reciente de la división de refinerías presenta una crítica acerba: 'La industria refinadora se halla en un estado de crisis que afecta negativamente su capacidad para cumplir con sus objetivos de eficiencia y rentabilidad para abastecer la demanda interna de productos del petróleo. Lo anterior también le impide aprovechar las condiciones favorable s en el mercado mundial ...'
Prosigue aseverando que no se cuenta con estudios comprehensivos de condiciones de infraestructura, así que las plantas procesadoras experimentan cuatro veces más paros no planeados que en (la Costa Norte del Golfo en los E.U).' Sistemas de transporte, distribución y almacenaje no confiables e insuficientes han provocado una situación que 'ha reducido la flexibilidad operativa y limitado nuestra capacidad de respuesta eficiente ante las necesidades del mercado, lo que ha aumentado la vulnerabilidad de las operaciones.'
Los gasoductos tienen en promedio 25 años de instalados, con numerosas filtraciones y conexiones ilegales. La falta de capacidad de refinación le costó a PEMEX alrededor de $900 millones de dólares en 2000 y el colosal monto de $3,500 millones de dólares para 2007, y la demanda actual dicta una necesidad inmediata de incrementar la capacidad de refinación en 50%. Hoy la empresa dedica a ingeniería en procesamiento y fabricación tan sólo una quinta parte de los recursos que dedicaba a estas actividades hace 20 años.
Actualmente PEMEX importa el 40% de productos destilados del petróleo para cubrir las ventas nacionales. El costo de las importaciones ha subido de $5,500 millones de dólares en 2004 a $16,800 millones en 2007, y se espera que la demanda crezca. Las reservas probadas se están agotando rápidamente y se calcula que duren solamente 9.2 años.
Así pues, de acuerdo con los mismos informes gubernamentales, PEMEX languidece en una desorganización absoluta, debido en gran parte a un virtual estado de abandono que ha abarcado el último cuarto de siglo. Dada la dependencia de la nación de las ganancias petroleras, ¿acaso no se construyeron nuevas refinerías y se renovaron las antiguas? ¿Por qué se dejó la infraestructura a merced del deterioro?
Quiénes son responsables
Irónicamente, los mismos políticos que propone n la entrega de la refinación y otras operaciones de PEMEX a compañías extranjeras, son los responsables, al menos en parte, de la actual incapacidad de la paraestatal. Lo que todos los informes no mencionan es que gran parte del deterioro de PEMEX se fue dando bajo el régimen del mismo partido político que hoy alega que la única manera de salvar a la empresa es dar en contratación operaciones al sector privado. Calderón se desempeñó como Secretario de Energía en la administración de Vicente Fox de 2003 a 2004. Los gobiernos del PAN se han mantenido en el poder por casi ocho años, durante los cuales PEMEX superó su marca de ventas debido a los elevados precios internacionales del petróleo. ¿Por qué ese dinero no fue reinvertido en la compañía petrolera con vistas a evitar la crisis actual?
El desangramiento de PEMEX fue una decisión consciente política y administrativa tomada por dos razones. En primer término, los fondos trasegados del gigante petrolero enmascararon el verdadero estado de la economía mexicana. La Secretaría de Hacienda utilizó el ingreso de PEMEX, especialmente las inesperadas ganancias de los últimos años a las que no se fijó destino en el presupuesto aprobado por el congreso, como una caja chica. Gran parte de este dinero sirvió para saldar deuda extranjera. Una parte desapareció en la corrupción como en el caso PEMEXgate, en el que se desviaron fondos para financiar la candidatura presidencial del PRI. Y el resto se acabó en proyectos favoritos de la presidencia. Regímenes sucesivos fueron despojando a PEMEX para fines políticos, con poca o ninguna rendición de cuentas al congreso o al pueblo mexicano.
En segundo lugar, los administradores neoliberales buscaron intencionalmente crear un panorama desolador de la empresa paraestatal a fin de que prosperara su ya ardua defensa de una privatización. Sólo presentando un escenario apocalíptico podían esperar que se aprobaran las reformas legislativas claves con respecto a la industria petrolera que finalmente satisfarían los objetivos para la reforma estructural concebida por el Banco Mundial, el gobierno de Estados Unidos y los dirigentes neoliberales de México.
En su ponencia estratégica para el sector privado 2003-2006 para México, el Banco Mundial resaltó lo siguiente:
El sector [energético] requiere de $100 mil millones a $130 mil millones de dólares para mantener el paso del crecimiento económico durante la próxima década. Estos requerimientos de inversión representarán entre el 10% y el 15% del gasto federal anual, y entre 50% y 60% del presupuesto federal para la inversión... Por lo tanto, la reducción de la necesidad de fondos para el sector público a través de la participación del sector privado, sería un elemento crítico para la política del sector. La reforma del sector, junto con la del de los productos petroquímicos, atraería el muy necesitado financiamiento para el crecimiento y la eficiencia, y presentaría oportunidades significativas para el sector privado.' La International Finance Corporation (IFC) tiene los planes preparados. La IFC se concentrará en los proyectos pioneros para fines de demostración, al mismo tiempo que el sector amplía la participación privada tanto en la producción como en la distribución (incluyendo distribución de gas y contratos de servicios gaseros y petroleros).' Según el Banco Mundial, en 2006 los hidrocarburos formaban el 38% de las ganancias totales del sector público. Los privatizadores no calculan la pérdida potencial de porciones de las ganancias de PEMEX debido a los contractos y bonos para el sector privado.
Aunque existen interrogantes sobre cuán grave es el estado de PEMEX, nadie duda que enfrenta serios problemas estructurales y operativos. El debate está en cómo resolverlos. Es claro que la empresa paraestatal también encara una oportunidad históricamente sin precedentes para amasar dinero. Precios elevados como nunca antes, creciente demanda nacional e internacional, materia prima a disposición ... Cualquier empresario consideraría ésta una oportunidad ideal para hacer negocio. De hecho la presión de las trasnacionales petroleras para entrar al negocio de PEMEX lo indica de manera elocuente.
¿Petróleo mexicano, utilidades extranjeras?
En la campaña publicitaria tiempo antes de la iniciativa de reforma, las estaciones de radio repetían sin cesar el lema 'el petróleo es nuestro, vamos por él.' Las palabras procuraban imprimir en la conciencia pública que el gobierno no estaba realmente privatizando el petróleo mexicano y que era necesario que la iniciativa despegara para que todos los mexicanos se beneficiaran de ella.
En efecto, el gobierno de Calderón insiste en que su actual iniciativa no privatizará el petróleo mexicano. Ciertamente las compañías extranjeras 'no poseerían las reservas petroleras, estimadas en 29 mil millones de barriles de petróleo (aproximadamente la misma cantidad que en Estados Unidos) y en 29 millones de millones de pies cúbicos en cuanto al gas. Lo que la iniciativa hace es privatizar la administración de los aspectos más rentables, es decir la refinación, el procesamiento y el transporte.
Esta no es la primera iniciativa para abrir la industria paraestatal a la inversión privada y extranjera. Al paso de los años, presidentes partidarios del libre mercado han adoptado muchos métodos para circunvenir el mandato constitucional. Se definió a los productos petroquímicos como secundarios, y se les abrió a la inversión privada. Los contratos de servicios se ampliaron para que incluyeran la exploración y otras áreas hasta entonces inaccesibles.
La última iniciativa de Calderón da un gigantesco paso adelante. Por primera vez, las empresas extranjeras podrían participar en la refinación y la distribución. Los contratos propuestos no entregan ganancias sobre ventas directamente al sector privado, pero otorgan 'beneficios graduados' por 'buen desempeño' .
Cuauhtémoc Cárdenas, hijo de Lázaro Cárdenas y fundador del partido de la oposición Partido de la Revolución Democrática (PRD) dice que lo anterior es igual a contratos de riesgo, pero ocultos bajo un velo semántico. La Constitución prohíbe el acto de contratar. 'En el caso del petróleo y los hidrocarburos o los minerales radiactivos ... no se permitirá concesión alguna y cualquiera que pueda haberse otorgado será suspendida, y la nación llevará a cabo la explotación de estos productos.' Como tal, la reforma en su estado actual infringe la Constitución.
Lo que es más, la iniciativa puede muy bien ser una pendiente resbaladiza hacia la privatización total de la industria. Desde hace bastante tiempo la derecha ha querido privatizarla, pero el régimen de Fox nunca tuvo el respaldo ni la sagacidad política para lograr este objetivo. Ahora el ex gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI), dividido en cuanto a las reformas, podría aprobar la iniciativa formando un bloque con el PAN para ganar la mayoría. Con las raíces nacionalistas del PRI en conflicto con los elementos neoliberales entre sus mismas filas, el resultado es aún incierto.
Vamos por el gas
La razón preponderante de que el gobierno mexicano y las trasnacionales quieran romper las restricciones de una empresa propiedad del estado yace hasta el fondo de las aguas del Golfo de México. Ahí, PEMEX reporta reservas de más de 29 mil millones de barriles de crudo. Llegar hasta él exigiría perforar 1,500 pozos de exploración para poder descubrir petróleo en 300. Hasta ahora el avance ha sido apenas de dos pozos al año.
La perforación en aguas profundas en el Golfo de México constituye más de tres cuartas partes de la producción mar adentro. El alto precio del petróleo y las nuevas tecnologías han vuelto esta clase de perforación económicamente más atractiva. Según un informe de los Servicios de Administración de Minerales (Minerals Management Services) del gobierno estadounidense, entre 2007 y 2011 se planea una inversión de más de $305 mil millones de dólares en perforación en aguas profundas, en comparación con $204 mil millones de dólares entre 2002 y 2006; gran parte de este incremento se debió a la intensificación de actividades en áreas de aguas profundas al Oeste de Africa, en América Latina y en el Golfo de México.
La iniciativa de reforma energética de la presente administración define la sustentabilidad como la capacidad de reemplazar el petróleo extraído con reservas nuevas. La evaluación de PEMEX advierte con alarma que de 2000 a 2007, 230 descubrimientos prometieron acceso a 5,700 millones de barriles de crudo, mientras que la producción durante el mismo período ascendió a 12,500 millones de barriles. 'La diferencia entre las reservas descubiertas y la producción significa que en cuanto al petróleo crudo y el gas asociado no alcanzamos una tasa de restitución por lo que se produjo a partir de las reservas (conocidas)...'
La noción de que sustentabilidad significa alcanzar una tasa de substitución para un recurso no renovable es un abierto desafío a los conceptos de desarrollo sustentable. Lo que se 'sustenta' a través de esta política es la dependencia de los combustibles fósiles.
Este enfoque de 'entrarle hasta el fondo' a la explotación de las reservas de petróleo y gas de México ha causado consternación entre los ecologistas. Empero las cuestiones del ambiente y el desarrollo sustentable han estado hasta hace muy poco prácticamente ausentes del debate.
El Premio Nobel de Química mexicano Mario Molina deplora la concentración exclusiva en la industria petrolera tanto de la izquierda como de la derecha. 'Centrar el debate únicamente en el petróleo implica una óptica miope, dado que la fuente de combustible nos alcanzará para diez o quince años cuando mucho. Es urgente que México se vuelva hacia fuentes de energía alternativas como la solar o la eólica,' afirma.
La reforma hace mención de la energía alternativa pero no establece programas ni marcas de avance en esta área. El Centro para la Investigación Energética de la UNAM informa que México podría abastecer 30% de su demanda total de energía a través de fuentes de energía renovables para el año 2025.
La reversión de las privatizaciones en Latinoamérica
La propuesta de Calderón marcha a contracorriente de lo que está aconteciendo en el resto del hemisferio. Un informe emitido para 2007 por el Baker Institute revela que el 77% de las reservas mundiales de petróleo están en manos de compañías nacionales, aunque con participación de capital privado en diversas fases tal como en Petrobras en Brasil. En América Latina la tendencia es hacia elevar la participación, regulación y papel del estado en la distribución de las ganancias. Naciones que experimentaron medidas drásticas de privatización en las pasadas décadas de reformadores neoliberales, están regresando al control público de sus recursos naturales. La razón es simple: las petroleras trasnacionales saquearon y contaminaron los países donde estaban perforando.
En Ecuador, comunidades indígenas entablaron una demanda ambiental colectiva contra Chevron-Texaco por contaminar la selva y dañar la salud de las poblaciones indígenas. El gobierno ecuatoriano se halla en negociaciones con las petroleras internacionales para aumentar el control de los activos del petróleo. Recientemente el presidente Correa llevó una propuesta a naciones europeas para apoyar un plan de sustentabilidad que conserve el petróleo ecuatoriano en el subsuelo. La propuesta,al parecer recibida favorablemente, haría que los países europeos y la comunidad internacional compensen a Ecuador $350 millones de dólares por no extraer todo su petróleo de la zona ambientalmente sensible cerca del parque Yasuní.
Poco después de su elección a la presidencia de Bolivia, Evo Morales decretó la nacionalización de compañías petroleras privadas el 1° de mayo de 2006. Los ingresos por petróleo y gas se incrementaron de $172 millones de dólares en 2002 a $1,570 millones de dólares en 2007. Este mes de mayo, Morales avanzó a la segunda etapa para colocar las industrias petrolera y gasera en poder del estado, con planes para compensar a cuatro compañías extranjeras privadas por su tenencia accionaria para control de políticas, incluyendo a la gigante Repsol, de España.
En muchos casos, los gobiernos han sido capaces de negociar tratos con empresas extranjeras manteniendo sus operaciones conforme a los nuevos términos, lo cual indica que incluso cuando se les requiere pagar mayores regalías y perder tenencia accionaria de control, las trasnacionales siguen considerando la extracción de petróleo en países en desarrollo una empresa atractiva.
El desafío lanzado
Al asumir la presidencia tras una disputada elección en 2006, Calderón, en lugar de buscar la reconciliación nacional, se embarcó de inmediato en la ruta que le presentaban el gobierno de Estados Unidos, el Banco Mundial y otros agentes de la globalización corporativa, conocidos como la 'tercera generación' de reformas de ajuste estructural.
Las reformas calderonistas también avanzan hacia dos objetivos esenciales para la estrategia de seguridad de Bush promovidas en el contexto del Acuerdo para la Seguridad y Prosperidad de América del Norte (ASPAN, en inglés SPP). El primero es desarrollar la seguridad energética de E.U. garantizando su acceso a colosales reservas en aguas profundas del Golfo de México, incluyendo la porción que pertenece a México. De unos 53,800 millones de barriles de crudo que se estiman como reservas potenciales de México, se cree que alrededor de 55% yacen bajo miles de pies de agua, sal y tierra en las aguas profundas del Golfo.
El segundo objetivo es abrir la producción y el mercado de petróleo y gas a las compañías extranjeras. El Consejo Norteamericano para la Competitividad o CNAC (en inglés, North American Competitiveness Council (NACC), que es el documento del sector privado adjunto al ASPAN, expone las metas para 2008: 'Emitir un análisis de hitos de progreso que ilustre las fallas de desempeño financiero y operativo de PEMEX' (la evaluación del 30 de marzo cumple este requisito) y 'liberalizar el comercio, almacenaje y distribución de los productos refinados.' Esto último lo cubren las reformas propuestas. Chevron se encuentra entre los miembros del NACC que participan directamente en las negociaciones trilaterales del ASPAN.
Su Banco Internacional para la Reconstrucción y el Desarrollo (BIRD), ya cuenta con la aprobación de las reformas. Un informe del BIRD elaborado durante el gobierno de Fox declara: 'En el sector energético el Banco apoyará las principales medidas que se esperan de la reforma contempladas por el gobierno en los sectores del petróleo, gas natural y electricidad. Se espera que dicha operación sea respaldada por un servicio AAA para la revisión del sector energético.' Se han citado reiteradamente demoras en la reforma estructural de la industria petrolera y gasera—léase privatización—como uno de los principales obstáculos para los planes del banco en México.
Los planificadores neoliberales han codiciado por años la iniciativa de reforma de PEMEX, pero el rechazo popular a ella la ha demorado. La respuesta inmediata de la oposición demostró justamente cuán verdaderamente incendiaria es la reforma energética en la política mexicana de hoy. El Frente Amplio Progresista tomó las tribunas de ambas cámaras del Congreso exigiendo un debate nacional acerca de las reformas a PEMEX.
Prevalecieron. El primero de una serie de 23 foros públicos para debatir la reforma energética se celebró el 13 de mayo de 2008.
El ex candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador ha estado librando una enérgica campaña en todo el país llamando a preparar movilizaciones masivas contra la privatización de la industria petrolera. Aunque su partido, el PRD, está siendo destruido por luchas internas, López Obrador posee una capacidad formidable para movilizar partidarios, y el asunto de PEMEX les motiva tal vez mucho más que cualquier otro tema político actual. Ha organizado brigadas para la defensa del petróleo tanto de mujeres (llamadas Las Adelitas, por las mujeres que participaron en la Revolución Mexicana) como de hombres.
Aquí hay mucho más en juego que mitos nacionalistas o aun el control de la mayor empresa de América Latina. Las reformas a PEMEX marcarán un rumbo para la integración regional y el futuro económico de México. La reforma representa oportunidades de negocios potencialmente excelentes para las ya atiborradas trasnacionales petroleras y una prórroga para la economía estadounidense dependiente de los combustibles (fósiles).
Al mismo tiempo, la perforación en aguas profundas implica serios riesgos ambientales y costos económicos. La dependencia de los combustibles y el rápido agotamiento del petróleo restante dejan mínimas esperanzas a las futuras generaciones. El plan como es actualmente no toma en consideración el aumento de emisiones ni la conservación de energía para el futuro. Ceder en contratación partes de PEMEX significa también la pérdida de un instrumento de desarrollo que puede aprovecharse para el bien público.
El público tiene el derecho y la necesidad de participar en este debate crucial por el futuro de México y de la región como un todo.
DEFENSA DE PEMEX ANTE EL ENTREGUISMO DE FECAL
Oligopolios de Estados Unidos y Europa, atrás del interés por privatizar PEMEX
Por: INFODEMEX
Mientras los países productores de petróleo recuperan el control de sus recursos estratégicos -Rusia, Venezuela, Irán, Argentina y otros- y promueven el desarrollo de una política de Estado en materia energética, el gobierno de facto de Felipe Calderón tiene prisa por concretar la apertura de Petróleos Mexicanos (PEMEX) en favor de trasnacionales 'voraces' de Estados Unidos y la Unión Europea, movido por intereses oligopólicos, pese a que los grupos de poder mexicanos sólo juegan un papel 'secundario'.
A la anterior conclusión llegaron el secretario de Relaciones Exteriores del 'gobierno legítimo', Gustavo Iruegas; el jurista y ex consejero del Instituto Federal Electoral Jaime Cárdenas; el presidente del Centro de Estudios Geopolíticos en Energía y Medio Ambiente, Miguel García Reyes, y Celeste Sáenz de Miera y José Manuel Orozco durante un foro sobre la reforma energética.
Los especialistas en el tema advirtieron que en estos momentos, en los que continúa en disputa la nación, la 'oligarquía, conformada por los muy ricos y su gerencia administrativa' encarnada en el gobierno de Calderón, en lugar de defender y promover los intereses de México desarrolla una 'política integracionista con fuerzas conservadoras de Estados Unidos y Europa'.
En ese proyecto 'entreguista', manifestó Orozco Garibay, no está el pueblo mexicano, la Constitución es pisoteada por la elite, se 'pervierten' las relaciones con el narco, se 'trafica con influencias' y la inequidad social es creciente.
'El crecimiento económico en el primer año de Calderón fue de 1.8 por ciento, mientras Venezuela crece 9 por ciento, Argentina siete, Brasil 12 y China 15. ¿Algo pasa? Y es que seguimos como colonia, pero con una dualidad de reyes -Estados Unidos y España-, con virreyes y una aristocracia que está entregando el país.'
De hecho, señaló Iruegas, el gobierno de facto de Calderón tiene prisa por entregar el patrimonio de la nación (los recursos energéticos) y el territorio nacional al convertirlo en área de defensa de Estados Unidos mediante la Iniciativa Mérida -recién aprobada por la Cámara de Representantes estadounidense- y la Alianza para la Seguridad y la Prosperidad de América del Norte, suscrita durante el gobierno de Vicente Fox.
'Como el gobierno de George W. Bush no admitió la integración que Fox buscaba mediante el acuerdo migratorio, sino que, por el contrario, levantó muros en la frontera, ahora Calderón trata de elevar la oferta con el patrimonio de la nación', subrayó Iruegas.
'Todo ello por intereses económicos, en los cuales los grupos de poder mexicanos juegan un papel secundario. Ellos entregan para que les den limosna', destacó, y señaló que sólo la fuerza del pueblo representa una alternativa.
Jaime Cárdenas advirtió que además de que el gobierno panista viola la Ley de Seguridad Nacional aprobada en 2005, 'porque no protege a la nación frente a amenazas y riesgos del extranjero, ni preserva la soberanía nacional, sino por el contrario quiere entregar la mitad de la renta petrolera al extranjero', evita una discusión democrática al tratar por todos los medios que no se lleve a cabo la consulta ciudadana sobre su reforma energética.
Orozco advirtió: 'no quieren la consulta, porque saben que la opinión pública es contraria a sus intereses de grupo'. Por ello, 'Calderón tiene miedo a que hable el pueblo'.
Por su parte, Miguel García Reyes precisó, con cifras, la trascendencia económico-social de PEMEX en el desarrollo del país -de cada peso, 40 centavos son de impuestos que el gobierno federal extrae de la paraestatal- y su aportación a la salud, educación, programas sociales, pago de deuda externa, combate a la pobreza y otros, no obstante que 'a la fecha no sabemos dónde quedaron más de 30 mil millones de dólares de excedentes petroleros'.
ENLACE A NOTA
Por: INFODEMEX
Mientras los países productores de petróleo recuperan el control de sus recursos estratégicos -Rusia, Venezuela, Irán, Argentina y otros- y promueven el desarrollo de una política de Estado en materia energética, el gobierno de facto de Felipe Calderón tiene prisa por concretar la apertura de Petróleos Mexicanos (PEMEX) en favor de trasnacionales 'voraces' de Estados Unidos y la Unión Europea, movido por intereses oligopólicos, pese a que los grupos de poder mexicanos sólo juegan un papel 'secundario'.
A la anterior conclusión llegaron el secretario de Relaciones Exteriores del 'gobierno legítimo', Gustavo Iruegas; el jurista y ex consejero del Instituto Federal Electoral Jaime Cárdenas; el presidente del Centro de Estudios Geopolíticos en Energía y Medio Ambiente, Miguel García Reyes, y Celeste Sáenz de Miera y José Manuel Orozco durante un foro sobre la reforma energética.
Los especialistas en el tema advirtieron que en estos momentos, en los que continúa en disputa la nación, la 'oligarquía, conformada por los muy ricos y su gerencia administrativa' encarnada en el gobierno de Calderón, en lugar de defender y promover los intereses de México desarrolla una 'política integracionista con fuerzas conservadoras de Estados Unidos y Europa'.
En ese proyecto 'entreguista', manifestó Orozco Garibay, no está el pueblo mexicano, la Constitución es pisoteada por la elite, se 'pervierten' las relaciones con el narco, se 'trafica con influencias' y la inequidad social es creciente.
'El crecimiento económico en el primer año de Calderón fue de 1.8 por ciento, mientras Venezuela crece 9 por ciento, Argentina siete, Brasil 12 y China 15. ¿Algo pasa? Y es que seguimos como colonia, pero con una dualidad de reyes -Estados Unidos y España-, con virreyes y una aristocracia que está entregando el país.'
De hecho, señaló Iruegas, el gobierno de facto de Calderón tiene prisa por entregar el patrimonio de la nación (los recursos energéticos) y el territorio nacional al convertirlo en área de defensa de Estados Unidos mediante la Iniciativa Mérida -recién aprobada por la Cámara de Representantes estadounidense- y la Alianza para la Seguridad y la Prosperidad de América del Norte, suscrita durante el gobierno de Vicente Fox.
'Como el gobierno de George W. Bush no admitió la integración que Fox buscaba mediante el acuerdo migratorio, sino que, por el contrario, levantó muros en la frontera, ahora Calderón trata de elevar la oferta con el patrimonio de la nación', subrayó Iruegas.
'Todo ello por intereses económicos, en los cuales los grupos de poder mexicanos juegan un papel secundario. Ellos entregan para que les den limosna', destacó, y señaló que sólo la fuerza del pueblo representa una alternativa.
Jaime Cárdenas advirtió que además de que el gobierno panista viola la Ley de Seguridad Nacional aprobada en 2005, 'porque no protege a la nación frente a amenazas y riesgos del extranjero, ni preserva la soberanía nacional, sino por el contrario quiere entregar la mitad de la renta petrolera al extranjero', evita una discusión democrática al tratar por todos los medios que no se lleve a cabo la consulta ciudadana sobre su reforma energética.
Orozco advirtió: 'no quieren la consulta, porque saben que la opinión pública es contraria a sus intereses de grupo'. Por ello, 'Calderón tiene miedo a que hable el pueblo'.
Por su parte, Miguel García Reyes precisó, con cifras, la trascendencia económico-social de PEMEX en el desarrollo del país -de cada peso, 40 centavos son de impuestos que el gobierno federal extrae de la paraestatal- y su aportación a la salud, educación, programas sociales, pago de deuda externa, combate a la pobreza y otros, no obstante que 'a la fecha no sabemos dónde quedaron más de 30 mil millones de dólares de excedentes petroleros'.
ENLACE A NOTA
6/18/2008
DEFENDER A PEMEX CONTRA LA OLA PRIVATIZADORA EN AL II
Petroleras estatales en América Latina: Entre la transnacionalización y la integración (Parte II - Final)
Diego Mansilla
Argenpress
Estas no fueron las únicas transformaciones que sufrió Petrobras a partir de la década de los noventa. Desde la segunda mitad de la década, Petrobras comenzó a utilizar las privatizaciones y desregulaciones de los países de Latinoamérica para cambiar su estrategia de transnacionalización. La brasilera aumentó su inversión internacional (aunque siempre más pequeña a la realizada en Brasil) y la concentró en la región, al tiempo que sumaba nuevos segmentos (como la refinación, petroquímica, comercialización de combustibles, generación eléctrica o distribución y transporte de gas natural). El crecimiento fue tan importante que se transformó en la octava transnacional del mundo perteneciente a un país en desarrollo, la tercera de América Latina y la primera de Brasil, con operaciones en los 5 continentes.
De esta manera, las inversiones de Petrobras en el exterior en general, y en América Latina en particular, comenzaron a crecer año a año. Pero a diferencia de las inversiones externas previas en asociaciones y concesiones petroleras (contando en 1997 con operaciones en 9 países entre ellos Argentina, Bolivia, Ecuador, Estados Unidos, Reino Unido y Angola), Petrobras comenzó a adquirir empresas en diferentes sectores de la cadena energética. Así fue como compró activos en distribución de gas natural en Uruguay y Bolivia, o petroquímica en Argentina.
Sin embargo, la posición de Petrobras en Latinoamérica cambió drásticamente entre 1999 y 2002, transformándose de esta manera en la principal empresa transnacional integrada en la región, superando a Repsol y a las grandes petroleras internacionales.
En Bolivia, Petrobras intervino en la privatización de las dos refinerías bolivianas, la red de poliductos y de distribución. Además adquirió participación en los megayacimientos de San Alberto y San Antonio, siendo operador en ambos casos. Estos yacimientos son los que extraen la mayor parte del gas natural que se exporta a Brasil (4).
En el año 2000, Petrobras realiza su entrada como agente importante en el mercado argentino. Mediante un intercambio de activos con Repsol (que debía disminuir su participación en el mercado para recibir la autorización de comprar YPF S.A.), adquirió la red de estaciones de servicio EG3 (700 estaciones) y una refinería en Bahía Blanca a cambio del 10% del yacimiento brasilero de Albacorta Leste, el 30% de una refinería y 250 estaciones de servicio en Brasil. De esta manera, Petrobras obtuvo el 12% del mercado argentino de naftas.
Finalmente en el año 2002, consolida su posición internacional al comprar el 59% de Pecom Energía del conglomerado Pérez Companc(5). Pecom era, a esa altura, la principal empresa independiente de Latinoamérica con actividades tanto en hidrocarburos como en transporte y distribución de gas y generación de electricidad. Pérez Companc había utilizado las privatizaciones para adquirir a precios irrisorios los activos estatales, como el resto de la ´patria contratista´, en tanto socio de compañías extranjeras y bancos internacionales. A diferencia de otras, no solo conservó esta posición sino que participó activamente en las privatizaciones de los países latinoamericanos. Así es como, por ejemplo, fue parte de la 'capitalización' de YPFB boliviana.
La capitalización fue el modelo elegido para entregar a manos privadas, sin costo alguno, los activos de la petrolera estatal boliviana divididos en dos empresas (Andina y Chaco). La ley de capitalización ordenó valuar estas dos empresas y entregar el 50% de las acciones a las empresas que comprometan inversiones por igual monto. El restante 50% pasó a manos de las administradoras de fondo de jubilación (manejadas por bancos internacionales).
Con esta compra Petrobras se transformó en una gran participante en todos los sectores del mercado energético argentino: es 3º petrolera por reservas de petróleo y gas, tiene el 25% del mercado de naftas (con 2 refinerías y el 50% de otra), es una de las principales petroquímicas, tiene el 6,5% de la generación eléctrica por la central Genelba y las hidroeléctricas Piedra del Aguila y Pichi Picún Leufú, el 25% del transporte de electricidad (que vendió este año a Enarsa) y una importante participación en TGS (Transportadora Gas del Sur) y en la distribuidora Edesur.
En el año 2005, Petrobras compró parte de lo activos de la anglo-holandesa Royal Dutch Shell (que se retiró de gran parte de Latinoamérica). Gracias a esto, la brasilera obtuvo operaciones en Colombia, Paraguay y Uruguay. Recientemente, se quiso hacer con los activos de Repsol en Chile y es una de las más firmes oferentes para la red de comercialización de Esso en Argentina.
En el 2007 Petrobras firmó con Repsol y la estatal Enarsa la concesión de dos áreas de exploración offshore (ENARSA 1 y ENARSA 2) en el mar argentino, manteniendo el 30% de la primera y el 35% de la restante (siendo además el operador). A diferencia de las concesiones en suelo brasilero, estos contratos se firmaron sin licitación alguna y la estatal argentina mantiene la minoría accionaria en ambos (6). Además, Petrobras ganó una licitación para los yacimientos gasíferos de Glencross y Estancia Chiripa en la provincia de Santa Cruz.
Sin embargo, según el plan de inversiones de los próximos años, América Latina no es la principal receptora de capital ya que será superada por las mismas que se concentrarán en Estados Unidos.
Como se observará, Petrobras ha llevado adelante una verdadera estrategia de internacionalización de sus negocios. Pero esta estrategia se realizó sin descuidar su mercado interno y su objetivo del autoabastecimiento. Así es como a pesar de su gran expansión internacional, las inversiones fuera de Brasil apenas superan el 20% del total de las inversiones de la empresa. Si bien existieron adquisiciones en casi todo el mundo (sobresalen la compra de una refinería en Japón a Exxon y del 50% de otra en Pasadena, Texas y operaciones de extracción en Africa Occidental), sus operaciones se centraron en diversificar sus activos en toda América Latina. Cuando se observa su comportamiento en cada una de esas empresas, su actuación no dista mucho del resto de las transnacionales que funcionan en cada país (7).
Por ejemplo, Petrobras Energía S.A. (su subsidiaria que agrupa las operaciones en Argentina, Bolivia, Ecuador, Perú y Venezuela) acumuló un aumento de su utilidad entre 2003 y 2006 del 265%. En el mismo período, Petrobras apenas aumentó su ganancia un 45%, a pesar de haber ampliado su valor de mercado un 164% en el mismo período. Sin embargo, en Argentina, de donde Petrobras Energía extrae el 60% del petróleo y el 83% del gas, las reservas de petróleo cayeron un 30% desde 2003 a 2006. En este período, según datos de la Secretaría de Energía, la empresa realizó 256 pozos de explotación para aumentar la extracción de las reservas existentes, mientras que perforó apenas 5 pozos de exploración para buscar nuevas reservas. Es decir, a pesar de lograr gran aumento de sus utilidades, Petrobras no realizó inversiones de riesgo para garantizar el abastecimiento futuro sino que se limitó a aumentar la extracción de las reservas que habían sido descubiertas por YPF. Todo esto considerando que es la extracción de petróleo y gas lo que genera las ganancias de la empresa (que compensa las pérdidas de otras áreas).
En Ecuador, además de adeudar impuestos por casi 100 millones de dólares, Petrobras fue la principal empresa en oponerse a la decisión del gobierno de aumentar la participación estatal en las ganancias extraordinarias de las petroleras. Hasta intervino en el caso el canciller brasilero, Celso Amorim, para comunicar la 'preocupación del presidente Lula Da Silva'. Una acción como ésta no fue realizada por las petroleras norteamericanas, francesas, españolas y chinas que operan en Ecuador.
Es en Bolivia donde pueden encontrarse diferencias en el comportamiento de Petrobras con respecto al resto de las petroleras que operan en el país. No porque en este país la estatal brasilera privilegie la integración sino que sus operaciones están dirigidas a asegurar gas natural al mercado interno brasilero. Más allá de la compra de las dos refinerías bolivianas (que fueron recompradas por YPFB a valores mucho mayores a los abonados por Petrobras, por lo que ésta obtuvo cuantiosas ganancias), todos sus activos están orientados al mercado brasilero. Si bien no tiene mayoría accionaria de las reservas, conserva el control operacional de los megayacimientos que garantizan la exportación así como también participa de la propiedad de los gasoductos internacionales que unen Bolivia y Brasil. Tal es así que Petrobras se mantuvo ajeno a los planes de buscar mercado a las reservas bolivianas en Norteamérica. A pesar de que los proyectos de exportación de GNL (gas natural licuado) vía Chile o Perú (con sinergias con sus operaciones en dicho país) quizás hubieran significado mayores ganancias, Petrobras privilegió el abastecimiento del mercado brasilero por sobre la rentabilidad. Luego del decreto de nacionalización de los hidrocarburos en Bolivia, Petrobras amenazó con no realizar nuevas inversiones, revirtiendo su posición por gestión personal del presidente Da Silva. Sin embargo, en varias oportunidades la empresa ha planteado que el objetivo de sus inversiones es abastecer con gas a Brasil.
Venezuela: El gigante petrolero en busca de mercados
La historia petrolera moderna de Venezuela se remonta a 1912(8), fecha en que fue perforado el primer pozo y desde un comienzo se convirtió en una potencia mundial. Para 1928 Venezuela era el primer exportador de petróleo del mundo, desplazando a México y el segundo extractor después de Estados Unidos. Recién fue superado como mayor exportador en 1970 por Arabia Saudita, Irán e Irak, manteniéndose como uno de los mayores comercializadores del mundo (8º en el mundo con el 4% de la extracción mundial) y miembro fundador de la OPEP. Es, por lejos, la mayor potencia energética de Latinoamérica. Además, es el país que más depende de la industria petrolera de la región (representa cerca del 75% de las exportaciones y 50% de los ingresos fiscales).
Desde el principio, la industria petrolera estaba en manos extranjeras (mayormente norteamericanas) y el Estado obtenía una limitada porción de la renta. La primera gran reforma fue en 1943, fecha en que se sanciona la Ley de Hidrocarburos donde se otorga más poder al gobierno y un reparto de las ganancias del 50:50. En 1975 el petróleo venezolano fue nacionalizado, en el marco de la nacionalización de las reservas petroleras que realizaron los países de la OPEP en la década del 70. El 1º de enero de 1976 fue creada Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) como empresa comercial con el Estado como único accionista, para operar el monopolio petrolero. PDVSA exporta la mayor parte del petróleo extraído, refinando una parte y exportando los subproductos. El consumo interno representa una parte muy menor de las operaciones de la estatal y del que casi no obtiene ganancias, vendiendo las naftas internamente a precios de costo.
PDVSA no fue una 'clásica' empresa estatal ya que en varias oportunidades mostró cierto grado de autonomía en sus decisiones, con problemas de coordinación con el gobierno venezolano. Por ejemplo, durante la década del 80, la petrolera decidió no mantener reservas líquidas y gastar todo el dinero disponible para evitar ganancias que serían 'apropiadas' y 'despilfarradas' por el gobierno. En ese plan se puede comprender la primera internacionalización de PDVSA con la compra del 50% de la refinería alemana Veba Oel. En parte esta 'autonomía relativa' se explica porque la línea jerárquica de PDVSA se mantuvo luego de la nacionalización (con la cual nunca estuvo de acuerdo)(9).
En 1989, luego de la crisis de la deuda que sufrió Venezuela, el presidente Andrés Pérez firmó con el FMI y el Banco Mundial la primera tanda de 'ajustes', al igual que el resto de los países de la región. PDVSA fue uno de los primeros objetivos de las reformas neoliberales. Como mejor ejemplo de esto, no hace falta más que remarcar que al frente de la petrolera estatal fue puesto un empresario y ex senador ampliamente contrario a la administración estatal de los recursos. Según el presidente de PDVSA, Venezuela debía abandonar la OPEP y unirse a la AIE (agencia energética de los países desarrollados importadores de energía)(10).
A partir de 1990, se rompe el monopolio estatal mediante una ´nueva interpretación´ de la Ley de Nacionalización, permitiendo a PDVSA formar asociaciones con empresas privadas. De esta manera se firmaron hasta el año 2000, treinta y seis 'Convenios de Servicios Operativos' en campos en explotación con una extracción de 500 mil barriles por día (un 17% de la extracción total). A medida que avanzó la década, los convenios resultaron meras concesiones con derecho a comercializar el crudo, aun cuando seguían figurando como convenios operativos. Se crearon además Asociaciones Estratégicas para la explotación en la Franja de Orinoco (extrayendo un 14% del total) y contratos de exploración de nuevas reservas. De esta manera se logró disminuir el poder de decisión estatal en la industria petrolera, permitiendo el ingreso de empresas extranjeras y bajando a su vez la participación estatal en la renta petrolera. Nuevamente es importante recalcar el papel de parte de la alta dirigencia de PDVSA como propulsora de las reformas pro-petroleras extranjeras. Sin ir más lejos, Luis Giusti presidente de PDVSA durante 1994-1999, actualmente es director de Shell y asesor energético de George W. Bush.
Sin embargo, a partir del año 2002 esta política de privatización indirecta de PDVSA empezó a revertirse. En enero de 2002 entró en vigencia la Ley Orgánica de Hidrocarburos. Esta ley presenta un retroceso de las medidas neoliberales implementadas desde 1989, ya que exige que en todas las actividades primarias del sector petrolero, la estatal PDVSA cuente con el control operativo y la mayoría accionaria. De un máximo del 35% en las asociaciones y convenios operativos, PDVSA deberá poseer, por lo menos, el 51% de las empresas mixtas que operan en suelo venezolano. Se cambia además la conformación de la recaudación petrolera, aumentando las regalías y bajando los impuestos sobre las ganancias, por lo que se restringen las posibilidades de evadir o eludir impuestos mediante 'contabilidad creativa' (tanto para las petroleras privadas como para PDVSA). No se reniega de la inversión extranjera, pero se la ubica en un lugar complementario a la inversión estatal, siendo PDVSA quien toma las decisiones.
En el año 2005 se declararon ilegales los 32 convenios operativos, migrándolos a empresas mixtas con mayoría de PDVSA. Lo mismo se realizó en el 2006 con las asociaciones estratégicas de la Faja del Orinoco. En ambos casos, la mayor parte de las petroleras internacionales aceptaron la transformación y las condiciones de PDVSA. Sólo la italiana Eni, la francesa Total y las norteamericanas Conocco y Exxon Mobil rechazaron esta migración (las primeras de convenios operativos y las restantes de asociaciones estratégicas) por lo que PDVSA debió indemnizarlas y tomar el 100% de las actividades.
Estas reformas no fueron ´fáciles´ en absoluto sino que debieron afrontar grandes rechazos y confrontaciones políticas. En el año 2002, el gobierno de Chávez decidió realizar un cambio en la cúpula de PDVSA para garantizar que la empresa responda a los intereses del gobierno nacional, que como se ha mencionado no siempre ocurría. El 11 de abril de ese año, en el marco de una serie de paros nacionales en rechazo a los cambios en PDVSA, Venezuela vivió un golpe cívico-militar que destituyó a Chávez y fue rápidamente respaldado por Estados Unidos y España. El gobierno de facto anuló la Ley Orgánica de Hidrocarburos y nombró al frente de PDVSA al antiguo gerente, removido de su cargo por oponerse a dicha ley del gobierno venezolano. Finalmente, gracias al fuerte reclamo popular y la presión internacional, el 14 de abril Chávez fue liberado y repuesto como presidente de Venezuela.
En diciembre de 2002, la lucha por el control de PDVSA entre el gobierno y la gerencia de la empresa llegó a su punto culmine con la paralización casi total de las operaciones por casi tres meses. Más que un paro, se trató de un lock-out patronal (o Sabotaje Petrolero, como se lo llamó en Venezuela). La recuperación del 'estado de emergencia' recién fue declarada el 31 de marzo de 2003, con la renuncia o expulsión de gran parte de los empleados, incluyendo a casi la totalidad de los mandos gerenciales. Sin embargo, PDVSA debió pasar mucho tiempo antes de poder recuperarse realmente del duro golpe recibido (y serán necesarias décadas en el caso del capital humano en las gerencias profesionales). Dada la dependencia de la economía venezolana al petróleo, este paro petrolero generó una pérdida del PBI del 15,8 % durante el cuarto trimestre de 2002, y de 24,9%, durante el primer trimestre de 2003(11).
La 'nueva PDVSA' conjuntamente con sus subsidiarias, además de reportar directamente al gobierno, mantiene un importante rol social, tal como indica la propia Ley Orgánica de Hidrocarburos de 2002. Según lo informado por PDVSA, la empresa ha aportado al desarrollo social de Venezuela más de 7.200 millones de dólares en salud, educación, transporte público, vivienda e infraestructura. Las principales herramientas fueron el Fondo para el Desarrollo Económico y Social del País (Fondespa), y las 'misiones sociales' que incluyen planes de alfabetización, de educación superior, alimentación, desarrollo de minería y tecnología, entre otros.
De la transnacionalización por mercados a la integración regional
Para explicar algunas decisiones de PDVSA, son necesarias ciertas consideraciones sobre las características del crudo venezolano. El petróleo no es una sustancia homogénea sino que se trata de una ´solución de hidrocarburos´ con diferentes propiedades. El petróleo de Venezuela es ´pesado´ por su elevado grado de viscosidad y alto contenido de azufre. Esto provoca que para su eficiente destilación sean necesarias inversiones específicas y mayores costos que en el caso de los petróleos más ´livianos´ y con bajo azufre (o ´dulces´), como los de Arabia Saudita o el Golfo Pérsico. Esos mayores costos son la razón por la cual el petróleo venezolano tiene un precio menor al WTI de Estados Unidos o al petróleo de Arabia Saudita. La diferencia de precios y costos se hace más evidente con los volúmenes de petróleo ´extra-pesado´ extraídos de la Franja del Orinoco (donde Venezuela espera certificar las mayores reservas petrolíferas del mundo).
Por tanto, las refinadoras que quieren operar con crudo venezolano tienden a necesitar contratos de largo plazo para garantizarse un abastecimiento que permita amortizar las inversiones necesarias para la destilación eficiente de crudo pesado. Asimismo, PDVSA realiza la mayor parte de sus operaciones de venta por contrato y no acude al mercado ´spot´ (es decir de corto plazo) ya que no todas las refinerías están preparadas para recibir su crudo.
Con reservas abundantes y dificultades para la realización del crudo extraído, PDVSA optó desde la década del 80 llevar adelante una estrategia de extranjerización en busca de mercados, además de aumentar fuertemente la capacidad interna de refinamiento para superar las restricciones del crudo venezolano mediante la exportación de subproductos.
De esta manera, en 1986, PDVSA compra el 50% de la norteamericana CITGO. En 1990, realiza la compra del resto, siendo desde entonces el único propietario de la petrolera. Por intermedio de CITGO, PDVSA opera en Estados Unidos 8 refinerías y 13.500 estaciones de servicio, lo que representa el 10% del enorme mercado norteamericano de combustibles y es el mayor proveedor de la petroquímica. CITGO además de garantizar el acceso al mercado norteamericano, genera cuantiosas ganancias al participar en el rentable negocio de la refinación (en el 2006 repartió dividendos a PDVSA por 870 millones de dólares más 1.400 millones por la venta de una refinería).
Gracias a las inversiones en busca de mercados seguros para colocar su crudo, PDVSA actualmente tiene apenas el 45% de su capacidad de refinación en Venezuela, estando la mayor en el exterior. Además de Estados Unidos (que representa el 25% de su capacidad de refinación) la estatal venezolana opera en el Caribe (20% de la capacidad de refinación) en Islas Vírgenes y Antillas Holandesas con destino al mercado norteamericano. Dentro de Europa, tiene el 50% de Ruhr Oel en Alemania, en sociedad con la BP, con 4 refinerías (10% de su capacidad de refinación). Sin embargo, las refinerías europeas no reciben crudo venezolano sino ruso, por menores costos.
La inversión de PDVSA hacia los países desarrollados fue, según la CEPAL, de 6.500 millones de dólares entre 1983 y 2002, transformándose en uno de los mayores flujos internacionales de capital en dirección sur-norte (12).
En América Latina, la presencia de PDVSA es totalmente distinta. Hasta la llegada a la presidencia de Hugo Chávez, Latinoamérica no figuraba como uno de los objetivos de la petrolera que había centralizado sus operaciones en los países desarrollados (principalmente en Estados Unidos). Luego del año 2000, PDVSA se transformó en parte importante de los planes de integración energética de la región, comandados por el gobierno venezolano. Así es como se planteó la creación de 4 empresas regionales para promover la integración en América Latina: Petrocaribe, Petroandina, Petrosur y Petroamérica como proyecto unificador de las otras tres en el marco del ALBA. Lo mismo puede decirse del Gasoducto del Sur que uniría Venezuela, Brasil y Argentina. Sin embargo, por diversos problemas de orden más político que técnico, la única de estas iniciativas regionales que tiene una existencia real, más allá de declaraciones firmadas, es Petrocaribe. Esta experiencia puede ejemplificar los objetivos de integración de PDVSA para con el resto de Latinoamérica.
Petrocaribe es, según la propia PDVSA, 'un Acuerdo de Cooperación Energética con el fin de resolver las asimetrías en el acceso a los recursos energéticos, por la vía de un nuevo esquema de intercambio favorable, equitativo y justo entre los países de la región caribeña' (13). Creada en 2005, actualmente la forman 16 países del Caribe que dependen del petróleo importado y, por su pequeño tamaño, no representan un mercado para la producción venezolana. Uno de los objetivos del acuerdo es permitir el acceso del petróleo venezolano directamente a estos países sin la intermediación de petroleras internacionales (lo que genera un ahorro en divisas importante). De acuerdo a las necesidades energéticas, PDVSA se compromete a entregar un monto fijo a cada país. Además, se brindan grandes beneficios financieros sobre el importe de la deuda petrolera (financiando a largo plazo desde el 5% al 50% de la factura con un interés del 1%), permitiéndoles a los países el pago del petróleo con bienes y servicios.
Mientras Petroamérica termina de tomar forma, PDVSA cuenta con operaciones en diversos países de Latinoamérica, manteniendo como base el abastecimiento del mercado interno. Así es como PDVSA firmó acuerdos con Paraguay, Uruguay y Cuba que incluyen la reforma de las antiguas refinerías de las petroleras estatales (Villa Elisa, La Teja y Cienfuegos, respectivamente) para permitirles la destilación de petróleo pesado, garantizando el abastecimiento futuro con producción venezolana. Mientras tanto, se venden subproductos a un menor precio.
En Argentina, el gobierno venezolano y PDVSA tienen varios acuerdos firmados (fundamentalmente con la estatal Enarsa) que incluyeron la construcción de barcos petroleros, el fomento de exportaciones argentinas (maquinaria agrícola, alimentos, etc.), el abastecimiento de fuel-oil venezolano, el intercambio de tecnología en GNC (para incentivar el reemplazo de nafta por gas natural vehicular) y el proyecto conjunto de ingresar en el mercado de distribución argentino. Asimismo, Enarsa opera como socia de la venezolana en la exploración del bloque Ayacucho 6 de la Franja del Orinoco. Actualmente, PDVSA controla la Petrolera del Cono Sur (en sociedad con la uruguaya ANCAP) que cuenta con el 2% del mercado de distribución de naftas y apenas existen 2 estaciones de servicio con bandera 'Enarsa/PDVSA'.
En Brasil, luego de una serie de complicaciones políticas, se está construyendo una refinería en sociedad con Petrobras. La nueva destilería, ubicada en Pernambuco en el nordeste brasilero, estará preparada para destilar crudo pesado y recibirá por lo menos el 50% de sus necesidades de petróleo venezolano. A cambio, Petrobras participa en la Franja del Orinoco(14). En Bolivia, además de brindar asesoramiento técnico a la nueva YPFB y comprometer el envío de crudo y diesel, se creó una empresa mixta entre la estatal boliviana y la venezolana para la búsqueda de reservas en suelo boliviano.
Como se observa, PDVSA carece de una estrategia de transnacionalización hacia América Latina ya que sus activos externos se encuentran ubicados en los países desarrollados (principalmente Estados Unidos). Como se mencionó, al contar con grandes reservas de petróleo pesado, la empresa debió garantizar la demanda para su producción. Si bien en los últimos años las filiales externas reportan dividendos a su casa matriz, anteriormente PDVSA no recibió ganancia alguna de estas operaciones. El objetivo primordial era la entrada directa al mercado norteamericano para colocar el crudo extraído.
En vez de realizar inversiones comprando empresas (toda la inversión contabilizada por PDVSA en Latinoamérica se trata de los montos financiados de la factura petrolera), Venezuela ha apostado a la integración energética para ingresar en el mercado latinoamericano. Mediante acuerdos entre gobiernos y otorgando facilidades, Venezuela ha logrado encontrar mercado a la producción de PDVSA como parte de su política exterior. Esto sólo pudo ser posible luego de la alineación de la conducción de la empresa estatal con los objetivos del gobierno venezolano. Si bien en la actualidad los volúmenes involucrados en este comercio entre petroleras estatales es bajo con respecto a la extracción de PDVSA, la intención de la empresa es aumentar estos intercambios. Hace falta mucho camino para que Latinoamérica reemplace a Estados Unidos como principal mercado del petróleo venezolano.
Es claro que en las iniciativas como Petrocaribe o los acuerdos con Uruguay y Argentina (que permiten el ingreso de Enarsa y ANCAP a las reservas venezolanas, sin ninguna necesidad ni económica ni financiera) no buscan maximizar la rentabilidad de la empresa. Esto no significa que Venezuela no recibe nada, sino que la contrapartida no se traduce en ganancias de PDVSA, como la tecnología de gas natural vehicular o los médicos que envía Cuba para mejorar la atención sanitaria. Paralelamente, la petrolera obtiene mercados a largo plazo, lo que le permite bajar la dependencia de la demanda norteamericana y la adopción de gas natural vehicular permitirá aumentar las rentables exportaciones de naftas.
Conclusiones
En este trabajo se describió rápidamente la historia y actualidad de las dos mayores petroleras estatales latinoamericanas y su relación con el resto de la región. Se descubre que, si bien ambas experimentan una estrategia de transnacionalización (sobre todo después de la década de los 80), los objetivos son totalmente distintos. En una primera etapa, mientras que PDVSA sale a garantizarse mercados para su petróleo pesado en los países centrales, Petrobras busca reservas en países petroleros tradicionales y en Latinoamérica, para abastecer a su deficitario mercado interno. Luego, a partir del cambio de siglo, Venezuela comienza a retirar fondos de los países centrales para su desarrollo interno al tiempo que apuesta al diálogo entre gobiernos para avanzar en la integración energética y conseguir mercados para PDVSA como parte de su política exterior. Petrobras, en cambio, realiza una integración vertical de sus operaciones internacionales mediante compras de empresas energéticas latinoamericanas en sectores tan diversos como la generación eléctrica, la petroquímica y la distribución de domiciliaria de gas y electricidad al tiempo que aumenta su posición en el mercado de naftas. Sin desestimar su inversión interna (que le permitió encontrar grandes reservas y lograr el autoabastecimiento en 2006), Petrobras se transformó en poco tiempo en una empresa transnacional integrada altamente rentable, cuyo accionar difícilmente se diferencie del resto de las petroleras internacionales.
Estas diferentes estrategias no son casuales, sino que dependen de diferencias estructurales, históricas, económicas y políticas. Mientras que Brasil es la gran potencia industrial de Latinoamérica, donde el petróleo es sólo un insumo estratégico, en Venezuela la economía entera depende de la industria petrolera. Además, la voluntad política del gobierno de Chávez es avanzar en procesos de integración como el ingreso de Venezuela al MERCOSUR y la creación del ALBA.
Esta política de integración trae aparejada una serie de problemas. PDVSA realiza acuerdos sólo con petroleras estatales pero en la región, la mayor parte de los países carecen de una petrolera fuerte. Argentina no es dueña de YPF (Enarsa carece de existencia real) y Bolivia recién está en vías de recuperar YPFB. Por tanto, Petrobras es vital para las intenciones de integración energética de Venezuela. Sin embargo, este tipo de acuerdos no es el principal objetivo de la brasilera que, fronteras afuera de su país, se comporta como las mismas empresas internacionales que esta integración busca desplazar.
ENLACE A NOTA
Diego Mansilla
Argenpress
Estas no fueron las únicas transformaciones que sufrió Petrobras a partir de la década de los noventa. Desde la segunda mitad de la década, Petrobras comenzó a utilizar las privatizaciones y desregulaciones de los países de Latinoamérica para cambiar su estrategia de transnacionalización. La brasilera aumentó su inversión internacional (aunque siempre más pequeña a la realizada en Brasil) y la concentró en la región, al tiempo que sumaba nuevos segmentos (como la refinación, petroquímica, comercialización de combustibles, generación eléctrica o distribución y transporte de gas natural). El crecimiento fue tan importante que se transformó en la octava transnacional del mundo perteneciente a un país en desarrollo, la tercera de América Latina y la primera de Brasil, con operaciones en los 5 continentes.
De esta manera, las inversiones de Petrobras en el exterior en general, y en América Latina en particular, comenzaron a crecer año a año. Pero a diferencia de las inversiones externas previas en asociaciones y concesiones petroleras (contando en 1997 con operaciones en 9 países entre ellos Argentina, Bolivia, Ecuador, Estados Unidos, Reino Unido y Angola), Petrobras comenzó a adquirir empresas en diferentes sectores de la cadena energética. Así fue como compró activos en distribución de gas natural en Uruguay y Bolivia, o petroquímica en Argentina.
Sin embargo, la posición de Petrobras en Latinoamérica cambió drásticamente entre 1999 y 2002, transformándose de esta manera en la principal empresa transnacional integrada en la región, superando a Repsol y a las grandes petroleras internacionales.
En Bolivia, Petrobras intervino en la privatización de las dos refinerías bolivianas, la red de poliductos y de distribución. Además adquirió participación en los megayacimientos de San Alberto y San Antonio, siendo operador en ambos casos. Estos yacimientos son los que extraen la mayor parte del gas natural que se exporta a Brasil (4).
En el año 2000, Petrobras realiza su entrada como agente importante en el mercado argentino. Mediante un intercambio de activos con Repsol (que debía disminuir su participación en el mercado para recibir la autorización de comprar YPF S.A.), adquirió la red de estaciones de servicio EG3 (700 estaciones) y una refinería en Bahía Blanca a cambio del 10% del yacimiento brasilero de Albacorta Leste, el 30% de una refinería y 250 estaciones de servicio en Brasil. De esta manera, Petrobras obtuvo el 12% del mercado argentino de naftas.
Finalmente en el año 2002, consolida su posición internacional al comprar el 59% de Pecom Energía del conglomerado Pérez Companc(5). Pecom era, a esa altura, la principal empresa independiente de Latinoamérica con actividades tanto en hidrocarburos como en transporte y distribución de gas y generación de electricidad. Pérez Companc había utilizado las privatizaciones para adquirir a precios irrisorios los activos estatales, como el resto de la ´patria contratista´, en tanto socio de compañías extranjeras y bancos internacionales. A diferencia de otras, no solo conservó esta posición sino que participó activamente en las privatizaciones de los países latinoamericanos. Así es como, por ejemplo, fue parte de la 'capitalización' de YPFB boliviana.
La capitalización fue el modelo elegido para entregar a manos privadas, sin costo alguno, los activos de la petrolera estatal boliviana divididos en dos empresas (Andina y Chaco). La ley de capitalización ordenó valuar estas dos empresas y entregar el 50% de las acciones a las empresas que comprometan inversiones por igual monto. El restante 50% pasó a manos de las administradoras de fondo de jubilación (manejadas por bancos internacionales).
Con esta compra Petrobras se transformó en una gran participante en todos los sectores del mercado energético argentino: es 3º petrolera por reservas de petróleo y gas, tiene el 25% del mercado de naftas (con 2 refinerías y el 50% de otra), es una de las principales petroquímicas, tiene el 6,5% de la generación eléctrica por la central Genelba y las hidroeléctricas Piedra del Aguila y Pichi Picún Leufú, el 25% del transporte de electricidad (que vendió este año a Enarsa) y una importante participación en TGS (Transportadora Gas del Sur) y en la distribuidora Edesur.
En el año 2005, Petrobras compró parte de lo activos de la anglo-holandesa Royal Dutch Shell (que se retiró de gran parte de Latinoamérica). Gracias a esto, la brasilera obtuvo operaciones en Colombia, Paraguay y Uruguay. Recientemente, se quiso hacer con los activos de Repsol en Chile y es una de las más firmes oferentes para la red de comercialización de Esso en Argentina.
En el 2007 Petrobras firmó con Repsol y la estatal Enarsa la concesión de dos áreas de exploración offshore (ENARSA 1 y ENARSA 2) en el mar argentino, manteniendo el 30% de la primera y el 35% de la restante (siendo además el operador). A diferencia de las concesiones en suelo brasilero, estos contratos se firmaron sin licitación alguna y la estatal argentina mantiene la minoría accionaria en ambos (6). Además, Petrobras ganó una licitación para los yacimientos gasíferos de Glencross y Estancia Chiripa en la provincia de Santa Cruz.
Sin embargo, según el plan de inversiones de los próximos años, América Latina no es la principal receptora de capital ya que será superada por las mismas que se concentrarán en Estados Unidos.
Como se observará, Petrobras ha llevado adelante una verdadera estrategia de internacionalización de sus negocios. Pero esta estrategia se realizó sin descuidar su mercado interno y su objetivo del autoabastecimiento. Así es como a pesar de su gran expansión internacional, las inversiones fuera de Brasil apenas superan el 20% del total de las inversiones de la empresa. Si bien existieron adquisiciones en casi todo el mundo (sobresalen la compra de una refinería en Japón a Exxon y del 50% de otra en Pasadena, Texas y operaciones de extracción en Africa Occidental), sus operaciones se centraron en diversificar sus activos en toda América Latina. Cuando se observa su comportamiento en cada una de esas empresas, su actuación no dista mucho del resto de las transnacionales que funcionan en cada país (7).
Por ejemplo, Petrobras Energía S.A. (su subsidiaria que agrupa las operaciones en Argentina, Bolivia, Ecuador, Perú y Venezuela) acumuló un aumento de su utilidad entre 2003 y 2006 del 265%. En el mismo período, Petrobras apenas aumentó su ganancia un 45%, a pesar de haber ampliado su valor de mercado un 164% en el mismo período. Sin embargo, en Argentina, de donde Petrobras Energía extrae el 60% del petróleo y el 83% del gas, las reservas de petróleo cayeron un 30% desde 2003 a 2006. En este período, según datos de la Secretaría de Energía, la empresa realizó 256 pozos de explotación para aumentar la extracción de las reservas existentes, mientras que perforó apenas 5 pozos de exploración para buscar nuevas reservas. Es decir, a pesar de lograr gran aumento de sus utilidades, Petrobras no realizó inversiones de riesgo para garantizar el abastecimiento futuro sino que se limitó a aumentar la extracción de las reservas que habían sido descubiertas por YPF. Todo esto considerando que es la extracción de petróleo y gas lo que genera las ganancias de la empresa (que compensa las pérdidas de otras áreas).
En Ecuador, además de adeudar impuestos por casi 100 millones de dólares, Petrobras fue la principal empresa en oponerse a la decisión del gobierno de aumentar la participación estatal en las ganancias extraordinarias de las petroleras. Hasta intervino en el caso el canciller brasilero, Celso Amorim, para comunicar la 'preocupación del presidente Lula Da Silva'. Una acción como ésta no fue realizada por las petroleras norteamericanas, francesas, españolas y chinas que operan en Ecuador.
Es en Bolivia donde pueden encontrarse diferencias en el comportamiento de Petrobras con respecto al resto de las petroleras que operan en el país. No porque en este país la estatal brasilera privilegie la integración sino que sus operaciones están dirigidas a asegurar gas natural al mercado interno brasilero. Más allá de la compra de las dos refinerías bolivianas (que fueron recompradas por YPFB a valores mucho mayores a los abonados por Petrobras, por lo que ésta obtuvo cuantiosas ganancias), todos sus activos están orientados al mercado brasilero. Si bien no tiene mayoría accionaria de las reservas, conserva el control operacional de los megayacimientos que garantizan la exportación así como también participa de la propiedad de los gasoductos internacionales que unen Bolivia y Brasil. Tal es así que Petrobras se mantuvo ajeno a los planes de buscar mercado a las reservas bolivianas en Norteamérica. A pesar de que los proyectos de exportación de GNL (gas natural licuado) vía Chile o Perú (con sinergias con sus operaciones en dicho país) quizás hubieran significado mayores ganancias, Petrobras privilegió el abastecimiento del mercado brasilero por sobre la rentabilidad. Luego del decreto de nacionalización de los hidrocarburos en Bolivia, Petrobras amenazó con no realizar nuevas inversiones, revirtiendo su posición por gestión personal del presidente Da Silva. Sin embargo, en varias oportunidades la empresa ha planteado que el objetivo de sus inversiones es abastecer con gas a Brasil.
Venezuela: El gigante petrolero en busca de mercados
La historia petrolera moderna de Venezuela se remonta a 1912(8), fecha en que fue perforado el primer pozo y desde un comienzo se convirtió en una potencia mundial. Para 1928 Venezuela era el primer exportador de petróleo del mundo, desplazando a México y el segundo extractor después de Estados Unidos. Recién fue superado como mayor exportador en 1970 por Arabia Saudita, Irán e Irak, manteniéndose como uno de los mayores comercializadores del mundo (8º en el mundo con el 4% de la extracción mundial) y miembro fundador de la OPEP. Es, por lejos, la mayor potencia energética de Latinoamérica. Además, es el país que más depende de la industria petrolera de la región (representa cerca del 75% de las exportaciones y 50% de los ingresos fiscales).
Desde el principio, la industria petrolera estaba en manos extranjeras (mayormente norteamericanas) y el Estado obtenía una limitada porción de la renta. La primera gran reforma fue en 1943, fecha en que se sanciona la Ley de Hidrocarburos donde se otorga más poder al gobierno y un reparto de las ganancias del 50:50. En 1975 el petróleo venezolano fue nacionalizado, en el marco de la nacionalización de las reservas petroleras que realizaron los países de la OPEP en la década del 70. El 1º de enero de 1976 fue creada Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) como empresa comercial con el Estado como único accionista, para operar el monopolio petrolero. PDVSA exporta la mayor parte del petróleo extraído, refinando una parte y exportando los subproductos. El consumo interno representa una parte muy menor de las operaciones de la estatal y del que casi no obtiene ganancias, vendiendo las naftas internamente a precios de costo.
PDVSA no fue una 'clásica' empresa estatal ya que en varias oportunidades mostró cierto grado de autonomía en sus decisiones, con problemas de coordinación con el gobierno venezolano. Por ejemplo, durante la década del 80, la petrolera decidió no mantener reservas líquidas y gastar todo el dinero disponible para evitar ganancias que serían 'apropiadas' y 'despilfarradas' por el gobierno. En ese plan se puede comprender la primera internacionalización de PDVSA con la compra del 50% de la refinería alemana Veba Oel. En parte esta 'autonomía relativa' se explica porque la línea jerárquica de PDVSA se mantuvo luego de la nacionalización (con la cual nunca estuvo de acuerdo)(9).
En 1989, luego de la crisis de la deuda que sufrió Venezuela, el presidente Andrés Pérez firmó con el FMI y el Banco Mundial la primera tanda de 'ajustes', al igual que el resto de los países de la región. PDVSA fue uno de los primeros objetivos de las reformas neoliberales. Como mejor ejemplo de esto, no hace falta más que remarcar que al frente de la petrolera estatal fue puesto un empresario y ex senador ampliamente contrario a la administración estatal de los recursos. Según el presidente de PDVSA, Venezuela debía abandonar la OPEP y unirse a la AIE (agencia energética de los países desarrollados importadores de energía)(10).
A partir de 1990, se rompe el monopolio estatal mediante una ´nueva interpretación´ de la Ley de Nacionalización, permitiendo a PDVSA formar asociaciones con empresas privadas. De esta manera se firmaron hasta el año 2000, treinta y seis 'Convenios de Servicios Operativos' en campos en explotación con una extracción de 500 mil barriles por día (un 17% de la extracción total). A medida que avanzó la década, los convenios resultaron meras concesiones con derecho a comercializar el crudo, aun cuando seguían figurando como convenios operativos. Se crearon además Asociaciones Estratégicas para la explotación en la Franja de Orinoco (extrayendo un 14% del total) y contratos de exploración de nuevas reservas. De esta manera se logró disminuir el poder de decisión estatal en la industria petrolera, permitiendo el ingreso de empresas extranjeras y bajando a su vez la participación estatal en la renta petrolera. Nuevamente es importante recalcar el papel de parte de la alta dirigencia de PDVSA como propulsora de las reformas pro-petroleras extranjeras. Sin ir más lejos, Luis Giusti presidente de PDVSA durante 1994-1999, actualmente es director de Shell y asesor energético de George W. Bush.
Sin embargo, a partir del año 2002 esta política de privatización indirecta de PDVSA empezó a revertirse. En enero de 2002 entró en vigencia la Ley Orgánica de Hidrocarburos. Esta ley presenta un retroceso de las medidas neoliberales implementadas desde 1989, ya que exige que en todas las actividades primarias del sector petrolero, la estatal PDVSA cuente con el control operativo y la mayoría accionaria. De un máximo del 35% en las asociaciones y convenios operativos, PDVSA deberá poseer, por lo menos, el 51% de las empresas mixtas que operan en suelo venezolano. Se cambia además la conformación de la recaudación petrolera, aumentando las regalías y bajando los impuestos sobre las ganancias, por lo que se restringen las posibilidades de evadir o eludir impuestos mediante 'contabilidad creativa' (tanto para las petroleras privadas como para PDVSA). No se reniega de la inversión extranjera, pero se la ubica en un lugar complementario a la inversión estatal, siendo PDVSA quien toma las decisiones.
En el año 2005 se declararon ilegales los 32 convenios operativos, migrándolos a empresas mixtas con mayoría de PDVSA. Lo mismo se realizó en el 2006 con las asociaciones estratégicas de la Faja del Orinoco. En ambos casos, la mayor parte de las petroleras internacionales aceptaron la transformación y las condiciones de PDVSA. Sólo la italiana Eni, la francesa Total y las norteamericanas Conocco y Exxon Mobil rechazaron esta migración (las primeras de convenios operativos y las restantes de asociaciones estratégicas) por lo que PDVSA debió indemnizarlas y tomar el 100% de las actividades.
Estas reformas no fueron ´fáciles´ en absoluto sino que debieron afrontar grandes rechazos y confrontaciones políticas. En el año 2002, el gobierno de Chávez decidió realizar un cambio en la cúpula de PDVSA para garantizar que la empresa responda a los intereses del gobierno nacional, que como se ha mencionado no siempre ocurría. El 11 de abril de ese año, en el marco de una serie de paros nacionales en rechazo a los cambios en PDVSA, Venezuela vivió un golpe cívico-militar que destituyó a Chávez y fue rápidamente respaldado por Estados Unidos y España. El gobierno de facto anuló la Ley Orgánica de Hidrocarburos y nombró al frente de PDVSA al antiguo gerente, removido de su cargo por oponerse a dicha ley del gobierno venezolano. Finalmente, gracias al fuerte reclamo popular y la presión internacional, el 14 de abril Chávez fue liberado y repuesto como presidente de Venezuela.
En diciembre de 2002, la lucha por el control de PDVSA entre el gobierno y la gerencia de la empresa llegó a su punto culmine con la paralización casi total de las operaciones por casi tres meses. Más que un paro, se trató de un lock-out patronal (o Sabotaje Petrolero, como se lo llamó en Venezuela). La recuperación del 'estado de emergencia' recién fue declarada el 31 de marzo de 2003, con la renuncia o expulsión de gran parte de los empleados, incluyendo a casi la totalidad de los mandos gerenciales. Sin embargo, PDVSA debió pasar mucho tiempo antes de poder recuperarse realmente del duro golpe recibido (y serán necesarias décadas en el caso del capital humano en las gerencias profesionales). Dada la dependencia de la economía venezolana al petróleo, este paro petrolero generó una pérdida del PBI del 15,8 % durante el cuarto trimestre de 2002, y de 24,9%, durante el primer trimestre de 2003(11).
La 'nueva PDVSA' conjuntamente con sus subsidiarias, además de reportar directamente al gobierno, mantiene un importante rol social, tal como indica la propia Ley Orgánica de Hidrocarburos de 2002. Según lo informado por PDVSA, la empresa ha aportado al desarrollo social de Venezuela más de 7.200 millones de dólares en salud, educación, transporte público, vivienda e infraestructura. Las principales herramientas fueron el Fondo para el Desarrollo Económico y Social del País (Fondespa), y las 'misiones sociales' que incluyen planes de alfabetización, de educación superior, alimentación, desarrollo de minería y tecnología, entre otros.
De la transnacionalización por mercados a la integración regional
Para explicar algunas decisiones de PDVSA, son necesarias ciertas consideraciones sobre las características del crudo venezolano. El petróleo no es una sustancia homogénea sino que se trata de una ´solución de hidrocarburos´ con diferentes propiedades. El petróleo de Venezuela es ´pesado´ por su elevado grado de viscosidad y alto contenido de azufre. Esto provoca que para su eficiente destilación sean necesarias inversiones específicas y mayores costos que en el caso de los petróleos más ´livianos´ y con bajo azufre (o ´dulces´), como los de Arabia Saudita o el Golfo Pérsico. Esos mayores costos son la razón por la cual el petróleo venezolano tiene un precio menor al WTI de Estados Unidos o al petróleo de Arabia Saudita. La diferencia de precios y costos se hace más evidente con los volúmenes de petróleo ´extra-pesado´ extraídos de la Franja del Orinoco (donde Venezuela espera certificar las mayores reservas petrolíferas del mundo).
Por tanto, las refinadoras que quieren operar con crudo venezolano tienden a necesitar contratos de largo plazo para garantizarse un abastecimiento que permita amortizar las inversiones necesarias para la destilación eficiente de crudo pesado. Asimismo, PDVSA realiza la mayor parte de sus operaciones de venta por contrato y no acude al mercado ´spot´ (es decir de corto plazo) ya que no todas las refinerías están preparadas para recibir su crudo.
Con reservas abundantes y dificultades para la realización del crudo extraído, PDVSA optó desde la década del 80 llevar adelante una estrategia de extranjerización en busca de mercados, además de aumentar fuertemente la capacidad interna de refinamiento para superar las restricciones del crudo venezolano mediante la exportación de subproductos.
De esta manera, en 1986, PDVSA compra el 50% de la norteamericana CITGO. En 1990, realiza la compra del resto, siendo desde entonces el único propietario de la petrolera. Por intermedio de CITGO, PDVSA opera en Estados Unidos 8 refinerías y 13.500 estaciones de servicio, lo que representa el 10% del enorme mercado norteamericano de combustibles y es el mayor proveedor de la petroquímica. CITGO además de garantizar el acceso al mercado norteamericano, genera cuantiosas ganancias al participar en el rentable negocio de la refinación (en el 2006 repartió dividendos a PDVSA por 870 millones de dólares más 1.400 millones por la venta de una refinería).
Gracias a las inversiones en busca de mercados seguros para colocar su crudo, PDVSA actualmente tiene apenas el 45% de su capacidad de refinación en Venezuela, estando la mayor en el exterior. Además de Estados Unidos (que representa el 25% de su capacidad de refinación) la estatal venezolana opera en el Caribe (20% de la capacidad de refinación) en Islas Vírgenes y Antillas Holandesas con destino al mercado norteamericano. Dentro de Europa, tiene el 50% de Ruhr Oel en Alemania, en sociedad con la BP, con 4 refinerías (10% de su capacidad de refinación). Sin embargo, las refinerías europeas no reciben crudo venezolano sino ruso, por menores costos.
La inversión de PDVSA hacia los países desarrollados fue, según la CEPAL, de 6.500 millones de dólares entre 1983 y 2002, transformándose en uno de los mayores flujos internacionales de capital en dirección sur-norte (12).
En América Latina, la presencia de PDVSA es totalmente distinta. Hasta la llegada a la presidencia de Hugo Chávez, Latinoamérica no figuraba como uno de los objetivos de la petrolera que había centralizado sus operaciones en los países desarrollados (principalmente en Estados Unidos). Luego del año 2000, PDVSA se transformó en parte importante de los planes de integración energética de la región, comandados por el gobierno venezolano. Así es como se planteó la creación de 4 empresas regionales para promover la integración en América Latina: Petrocaribe, Petroandina, Petrosur y Petroamérica como proyecto unificador de las otras tres en el marco del ALBA. Lo mismo puede decirse del Gasoducto del Sur que uniría Venezuela, Brasil y Argentina. Sin embargo, por diversos problemas de orden más político que técnico, la única de estas iniciativas regionales que tiene una existencia real, más allá de declaraciones firmadas, es Petrocaribe. Esta experiencia puede ejemplificar los objetivos de integración de PDVSA para con el resto de Latinoamérica.
Petrocaribe es, según la propia PDVSA, 'un Acuerdo de Cooperación Energética con el fin de resolver las asimetrías en el acceso a los recursos energéticos, por la vía de un nuevo esquema de intercambio favorable, equitativo y justo entre los países de la región caribeña' (13). Creada en 2005, actualmente la forman 16 países del Caribe que dependen del petróleo importado y, por su pequeño tamaño, no representan un mercado para la producción venezolana. Uno de los objetivos del acuerdo es permitir el acceso del petróleo venezolano directamente a estos países sin la intermediación de petroleras internacionales (lo que genera un ahorro en divisas importante). De acuerdo a las necesidades energéticas, PDVSA se compromete a entregar un monto fijo a cada país. Además, se brindan grandes beneficios financieros sobre el importe de la deuda petrolera (financiando a largo plazo desde el 5% al 50% de la factura con un interés del 1%), permitiéndoles a los países el pago del petróleo con bienes y servicios.
Mientras Petroamérica termina de tomar forma, PDVSA cuenta con operaciones en diversos países de Latinoamérica, manteniendo como base el abastecimiento del mercado interno. Así es como PDVSA firmó acuerdos con Paraguay, Uruguay y Cuba que incluyen la reforma de las antiguas refinerías de las petroleras estatales (Villa Elisa, La Teja y Cienfuegos, respectivamente) para permitirles la destilación de petróleo pesado, garantizando el abastecimiento futuro con producción venezolana. Mientras tanto, se venden subproductos a un menor precio.
En Argentina, el gobierno venezolano y PDVSA tienen varios acuerdos firmados (fundamentalmente con la estatal Enarsa) que incluyeron la construcción de barcos petroleros, el fomento de exportaciones argentinas (maquinaria agrícola, alimentos, etc.), el abastecimiento de fuel-oil venezolano, el intercambio de tecnología en GNC (para incentivar el reemplazo de nafta por gas natural vehicular) y el proyecto conjunto de ingresar en el mercado de distribución argentino. Asimismo, Enarsa opera como socia de la venezolana en la exploración del bloque Ayacucho 6 de la Franja del Orinoco. Actualmente, PDVSA controla la Petrolera del Cono Sur (en sociedad con la uruguaya ANCAP) que cuenta con el 2% del mercado de distribución de naftas y apenas existen 2 estaciones de servicio con bandera 'Enarsa/PDVSA'.
En Brasil, luego de una serie de complicaciones políticas, se está construyendo una refinería en sociedad con Petrobras. La nueva destilería, ubicada en Pernambuco en el nordeste brasilero, estará preparada para destilar crudo pesado y recibirá por lo menos el 50% de sus necesidades de petróleo venezolano. A cambio, Petrobras participa en la Franja del Orinoco(14). En Bolivia, además de brindar asesoramiento técnico a la nueva YPFB y comprometer el envío de crudo y diesel, se creó una empresa mixta entre la estatal boliviana y la venezolana para la búsqueda de reservas en suelo boliviano.
Como se observa, PDVSA carece de una estrategia de transnacionalización hacia América Latina ya que sus activos externos se encuentran ubicados en los países desarrollados (principalmente Estados Unidos). Como se mencionó, al contar con grandes reservas de petróleo pesado, la empresa debió garantizar la demanda para su producción. Si bien en los últimos años las filiales externas reportan dividendos a su casa matriz, anteriormente PDVSA no recibió ganancia alguna de estas operaciones. El objetivo primordial era la entrada directa al mercado norteamericano para colocar el crudo extraído.
En vez de realizar inversiones comprando empresas (toda la inversión contabilizada por PDVSA en Latinoamérica se trata de los montos financiados de la factura petrolera), Venezuela ha apostado a la integración energética para ingresar en el mercado latinoamericano. Mediante acuerdos entre gobiernos y otorgando facilidades, Venezuela ha logrado encontrar mercado a la producción de PDVSA como parte de su política exterior. Esto sólo pudo ser posible luego de la alineación de la conducción de la empresa estatal con los objetivos del gobierno venezolano. Si bien en la actualidad los volúmenes involucrados en este comercio entre petroleras estatales es bajo con respecto a la extracción de PDVSA, la intención de la empresa es aumentar estos intercambios. Hace falta mucho camino para que Latinoamérica reemplace a Estados Unidos como principal mercado del petróleo venezolano.
Es claro que en las iniciativas como Petrocaribe o los acuerdos con Uruguay y Argentina (que permiten el ingreso de Enarsa y ANCAP a las reservas venezolanas, sin ninguna necesidad ni económica ni financiera) no buscan maximizar la rentabilidad de la empresa. Esto no significa que Venezuela no recibe nada, sino que la contrapartida no se traduce en ganancias de PDVSA, como la tecnología de gas natural vehicular o los médicos que envía Cuba para mejorar la atención sanitaria. Paralelamente, la petrolera obtiene mercados a largo plazo, lo que le permite bajar la dependencia de la demanda norteamericana y la adopción de gas natural vehicular permitirá aumentar las rentables exportaciones de naftas.
Conclusiones
En este trabajo se describió rápidamente la historia y actualidad de las dos mayores petroleras estatales latinoamericanas y su relación con el resto de la región. Se descubre que, si bien ambas experimentan una estrategia de transnacionalización (sobre todo después de la década de los 80), los objetivos son totalmente distintos. En una primera etapa, mientras que PDVSA sale a garantizarse mercados para su petróleo pesado en los países centrales, Petrobras busca reservas en países petroleros tradicionales y en Latinoamérica, para abastecer a su deficitario mercado interno. Luego, a partir del cambio de siglo, Venezuela comienza a retirar fondos de los países centrales para su desarrollo interno al tiempo que apuesta al diálogo entre gobiernos para avanzar en la integración energética y conseguir mercados para PDVSA como parte de su política exterior. Petrobras, en cambio, realiza una integración vertical de sus operaciones internacionales mediante compras de empresas energéticas latinoamericanas en sectores tan diversos como la generación eléctrica, la petroquímica y la distribución de domiciliaria de gas y electricidad al tiempo que aumenta su posición en el mercado de naftas. Sin desestimar su inversión interna (que le permitió encontrar grandes reservas y lograr el autoabastecimiento en 2006), Petrobras se transformó en poco tiempo en una empresa transnacional integrada altamente rentable, cuyo accionar difícilmente se diferencie del resto de las petroleras internacionales.
Estas diferentes estrategias no son casuales, sino que dependen de diferencias estructurales, históricas, económicas y políticas. Mientras que Brasil es la gran potencia industrial de Latinoamérica, donde el petróleo es sólo un insumo estratégico, en Venezuela la economía entera depende de la industria petrolera. Además, la voluntad política del gobierno de Chávez es avanzar en procesos de integración como el ingreso de Venezuela al MERCOSUR y la creación del ALBA.
Esta política de integración trae aparejada una serie de problemas. PDVSA realiza acuerdos sólo con petroleras estatales pero en la región, la mayor parte de los países carecen de una petrolera fuerte. Argentina no es dueña de YPF (Enarsa carece de existencia real) y Bolivia recién está en vías de recuperar YPFB. Por tanto, Petrobras es vital para las intenciones de integración energética de Venezuela. Sin embargo, este tipo de acuerdos no es el principal objetivo de la brasilera que, fronteras afuera de su país, se comporta como las mismas empresas internacionales que esta integración busca desplazar.
ENLACE A NOTA
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

